miércoles, 30 de diciembre de 2009

Notas Ashley Cullen "TRAS LA SOMBRA DE LA ETERNIDAD"

Os dejo las notas del segundo libro "Tras la sombra de la Eternidad" debido a lo extendido que lo he hecho el miércoles que viene también habrá publicaciones de mas notas.
Espero que os guste.
Besos.


Notas: Ashley Cullen.

La misma noche de mi transformación, de madrugada regresamos a casa mi amado y yo satisfechos de nuestro propio amor. Nada más cruzar el umbral me dirigí a Jasper que se encontraba con su amada viendo álbumes de fotos, cogiéndole de la mano lo conduje al sofá donde lo senté y me quedé mirándole fija a los ojos.

- ¿Ocurre algo As?- me preguntó mi hermano algo extrañado, utilizando su poder contra mí y muy tenso.
- Se que no hemos empezado con buen pie pero creo que ya es ese día en que debo saber tu pasado.- a mis espaldas escuché la risa de Emmett provocando que a Jasper también se le escapara una media luna de sus labios.
- Tienes razón…aquí tienes mi historia…nací en 1843, Houston, Texas como ya te dije en su día, en 1859 cuando tenía casi 17 años, mentí a cerca de mi edad alegando que tenía 20 y así poder aliarme a la Armada del Estado, mi sueño desde muy niño, para servir en la Guerra Civil. A poco tiempo de estar allí, gracias a mis habilidades como soldado ascendí de rango hasta convertirme en el General más joven de la Armada. Fui convertido en vampiro en 1863, por una vampira de nombre María, cuando tenía 20 años, fui convertido una noche en que mis compañeros y yo nos estábamos ocupando de refugiar a unos civiles… nos encontramos con tres chicas por el camino, muy hermosas, que resultaron ser algo diferentes a nosotros…. Mis compañeros tanto los civiles fueron asesinados por esas damas excepto yo…María reconoció mi gran rango en la Armada y ya que necesitaba a alguien con grandes conocimientos y estrategias de combate decidió perdonarme la vida, condenándome a lo que somos. Ella quería un fuerte vampiro que pudiera pelear a su lado. Cuando María descubrió mi peculiar habilidad de controlar las emociones de quien me rodeaba, me encontró aun más valioso. Una vez convertido, mi responsabilidad fue entrenar a los jóvenes vampiros y matar a los que no fueran aptos para María. Después de casi un siglo haciendo este trabajo, un viejo vampiro colega llamado Peter, me convenció para que escapara de María ya que no me sentía feliz de hacer ese trabajo. Durante un tiempo, vagué con Peter y su compañera, Charlotte, pero pronto me di cuenta de que estaba aún deprimido con tanto sacrificio humano, así que decidí irme por mi cuenta hasta que Alice me encontró. Ella vio a través de sus premoniciones que nos encontraríamos a los Cullen y que viviríamos juntos en paz, nos enamoramos y a hasta ahora… ¿Alguna pregunta As?
- Cuéntale tu debilidad….- se burló mi amado.
- Eres patético.- le contestó Jasper con una sonrisa.- Tuve serios problemas para controlar mi sed debido a mi crianza como un joven vampiro para matar. Edward me dijo una vez que toda la sangre de los humanos era mi tentación y no se equivocaba… llegué a estar cansado de ser el "eslabón más débil", pero lo superé con el tiempo.
- Gracias Jasper, necesitaba saberlo.
- Me alegra a verte resuelto tu incógnita.- me dijo aun sin quitar ese aire de alerta que tenía desde que me había despertado.- Si tienes algo más que preguntar…
- Si ¿Por qué me tienes tanta manía? Antes no eras así conmigo, cuando era humana - le dije con el tono contraído por el dolor que me causaba su actitud.
- No te tengo manía solo que… eres nueva en esto y eso te convierte en un arma muy peligrosa… los neofitos sueles tener el triple de fuerza que un vampiro adulto y si le unimos que tu eres descendiente del mismo demonio pues…- su cuerpo se tensó al ver la reacción que tuve a ese comentario, seguía sin gustarme su actitud.
- Tranquila vida, solo lo hacer por el bien de todos.- dijo mi amado cogiéndome de los hombros.- él es raro por naturaleza mi amor.- me dijo en el oído con un tono burlón y riéndose de Jasper.- Pronto se dará cuenta que eres un ángel.
- Si, pero de momento siento estar así contigo As.

Jasper se levantó del sofá y cogiendo la mano de su amada salieron al jardín, Alice me dedicó una sonrisa dulce y mi amado se sentó a mi lado acariciándome la cara.

- No estés triste vida, Jasper no te odia, con Bella también estuvo así, date cuenta que él ha vivido muchos años rodeado de neofitos y sabe a la perfección como son, no es por que seas tú.
- Ya… pero es que no me gusta su actitud.
- Se le pasara mi amor, tranquila.

Mi salvador me abrazó fuertemente y con una tierna caricia en la espalda me invitó a que subiéramos a nuestra habitación.

Notas: Ashley Cullen.

Momentos a solas con mi mejor amigo Seth en la gran fiesta organizada por mis amigos licántropos para celebrar mi renacimiento.

- ¿Cómo fue todo ese rollo de querer pasar a formar parte de nuestro mundo?- me preguntó Seth jugueteando con mis dedos.- tan pronto…
- Ya sabes, estoy loquita por Emmett y no podía aguantar más siendo una frágil humana, además de….- le dije en el oído.- siendo una humana no podía… ya sabes.- los dos nos reímos a carcajadas al saber por dónde iba la conversación.
- ¿Y cómo fue la cosa? Digo… ¿si dolió o algo así?
- Un poquito pero pasó en seguida… ya ves, ahora soy fuerte y muy rápida… ya no me tendrás que llevar en tu lomo nunca más.- nos volvimos a reír a carcajadas recordando esos días en que Reneesme nos llevaba locos a todos.
- Que momentos tan fantásticos vividos… se que tu lo pasaste mal porque no tenías a Emmett al lado pero reconoce que lo pasamos genial.
- Si, sobre todo ese día que fuimos al Zoo, cuando pasamos por la jaula de las lobas…- comencé a reírme de nuevo fuertemente.- te seguían tras el espejo y aullaban como locas.
- No me lo recuerdes, que vergüenza, estaban todas en celo…
- Si chaval fue súper cómico.- nos interrumpió Kankana dándole un golpe en la espalda y sentándose a mi lado.- no lo olvidaré jamás.
- El que no lo olvidará es él, que estuvisteis días tras días metiéndose con el pobre.- le dije sin parar de reír.
- Dejar ya el tema vale, no tengo la culpa de ser tan irresistible.- chuleó tocándose el pecho con las dos manos.- te acuerdas As cuando nos echaron del cine.
- No había pasado tanta vergüenza en mi vida, quería morirme.
- Esa historia no la sé—se quejó Kankana exigiendo saberla.
- Fuimos a ver una película de miedo y a mitad de película salieron unos lobos horribles y a Seth y a Jacob les entraron la risa, pero esa risa que…
- Esa risa que no puedes parar.- añadió Seth recordando la situación.
- Imagínate, toda la sala acojonados de miedo y estos riéndose a carcajada limpia, el acomodador nos echó de la sala amenazándonos que no volviéramos por allí más.
- Nos llamó gamberros, perturbadores de la paz, sinvergüenza…
- Todo lo que en ese momento le vino a la cabeza al pobre hombre, pero estos sin dejar de reírse… fue bochornoso.
- O ese día que fuimos de acampada a la nieve ¿recuerdas?- comentó Kankana muy divertido.
- Me reír lo que nunca me había reído, fue espectacular lo que montasteis con el pobre Paul, fue muy divertido.
- Yo me lo perdí, que rabia.- se molestó Seth ya que ese día no pudo asistir porque su novia estaba enferma.
- Pues menos mal que no viniste, Paul se cabreó muchísimo con todos, no veas cómo se puso, por casi me ataca a mí también…
- ¿Qué estás diciendo?- preguntó Emmett algo tenso al escuchar ese comentario tras mis espaldas.
- No pasó nada Emmett.- le tranquilizó Kankana pero sin lograrlo.
- ¿Qué fue lo que pasó?- exigió saber Emmett con no muy buena cara, cogiéndome de la mano.
- Paul se encontraba dentro de su tienda durmiendo… yo estaba con él y Reneesme me despertó…
- ¿Tú estabas con él?- Dijo casi sin voz, notando como los celos le recorrían el cuerpo.
- Si cariño con él y con su novia….- que celoso se ponía de vez en cuando.- Reneesme me despertó y cuando salí de la tienda esta gente comenzó a enterrarlo en nieve, no veas como salió de la tienda todo enfurecido entrando en fase como nunca lo había hecho fue muy divertido hasta que se cabreó al ver que nos estábamos riendo y empezó a pelearse con todos…. Yo estaba...- le interrumpí a mi amado cuando quiso saber.- con Reneesme cuando se echó encima de nosotras sin pensar que éramos nosotras pero cuando se dio cuanta retrocedió… no pasó nada.
- Deberíamos seguir con la fiesta, Embry quiere entregarte algo.- me susurró Emmett no gustándole la historia.

Dándole un beso en los labios me levanté y estirándole del brazo para que me acompañara fuimos al lugar donde se encontraba Embry con algunos miembros de la manada.


Notas: Ashley Cullen.

Unas horas antes de nuestro vuelo dirigido al segundo viaje de novios, Carlisle irrumpió en mi habitación con mucha amabilidad haciendo que dejara por un instante la organización de mis maletas.

- ¿Podemos hablar un momento As?- me preguntó cerrando la puerta a su paso.
- Por supuesto Carlisle, pasa toma asiento… por donde puedas.- le dije riéndome al ver que mi cama estaba llena de ropa.
- Tranquila estoy bien de pie.- me contestó también riéndose.- si no es mucha molestia me gustaría saber que fue lo que sentiste mientras la ponzoña recorría tu cuerpo… que sentías en el transcurso de tu transformación.
- ¿Por qué quieres saber eso?- le pregunté extrañada.
- Es simple investigación, quiero saber cómo te ha afectado a ti, ya sabes, eres especial. Estuviste tan solo dos días, cuando el proceso completo se hace en tres.

Después de ver la cara de mi padre con ese gesto de curiosidad y a la vez de autoridad, me senté en la cama sin importarme la ropa que estaba arrugando y me puse a pensar en aquel día, lo recordaba borroso pero me acordaba de todo.

- Lo primero que sentí cuando Emmett me mordió…fue una extraña sensación de dolor… fue algo… como cuando te inyectan la vacuna que notas el liquido entrar, igual… después noté como la vista se me nublaba y mi cuerpo se trasladaba a un mundo irreal… recuerdo que crucé un túnel oscuro donde le aire era bastante caluroso y angosto….
- Mientras cruzabas ese túnel ¿sentías dolor?
- No, no sentía nada solo me sentía extraña y con calor… cuando llegué al final del túnel vi a Emmett tumbado en un prado de flores y…- se me escapó una risita tonta al recordarlo tan perfecto llamándome con la mano.- seguía haciendo mucho calor, me ahogaba….- miré a Carlisle por unos segundos y su rostro no había abandonado en ningún momento el pose de curiosidad.- me tumbé junto a Emmett….y cuando lo toqué su piel me quemaba…. Tras darme un beso me trasladé a un lugar….donde solo el fuego estaba presente…- bajé la cabeza recordando esa parte que no me gustó en absoluto, Carlisle se arrodilló enfrente de mí y me cogió las manos.- allí comencé a sentir como el fuego penetraba bajo mi piel haciendo que me quemara por dentro… supliqué a esa persona que me ayudara pero no lo hizo, se quedó observándome tras la sombra con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¿Quién era esa persona?- preguntó mi padre levantándome el mentó para que lo mirara.
- No lo sé, no se dejó ver, su silueta era grande, al principio pensé que era Emmett pero cuando vi que no me ayudaba pensé que mi amado no podía ser… el jamás me dejaría sufrir así, cuando el fuego desistió en quemarme me desperté y es cuando os vi…. Fue así como viví la transformación.
- Ese ser que viste podía ser…. tu antepasado As, déjame que lo investigue y….
- Carlisle…- le cogí del brazo cuando se disponía a levantarse.- déjalo...desde que he llegado a esta familia has estado pendiente de mi todo el tiempo…. quiero que lo dejes ya, y que pases más tiempo con tu esposa y con tu familia, yo no quiero que estés todo el tiempo con esto.
- Ashley, en ningún momento he dejado de lado a mi esposa ni a mi familia, no tienes por qué preocuparte de eso, lo hago porque me interesa estar informado. Estate tranquila hija.- me dijo con una sonrisa y acariciándome la mejilla.
- Gracias por todo lo que has hecho por mi… por ayudarme, por pasarte horas y horas investigándolo todo para que no me pasara nada peligroso, gracias por todos los momentos que has pasado a mi lado, por todas las salidas que has tenido que efectuar para saber más de Gregoriska… gracias por poner en peligro a tu familia y a ti por salvar mi vida, gracias papa, no sé como podré agradecerte todo lo que has hecho y estás haciendo por mí.
- No me tienes que agradecer nada cariño, lo he hecho porque te quiero y lo volvería hacer sin dudarlo un segundo.
- Tú y Esme habéis sido unos padres fantásticos que no cambiaría por nada del mundo… gracias…. Te quiero papa.- me abracé a él llena de emoción.
- Yo también te quiero mi niña.

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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Notas de Ashley Cullen "Eternidad"

Hoy os dejo las últimas notas de "Eternidad".
El miércoles 30 comenzaré con las notas del libro " Tras la sombra de la Eternidad", lo mas seguro que añada otro miércoles mas, ya os avisaré, espero que os guste.
Besos.

Notas: Ashley Cullen.

* Por fin a solas con mi gran amor, refugiados en nuestro paraíso privado, después de pasar horas y horas con las chicas Cullen, organizando mi boda. Enredada entre los brazos de mi salvador viendo la puesta de sol comencé a preguntarle todas las dudas que me habían surgido tras conocer que ese ser tan hermoso me amaba y que por fuerza mayor no logré tener la oportunidad de hacérselas.

- Mi vida ¿Qué es lo que se te está pasando ahora por la mente? Te veo muy concentrada en tus pensamientos.- dijo mi amado acariciándome la mejilla, provocando que mi cuerpo temblara de deseo.
- ¿Por qué fuiste tú quien desde un principio me protegiste y decidiste pasar todo el tiempo a mi lado?- le pregunté mirándole a los ojos con ternura, colocando mis brazos alrededor de su cuello.

Emmett me dedicó una sonrisa provocadora y cambió de postura colocando su mano derecha dentro de mi suéter regalándome caricias por la espalda.

- Aquel día que caíste entre mis brazos en el bosque llena de pánico y de sangre… fue en ese mismo momento cuando tu olor traspasó mi garganta…en ese mismo instante descubrí que tú eras especial para mí, en ese momento me convertí en tu salvador y algo en mi corazón me dijo que estaríamos juntos para siempre. Sintiendo la necesidad de protegerte.- me regaló su mejor beso provocando que mi corazón dejara de latir unos segundos.
- Y en los momentos que yo estaba dormida y tu vigilabas la casa con alguno de tus hermanos ¿en qué pensabas o que hacías?- volvió a reírse con suavidad, una risa provocada por mi curiosidad.
- Pensaba en como deseaba poder abrazarte, besarte y acariciar tu piel sin tener que controlar la sed que me provocaba tu sangre… agradezco a Edward que me ayudara con eso… me sentía feliz viendo como dormías con esa carita de ángel que dios te ha dado.-Me acurruqué llena de felicidad en su pecho acoplándome a él con necesidad.-Eres lo más hermoso que me ha pasado en la vida y no podía ni puedo permitir perderte.
- Por eso cuando Carlisle nos contó que podría llegar a ser un demonio al convertirme, pusiste cara de derrota.
- Si…- dijo con un gesto como recordando esa situación.- no me imaginaba una vida sin ti, en ese momento ya tenía decidido que formaras parte de mi y sin convertirte en lo que soy no estaba seguro de poder seguir a tu lado sin llegar hacerte daño… se que fui egoísta, pero era lo que sentía en ese momento.
- Yo quiero que seas egoísta, quiero estar contigo toda la eternidad.- me abracé a él con fuerza y deseo.
- Y lo estaremos amor, lo estaremos.- susurró mientras me besaba.



Notas: Ashley Cullen.

* Un momento asolas, escondidos en el ático donde ningún invitado nos podía molestar. Refugiados bajo el techo de cristal de la terraza el día de nuestra boda.

- Por fin te tengo en mis brazos.- me dijo mi amado abrazándome con suavidad y besándome por el cuello como a mí me gustaba, dejándome sin aire en los pulmones.- Estas tan hermosa que no puedo asimilar el por qué estas a mi lado, aún sin sentido por esa belleza tuya, sin razón ni pensamiento, aún sin saber por qué te amo o por qué te pienso, sé que existes y que eres mi sueño.
- Ves asimilándolo mi vida, porque nunca me voy a separar de ti.- le di un beso en los labios dulcemente.- Me tienes tan enamorada que ya no diferencio la realidad de la ficción…te necesito tanto Emmett, abrázame fuerte por favor, necesito sentir lo que es la pasión en tus brazos y la felicidad de tus labios, necesito que me mires profundamente cada segundo, para que mirándote sepa que eres mío para siempre….
- Eres tan bonita vida, cuando te he visto aparecer por la puerta del jardín he notado como tu belleza entraba en mi, dejándome una sensación agradable llena de amor y sentimiento… lo primero que he pensando ha sido ¿Dónde habrá sacado Carlisle a ese ángel tan hermoso?
- Calla que me voy a poner roja….
- Te has puesto a temblar nada mas verme y eso ha hecho que me excitara bastante, tu corazón iba tan rápido que la sangre que bombeaba hacia que mi garganta ardiera de deseo.
- Lo siento no he podido evitarlo.- le dije algo preocupada por haberle hecho daño.
- No temas, me ha gustado muchísimo esa nueva sensación, estoy deseando llevarte a nuestro viaje… para….- me susurró esto último en el oído sintiendo como su frío aliento rozaba mi cuello.
- Chicos…- nos interrumpió una vocecita diabólica.- os estamos esperando, venga ya tendréis tiempo para estar solos, la fiesta se encuentra allí abajo no aquí… vamos.

La pequeña nerviosita nos interrumpió nuestro momento de romanticismo dejando que me sintiera furiosa hacia ella, Emmett y yo nos miramos a los ojos provocando que se riera a carcajadas con la cara de furia que puse. Reneesme nos cogió de las manos y nos obligó a bajar a empujones.

- Me las pagaras Nesi.

Con una burla en su rostro me sacó la lengua sin dejar de empujarme escaleras abajo.

(Os dejo como era el traje de Ashley Cullen, es el mismo traje con el que me casé yo, es muy hermoso para mi, el mio era blanco)







Notas: Ashley Cullen.

* Una tarde que mi amado estaba de caza, antes de la gran lucha, me dirigí al despacho de Carlisle donde se encontraba trabajando en un proyecto medico, en mi mente rondaba la misma pregunta día tras días y no quería dejarla pasar, no antes de mi conversión a vampira, si todo salía bien tras el ataque de Grisko.

- Buenas tarde Carlisle ¿puedo pasar?- le pregunté muy educada.
- Pasa hija… siéntate.- me dijo con un gesto de mano para que me sentara.
- ¿Estás muy ocupado?
- Tranquila… dime ¿Qué ocurre?
- ¿Por qué decidiste ayudarme Carlisle?- le pregunté directamente sin querer entrar en otro tema de conversación.- He tenido esa curiosidad desde que decidiste ayudarme en el hospital.
- Ashley, cariño…
- Quiero la verdad por favor.- me dedicó una sonrisa que me llenó el alma de felicidad, a pesar de la pena que tenía su corazón paralizado por la situación que estábamos viviendo, a pesar de ello, Carlisle siempre te regalaba esa sonrisa que hacía sentirse bien a uno.
- No fue en el hospital cuando decidí ayudarte, fue en el bosque donde Emmett te encontró, cuando te examiné la herida, vi la marca y supe en seguida quien eras y porque te perseguían.
- ¿Sabías quien era desde un principio y no me dijiste nada? Dejaste que pasara los días creyéndome que lo estabas investigando… Carlisle ¿Por qué?
- No quería alarmaros ni a ti ni a mi familia, Ashley… en un pasado me enfrente a Grisko y a su hermano Maison, en aquella época no supe cómo se llamaba por eso cuando lo mencionaste en tu historia no lo reconocí, pero te puedo a asegurar que son la misma imagen de Gregoriska, libré una lucha contra ellos donde perdí muchos amigos…- se quedó pensativo unos segundos.- no tienen poderes… no temas, Grisko no tiene ningún poder.- me aseguró al ver mi cara de pánico.- Maison y Grisko son descendientes de esa bestia, hijos de los hijos de Gregoriska. Sus nietos directos.
- Pero tú me dijiste que fueron unos brujos quien despertaron a la bestia.
- Si, Maison manejaba muy bien la brujería y tenía amigos brujos, despertó a su abuelo pero no supo cómo controlarlo, huyó de la ciudad lejos de ese caos hasta que se enteró que Cayo , el gran Vulturis lo mató, regresando a Italia y vigilando a todos los descendientes suyos, porque sabía a la perfección que algún niño nacido con la marca sería el elegido, por eso cuando descubrió que tu poseías la marca vino en busca tuya, porque tenía seguro que a ti si te iba a controlar… por eso decidí ayudarte Ashley, no quería que una joven inofensiva niña sufriera en manos de ese ser tan…. que ahora mismo me alegro de que este muerto.- su cara se contrajo en una fuerte ira que fue disminuyendo con una risa suave y recordando algo especial.- sin dejar de mencionar que Emmett me dio bastante la vara para que te cuidara en los días que estuviste en el hospital y no sabes cómo se puso los días de sol.- me dedicó una sonrisa picarona que fue contestada con otra.- pero eso ya te lo contará él.
- Hay algo que no entiendo Carlisle, si Maison y Grisko pertenecían a la Corte del Grial y esa corte era más antigua que los Vulturis…. y Gregoriska fue después que esa corte como ellos son nietos de…- Carlisle comenzó a reírse.
- Los que sobrevivieron al ataque de ese traidor que mató a Florian continuaron con el tributo, Maison y Grisko se unieron a ellos más tarde.- debí poner cara de circunstancia debido a la risa que le entró a mi padre.
- Y… ¿Puedo hacerte otra pregunta?- le dije dudando si me la contestaría o no.
- Si, por supuesto.
- ¿Qué fue lo que hablaste con Sam, Jacob y Edward aquel día que Alice vio el primer ataque? Subiste las escaleras no muy convencido.
- Te fijas en todo, eres genial As.
- Si eso me dijo una vez Emmett, que era genial.
- No tenía muy claro a que nos enfrentábamos, como no tenía claro como ibas a acabar tu… decidí hablar con los alfas en privado porque como ya te he dicho, en un pasado libre una batalla con ellos y sabía a la fuerza como trabajaban… Ashley no se a que viene esa pregunta ahora, lo hice por tu bien como lo sigo haciendo por tu propio bien, no me hagas contarte algo que no quisiera que supieras.
- ¿Por qué? Soy bastante mayor para saber que me depara el futuro.
- El fututo ya sabes lo que te depara As… te depara una vida feliz junto a Emmett, olvida el pasado cielo, por favor.

Dejé de insistir en el tema en cuanto vi reflejado en la cara de Carlisle la angustia que le causaba contarme ese desagradable pasado. Como siempre Carlisle me apartaba del dolor que no le gustaba que sufriera. Dándole un beso en la mejilla y sin decir nada mas, salí del despacho dirigiéndome a mi habitación donde mi almohada me esperaba para ser abrazada


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martes, 15 de diciembre de 2009

Notas Ashely Cullen "ETERNIDAD"

Como os dije el viernes pasado los miercoles 16, 23 y 30 de Diciembre iré publicando unas notas de los dos libros que no aparecen en los mismos, espero que os guste.
besos.

Notas: Ashley Cullen.


* Unos días más tarde de aquel día que al fin pude ver a Jacob en plena fase, me encontraba con mi salvador frente al gran plasma viendo una película de acción mientras Alice jugaba con su amado al ajedrez.

- Alice ¿Puedo hacerte una pregunta? – le dije en cuanto una escena de la película me recordó aquella tarde.
- Claro, dime.- me contestó muy concentrada en los próximos movimientos de Jasper.
- ¿Qué visión fue la que viste sobre mi transformación?

En ese mismo instante, veloz como un rallo, Alice dio Jake mate a su marido y se sentó junto a mí mirando de reojos a Emmett que su rostro delataba que no le había gustado la pregunta.
- Se suave por favor.- le gruñó Emmett con voz baja.
- Se lo natural que sea Alice.- le contradije esa negativa de mi salvador.
- Estas en una cueva…- Emmett y yo nos miramos cómplices de saber que ese lugar era nuestro escondite.- y te sientes tan diferente a nosotros…- esto último lo dijo dudando un poco, yo pensé que más que diferente aterrada por la situación que estaba viviendo-… que le pides a Emmett que te convierta y él acepta…
- ¿Solo eso?- dudé a su corte de frase que tubo cuando Emmett la miró con gesto brusco.
- Si… pero como ya sabes las visiones cambian cuando algo en el trascurso del camino hace que cambie.
- No me lo creo Alice, perdona que dude sobre ti pero no es así… Emmett te está intimidando ¿verdad?
- No As… de verdad es así, siento que no te lo creas.

Con eso último y sin poder sacarle más información me acarició la mejilla y volvió a la mesa donde su amado la esperaba para jugar la partida de la venganza.

Yo miré a Emmett de reojos y cruzando los brazos seguí viendo esa película que acabó, no gustándome el final.


Notas: Ashley Cullen.

* Esa noche tan especial para mi corazón por ser mi cumpleaños, porque el gran amor de mi vida había regresado a mi lado, y tan especial porque mi salvador me había pedido matrimonio. Nos encontrábamos sentados en un pequeño sofá de terciopelo rojo viendo las estrellas brillar en el ático, rodeada por sus grandes brazos, sintiendo ese amor que hacía meses que solo sentía en mi mente.

- Me siento tan feliz mi vida por tenerte de vuelta entre mis brazos.
- Se que ha sido duro mi ángel pero necesitaba… lo necesitaba, aunque me dolió mucho estar sin ti.
- ¿Dónde estuviste estos meses Emmett?- le pregunté curiosa con una media sonrisa temiendo a que se negara a contestarme.
- Estuve en el norte con unos amigos, también vegetarianos. Me ayudaron bastante física y psíquicamente a superar lo ocurrido… siento mucho haberte dejado mi vida, se que tu también lo estabas pasando mal y lo más lógico era que estuviera a tu lado ayudándote a superarlo, pero me sentía tan débil a tu sangre que tuve que hacerlo.
- No te lamentes mi vida, lo que hiciste fue lo correcto.
- Pero lo pase muy mal… sentía que te había abandonado a tu suerte sin tener el valor de llamar para preguntarte como estabas, fui un egoísta….- sus manos se posaron en mi cara y me regaló un beso lleno de perdón.
- Emmett se que es duro recordar pero necesito saber que fue lo que sentiste cundo… cuando estuviste en la celda. Te vi tan furioso, tuve miedo.- le dije midiendo las palabras para no causarle dolor aunque sabía que el recuerdo lo mataba, mis palabras sonaron con pánico.
- Cuando me recuperé de la ponzoña que me habían suministrado, lo primero que pensé…-dijo dedicándome una risita contraída de dolor.- fue en ti, en donde estabas, si te encontrabas bien, no importándome en el estado en que me encontraba. Les pregunté a esas escorias donde…. y apartándose de delante de mí, me dejaron ver tu cuerpo… desnudo en el suelo. Un furia que jamás había sentido en mi interior fluyó dominando todo mi cuerpo, intenté derribar a mis contrincantes pero mi debilidad me lo impidió, uno de ellos me clavó un palo de hierro en un costado y…. ¿estas bien? –me preguntó cuando en mi cara comenzó a reflejarse el dolor de ese día.
- Si, tranquilo continua por favor.- volvió a acariciarme la mejilla dedicándome una sonrisa aturdidora.
- Me sentí impotente, sentí que te había traicionado, fallado…me sentí el ser más despreciable y débil que podía a ver en la tierra… ¿para qué poseer tanta fuerza? Si luego no pude emplearla para salvar a la persona que mas amaba.
- Tú no tenías la culpa mi vida, te habían herido…. Habías perdido mucha sangre.
- Ashley estuve a punto de matarte… eso no tiene escusa ni perdón.
- Si que la tiene mi vida, no soporto que te sientas culpable….
- Cuando Maison te hizo la herida en el cuello… en…- su voz comenzó a tartamudear sintiendo una rabia incontrolable.-… ese mismo momento no supe quien era As, olvidé el amor que sentía por ti, olvidé tu rostro pensando solo en dejarte sin una sola gota de sangre en el cuerpo, sintiéndome….solo cuando caíste en mis brazos y sentí tu cálida piel reaccioné, aunque admito que fue demasiado tarde…. Estuve a punto de matarte cuando…
- Para por favor… no puedo verte sufrir así, déjalo Emmett, no soporto tu dolor…. Estamos juntos, todo ha pasado mi vida. Eres mi salvador y lo has hecho bien, no te sientas culpable por nada por favor.

Emmett me abrazó con fuerza y me dio un beso en el cuello susurrándome que me amaba.

- Ahora me toca a mi hacerte una pregunta.- me dijo con una sonrisa picarona.- ¿Qué te hizo Neis en mi ausencia?- cuando finalizó la pregunta comenzó a reírse suavemente.
- No me lo recuerdes… que horror.- le dije también riéndome.- fue mi sombra día y noche.
- ¿Por la noche también?- preguntó extrañado sin dejar de reírse.
- Siiii… la señorita se empeñó en dormir conmigo todas las noches hasta que le pedí a Carlisle que necesitaba intimidad. En los días de la semana cuando salía de clase siempre había un licántropo esperándome en la puerta para llevarme a la Push, los fines de semana me llevaba a excursiones en donde mas de una vez….que digo… siempre me tenían que llevar en brazos o en el lomo de Seth por que ningún humano podía tener accesibilidad en aquellas zonas,- todos esto se lo dije de carrerilla casi sin respirar.- me llevó a la playa, a lo alto de algún pico de la montaña, de compras, de fiesta, de caza…
- ¿De caza?- me preguntó algo sobresaltado, quitando la sonrisa de su cara.
- Si… tranquilo- le dije acariciándole la mejilla.- Seth no me dejó ver en ningún momento, esperábamos en el río… ah por cierto a cazar mariposas, jugar con los peces, a montar a caballo…. Me tenía agobiadísima y agotada.
- Todo ha pasado mi amor, ya me tienes a tu lado para salvarte de los monstruos como Nesi.

Nos reímos de ese comentario mirándonos a los ojos dulcemente finalizando con un beso lleno de ternura y abrazados bajo el cielo estrellado de esa noche.


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viernes, 11 de diciembre de 2009

TRAS LA SOMBRA DE LA ETERNIDAD: 9º Capítulo: Decisión (2º Parte; Conclusión)

Buenos días a todos y a todas;
Hoy por fin se publica el último capítulo del libro, finalizando así la historia de Ashely Cullen. Siendo un día muy especial para mi ya que cumplo años y me siento feliz con todo.Espero de corazon que os haya gustado la hístoria al completo y que hayáis disfrutado como lo he hecho yo.
Deciros mil veces gracias por vuestro apoyo y  por la confianza que habéis depositado en mí.
Besos desde Valencia.


2º Parte; Conclusión

Al notar el aroma de los Cullen mientras se acercaban a la sala volví a sentir ese bienestar que me provocaba su olor, sintiéndome en una nube flotando en un jardín lleno de rosas, relajando mi cuerpo de nuevo, provocándome una sensación de alegría y dulzura que tanto me agradaba.
En cuanto las puertas se abrieron me giré buscando el rostro de esa mujer que tanto amaba sin apenas conocerla, sintiendo como nuestras miradas se unían al mismo tiempo. Ella se acercó a mí sin dudarlo ningún segundo y con suavidad me cogió de la mano cediéndome suaves caricias con su pulgar y regalándome su mejor sonrisa, una sonrisa llena de amor materno que me hacía sentir bien, diferente, me hacía sentirme viva. Alice también se acercó a mi temerosa y con una media sonría contraída.

- Ten, creo que esto te pertenece.- le dije entregándole ese collar que hizo que me reuniera con mi verdadera familia tras años escondida en la oscuridad, viviendo como un demonio. Tras dárselo le dediqué mi mejor sonrisa que hizo que se abrazara a mí con ternura, llena de emoción y pena.
- Lo siento cariño.- se lamentó Alice.
- Tú no tienes la culpa.-dijimos a la vez mi madre y yo tensando la mandíbula, volvimos a mirarnos con amor y sonreímos a la vez.
- Todo se arreglará no temáis.- con esto me separé de ellas colocándome en medio de la sala quedando de nuevo entre mi familia y los Vulturis.
Cayo y Marcus regresaron a sus tronos sentándose sin pronunciar palabra, Cayo tenía el rostro enfurecido y pude leer en su mente que si él hubiera estado únicamente al mando la familia Cullen ya habría muerto en cuanto cruzaron el umbral y Marcus tenía la mente llena de satisfacción al ver como por fin sabía la verdad.
Aparte de mi familia la guardia entera entró al salón colocándose en sus lugares habituales que solían ponerse cuando mi padre ejecutaba algún traidor, con sus cuerpos en posición de ataque y muy tensos, excepto Demetri, Felix, Rebecca y Alec que relajados apoyaban mi postura.

En cuanto me percaté de la situación ejecuté mi escudo únicamente alrededor de los Cullen ya que no podía permitir que les atacaran a traición por órdenes de Cayo, aunque admito que mi tía Bella hacia su parte ayudándome a proteger a nuestra familia.

- Adelante hija, puedes comenzar con tus preguntas.-me cedió la palabra Aro con muy mal gusto, a mis espaldas escuché susurrar a mi hermano “ella no es tu hija”.
- No hacia falta que la guardia estuviera presente.- les acusé no gustándome el paisaje que estaba viendo.
- No podemos arriesgarnos a un ataque imprevisto.- me contestó Cayo malhumorado.
- ¿Tienes miedo Cayo?- se burló mi padre Emmett con tono chulo, Cayo desvío la mirada a Aro.
- Cuando quieras mi niña.
- ¿Por qué me esposasteis con Cayo?- la pregunta le vino de sorpresa dejando ver la confusión en sus gestos, no se esperaba esa pregunta.
- ¿Qué hiciste que?- se quejó Athenodora dejándose ver.

Cayo miró a su esposa y con un gesto de ojos la mandó que regresara a su posición, ella bufando con rabia volvió a su sitio colocándose al lado de Catherine. Aro y Cayo compartieron una mirad que no me gustó en absoluto.

- No intentes engañarme Aro, Edward esta aquí a mi lado y puedo leerte la mente sin ningún obstáculo.
- Cuando cumpliste un año…- empezó hablar con el rostro contraído en un rictus de ira.-…comenzamos a descubrir tus poderes y eso hizo que Cayo pasara mas tiempo contigo, creciendo un vinculo muy especial entre los dos, mientras que yo me pasaba horas en la biblioteca investigando sobre tu pasado, llegando a averiguar que tenias un don de gobernar mas fuerte que el nuestro. Si observas tu mitad de la marca en la parte de abajo a la derecha tienes un símbolo parecido a una corona de un color más oscuro que el resto…
Me subí la manga de mi jersey dejando ver mi brazo, buscando ese símbolo donde él me había indicado.

- La corona de Akasha…- dijo Carlisle asombrado.- Ashley tú no la tienes.
- No, solo puede poseerla un hijo de la descendiente de Gregoriska.- le aclaró Aro con pasividad.- Por eso en ese mismo instante Cayo y yo vimos conveniente esposarte con uno de nosotros tres para que llegaras a ser miembro de la realeza, conmigo no pudimos ya que yo ejercía de padre, Marcus se negó y…
- Cayo aceptó sin más ¿no? Que patético.- les escupí las palabras con ira.- Carlisle ¿Quién es Akasha?- me giré preguntándole a mi… abuelo.
- Akasha era la reina de los vampiros, era reina del Kemt, el primer reino anterior al Egipcio, fue la primera en convertirse al reino de la noche cuando Amel un espíritu amante del sabor de la sangre humana se introdujo en su cuerpo, fusionándose con su corazón y transformando su cuerpo por completo, dándole la muerte para que la sangre ajena le diese la vida, transformando su carne en autentico mármol con el paso de los siglos, otorgándole fuerza para sobrevivir a los mortales, colmillos para beber la sangre de la yugular que Amel tanto deseaba, era un vampiro poderoso, Gregoriska fue su descendiente.- todo eso me dijo en un instante dejándome mas confundida de lo que estaba y haciendo que de mi mente desaparecieran todas las preguntas que tenia.
- La diosa de los vampiros.- susurró Rosalie asombrada.
- ¿Qué tiene que ver eso conmigo?- pregunté con pánico.
- Que si te propones destruir el mundo lo puedes conseguir con tan solo mover un dedo.- me aclaró Edward bajo la mirada de pánico de su esposa.
- Tu anímala- le dijo Jacob dándole un golpe en el hombre.
- No es un demonio Jacob.- le acusó Alice.
- Pero se ha criado con los Vulturis eso la hace aun mas peligrosa.- le contestó Jacob mirando de reojos a los Vulturis.

Jacob tenia razón me había criado con los Vulturis que habían dejado crecer dentro de mí el ansia de matar y la sed de venganza haciéndome poderosa ante los débiles, agrandando mi orgullo de asesina y haciendo que me sintiera satisfecha cada vez que acababa con la vida de alguien, ¡era peligrosa!

- ¿Por qué nunca he sabido esta historia Aro?
- Teníamos miedo a que te rebelaras contra nosotros, tenia miedo a perderte hija.- le puse mala cara y miré a Carlisle con desagrado.
- ¿Y quien es Gregoriska?- le pregunté con un hilo de voz temiendo su respuesta.
- Gregoriska era un antepasado de tu madre.- comenzó a relatar Carlisle señalando el lugar donde se encontraba mi madre.- Fue el demonio mas temido por todas las especies, su sed de venganza destruyó miles de poblaciones enteras de humanos y vampiros, en aquellos tiempos, los supervivientes afirmaban que él destruiría el mundo pero tras seis siglos de matanza fue derrotado por…- desvío la mirada posándola en Cayo.
- Si…. Querido Carlisle, yo maté a Gregoriska y si Aro me lo hubiera permitido también hubiera matado ese demonio que tienes como hija.
- Mal nacido.- le insultó mi padre con rabia.
- Calma cariño el tiempo siempre castiga, tarde o temprano.- le suavizó mi madre con mucha tranquilidad (culpa de Jasper, yo también notaba su poder sobre mi) y acariciándole la cara con ternura.
- ¿Cómo lo mataste si era tan poderoso como decían y tu no tienes ningún poder?- le pregunté curiosa dudando, si mató a esa bestia podría con mi madre, mi hermano y conmigo que éramos los tres mas poderosos de esa sala.
- Le ataqué donde mas le dolió…
- Le hizo una encerrona utilizando a su amada….- susurró Edward concentrado en la mente de Cayo.
- ¿Qué fue lo que ocurrió?- le preguntó mi madre con serenidad, Cayo ignoró la pregunta y se quedó en silencio mirándonos con pasividad.
- Mi madre te ha hecho una pregunta… contesta Cayo ¿Qué fue lo que ocurrió?- le gruñí impaciente de conocer la verdad.
- Su querida amante, por que ese demonio nunca logró tener una esposa, llegó a Volterra un anoche de festividad con la intención de masacrar a nuestros pobres humanos – Jacob bufó ese irónico comentario.- y Dexter con su poder la manipuló para poder atraer a Gregoriska a los picos de la montaña, fueron sus propias manos, la de esa ilusa vampira quien a través del control de Dexter y bajo mis ordenes mató a su amado con un simple gesto de muñeca.
- Entonces no fuiste tu quien lo mató…. Pero te colgaste la medalla y te convertiste en el vampiro mas heroico y temible de todos los tiempos, saliendo en pergaminos y libros de Gregoriska- Carlisle supo como avergonzarlo con unas palabras amables, era genial ese hombre.- Creo que el merito es de Dexter ¿Tu no lo crees? - Algunos miembros de mi familia verdadera rieron entre si haciendo que a mi también se me escapara una risita.
- Mi querido amigo, en una competición de perros o caballos cuando uno gana un trofeo ¿Quién se lleva el merito?... El amo por ser quien enseñó a ese animal a ser un ganador.- le contentó Cayo no gustándole que se rieran de él.
- Eres un cobarde y siempre lo serás.- le insulté con todas mis fuerzas.
- Y tu una niña consentida.- gruñó Cayo levantándose de su trono.
- Cálmate Cayo.- le susurró Marcus con una media sonrisa.
- No pienso consentir mas tus tonterías niña a si que ahora me vas a escuchar tu ami...- comenzó a decir Cayo acercándose a mi con furia y con una mano levantada.

En milésimas de segundos el cuerpo de Cayo se elevó y con una gran sacudida fue golpeado contra la pared que teníamos a muestra derecha, dejándolo medio inconsciente en el suelo, en esas milésimas de segundo Aro se levantó de su trono y los de la guardia adoptaron una postura de ataque, dispuestos a contraatacar en cuando él le diera la orden.

- No mama- grité saliendo del perímetro del escudo dejado a mi familia a salvo dentro de él y acercándome a Cayo.- una acción imprudente por mi parte.
- No vuelvas a dirigirte con ese tono a mi hija.- gruñó mi madre con el cuerpo en continua convulsión.
- Cálmate Ashley.- le pidió Carlisle que como yo no quería entrar en una lucha.
- Mama no…. No vamos a entrar en una pelea ¿entendido?- pedí mirando a todos los miembros de la guardia.
- Eres una ingenua niña…- me dijo Cayo cogiéndome del cuello y apretando con todas sus fuerzas.- Crees que vais a salir de aquí sin pagar el error que habéis cometido…. No cielo.
- Déjamelo a mi mama.- le pedí casi sin aliento debido a que los dedos de Cayo se estaban incrustando en mi garganta, después de leerle la mente a mi madre.- dime Cayo y tu crees que vas a poder con migo.
- Pude con Gregoriska y podré con tigo…
- Suéltame si no quieres que te haga…- me costaba pronuncia palabra debido a que cada vez apretaba con mas fuerza mi garganta.
- ¿Qué me vas hacer? ¿Qué don vas a escoger para utilizarlo contra mí? No te tengo miedo niña.
- Tú lo has querido…

La mano de Cayo fue aflojándose en mi garganta en cuanto pudo divisar el cuerpo de Dexter elevándose en el aire, situándose en el centro de la sala con todo su cuerpo en llamas, el don de mi hermano era increíble. Los gritos ahogados de dolor contrajeron a Cayo que sin dejar de mirar a Aro corrió como un perrito faldero a las espaldas del mismo.
Con asombro todos observaron como el cuerpo de Dexter se deshacía en cenizas cuando las llamas cesaron de arder.

- ¿Qué decías Cayo?- le pregunté irónicamente colocándome de nuevo dentro de mi escudo, en ese momento en la sala solo se respiraba pánico. Los grandes Vulturis tenían miedo y más iban a tener si no dejaban que siguiera con mis preguntas.- Aun quieres que resuelva mis dudas en tu presencia Aro o puedo irme con los Cullen a la sala noroeste de palacio.
- Continua hija.-me contestó sin aliento, acababa de perder a un miembro de la guardia, el único que podía llegar a manipularme.
- Bien… ¿Por qué mi hermano y yo somos diferente a todos vosotros?- pregunté sin quitarle la vista a Cayo que seguía agotándome la paciencia.
- Como bien ha dicho Carlisle tu madre es descendiente de Gregoriska, un vampiro auténtico, de pura sangre, el vampiro de los mitos humanos, con colmillos, ojos color tierra, piel menos pálida que la nuestra, irresistibles al los rayos solares y con la felicidad de poder dormir- comenzó a explicarme Aro con la afirmación de Carlisle ya que de él poco me fiaba.- en antaño los verdaderos vampiros eran así, demonios de la noche que se ocultaban de día para que los rayos del sol no les convirtieran en polvo y cenizas.- dijo esto mirando lo que quedaba del pobre Dexter.- La sangre de Gregoriska recorre por tus venas hija por eso tu hermano y tu sois diferente a….
- Y vosotros… si los vampiros de antaño, como tú has dicho, eran auténticos vampiros de los cuentos ¿de donde habéis salido vosotros? y por que yo puedo resistir al sol un periodo corto de tiempo….
- Tienes muchas dudas Saray.- me dijo Carlisle con aprensión.- no le habéis contado nada de su raza….- yo le negué con la cabeza.
- Un vampiro brujo de hace ocho mil años…-empezó Carlisle a contarme la historia con una media sonrisa haciendo que me relajara un poco….- amante del sol, cayó en una fuerte depresión cuando fue transformado en vampiro debido a que, jamás podría ver el sol, sin poder exponerse jamás a “su sol” como él lo llamaba, sin resultar vaporizado, tras años de pensar en una solución creó un hechizo, digamos como una vacuna, mezclando genes vamipíricos con humanos, animales y hierbas encontradas en los mas profundo de las montañas, obteniendo como resultado un vampiro resistente al sol, nuestra especie, pero no logró obtener buenos resultados ya que algo en ese hechizo hizo que nuestra piel brillara con demasiado fulgor al contacto con el sol y que nuestros dientes llenos de ponzoña no lograran obtener los colmillos que tu posees para alimentarte pero siendo bastantes afilados para permitir nuestra alimentación….y sin el factor mas importante para un hombre, el poder dormir.
- Me estas contando que sois un experimento…- me estaba volviendo loca, no entendía nada.
- Yo no lo llamaría de esa forma cariño.- me dijo mi madre.
- ¿Qué pasó con ese brujo?- preguntó Jacob interesándole la historia.
- Como a él no le curó su propio hechizo inyectó ese veneno en varios humanos nombrándoles hijos de él, creando una familia… murió a manos de uno de sus hijos que un día soleado le corrió la cortina de su habitación en venganza por no aceptar a su pareja.
- ¿Y por que mi madre no es como yo si en sus venas corre la misma sangre que la mía?- pregunté algo temblorosa por la confusión que estaba viviendo en esos momentos.
- Tu madre era humana cuando Emmett la convirtió, por eso es como nosotros fue convertida con nuestro veneno y tu naciste siendo ella vampira ella logró concebiros a tu hermano y a ti debido a que las antiguas vampiras hembras descendientes de Akasha podían tener hijos, tu madre lleva el gen de Gregoriska…. Se que es algo complicado para ti Saray en estos momentos, no temas con mas tiempo te lo explicare todo.
- Ahora tengo yo una pregunta.- habló por primera vez Jasper.- ¿Por qué con el poder que tiene Saray no habéis echo que fuera un demonio descontrolado como Gregoriska, Aro?- esa preguntas me dejó mas concertada aun.
- No podíamos permitirnos que ella…. llegara….- dejó la frase en el aire dejando ver su derrota.
- Teníais miedo que os quitara el poder, por eso le habéis ocultado su pasado, que ingenuos sois los Vulturis, siempre velando por ellos mismos.- dijo mi padre.
- ¿Tienes alguna otra pregunta cielo?- me preguntó mi padre acariciándome el cabello, su reacción me hizo temblar de miedo.- ¿Estas bien?- preguntó con algo de pánico en su rostro.
- Si papa.- esa palabra hizo que mi padre sonriera de satisfacción, por fin había encontrado a su pequeña que creía muerta.- No tengo mas preguntas por ahora.
- Bien podemos irnos ya de aquí por favor.- se quejó Jacob deseando abandonar Volterra definitivamente.
- ¿En que situación nos encontramos ahora Saray?- me preguntó Marcus mirándome con satisfacción.
- Los Cullen abandonaran Volterra sin provocar ninguna discusión…- miré de reojos a mi padre que deseaba vengar mi desaparición.-…papa se que tienes motivos graves pero no va a ver mas peleas por hoy ¿de acuerdo? Como ha dicho mama el tiempo siempre castiga tarde o temprano….- le reñí en cuanto leí su mente, él me miró con odio y me dedicó seguidamente una sonrisa tierna.- Marcus yo me iré una temporada con los Cullen para poder conocer afondo a mi familia y poder así….
- No… no vas a salir de este palacio, no lo voy a permitir.- gritó Aro frustrado y con pánico en su voz.
- Tú no vas a impedir que mi hija se venga con nosotros…- dijo mi madre colocándose delante de mi seguida de mi padre.
- Mama, no por favor.- le impedí el paso cogiéndole con mis manos la cara,- mama deja que lleve yo esta situación conozco bien a Aro… deja que yo lo maneje.- susurré esto muy cerca de su oído para que no fuera escuchado por nadie mas.
- Ashley confía en Saray.- le dijo Edward con voz tranquila.
- Esto es increíble, papa deja que los pulverice a todos por favor.- pidió Brian con urgencia y cuadrando los hombros preparándose para atacar.
- He dicho que no Brian.- le eché una mirada enfurecida y relajó la postura inmediatamente, Jasper y yo ibas a conseguir que la familia Cullen acabaran dormidos si seguíamos así.
- Aro…- me giré y posé la mirada en sus ojos llenos de derrota, pero firmes.- no puedes hacer nada para impedir que me vaya con mi familia…. No después de lo que le ha pasado a Dexter. ¿No crees? Además no tienes ningún derecho de negarme el amor de mi familia.
- Si que puedo impedir tu marcha mi niña.
- ¿Cómo? ¿Qué piensas hacer para que mi hija no se venga con nosotros? Que arma secretas guardas por ahí.- preguntó mi madre con la mandíbula bien tensa.
- Jane…- pronunció Aro mirando a su protectora con una risa diabólica.

En el mismo instante que Jane le devolvió la sonrisa, Alec cayó al suelo revolcándose de dolor mientras se aferraba a su propio cuerpo como si le estuvieran desgarrando la piel.

- No…- grité.
- No puedes protegerlos a todos hija…Felix.- cuándo llamó a Felix supe lo que iba hacer seguidamente aun sabiendo que él no quería, Aro me tenia cogida por lo que mas me dolía ya que mi escudo no podía llegar donde se encontraba Alec, dejándolo a la merced de su hermana, tenia que hacer algo y pronto no podía ver a mi amado sufriendo, mi hermano estaba apunto de carbonizarlos a todos y mi madre le faltaba una chispa mas para que descuartizara a Aro sin mencionar lo que estaba pensando mi padre. Pedí a Edward que los calmara.
- No…- grité de nuevo impidiéndole el paso a Felix.- esta bien, hablemos….
- No hay nada que hablar hija solo te pido que te quedes, nada mas.- insinúo Aro convencido de que había ganado la batalla.
- Esta bien, me quedaré…si me cedes el trono.
- Saray.- me llamó mi madre no gustándole la idea de que fuera un Vulturi, yo me giré y dedicándole una sonrisa le guiñé un ojo.
- Ni hablar, ¿que te has creído? Que voy a cederte el trono así sin más, estas muy equivocada… esa familia saldrá de Volterra sin poder volver a entrar en ella y tú te quedarás conmigo…. Y se irán sin intentar hacer nada si no quieren que su pequeña acabe muerta.- Dijo Aro cabreándose por minutos.
- ¿Pero tu quien eres para amenazar a mi familia? escoria inmunda.- dijo mi madre provocando un pequeño terremoto en la sala haciendo que trozos de bóveda cayeran al suelo.- Mi hija no te pertenece.
- Mama déjalo.- le grité.- por favor para.- todos los presentes se estaban poniendo muy nerviosos y yo me estaba asustando debido a que no estaba llevando bien la situación.
- Ashley por favor contrólate.- le pidió Carlisle cogiéndole del brazo.
- Creo que va siendo hora de entrar en fase.- escuché decir al lobo joven que estaba al lado de Jacob… Seth.
- No, nada de peleas por favor dejarlo ya…. Mama por favor.
- Cariño deja a Saray esto por favor.- le pidió mi padre viendo la angustia que estaba pasando en ese mismo instante, no podía dejar que mis dos familias se enfrentaran, mi corazón no me lo permitía.
- Bien Aro… me quedaré pero con una condición, y no es irrevocable, tú y Cayo pasareis a formar parte de la guardia mientras que Marcus y yo ocuparemos vuestro puesto…o eso- le corté a Cayo que quiso renegar mi condición.- o la muerte… vosotros decidís.- dije tras a verme asegurado que mi madre estaba controlada.
- De que estás hablando niña, crees que puedes llegar aquí con tu chulería y con esa familia que tienes de principiantes creyendo que te vamos a ceder el reinado… piensas que voy a dejar mi trono a una cría como tu… estas muy equivocada si piensas que Marcus, Aro y yo….
- Estoy de acuerdo con la propuesta de Saray.- dijo Marcus bajando del trono, colocándose a mi lado con andares glaciales y cogiendo mi mano.- los Cullen no merecen sufrir más, han dado sus vidas por nosotros hace apenas unas horas…. han demostrado su lealtad ante nosotros apenas hace unas semanas cuando decidieron ayudarnos, no merecen nuestro reproche.


- ¿Qué estás haciendo Marcus?- le gruñó Aro.
- Lo que debí hacer hace años cuando esa mujer llegó aquí con Saray… voy a entregarles a su bebe y voy hacer lo que debía hacer hace siglos cuando mataste a mi amada… te voy a despojar de tu mandato Aro.
- No puedes hacer eso hermano…piensas que con solo la familia Cullen vas a poder contra nosotros.- le provocó Aro con miedo en su voz señalando a la guardia.
- Si.- le contestó Marcus sonriendo y acariciándome el cabello a su vez.
Nada más finalizar su afirmación Demetri, Felix, Rebecca, Jonathan, Santiago, Borja, Catherine… mi abuela y algunos más de la guardia, se colocaron alrededor de los Cullen cuadrando sus posturas a un posible ataque.

- Demetri, tu no…- dijo Aro enfurecido.
- Lo siento señor no pienso luchar contra la pequeña diablillo que robó nuestros corazones siendo una niña… la quiero demasiado.- dijo Demetri cogiéndome de los hombros y acariciándome la cara con suavidad.

Por la mente de mi padre pasó la palabra “maldición” seguido de una decepción de no poder llegar a luchar contra él. Yo me reí en mi interior.

-Lo siento señor, Saray es mi mejor amiga y los Cullen no me han hecho nada para que les haga daño alguno.- dijo Rebecca lamentándose con su voz llena de miedo.

Los demás decidieron quedarse en silencio sin querer dar su opinión mirando la cara de decepción que tenia Aro, el temible Aro que a todos nos gobernaba con su simple mirada.
En el mismo instante que Aro quiso maldecir alguna postura Alec dejó su puesto para colocarse a mi lado.

- Alec… tu también…- la decisión de Alec no le gustó demasiado y su voz flaqueo sonando ahora con amargura.
- Si señor, el amor de mi vida está en el bando de los buenos y como sabe no estoy dispuesto a causarle ningún daño a esta mujer que hace que mi ser se sienta feliz cuando la miro…- dijo mirándome a los ojos- estaré donde ella esté.- con esto último Alec me cogió de la cintura y me dio un beso en la frente.
- Creo que todo se reduce a siete contra treinta ¿Qué vas hacer exactamente Aro?- le provocó mi madre con una sonrisa en la cara.- Unirte a la guardia o morir en mis manos.
- Prefiero el destierro que vivir bajo las órdenes de esa mocosa.- dijo Cayo derrotado.
- Creo que esa opción no te la he dado Cayo.- le recordé insistiéndole en que me entregara el trono o elegir la muerte.- Aro que decides…
Aro con pena en su rostro y con resignación se quitó el collar de los Vulturis y me lo entregó dejándolo caer en mi mano.

- Gracias padre, odiaba la idea de matarte a pesar del daño que me has causado a mí y a mi familia. Tú has ejercido como padre durante todos estos años y te aprecio muchísimo para acabar con tu vida.
- Siempre temí que llegara este día imaginándome como me sentiría si tú te renegaras…. Y ahora que ha llegado me siento traicionado… derrotado…
- No debes sentirte traicionado Aro, tú has sido quien me ha traicionado a mí apartándome de mi familia, ahora acepta las consecuencias… y da gracias al amor que te tengo que ha impedido que mi madre y mi padre acaben contigo… Cayo ¿Qué vas hacer tu?

Cayo solo se limitó a mirarme con frustración, rabia y con ganas de arrancarme la cabeza, sin pronunciar palabra alguna. Minutos después de estar en silencio mirándonos, Cayo cambió de posición colocándose entre el resto de la guardia que habían decidido seguir a las órdenes de los Vulturis.

- Cayo como veo que no te has decidido aun y no tenemos todo el día para esperar, te llevaremos a los calabozos hasta que estés listo para hablar…. Demetri, Feliz, Alec por favor podéis llevar a Cayo y a sus secuaces a los calabozos… gracias chicos.- les agradecí cuando se disponían hacerlo.
- No os vais a salir con la vuestra Saray.- comenzó a decir Cayo con voz vengativa.- chicos a por ellos, defenderme hasta que vuestras vidas sean arrebatadas….

Aun no finalizada la frase dos miembros que se situaban al lado de Cayo comenzaron arder en llamar terminado siendo una montaña de ceniza.

- Brian…. ¿Qué haces? - le grité a mi hermano mirándole a la cara.
- Nos iban a atacar.- me contestó muy convencido de sí mismo.
- Es igual que su padre…- escuché decir a uno de los lobos riéndose a carcajadas.
- No vuelvas hacerlo sin mi permiso ¿de acuerdo? Esta gente ha sido mi familia te guste o no y no quiero que ninguno acabe muerto si no es por su propia voluntad ¿entendido?
- Si hermanita…- me dijo con sarcasmo.- ahora se creerá el ama de todo.- le escuché decir muy bajo.
- Brian tu hermana tiene razón.- le riñó Esme sin apenas mirarle a la cara.
- Lo siento Saray.- se disculpó mi hermano poniendo cara de arrepentimiento.
- Estás perdonado hermanito.- la última palabra también sonó con sarcasmos y los dos nos sonreímos con una risa compenetrada.
- Saray…- nos interrumpió Jane acercándose a mí.- ¿Queda lugar para mi entre vosotros?
- Si estas dispuesta a ser fiel a las normas de Marcus, si.

Jane bajó la cabeza y con poco ánimo se colocó al lado de su hermano que este la miró con recelo debido al daño que la había causado minutos antes.

- Demetri llevar a Cayo a los calabozos por favor, esto se esta alargando demasiado. Los demás podéis retiraros me gustaría estar a solas con mi familia por favor.
- Si señora, lo que usted mande.- me dijo Rebecca con una sonrisa de oreja a oreja,
- No me gusta que me llames señora, Rebecca eres mi amiga, por favor no vuelvas a llamarme así.- las dos reímos y vi con satisfacción como mis compañeros de la guardia y algunos miembros de la corte salían de la sala con una expresión de alegría y algunos de sorpresa por lo ocurrido en la misma.
Cuando el último miembro de la sala cerró el gran portón me abracé a mi madre sintiendo ese aroma y
ese amor que nunca había sentido hacia la madre que poco estuvo a mi lado durante mi crecimiento, dejando que fuera Aro quien me criara.

- Por fin tengo una madre… no sabes cuanto he soñado en tener a mi madre cerca de mi en todo momento, Aro nunca dejó que Catherine me cría…. Mama…. Esto es tan extraño, me siento tan diferente y no puedo creerme aun que tenga una familia de verdad.
- Lo se cariño, ha sido un golpe muy duro para todos pero por fin estamos juntas y nada ni nadie nos va a volver a separar te lo prometo cielo.
- Carlisle…- comencé a decir separándome de mi madre sin tener ganas y acercándome a mi abuelo.- me gustaría que formaras parte de la realeza… tu eres un vampiro ejemplar que has sabido ser un buen líder en tu alquerre, eres el…
- Saray lo siento pero esta vida no es para nosotros….yo no me veo capaz de sentarme en esos tronos y hacer que los demás lo hagan todo por mi, no… yo tengo un trabajo y estoy muy satisfecho de realizarlo sin dejar a un lado de que somos vegetarianos vuestras costumbres alimentarias no son compatibles con las nuestras y…
- Podrías enseñarnos vuestra forma de vida… no creo que sea tan difícil.
- Créeme que si, después de estar toda una vida alimentadote de sangre humana no es tan fácil, creo que Marcus no podría acatar las normas….- dijo mirándole de reojos.
- Lo dudo mucho querido amigo, después de cuatro mil años alimentándome de humanos dudo mucho que ahora pueda cambiar mis hábitos.
- Lo ves cariño… no puedo venir a un imperio de hace siglos e imponer una nueva norma, es imposible…Tu lo aras bien.
- No… ahora que soy libre no voy a condenarme yo misma a ser un líder… lo siento Marcus pero no puedo gobernar a tu lado… no soy capaz de hacerlo.
- Lo entiendo hija, eres muy joven para llevar una carga muy grande, no te lamentes por ello, encontraremos a un líder que….- en ese mismo instante se abrieron la puertas dejando ver quien les había abierto con suavidad y gracia.
- Alec…-dije entusiasmada.- Me gustaría que formaras parte de la realeza.
- ¿Yo? ¿Estas seguras de lo que dices?... creo que te ha afectado mucho el encuentro con tu familia…- escuché como mi familia bufada poco amigable, en sus mentes vi el odio que les tenían a toda la guardia por culpa de la mala imagen que les había hecho parecer los grandes Vulturi que ahora se ahogaban en su propia falsedad.
- Lo harás bien ¿verdad Marcus?- insistí cogiéndole de las manos
- Si Alec eres el miembro perfecto para ocupar el lugar de Aro.
- Ese es tu puesto Saray.
- No Alec yo no estoy preparada para gobernar… todavía, tal vez con el tiempo cuando Cayo esté dispuesto a desistir en su trono… pero ahora no.
- Esta bien pero…no pienso ser el líder… no, eso es cosa tuya Marcus.- Marcus le dedicó una sonrisa sincera y yo me abracé a él con pasión colocando después el collar de Aro alrededor de su cuello.
- Te queda muy bien.
Sin dudarlo dos segundos y sin importarle la presencia de mis padres Alec me besó apasionadamente haciendo que me sintiera llena de satisfacción.

- Muy bonito pero por favor nos podemos ir ya.- volvió a quejarse Jacob con impaciencia.

Me separé de Alec y me volví abrazar a mi madre esta vez cogiéndole una mano a mi padre.

- ¿Que vamos hacer ahora mi pequeña?- me preguntó mi madre con pena.
- Quedaros a vivir aquí una temporada.- les supliqué.
- ¿Vivir aquí…. Con Demetri? Lo siento cariño pero acabaría arrancándole la cabeza, Demetri y yo somos incompatibles.- todos nos reímos a sus gestos de cara.
- Por favor solo hasta que sepa mas de vosotros, hasta que recupere mis veinticinco años perdidos sin vosotros.
- Mi niña…-comenzó a decir Marcus tocándome el hombro.- ve con ellos, este lugar no es apropiado a sus hábitos de alimentación, donde viven ellos abundan los animales aquí ya sabes que escasean no podrían estar mas de dos meses….ve con ellos una temporada o todo el tiempo que sea necesario.
- Pero Cayo y Aro podrían causaros problemas y…
- Tranquila, déjalo en nuestras manos, no se atreverán a revelarse, no temas por ello.
- Pero… Alec….
- Te esperaré, ve con ellos te necesitan tanto como tu los necesitas a ellos, recupera tu vida mi amor.- me dedicó una sonrisa llena de ternura.
- Esta bien me iré con vosotros, Alec tiene razón necesito recuperar mi vida- “bien escuché decir a Alice que compartía la misma alegría y entusiasmo con mi hermano- ¿me podéis esperar unos minuto?
- Claro cariño.- dijo mi madre llena de alegría.
Me separé de nuevo de mi madre y cogiendo la mano a mí amado le obligué a que me siguiera fuera de la sala conduciéndole a mi habitación.
Una vez allí tras cerrar la puerta me abracé a él con pasión.

- Tengo miedo.
- No debes tenerlo, has sido muy valiente enfrentándote a Aro y a Cayo.
- Por que he tenido el apoyo de Marcus, tuya y de la guardia, si no, no se como habría acabado esto.
- Yo si…. Tu madre habría acabado con Italia entera.- los dos nos reímos.
- Te echaré de menos amor, no se como despedirme de ti… se que me va a doler la distancia.
- Una de las maneras que quisiera despedirme de ti es con un beso que durara por mucho tiempo, que perdieras la respiración en mis brazos. Saray no temas por nada mi vida, mas que nadie sabes que yo te quiero, sabes que pienso en ti y eres mi ángel ese ángel que yo conocí en un día que me sentía perdido en esta ciudad llena de recuerdos que me afectaban. Te prometo que siempre estarás en mi corazón amor y que pronto nos veremos… te tengo que dar gracias por haber existido en mi corazón lleno de soledad y gracias por encargarte de darle nueva esperanza de vivir y de volver a creer en el amor. No temas por el tiempo que estés con tu familia por que jamás dejare de amarte, te esperare con los brazos siempre abiertos y preparados para rodearte en cuanto te vea.
- Te amo Alec. – sus palabras me dejaron llena de valentía para afrontar esa distancia que pronto iba a vivir y que nunca había vivido.
Nos volvimos a dedicar un beso tan apasionado que acabamos tumbados en mi cama riéndonos de la situación.
Tras mirarnos a los ojos con fuerza Alec me ayudó a prepara la maleta con todas mis pertenencias para no hacer esperar mas a mi familia y con otro dulce beso salimos de la habitación despidiéndola con nostalgia.
Mi familia ya me esperaba en el holt de palacio acompañado de Marcus y algunos miembros de la guardia, dispuestos a salir inmediatamente de allí.

- Ya estoy lista.- les anuncié acercándome a mi madre.
- Por fin.- se quejó impaciente Jacob.
- Eres algo irritante lobito.- le acusé sarcásticamente.
- No sabes cuanto.- dijeron Rosalie y Edward a la vez, me reí suavemente.
- ¿Preparada para ver un mundo que nunca has conocido?- me preguntó mi hermano cogiendo las maletas de las manos de Alec.
- Eso creo.- mi cuerpo comenzó a temblar de pánico.
- Todo irá bien cariño.- me tranquilizó mi padre acariciándome el hombro.
- Marcus no seas muy cruel con Aro solo dale de su propia medicina pero aplicándole tu tranquilidad y Cayo…
- Déjalo en nuestras manos Saray, ve y disfruta.
Le di un fuerte abrazo a mi tío Marcus, a Demetri, a Felix, sin olvidarme de mi mejor amiga Rebecca y despidiéndome con una mirada de mi gran amor salí fuera de palacio cogida de la mano de mi madre sin dejar de mirar al frente sintiéndome una nueva mujer.
La noche caía con fuerza, el cielo estaba despejado tras esa tormenta de nieve vivida el día anterior dejando ver el brillo de las estrellas y la belleza de una luna creciente que llena de felicidad me sonría desde el cielo.
Tres coches con las lunas tintadas nos esperaban para llevarnos al aeropuerto donde pronto cogeríamos un avión directo a Canadá, desde la ventanilla dije adiós a mi amado con la mano y me acurruqué en los brazos de mi madre sintiendo como una nueva vida crecía a mi alrededor haciendo que por fin me sintiera completa.

“Te dije adiós y te lo dije sin calcular fuerzas ni llantos para iniciar la difícil tarea de reconstruir la vida. Aún hoy, después de tanto tiempo, en mi corazón se siguen desgranando esos sueños felices que gracias a ti y a tu hermano se hicieron realidad. No sé cómo se ama al otro lado de la vida, pero sí sé cómo se sufre en este lado de la muerte. Quizás por ello, te mando un trozo de tu vida escrito en mis palabras para decirte que siempre has estado presente en mi alma.

Ashley Cullen”
Tras la horrible sombra de la eternidad donde la vida me había puesto una dura prueba por fin había encontrado esa parte de mi que tanto había llorado, por fin mis manos doloridas acariciaban a ese ser tan hermoso que en mi pasado me habían arrebatado.
Mi niña estaba al fin entre mis brazos notando ese aroma y esa dulzura que tanto había añorado, y acariciándole me prometí a mi misma que nunca me apartaría de su lado.

FIN

Espero que os haya gustado el final, se que algunas os esperabais una pelea entre los Cullen y los Vulturis pero poneros en la situación de Saray, los Vulturis han sido su familia desde que nació y era lógico que, a pesar de la rabia que podía sentir, no tuviera el valor de hacer daño a su padre y sus hermanos.


Os comento que todavía no a acabado la historia pero.... de momento no voy a escribir el tercer libro ya que me voy a centrar en un proyecto que tengo en mente, es un libro que quiero escribir (propio mío) para publicarlo en un futuro... pero habrá tercera parte.

Deciros también que los próximos miércoles 16, 23 y 30 de diciembre publicaré unas notas (pequeños argumentos) que no introduje en los libros de Eternidad y Tras la sombra de la Eternidad que espero que os guste.

Y por favor deciros también que si tenéis alguna duda de las dos historias, preguntas de algunos momentos de la historia que no tengáis claro me gustaría que me las preguntarais para poder resolver cualquier duda, o quien sabe, introducir mas argumento.

Gracias de nuevo y besos


lunes, 7 de diciembre de 2009

TRAS LA SOMBRA DE LA ETERNIDAD: 9ª Capítulo: Decisión (1ª parte: Coraje)

Buenos días a todas y a todos, como sabréis la historia se acaba con mucha pena.
Este capitulo en teoría seria el último pero siendo mala como en el primer libro he dividido el final en dos capítulos para hacerlo mas interesante.
Os dejo la primera parte recordando que el viernes publicaré la segundo parte siendo el final.

Espero que os guste.


Decisión
1º Parte; Coraje

Tomar una decisión en la vida puede costarte la misma si eliges un futuro erróneo pero si eliges un futuro correcto para tu vida puedes gozar de satisfacción, llenarte de amor, amistad y de esa alegría que nunca antes habías sentido.
A veces las decisiones en la vida pueden ser difíciles de escoger pero escojas la que escojas siempre acabas perdiendo algo querido.

Entramos en el salón real esperando que mi padre y el resto de la corte se encontraran allí esperándonos para darnos la bienvenida y la enhorabuena por el gran triunfo pero en la sala solo encontramos a mi madre y cuatro amigas de ella hablando en susurros.

- Madre, ¿Dónde se encuentra padre?- pregunté a esa mujer que se hacia pasar por mi madre algo extrañada.
- Está en la sala de reuniones con el alquerre de la india, hija.
- Gracias madre. – ¡madre! Pensé, ¿Quién sería esa mujer que todo este tiempo se hacía llamar mi madre?

Esa pregunta y otras muchas más ocupaban mi mente en ese instante. Ansiosa por saber sus repuestas, Alec, Demetri, Felix y yo nos dirigimos a la sala de reuniones, donde con algo de impaciencia por mi parte esperamos en la entrada a que la reunión finalizara para poder comunicarles a los Vulturis que la lucha ya había terminado. Alec y yo no apartamos nuestras miradas en lo que duró la espera, mirándonos con nerviosismo, preocupación, miedo y con un toque de ternura a la vez. Esas sensaciones fueron las que sus ojos reflejaban en los míos.

Cuando el jefe del alquerre de la india abandonó la sala acompañado de Roderick, encabezados por Alec, entramos todos en la sala, mis compañeros llenos de orgullo por la victoria y yo llena de odio por la mentira. Marcus, Cayo y mi padre se encontraban sentados en sus sillas alrededor de una pequeña mesa redonda que contenía bastantes pergaminos viejos, cuando entramos mi padre se levantó y nos hizo una reverencia.

- Alec…. Mi niña…- comenzó a decir mi padre con esa sonrisa suya llena de falsedad- ya he sido informado que todo ha salido estupendamente ¿ha habido alguna baja por nuestra parte Alec?
- No señor la mayoría de nuestros enemigos no estaban preparados para enfrentarse a una lucha de esta magnitud y acabamos con sus vidas sin apenas esfuerzo.
- Bien… hija, mi dulce niña ¿como te fue a ti esta experiencia?
- ¿Me puedes explicar que significa esto?- le dije furiosa colocando el collar de mi tía Alice encima de la mesa con brusquedad.


Vi como la cara de Aro y la de Cayo fue cambiando de un estado normal a un estado de sorpresa y pánico. Marcus se le escapó una media sonrisa que escondió bajo una tos fingida cuando Aro le miró con ira.

- ¿De donde has sacado eso?- preguntó mi padre mirando a Alec furioso.
- Creo que no estas en condiciones de hacer preguntas Aro, contesta, ¿Qué significa esto?
- Es el collar de los Cullen, ¿ha habido alguna baja? – dijo Cayo con voz pausada intentando cambiar de tema con los ojos posados en Alec.
- Este collar vino a Volterra el mismo día que yo entré a formar parte de vuestra familia…. Aro quiero que me expliques la verdad y dejar de mirar a Alec por que él no tiene nada que ver en este asunto.
- ¿Qué sabes? – me preguntó muy serio y con ojos tristes.
- Señor… disculpen que os moleste pero la familia Cullen esta en el salón real y exigen que sean recibidos inmediatamente… no están de muy buen humor, les acompañan dos lobos.- nos comunicó Rebecca entrando por la puerta con urgencia, algo alterada por la situación que se encontraba en ese momento en la sala.
- Esto tenía que pasar tarde o temprano.- dijo Marcus con semblante tranquilo levantándose de su silla y guiñándome un ojo a su tiempo.
- Ahora tendrás tus respuestas hija. – el rostro de mi padre se contrajo en una pena que hizo que mi corazón también se contrajera de dolor, a pesar del daño que podía a ver causado a mi familia real y a mi, yo lo quería, lo adoraba y lo amaba como el padre que fue durante mis veinticinco años de vida.

Salimos de la sala dirigiéndonos al salón real donde en breves minutos me iba a encontrar cara a cara con mi verdadera familia.

- ¿Estas seguro de lo que haces Aro?- le preguntó Cayo intentando impedirle el paso.
- No tengo otra alternativa.- le contestó con la mirada perdida sumiéndose en una pena irrevocable.
- Si la tienes, enciérrala, no dejes que se encuentre con los Cullen, oblígala a desistir.
- Demasiado tarde.- habló Alec con seguridad.- su hermano le ha visto en la lucha, saben que esta viva y entre nosotros, los Cullen están aquí por ella, no se van a ir sin verla y sin tener una explicaron lógica.- recalcó esto último mirando a Aro que este le devolvió la mirado no muy amigable.
- Pues nos enfrentaremos a ellos.- insistió Cayo.
- No va haber mas peleas por hoy Cayo.- le espeté algo furiosa colocándome enfrente de él.- No tocaras a mi familia, creo que ya le habéis hecho bastante daño.

Cayo me miró con ira bajando la mirada tras un gesto invisible de mí… de Aro. Llegamos a la puerta del salón, que se encontraba cerrada en esos instantes y apoyándome en los picaportes para abrirla me quedé respirando unos segundos ese aroma tan agradable y dulce que desprendían los Cullen, con miedo a lo que me iba a enfrentar tras abrir esa puerta, sintiendo miedo a descubrir el futuro que me esperaba tras ella, Alec me tocó el hombro y dándome un sueva apretón me animó a abrirla.
Una sensación de protagonismo acompañado de un pánico escénico recorrió mi ser en cuanto abrí la puerta y fijé la mirada en esa familia que con ojos de asombro me miraban fijamente.
Formaron un pasillo en cuanto mi padre seguido de Marcus y Cayo, me sobrepasaron para ir a situarse en sus tronos, a la derecha estaban Carlisle y su esposa que sollozaba de alegría, pena y asombro al verme, tras ellos dos licántropos en forma humana posaban sus cuerpos tensos y con la nariz arrugada, como si les molestara algún olor de la sala, pudiendo ser el suyo ya que apestaban a perro sucio. Al lado de ellos estaba el lector de mente, Bella empleando su escudo alrededor de nuestra familia y Jasper.
Quedando a la izquierda, Brian, mi madre, Emmett, mi padre, también tenso y de muy mal humor, Alice, la hermosa mujer Rosalie y su enamorado Adam.

Alec me empujó para que los siguiera pero me quedé congelada mirando a esa mujer que me miraba con pena en su corazón, ¡mi madre! Alec me arrastró hasta colocarme justo delante de ellos entre mi familia verdadera y mi familia.

Todos estaban en silencio mirándose entre ellos y mirando mí rostro congelado en esa mujer tan hermosa que tanto se parecía a mí.
Deshaciéndome de los brazos de Alec me acerqué muy despacio a esa mujer que imitó mis pasos hasta quedarnos apenas dos centímetros una de la otra.
Ashley, así era como se llamaba mi madre levantó su la mano y la posó en mi mejilla emitiendo sonidos guturales de pena.

- Eres tu….mi niña esta viva.- me dijo con la voz temblorosa.- sabia que estabas viva yo….y yo que he pasado todos estos años conformándome con imaginarte al ver a tu hermano y resulta que estaba en lo cierto… Emmett esta viva.- se giró para mirar a su esposo que tanto amaba, con el rostro lleno de angustia y pena sin dejar de tocarme la mejilla. – Es ella amor, nuestra pequeña.

Me metí en su mente tras absorber el poder de Edward y la pena que pasó durante todo este tiempo hizo hundirme con ella en el dolor y la angustia que la mataba por dentro.
Cuando Emmett vio el dolor de s esposa por su mente le pasó la idea de arrancarle la cabeza a Aro en ese mismo instante, en milésimas de segundo pude leer lo que en ese momento iba a ejecutar y apartándome de mi madre con brusquedad me coloqué delante de Aro proyectando mi escudo en toda la realeza, parando con mis propias manos a Emmett.

- No.- le grité, tras él también gritó su familia aterrorizada- no voy a permitir que te enfrentes a él.

Mi padre me miró a los ojos desprendiendo ira por los suyos y con una mueca de rabia relajó sus músculos unos segundos.
No podía dejar que mi padre y Aro comenzaran un lucha donde los Cullen podían salir perjudicados, no podía permitir que mi padre Cullen resultara herido, tampoco podía dejar que Aro, al que siempre había adorado saliera perjudicado por mis propias manos si llegaba a matar algún miembro de mi familia verdadera.

- ¿Cómo has podido hacernos esto? Nosotros arriesgando nuestras vidas por salvar esta miserable familia, si eso así como se pude llamar, y vosotros disfrutando de nuestro dolor.

La furia de Emmett comenzó a descontrolarse de nuevo al mirar a Aro debido al mismo dolor que le infringía la situación, observé de reojos a mi madre cuando Jasper realizó un movimiento rápido abrazándola y susurrándole que se calmara, su cuerpo estaba temblando y bajo nuestros pies el suelo producía pequeñas sacudidas continuas.

- Vamos a calmarnos todos, ¿de acuerdo?- exigí a todos los presentes.- Creo que Aro tiene algo que decir. ¿No papa?- dije esto último sarcásticamente mirándole de perfil.
- No he venido hablar hija, he venido a por ti… vas a pagar por lo que has hecho Aro.- le gruñó Emmett señalándole con el dedo.
- Emmett, - le llamó Carlisle acercándose a él y cogiéndole del brazo.- Cálmate y dale la oportunidad de hablar.- Emmett le miró con mala cara y desprendiéndose de Carlisle bruscamente fue a donde su esposa abrazándola y regalándole tiernas caricias por la espalda.

Aro y Cayo se sentaron en sus tronos mientras que Marcus decidió quedarse en pie mirando a Carlisle con inexpresividad, Jane y Alec se colocaron detrás de sus respectivos amos. Yo me quedé en el mismo sitio sin bajar la guardia con el escudo, esta vez protegiendo a las dos familias, protegiéndolas una de la otra, mirando a mi padre con impaciencia para conocer la verdad.




- ¿Quién soy? – comencé a preguntar tras unos minutos en silencio, parecía que Aro no estuviera por la labor de hablar, se había quedado mudo en sus propios pensamientos, dudó la respuesta unos segundos mas.
- Saray… Cullen.- a mis espaldas mi madre gruñó suavemente, un fuerte dolor en mi pecho me oprimió los pulmones dejándome casi sin fuerzas.- Eres hija de Emmett y Ashley Cullen.- susurró sin mucho ánimo.
- ¿Y esa mujer que se ha hecho pasar por mi madre todo este tiempo? – le pregunté señalando a la derecha del trono donde se escondía mi supuesta madre.

Tras un breve suspiro Aro dijo; “Tu abuela”

- ¿Mi abuela?- pregunté extrañada, escuché también como los Cullen emitan sonidos de sorpresa.
- Déjate ver Catherine.- le exigió mí… Aro con un gesto de mano.

Cuando esa mujer se dejó ver tras salir de las sombras que la ocultaban Ashley pronunció con palabras rotas de dolor “Mama”.

- ¿Me podéis explicar esta situación por favor?- exigí casi sin aliento debido a que no entendía nada de lo que estaba ocurriendo.
- Aro ¿Qué fue lo que ocurrió aquel día en Colombia?- preguntó Carlisle agotándosele la paciencia.
- Catherine creo que tú mejor que nadie puedes explicarle a los Cullen por que te llevaste a su hija.- le dijo Marcus con la misma sonrisa que poseía en la sala de reuniones, aunque su mirada era inexpresiva, Aro se encontraba sin palabra mirándome con pena.
- Lo siento hija…-comenzó Catherine contraída dirigiéndose a mi madre verdadera.- Saray, como bien ha dicho Aro yo no soy tu madre, soy tu abuela.- se dirigió a mí con miedo en su voz.- fui convertida tras una tragedia vivida en el pasado y como ya sabes los Vulturis me perdonaron la vida cuando mi marido…tu abuelo quiso hacerles daño a los Cullen, especialmente a tu madre.-su mirada se perdió en el rostro de Ashley que esta la miraba con rabia y pena.- Me perdonaron la vida pero me la destrozador cunado por orden de Aro, Demetri y Felix asesinaron a mi hijo Marcos de tan solo ocho años de edad.- noté como mi madre a mis espaldas emitía un sonido de odio acompañado de un dolor incurable.- siempre quise vengarme pero no tuve el valor suficiente debido a que ellos me habían cedido un lugar entre ellos y lo obvio como que son mas fuertes y poderosos que yo… me hicieron elegir entre la muerte o vivir con ellos y…
- Hubiera preferido la muerte.- susurró Brian exponiendo sus colmillos con mucha ira.
- Ese día…. En Colombia cuando me disponía alcanzar al resto de la corte capté el olor de esos dulces bebes que los Cullen querían proteger de la lucha, recordándome a mi pequeño y a mi niña, mi preciosa Ashley que por culpa de mi marido estuvimos a punto de transformarla en lo mas temible de nuestra especie, en un demonio succionador de sangre,- pegué un respingón al escuchar de nuevo esa frase, pero me callé dejando a esa mujer que continuara con la historia.- fui en busca de ese olor y es cuando me encontré a Alice tirada en el suelo con tres vampiros atacándola, acabé con uno de ellos y los otros dos huyeron, intenté ayudarla pero a pocos metro de donde nos encontramos escuché un llanto que me llenó el alma, escuché tu llanto mi niña, cuando te cogí en brazos vi el mismo rostro de tu madre cuando era un bebe y te acurruqué en mi pecho, tus lagrimas cesaron al instante… Alice pronunció tu nombre con angustia y debilidad… me entró el pánico, no podía perder a mi bebe otra vez, no… y le susurré en el oído que habías muerto, ella cayó inconsciente y eché a correr dirección Volterra. No podía perderte… me habían destrozado la vida al matar a mi pequeño y…
- Decidiste destrozar la mía.- le acusó Ashley con la mandíbula tensa.
- No tenía otra opción cariño.
- Si la tenias, podías a verte quedado con nosotros.- dijo mi madre temblándole el cuerpo.
- No me dieron esa opción hija.- otra pequeña sacudida surgió bajo nuestros pies dejando a toda la guardia alarmada.
- ¿Por qué no la veías en tus visiones Alice si ella esta viva?- le preguntó Adam confuso, ella le miró con ojos entristecidos como pidiendo perdón.
- Eso tiene una explicación…- comenzó a decir uno de los lobos, Jacob el gran lobo que vi en la visión de Edward aquel día.- esta desagradable familia tienen licántropos en el sótano.
- ¿Licántropos? – preguntamos en un unísono Carlisle, Rosalie, Bella y yo.
- Son esclavos de estas sanguijuela.- gruñó Jacob con desagrado.- hay tres allí abajo.- señaló con la cabeza el suelo.
- ¿Desde cuando tenemos licántropos en palacio padre?- pregunté extrañada mirando a Cayo que supuse que era cosa de él.- y…- miré a Alice con confusión.- ¿Qué es eso de que no has podido verme en tus visiones de futuro por que hay licántropos en Volterra?- cada vez me sentía mas confusa.
- Cuando intento ver el futuro de alguien que esté cerca de un licántropo no logro ver nada de esa…
- Vale, ya tendremos ocasión de hablar mas a delante de ello.- le corté con rapidez ya que había otro asunto que me interesaba mas.- Aro ¿Por qué cuando esa mujer me trajo aquí no tuviste el valor de devolverme a mi familia? Tan amigo que te consideras de Carlisle… ¿Por qué automáticamente me nombraste tu hija haciendo sufrir a mi familia?

Aro me miró con desgana, con el rostro lleno de angustia y sin mover apenas ningún músculo de su cuerpo, comenzó hablar con voz contraída sin tener ganas de hacerlo.

- Cuando la realeza regresó a palacio fuimos informados inmediatamente de la situación que había vivido Catherine… la mandé llamar con urgencia teniendo en mente el castigo que le iba a imponer pero… cuando apareció contigo en brazos…- se quedó pensativo unos segundos.- algo en tu rostro me hizo cambiar de idea, desprendías una fuerza aterradora, tus ojos me hechizaron en cuanto los míos se posaron en ellos, cuando intenté tocarte me dedicaste una sonrisa que hizo que mi corazón palpitara de nuevo…
- Tú no tienes corazón bestia animal.- gruñó Rosalie algo nerviosa, Aro la miró con desprecio.
- … cogiéndome el dedo con tu pequeña manita, en mi interior sentí algo que jamás en mi larga vida había sentido “AMOR” hacia un cosita dulce como lo eras entonces, algo en mi egoísmo hizo que te quedaras a mi lado para que al fin pudiera tener esa felicidad que jamás había tenido.- la palabras de mi padre me llegaron a lo mas profundo de mi alma, no mentía, sus palabras estaban llenas de sinceridad y rotas por el dolor de la verdad.- mi niña, en ese preciso momento sentí que juntos podíamos hacer que este palacio brillara… Marcus se opuso a mi decisión pero Cayo me apoyó hasta la última palabra…
- Condenándome a que fuera su esposa ¿no?- le acusé sin fuerza.
- Eso vino mas tarde… tu marca en el brazo nos dio la información necesaria para saber que eras un vampiro de pura sangre y que serias más fuerte que tu madre, otro motivo que hizo que te quedaras…
- Si, el arma perfecta para los Vulturis.- recalqué esto con sarcasmo.
- Si mi niña, serías la mejor arma de la guardia, pensamos en aquel entonces, haciéndonos invencibles, aunque ya lo éramos antes de tu llegada, tu poder nos hizo más poderosos aun.- el rostro de Aro no cambió en ningún instante.
- ¿Por qué podéis ser tan obsesivos y compulsivos los Vulturis?- agregó Esme con esa dulce voz que nunca había oído, llena de amargura, cogida al brazo de su esposo.
- ¿Por qué nos acusáis de ser obsesivos cuando vosotros lo poséis todo y aun queréis más?- le preguntó Aro con un hilo de voz.
- Tan solo nos limitamos a vivir tranquilos y desapercibidos, no pedimos mas.- le contestó Carlisle algo molesto por la acusación.
- Nos tienen envidia.- agregó Edward con una media sonrisa en sus labios.- siempre te han envidiado Carlisle por que has llegado a formar una familia numeroso con tan solo amor y has conseguido una alianza permanente con los licántropos, cosa que ellos no lograron en antaño.
- ¿Por eso los esclaviza no? – preguntó Jacob muy malhumorado.
- Iros…salir todos de la sala…- pedí con urgencia.
- Saray…- me llamó mi verdadera madre con pena en su rostro.
- Salir de la sala, todos… quiero hablar con mi padre… con Aro.- rectifiqué- a solas por favor… Felix llévate a mi familia a la sala de reuniones.- vi como Felix miró a Aro antes de obedecer mi orden y este le asintió con la cabeza invitando a sus hermanos que también abandonaran la sala.- Pronto estaré con vosotros mama.- le dije a mi madre llenando la sala con esa palabra repleta de amor, cogiéndola de la mano y transmitiéndole tranquilidad por que sabía a la perfección que si algo salía mal, sería ella la que con su poder acabaría con toda Volterra, ella me sonrió no muy convencida y me dio un dulce beso en la frente.

Una nueva sensación recorrió mi cuerpo al notar el contacto de sus labios en mi piel, notando ese amor de madre que jamás había sentido en mis veinticinco años de vida, sintiendo su aroma entrar en mis pulmones, haciendo que mis ojos se cerraran, recordando que tiempo atrás estuve dentro de ella alimentándome de ese aroma tan dulce. Eso hizo que mi demonio enfureciera pensando en como vengarme de ese ser tan miserable que era Aro, pero sin querer hacerle daño. ¡Me sentía frustrada!
En cuanto todos los presentes abandonaron la sala quedando tan solo Aro, Jane, Alec y yo comencé andar de arriba abajo intentando apaciguar la bestia de mi interior.

- ¿Cómo has podido hacerme esto Aro?- se limitó a mirarme.- Contesta Aro ¿Por qué me hiciste esto?- le grité con furia viendo a Jane ponerse tensa por segundos mientras que Alec se encontraba relajado mirándome con orgullo.
- A ti no te hice nada mi niña, a ti solo te críe como mi propia hija dándote una familia y un hogar donde vivir…
- Este no es mi hogar, nunca lo ha sido, destruiste la vida a una familia humilde…
- A la que odiaba por ser tan perfectos en todo.- gritó Aro poniéndose en pie.
- Es por eso por lo que decidiste quedarte conmigo en verdad, querías ver sufrir a los Cullen, esa familia que hacia que los Vulturis fueran inferiores.
- Cállate Saray.
- No tienes derecho a mandarme callar, creo que en la situación que ahora t encuentras no te da el poder a ordenarme nada Aro.
- Solo lo hice por ti mi niña, te necesitaba a mi lado.- sus palabras sonaron como si las estuvieran pinchando con un puñal.
- ¿Por mí?- le contesté con una risa irónica.

Aro bajó los dos escalones del trono dispuesto andar hacia mi posición, seguido de Jane que seguía sus pasos aun muy tensa, hasta que mi escudo lo dejó clavado en el sitio sin poder acercarse medio milímetro mas de donde me encontraba.

- Sea lo que intentes hacer Aro no lo hagas, no estoy de humor para tus tonterías. Me has engañado escondiéndome en este palacio lleno de maldad, apartándome de mi verdadera familia sin tener en cuenta mis sentimientos y los de mi madre.
- Eras y eres lo mejor que hemos tenido en la guardia, no podía dejarte escapar hija, Carlisle ya posee cinco miembros de su familia con poderes sobrehumanos y nosotros…
- Y vosotros no podías ser menos ¿verdad? Por eso decidisteis condenarme a esta vida.
- Tan mal me he portado contigo hija, creo que te he dado lo mejor de mí, te he enseñado a ser una vampira leal y justa, no merezco esto.
- Mereces esto y mucho mas…jamás negaré que te he querido Aro pero me has tenido viviendo en una mentira y esto no tiene perdón…- con esto último me dispuse a salir de la sala ya que no quería llevar la situación mas lejos, mi demonio ansiaba atacarle y yo no quería hacerle daño físico alguno.
- ¿Dónde vas hija?- exigió saber.
- Con los Cullen, quiero saber quien soy.
- Ya te he dicho quien eres.- dijo con pánico en su voz, con miedo a perderme.
- No, quiero saber que soy, cual es mi procedencia ya que un vampiro jamás ha podido tener hijos y esa mujer que es mi madre tubo dos, también quiero saber por que Brian y yo no somos iguales a los demás…siendo diferentes al resto de alquerres.
- Eso te lo puedo explicar yo hija.- suplicó Aro con voz temblorosa.
- No Aro, no quiero volver a verme envuelta en tus mentiras, prefiero escuchar la verdad en boca de mis verdaderos padres, en tu palabra ya no puedo confiar.
- Los Cullen jamás te contaran la verdad porque no las saben, ellos son igual que todos, mentiroso, compulsivos, somos vampiros, no poseemos la lealtad que tienen los humanos, acabaran engañándote…no puedes hacerme esto hija.- dio dos pasos mas con la mano en alto intentando cogerme del brazo pero no se lo permití.
- No te ensucies los labios con mentiras padre, ahora voy hablar con ellos y después de conocer su versión decidiré si quedarme aquí o irme con ellos.
- No.- pegó un grito ahogado.- no puedes irte y abandonarnos así sin mas ¿Por qué me haces daño hija? ¿Por qué eres tan cruel conmigo?
- ¿Cruel? Me estas llamando cruel, dices que te estoy haciendo daño y que soy cruel cuando has sido tu quien me ha herido con tus sucias mentiras, me acusas a mi cuando de ti aprendió mi corazón padre, no me reproches nada cuando yo nunca he tenido la culpa de ser como soy.- Aro quedó mudo al notar que alrededor de él un fuerte movimiento se produjo tras mis palabras de furia, el poder de mi madre me iba surgiendo sin querer emplearlo.
- Cálmate Saray, por el bien de todos.- me dijo Alec con serenidad. Le eché una mirada furiosa y seguidamente miré a Aro a los ojos.
- Ha sido tu quien me ha enseñado hacer sufrir a la gente, tu has sido mi maestro pata hacer daño, si ahora soy mala es por que lo aprendí de ti….ahora no me preguntes como puedo ser así si lo he aprendido todo de ti Aro, de ti y de ese ser diabólico que se sienta a tu izquierda en el trono, de pensar que siempre he querido ser como él, me repugno a mi misma por haber pensado eso.
- No puedes júzgame por enseñarte a ser como nosotros, cada familia educa a sus hijos de una forma diferente te guste o no.
- Si, pero con la diferencia que cada hijo esta en la familia que le corresponde, yo no Aro, yo no pertenezco a esta familia.

Me dispuse a salir de nuevo de la sala y Aro volvió a gritar “No” con un sonido ahogado.

- Debo hacerlo Aro.- cada vez que le llamaba por su nombre era como si le estuviera clavando una estaca en el corazón, le dolía que no le siguiera llamando padre, pero no debía hacerlo ya que él nunca fue mi padre.
- Reúne aquí a los Cullen Alec, hablaremos en mi presencia.
-¿Por qué?- le espeté.
- Tengo derecho a defender mis ideales si esa familia pretende engañarte con mentiras hacia nosotros.
- Dudo que quieran mentirme después de descubrir que sigo viva.
- Por favor hija deja que nos reunamos aquí de nuevo… todas tus dudas serán resueltas, te lo prometo.- increíble Aro, el gran Vulturi estaba suplicando lleno de dolor, no me lo podía creer.
- Lo que tu quieras solo decirte que mi madre no te ha destruido ya gracias a mi, a si que tener cuidado con lo que decís o hacéis si no queréis que Volterra caiga destruida bajo tus pies.

Aro volvió a sentarse en su trono con cara descompuesta e hizo señal a Alec para que fuera en busca de los Cullen que con impaciencia y con furia esperaban mi regreso.
Yo me quedé en el mismo lugar de antes mirando a Aro con pasividad, cuando Alec pasó por mi lado me dedicó una sonrisa que hizo que temblara de deseo por unos segundos, yo le devolví la sonrisa y abandonó la instancia con andares glaciales.

Mientras mi familia acompañada de Alec, regresaban al salón, yo me quedé pensando en las miles de preguntas que tenia en mi mente y de cómo iba a realizarlas, sin olvidarme de ninguna, quería saber con todo detalle lo que me habían ocultado durante tantos años.
La mirada de Aro me hizo dudar unos segundos la principal pregunta que tenia en mente ese mismo instante -¿Con quien debía quedarme?- Ya que su pena me hizo recordar los años vividos con él, lo quería y no podía hacerle daño.
Un miedo recorrió mi cuerpo al saber que pronto sabría toda la verdad y que debía elegir una opción que hiciera que las dos familias no se enfrentaran por mí. ¿Que podía hacer? Quedarme con los temibles Vulturis y hacer crecer mi orgullo de asesina o quedarme con la familia Cullen y dejar a un lado la sangre humana comportándome como una dulce vampira vegetariana, esta última opción me iba a costar siglos de aceptar.
Mi mente era un huracán de dudas que pronto iba a estallar si no conocía la verdad de mi pasado.

Con esas dudas seguí en silencio esperando a que llegaran los Cullen.


Safe Creative #0912075073165
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