viernes, 23 de octubre de 2009

ETERNIDAD; 8º Capítulo; Forks



Forks


Era un día de tormenta, nos encontrábamos en casa de los padres de Aarush después de su entierro, un entierro doloroso, lleno de lágrimas, sentimiento y de mentiras, mentiras porque algunos familiares del heroico licántropo no sabían su naturaleza y tuvieron que mentir diciendo que fue un accidente de moto, no pudiendo valorar su valentía, su fuerza y sus ganas de luchar para proteger a una simple humana. También hubo mucha gente, gente que lo quería y que sentía mucho la pérdida de ese joven alocado que con solo veintitrés años perdió su vida.

Nos habíamos refugiado allí la mitad de la familia Cullen y algunos miembros de la manada, los más jóvenes,- los demás se aposentaban en casa de Jacob y de Sam ya que éramos muchísimos,- hasta que menguara la tormenta que iba acompañada de granizo. Lo que duró la estancia Emmett y yo nos mantuvimos en silencio cogidos de la mano todo el tiempo, el único que hablaba era Carlisle, quien se despidió de todos cuando finalizó la tormenta.

- Carlisle nosotros iremos más tarde, me gustaría enseñarle a Ashley nuestra antigua casa.
- Bien, pero no tardéis aun tenemos que estar alerta.- me quedé mirando a Carlisle un poco asustada ¿alerta? ¿Aun no había acabado el asunto?- tener cuidado.

Se metió en su lujoso coche y puso rumbo a Seattle acompañado de su esposa.

- Te voy a enseñar la pequeña población donde hemos vivido durante mucho tiempo ¿te apetece hacer una visita turística?- me animo Emmett.
- Me gustaría ver todos los lugares donde has estado tu.- le dije cariñosamente aclarándome la vista aun mojada de los lloros por el licántropo.

Fuimos en primer lugar al instituto de Forks, dimos un breve paseo por fuera en coche ya que temía que alguien lo reconociera. El instituto más grande de todos los pueblos de alrededor y donde Emmett estudió dos veces los mismos cursos en épocas distintas. Era muy bonito y grande, hermoso comparado al que yo iba en mis tiempos de estudiante.
Me estuvo contando cada detalle de las aulas y anécdotas de los profesores, también me dijo que fue en este mismo lugar donde Edward y Bella se conocieron.

Después de la breve información académica me llevó al hospital donde su padre adoptivo estuvo trabajando varios años, este era pequeño pero se veía familiar desde fuera.

- Mi padre era muy querido en este hospital, todos lo adoraban y siempre le decían que era el mejor medico que había pisado Forks.
- Y no dudo que fuera el mejor, sigue siendo el mejor. A mí me cuido muy bien cuando estuve ingresada.- me dedicó esa sonría suya que me volvía loca y temblé.
- ¿Aquí también tenias un lugar privado?
- No, aquí pasaba mucho tiempo con Rosalie.- paró el coche en un lado de la carretera.- mira ese camino conduce a una ladera donde viven osos, mi plato favorito.
- Que cerca están del pueblo ¿no?- le pregunté un poco extraña.
- No, te he dicho que ese camino conduce, la ladera está muy aparatado del pueblo como a dos horas en coche.
- Media hora para vosotros.- los dos nos reímos.

Y algo magnético entre los dos hizo que nos uniremos en un apasionado beso. Intenté quitarme el cinturón para pegarme más a él pero su mano me lo impidió volviendo a su postura de conductor.

- Ahora te voy a llevar a un manantial que desemboca en el río que pasa por nuestra antigua casa. Es muy hermoso.
- Este lugar es incluso más bonito que Seattle.
- Si, te doy la razón pero no podemos quedarnos más de lo debido, podemos regresar pero al cabo de los siglos cuando la gente que conocíamos pues ya no estén entre nosotros… pero es más lluvioso.
- Mejor para vosotros ¿no?-Emmett me miro y suspiro a la vez dedicándome una sonrisa tierna.
Al cabo de unos diez minutos llegamos a un camino que se abría paso por el bosque, Emmett dejó el coche a un lado.

- ¿Tenemos que correr?- le pregunté divertida, me encantaba correr sintiendo su grande y fuerte espalda contra mi pecho.
- No.- dijo riéndose- está allí delante.

Me ayudó a salir de su Yip y cogidos de la cintura nos pusimos andar por el camino casi imperceptible lleno de hierba y piedras. A pocos metros llegamos a un pequeño manantial que salía de la misma profundidad de la montaña formando un riachuelo. El agua estaba heladísima, olía a hierba mojada, lluvia y tierra húmeda todo mezclado con el perfume de alguna planta escondida entre los matorrales que crecían alrededor del manantial.

- Es bellísimo todo esto Emmett, me gusta mucho Forks.
- Pues todavía no has visto nada, hay muchísimos lugares de aquí que te encantaría. Pero hoy no nos va a dar tiempo visitarlos.
- Otro día podemos hacer una excursión tú y yo solos.
- Cuando quieras.- me dedico una sonrisa y me guiño un ojo, como de costumbre mi cuerpo comenzó a temblar pero esta vez iba acompañado de un cosquilleo en la tripita.

Nos pusimos a juguetear con el agua, estaba helada y hacía frío pero eso no nos importaba, lo estábamos pasando bien los dos juntos, incluso Emmett me consiguió esa planta que hacía que el lugar oliera como un jardín lleno de rosas.

- Esta planta es muy difícil de encontrar para los humano.- me dijo poniéndomela en el pelo y con una dulce caricia en la mejilla me beso apasionadamente.

Al poco tiempo un gran grupo de nubes fue tapando el claro que había abierto la tormenta anterior, eran nubes grises,

- Va a llover.- dijo separándose de mis labios, que estos ansiaban mas.

Nos metimos en el coche con las primeras gotas de lluvia que comenzaron a caer, tan heladas como el agua del riachuelo.

- ¿Donde vamos ahora?- le pregunté sacudiéndome las gotas de agua adheridas a mi chaqueta.
- Yo a cenar…. Tu no estoy muy seguro.- me dijo en tono burlón, me quedé asombrada de ese cambio tan…. Diferente.

Seguimos por el mismo camino que habíamos venido al principio, el cielo comenzó a oscurecerse proyectando grandes sombras en el bosque, me estremecí. No me gustaba nada el bosque en la oscuridad.

Se acabó el asfalto y nos adentramos en un camino de tierra más oscuro que el anterior, con inmensos árboles alrededor y de una sola dirección. Un camino hecho para un solo coche. Solo nos alumbrábamos con los focos del coche, fuera estaba todo muy oscuro, tenía miedo, mucho miedo, odiaba la oscuridad y aun más al ver ese bosque sin una sola señal de algo vivo, solo alguna que otra mariposilla o mosquito que se chocaba contra los faros del Yip.

No sabía a dónde me llevaba, solo que debía confiar en él, la persona que tanto amaba.

- ¿Estas asustada?- me dijo divertido.
- No- le mentí pero mi voz me delato al estar temblorosa.
- ¿Entonces por que estas temblando?
- No me gusta la oscuridad y…
- Y no sabes dónde te llevo por eso estas asustada.- se partía de risa, le encantaba jugar con migo.- tranquila confía en mí.

Me rodeó con su brazo izquierdo y me atrajo hacia él quedándome apoyada en su pecho. El corazón se me paralizo pero el miedo no logró irse.

- No te tengo miedo Emmett.- no pude verle la cara debido a la oscuridad pero su tono de burla era perceptible a distancia.

Y era verdad, no le tenía miedo a él pero si al grupo de vampiros que quería matarme y estaba segura que ese lugar no era muy seguro.

- Alice se va a disgustar mucho cuando le diga cómo está el camino, ella y Esme se encargaban de mantenerlo limpio….si, se va a llevar un disgusto.
- Pero este camino ¿Dónde conduce?
- A nuestra casa.
- Pero si es horroroso.- le dije con el miedo aun en el cuerpo.
- Hay otro camino de asfalto pero es conveniente que la policía del pueblo no vea movimiento por allí, esa carretera está cerrada desde que nos fuimos. No temas ya estamos llegando.

Y era cierto al doblar la última curva infernal pude apreciar la enorme y antigua casa Cullen

Estaba situada a las afueras de Forks junto a un puente que cruzaba el río, la carretera que pasaba por delante de la casa conducía al norte, una carretera no oficial oculta entre los helechos. En el exterior había un jardín con seis cedros que ocupan la zona entera con sus enormes ramas, que habían crecido dejando oculta a la propia casa. Era parecida a la actual, aunque esta era blanca también con de tres pisos y rectangular, bien proporcionada, con un porche saliendo del primero de los pisos. Emmett fue el primero en entrar para encender las luces ya que estaba todo muy oscuro en su interior. Me quedé con la boca abierta al ver esa preciosidad de casa.

La puerta principal dejaba ver un recibidor enorme, la pared del fondo era totalmente de cristal, que daba al río, este ventanal hacia incrementa la sensación de espacio de la habitación, así como el color de los muebles: las paredes de techo alto, el suelo de madera y las finas alfombras que eran todas de distintos tonos blancos. En el gran salón había una televisión de plasma más grande que mi propia habitación rodeada por dos sofás también enormes y blancos. En la misma planta había dos puertas una que conducía a un pequeño baño y la otra daba a la cocina (que no me dejó ver hasta el final) con las mismas dimensiones que el salón. A la izquierda había una inmensa y ancha escalera. La barandilla era de madera suave pulida. En el primero piso había un gran pasillo de paredes en madera color miel donde se encontraban las habitaciones, el despacho y la biblioteca. Y en el último piso había otro pasillo como el anterior, con una puerta que según Emmett me dijo que era el despacho de Jasper. Todas las habitaciones tenían alguna pared de cristal enfocadas al río. ¡Ah! y sin olvidarnos el desván, donde guardaban objetos ilícitos pero era difícil acceder a él si no eras un vampiro.

- ¿Te ha gustado? – preguntó Emmett cerrándome la boca con un dedo y riéndose.
- Quiero quedarme aquí a vivir.- le dije casi sin voz aun asombrada por la belleza de la misma.


Me sostuvo con sus enormes brazos hasta llegar a la puerta de la cocina donde me obligó a cerrar los ojos hasta entrar en ella.

- Ya puedes abrirlos.

Al abrirlos me quedé sorprendida de la sorpresa que me había preparado mi amado.

En el centro de la hermosa cocina había una mesa cuadrada adornada con un mantel naranja decorado con una cubertería de plata rodeada de pétalos de rosa y dos velas alumbrándola.

- ¿Y esto?
- Tu cena.- me susurró en el oído empujándome con suavidad hacia la silla.

Me sentó en una de las blancas sillas envueltas con una tela del mismo color que el mantel, y empezó a reunir cosas del frigorífico y del horno. Me di cuenta que había solo cubiertos para una persona.
Suspiré.
Cuando acabó de adornar la mesa con comida pasó la otra silla alrededor de esta para poder sentarse junto a mí.

- ¿En que piensas?
- Estaba pensando en que si hay algo que no sepas hacer tan bien…. – suspiré otra vez.- Esto tiene buena pinta.
- Pero si aun no lo has probado- Se rió entre dientes.- se sincera, puede que esté horrible y no quiero que me mientas.- Comí un trozo saboreándolo lentamente e hice una mueca.- ¿Está horrible?- preguntó asustado.
- Está fabuloso. ¿Cómo no?
- Que alivio.- sonrió, tan perfecto.- No te preocupes, hay cosas en las que tu eres mejor que yo.
- No, tú eres perfecto en todo y te envidio.

No me contestó al principio, se limito a pasar levemente su frió dedo por la línea de mi clavícula, sosteniendo mi mirada con ojos ardientes hasta que sentí mi piel arder.

- Nunca he visto a nadie ruborizarse tan bien como lo haces tú, ya eres perfecta en eso. También valiente por venir tu sola a esta ciudad en busca de tu familia, valiente por enfrentarte a tu hermano sabiendo lo que es. – ¡Mi familia! La familia que tanto añoraba y que ya no podía hacer nada por recuperarla.- Ahora come.- Me cogió el tenedor impaciente y empezó a alimentarme, la comida estaba buenísima.
- ¿Qué ocurre Emmett?- le pregunté asustada cundo vi que se levantaba de la mesa tenso, gruñendo y protegiéndome de algo que había fuera de la cocina.

Me levantó de la silla y me puso pegada en la pared quedando entre la fría madera que cubría esta y su espalda, volví a preguntar que ocurría pero me hizo callar con un sonido intenso que le salió de su pecho. En ese mismo instante cuatro vampiros aparecieron por la puerta principal escoltando a Maison con su larga capa roja y seguido por mi padre y mi madre.

¡Mis padres!

Mi cuerpo se quedó paralizado, sintiendo la muerte por cada músculo que lo componía, sintiendo que estábamos perdidos, sintiendo el terror al pensar que podían matar a Emmett. Automáticamente me abracé a él con lágrimas en los ojos.

- Por fin nos encontramos Ashley.- dijo Maison ladeando la cabeza para mirarme por detrás de los brazos de Emmett.- Estoy muy disgustado con tu familia Emmett, han matado a todos mis secuaces y eso me crispa.
- Vosotros os lo habéis buscado. No se toca lo que es propiedad de otros.
- ¿Propiedad?- empezó a reírse- ¿te crees con derecho a elegir la vida de esa humana?
- No, ella elige su propio camino, y creo que vosotros no estáis en él.
- Tienes razón, nosotros no estamos en él por eso vas a ser tu quien la lleva hasta mi camino… a por él chicos.

Sin darme penas cuenta los cuatro vampiros se echaron encima de Emmett tirándolo al suelo y reduciéndolo con sus ponzoñas.

- No, dejarlo, Emmett.- empecé a chillar histérica, llorando e híper ventilando al ver a mi novio tirando en el suelo débil, a pesar de sus palabras tranquilizadoras.
Quise acercarme a él pero Maison me cogió del brazo atrayéndome hacia él.

- Por fin eres mía.- dijo con una risa aterradora.
- Mama, Papa ¿por que hacéis esto?- le dije llorando y mirándoles a los ojos, estos miraron los dos a la vez a Maison y bajaron la mirada al suelo.
- Los Cullen se han relajado creyendo que estaba todo vencido dejando a un lado que mañana es el eclipse lunar.- volvió a decir Maison atrayendo mi mirada.
- Suéltale por favor, el no tiene nada que….
- Cállate.

Me dio una bofetada tan fuerte que no caí al suelo por que me tenía sujeta de un brazo pero pude sentir como mi vista se nublaba mirando a mi salvador hasta perder el conocimiento.

Al despertar me sentía temblorosa y con la vista turbia, me encontraba en una cueva semi oscura con dos faroles de gasolina en cada extremo de la pared y una gran apertura en el techo por donde podía observar la luna, una luna llena más grande de lo normal. Estaba en ropa interior tumbada en el suelo atada con un grillete pesado en cada muñeca sujetas con una larga cadena que se anclaba en la pared más cercana a mí, lo veía todo borroso excepto la luna, grité al recordar ese sueño que tuve, ese sueño que preocupo tanto a Emmett y Carlisle y me incorporé sobresaltada.

¡No era un sueño!

Escuché la voz débil de Emmett pronunciar mi nombre, busqué por aquella cueva con la mirada y lo vi….atado igual que yo a una pared, se encontraba dentro de una celda apenas escasos metros de mi.
Sentí como mi corazón se paralizaba al ver a mi amado sangrando por un costado, débil y sin apenas aliento para hablar.

- Emmett.- grité de nuevo intentando ir a donde estaba él pero las cadenas me lo impidieron clavándose en la poca carne que me rodeaba las muñecas. Volví a chillar de dolor.
- Tranquila pequeña, todo acabara pronto.- intentó tranquilizarme con un hilo de voz.- lo siento, todo esto es por mi culpa.
- No digas eso, tú no tienes la culpa.- le dije llorando sin apartar la mirada de su herida.
- Ashley mírame….
- ¿Por que no te curas?- sabía perfectamente que los vampiros cicatrizaban pronto.
- Me han clavado una lanza y la han partido, tengo la mitad dentro…. Ashley cariño no te preocupes Alice lo habrá visto…. Ahora segura que estarán de camino.
- ¿Y si no es así? – yo seguía llorando desconsoladamente.
- Entonces…. Confía en ellos.- dijo esto no muy seguro de si mismo.
- Tengo mucho miedo Emmett, no quiero perderte.
- Lo sé, yo tampoco quiero perderte, no voy a dejar que te pase nada. Te lo prometo.
Cada vez estaba más débil, sus ojos habían cambiado de ese color miel a un negro oscuro carbón, cuando lo miré a los ojos comprendí que aparte de estar pasándolo mal por la herida y por verme en peligro, esta pasándolo mal por mi culpa, por mi presencia, estaba sediento a causa de la pérdida de sangre y yo lo estaba torturando con el olor de la sangre que salía de mis muñecas.

- Lo siento Emmett.- le dije con tono de culpabilidad.- estas sediento y yo me he hecho sangre con estas odiosas esposas.
- Mi vida no te culpes de nada, te lo suplico…- en ese mismo instante Emmett cambió de expresión poniéndose tenso y con rabia.- Ashley hazte la dormida rápido y pase lo que pase no te muevas… túmbate.
Me dijo con urgencia, me tumbé en el suelo de nuevo. Me entró un escalofrío por todo el cuerpo al entrar en contacto con la fría piedra de la cueva y cerré los ojos.

A los pocos segundos se abrió la puerta y entraron dos vampiros. Hablaban en un idioma extraño, parecido al italiano pero que no comprendía bien. Se acercaron primero a mí, comprobando que aun estaba dormida y luego abrieron la celda de Emmett, no vi exactamente lo que le hicieron pero si oí los gritos de dolor que sufría mi amado, intente incorporarme pero Emmett me hecho una mirada advirtiéndome de que no lo hiciera, se me cayeron las lagrimas al ver que esa mirada estaba llena de angustia y dolor. Escuché el sonido de algo metal cuando cae al suelo y la puerta de su celda cerrarse. Los vampiros desaparecieron.

- Emmett ¿que te han hecho? – lo miré y se me partió el alma al ver ese sufrimiento plasmado en su rostro.
- Estoy bien.- me dijo con la cara contraída.- me han quitado la lanza…. No sé lo que traman pero creo que no es nada bueno.
- ¿Que puedo hacer?
- Nada cielo, espera a que me recupere de la herida y te sacaré yo mismo de aquí, te prometo que no te va a pasar nada vida.
- Estoy muy asustada….
- No lo estés, tienes que ser fuerte saldremos de esta, confía en mí.
- ¿Por qué me hacen esto mis padres? No lo entiendo.- dije llorando pausadamente.
- Están bajo el hechizo de Maison, no son conscientes de lo que hacen.
- ¿Te pondrás bien?- le pregunté temblando de frío y de miedo.
- Si mi amor, estaré bien en un par de horas.
Estuvimos un buen rato mirándonos sin hablar, estaba aterrada, muerta de frío y con muchas ganas de abrazar al ser que mas amaba, mi corazón estaba muerto de dolor al verle en ese estado, herido, sin fuerzas por mi culpa y él estaba dolorido, sediento y mirándome como si fuera su plato principal, contraído para no hacerme daño.

Mirándole me quedé dormida agotada y débil.
No sé cuánto tiempo llevábamos allí metidos pero se me hizo eterno, no me daban de comer ni de beber y estaba sin fuerzas.
Al amanecer los gritos de Emmett me despertaron y me apoyé en la pared sobre saltada al ver a mis padres y a Maison sobre mí.

- Es la hora de comer niña.- me dijo Maison ofreciéndome un vaso de casi un litro con algo que olía fatal en su interior.
- No la toques….- gritaba mi amado.- Ashley no bebas, es sangre.- me entraron ganas de vomitar al escuchar eso.- pase lo que pase no bebas cielo…. Dejarla en paz.- mirando a mis padres escuche el ruido de forcejeo que hacia Emmett con las esposas.
- No le hagas caso a tu pareja niña te vas a tomar la sangre a la fuerza.- hizo un gesto a mis padres y estos me agarraron con fuerza, mi madre me sujetaba los brazos mientras que mi padre me sujetaba la cabeza obligándome a abrir la boca, escuche a Emmett despotricar un montón de insultos súper alterado.- si no pones resistencia acabara pronto.

Intenté poner resistencia pero la fuerza que empleaban los dos vampiros era superior, Maison se acercó a mí con una sonrisa aterradora y me introdujo ese liquido rojo que olía a oxido en la boca, intenté escupirla pero me apretaron la boca para que tragara, casi no podía respirar con toda la cantidad de sangre que me estaba metiendo, pero se salieron con la suya, me tragué casi un litro de sangre humana. Cundo finalizaron su atrocidad salieron de la cueva sin decir nada dejándome en el suelo tosiendo y llena de sangre. Miré a Emmett y este se encontraba mirándome con ojos de cazador, negros como el cielo tormentoso al anochecer, el cuerpo entero le temblaba y no paraba de contraer la mandíbula. Tenía miedo, nunca lo había visto así y estaba aterrorizada. Me acurruqué en el suelo sin de dejar de mirarle y las lagrimas se me salieron de los ojos a pesar de que no quería, no quería que me viera sufrir más porque él lo pasaba fatal al verme en ese estado. No volvimos hablar en todo el día, él solo se limito a mirarme con la mandíbula tensa.

Durante el día Maison repitió lo de la sangre unas cinco veces, mi estomago estaba revuelto, angustioso y diría dolorido pero no lograba vomitar a pesar de las intentonas que hacía, las últimas veces mis padres no asistieron al acto y Emmett se mantuvo cayado, sentado en el suelo.

Estaba perdida, esa misma noche iba a ser la conversión y los Cullen no habían aparecido aun. Al día siguiente seria una máquina de matar hechizada bajos las órdenes de Maison. ¡No! No podía acabar así, no quería ser una asesina, no quería hacer daño a la familia que tanto amaba y no podía hacer daño a mi amado.

Me despertaron unas manos frías que me levantaban del suelo cogida por los brazos, abrí los ojos y vi mi padre.

- ¿Dónde me llevas?- mire a Emmett que a este también lo estaban sacando de la celda.- ¿Que vais hacer?
- Es la hora.- me dijo mi padre con un hilo de voz.

Nos condujeron por un largo pasillo de roca, hacía frío y el suelo estaba mojado debido a las finas hileras de agua que caían por las paredes rocosas, debíamos estar bajo un río por que logré distinguir el sonido del agua por encima de nosotros, había mucha húmeda y estaba oscuro, solo nos alumbraba la antorcha que llevaba un vampiro que encabezaba la fila. Un pánico escénico comenzó a recorrer por mi cuerpo. Emmett iba detrás de mi maniatado y en silencio, dudé por unos instantes si nos seguían o no. Pasados unos diez minutos andando llegamos a una especie de habitación adornada con cuatro antorchas, una gran apertura en el techo donde se podía apreciar la luna llena y el suelo dibujado en grande mi marca.

Ataron a Emmett en el centro del círculo, le obligaron a ponerse de rodillas y seguidamente me llevaron a mí al centro también atándome con las cadenas a unas ranuras invisibles puestas en el suelo. Nos colocaron uno enfrente del otro, a Emmett aun lo tenían sujeto por los brazos, a mi me soltaron nada mas atarme. Mire a Emmett sin saber que estaban haciendo pero él tenía los ojos cerrados con la cara contraída intentando no respirar.

- Dentro de unos minutos empezará el eclipse.- comenzó a hablar Maison andando en círculos alrededor nuestro.- pronto serás uno de los nuestros Ashley, se que la familia Cullen y tu amado te han protegido con uñas y carne para que no formes parte de nuestro mundo por eso, he decidido que sea tu pareja quien tenga el honor de convertirte.- Emmett abrió los ojos de golpe y gruño fuertemente pero sin poder moverse.- tranquilo fiera, no vas a tener más remedio que hacerlo, llevas dos días sin alimentarte y después de perder tanta sangre creo que no te vas a resistir a su dulce sangre. Ese olor que te vuelve loco.- Emmett me miró con cara de derrota.- además o la conviertes o la dejas morir tú decides.

Con eso último Maison se acercó a mí, me levantó del suelo y con un cuchillo me hizo un corte entre el cuello y el hombro. Grité de dolor y me dejó caer al suelo, Emmett me cogió acurrucándome en sus brazos.

- No…- gritó mi salvador, los demás desaparecieron de la sala.- Lo siento Ashley.
- Emmett no lo hagas… déjame morir.- le dije a mi salvador que me dejara morir, no quería ser una bestia y no quería que él también se convirtiera en un monstruo al probar mi sangre.
- No voy a dejarte morir.- me susurro en el odio.

Emmett comenzó a chuparme la herida lentamente, noté como su cuerpo se tensaba cada vez más, sus brazos me aferraron a él con fuerza, me hacía daño, pero a pesar de mis débiles quejas el no dejaba de apretar.



- Te estoy cerrando la herida con la ponzoña de mi saliva….te pondrás bien - me volvió a susurra en el oído, su voz había cambiado por completo, la tenía muy aguda.
- Déjalo Emmett no sufras más.- me quedé mirando la luna, el eclipse estaba comenzando en esos mismos instantes.
- No voy a dejarte morir.- La puerta de la sala se abrió y Emmett me tumbo en el suelo con tanta fuerza que me hizo daño en la espalda.- empieza a convulsionar…- quise hablar pero me tapo la boca con la mano.- haz lo que te digo tienen que pesar que te he mordido, cierra los ojos y convulsiona.- me dijo con tal ferocidad que le hice caso inmediato.

Empecé a convulsionar, Emmett se sentó en el suelo sin fuerzas y cerró los ojos sufriendo para no hacerme daño, había probado mi sangre y sabía perfectamente que ansiaba más.
Un grito ahogado familiar me sobrecogió el corazón ¿Esme? Me pregunté a mi misma pero no abrí los ojos por si era una alucinación producida por mi debilidad.

- Emmett ¿que has hecho? – era Esme, los Cullen estaban allí.

Abrí los ojos cuando noté que alguien me presionaba la herida producida por Maison, era Carlisle.

- Esta bien… no la he mordido- escuche decir a Emmett apenas sin fuerza.
- Tranquila Ashley todo ha acabado.- me dijo Carlisle con voz pausada me abracé a él con la fuerza que me quedaba en el cuerpo.

Vi como Edward y Jasper se llevaban a Emmett escoltados por cuatro lobos.

- ¿Y mis padres? – pregunté antes de desvanecerme.
- Se han escapado, pero Maison está muerto ya no hay peligro.

Carlisle me cogió y Esme me puso su abrigo por encima, salimos de esa cueva también escoltados por algunos lobos, cerré los ojos y no recordé más. Me despertó la suave voz de Alice en cuanto llegamos a la casa.

- Siento despertarte As, pero necesitas una ducha y comer algo, estas muy débil…. Ven yo te ayudare.
- Gracias Alice ¿y Emmett?- pregunté con urgencia.
- Esta de caza.- me quedé más tranquila al saber que lo habían llevado a alimentarse también.

Me di una ducha rápida ya que tenía un hambre atroz y mucha sed, Alice me ayudo bastante ya que no me podía tener en pie por mí misma.
En el salón estaban todos menos mi salvador, Edward, Adam y Jasper. Miré a todos uno por uno y me senté en la mesa donde Esme me había dejado una bandeja con la cena.

Empecé a comer bajo la mirada de Carlisle, que este, no paraba de observarme todo el tiempo, con un gesto que hizo alguien y que no vi salieron todos del salón menos él que seguía mirándome en silencio.

- ¿Como estas Ashley?- habló tras unos minutos.
- Cansada y me duele el estomago un poco.
- Eso es de… la sangre.- tragó saliva, lo notaba dolido también con ese tema.- Me gustaría que me contaras todo lo sucedido si te acuerdas… Emmett no ha podido estaba… muy dolido.
- Ha sufrido mucho.
- Ha estado a punto de matarte y eso lo está matando.
- Pero él no tiene la culpa Carlisle yo…- me alteré un poco al saber que Emmett estaba sufriendo.-
- Tranquila As sabemos que él no tiene la culpa. Cena y después hablamos.-Se levanto y se dirigió al jardín.

Cuando acabé de cenar el doctor volvió a entrar y nos sentamos en el sofá, le conté todo desde lo ocurrido en la antigua casa Cullen hasta que me encontraron ellos, todo con todo detalle, algunas cosas las veía borrosas pero logré describírselas. Carlisle estaba serio y en ningún momento cambio su expresión, llegó a preocuparme.

- Solo se han salvado tus padres Ashley y no creo que se atrevan a venir a por ti, todo ha acabó.
- ¿Y mi hermano?
- No estaba allí. Maison está muerto, nada va a pasar ahora.
- Maison… ¿era un Vulturis?

Carlisle me puso cara de indiferencia, se levantó del sofá y saliendo del salón me dijo
“NO”.

Odiaba que hiciera eso, escondía algo pero esa noche estaba demasiado cansada para averiguarlo, cansada y con los ánimos por los suelo, acababa de ser atacada por unos vampiros, viendo sufrir a mi amado, también me dolía el estomago y la herida del cuello me escocía a rabiar. Subí a la habitación de Emmett y me tumbe en la cama boca abajo, tapándome con la colcha. Me quedé dormida enseguida a pesar de estar echando de menos los brazos de Emmett rodeando mi cuerpo.
No soñé nada esa noche.


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lunes, 19 de octubre de 2009

ETERNIDAD; 7º Capítulo: La Amenaza



La Amenaza

Me despertó un suave susurro cerca de mi oído seguido de un dulce beso detrás de la oreja, abrí los ojos y no me di cuenta de la realidad hasta que me dijo” es hora de irse” con expresión de angustia, y los dos miramos la pequeña maleta que aun se encontraba en el sofá donde lo había dejado Emmett el día anterior.


Mi cuerpo tuvo una reacción de miedo, inseguridad y de mal presentimiento, nunca había sentido eso y me aterre muchísimo.

- Tengo mucho miedo.
- Pues no deberías tenerlo, lo único que me preocupa a mi es que voy a estar dos días sin tu presencia, dos días sin tu olor, sin tu ternura y sin tu suave piel para sentir, - me dijo acariciándome el brazo de arriba abajo y sin dejar de mirarme a los ojos.- No temas por nada amor pronto estaremos juntos y te prometo que nada nos ocurrirá, Alice ha visto la pelea y ninguno sale herido, debes confiar más.
- Pero Edward dijo que sus visiones pueden cambiar.
- Solo si lo la situación cambia, pero no va a cambiar, ahora vístete, Bella ya ha llegado y te están esperando.
- Abrázame por favor.- le dije casi temblando.

Con una sonrisa mi salvador me rodeo con sus fuertes brazos y me dio un abrazo tan emotivo y tan lleno de amor que las lágrimas me salieron solas de los ojos.

- Todo saldrá bien pequeña.- me susurro en el odio acariciándome el pelo.

Después de arreglarme y de coger la maleta bajamos al salón donde nos esperaban todos, Nessi me abrazó en cuanto me vio y los demás me saludaron casi a la vez.

- Ya está todo preparado.- anunció Edward atrapado entre los brazos de su esposa que con cara de angustia lo miraba, le entendía perfectamente no podía separarse de su amado como yo.- vamos Ashley os llevaré al aeropuerto.
- Emmett ¿Tu no vienes?- me negó con la cabeza sin decir palabra, fue Carlisle quien contestó por él.
- Es mejor que no Ashley, pueden seguir tu olor, deberás ponerte esta chaqueta de Bella para que no lo capten y te sigan, deben seguir creyendo que estas en la casa.

Me aferré a su cintura, no quería irme sin él, seguía teniendo esa mala sensación y me horrorizaba separarme de mi salvador, de mi único amor.

- ¿Nos dejáis unos minutos a solas por favor?- les dijo Emmett a su familia.
- Os esperamos en el coche.- le informo Edward cogiéndole mi pequeña maleta de la mano.

Cuando salieron todos del gran salón Emmett me cogió con las dos manos la cara y me miro fijamente con esa carita de ángel que tenía como si nada estuviera pasando.

- Mi vida, esto lo hacemos por seguridad, tengo que quedarme aquí para que no sospechen, estos días Esme llevara tus ropas puestas para despistar a los vampiros, no temas no os van a seguir los lobos están peinando el aeropuerto y sus alrededores.
- No temo por si me siguen o no, temo por vosotros, temo por ti Emmett no puedo separarme de ti, tengo algo aquí dentro.- me señale el pecho donde tenía ese nudo que casi no me dejaba respirara.- que no me deja irme tranquila, se que algo malo va a pasar, lo presiento y no… no quiero alejarme de ti.-Me volví a abrazar esta vez un poco más fuerte que de costumbre y suspiró.
- Todo irá bien, ahora debes irte.

Muy pegadito a mi me llevo al coche donde Bella su hija y Rosalie me esperaban ya con el cinturón puesto. Carlisle me ayudó a ponerme el chaquetón de Bella y con un simple adiós me despedí de la familia que daría sus vidas por mí.
Cuando el coche abandonó el garaje me abracé a Reneesme y comencé a llorar desconsoladamente.
El trayecto en el avión se hizo muy pesado, estuve sumida en mis pensamientos lo que duró el mismo a pesar de los ánimos de Reneesme y de Bella que me contaba pequeñas anécdotas de la isla, ¡no le preste atención!
Hicimos dos paradas en lugares muy apartados uno del otro, la primera parada no supe donde era y la segunda creo que fue en río de Janeiro pero no presté atención por que seguía en mi mundo.¡ Emmett!.
La parada definitiva Sudamérica, por fin habíamos llegado, estaba agotada del viaje tan largo y las piernas las tenia entumecidas de estar horas y horas sentada en esos asientos incomodísimos del avión. Pero el viaje no había acabado aun, fuimos en taxi al pequeño puerto de la ciudad donde nos esperaba un hombre con una barca. ¡Gruñez! Oí decir a Rosalie que hablaba con él en un idioma que no conocía, ¡portugués!, me indico Bella al ver la expresión de extrañez que puse cuando comenzaron hablar, subimos a la barca y se puso en marcha rumbo al este, evidentemente era de noche ya que los Cullen a la luz del sol su piel brillaba como mil diamantes y llamarían mucho la atención en la calle en pleno día. La media hora que duro el trayecto en barca Bella no paró de contar los momentos tan efusivos que paso con Edward en la luna de miel en ese mismo lugar.

La veía feliz contando todo lo que estaba diciendo por su boca pero sabía que estaba triste y dolida por que ella jamás se había separado de su amado y aun mas sabiendo que estaría en una lucha peligrosa y ella excluida con una frágil humana.

Llegamos a una pequeña isla que sobre salía del centro del enorme mar que nos rodeaba. Gruñez nos ayudó a bajar las maletas y con un poco de recelo en su mirada se despidió alejándose con la barca y dejándonos a las cuatro solas en la orilla.

- Ya hemos llegado, esta es la isla Esme ¿Te gusta As?- dijo Bella suspirando pensando en algún recuerdo que se le estaba proyectando en la cabeza en ese mismo instante.
- Mama como le va a gustar si está todo muy oscuro, recuerda que es una humana y ahora mismo solo ve negrura por todas partes.

Le di la razón a Reneesme, estaba todo muy oscuro solo podía ver algún que otro reflejo de luz que proyectaba la luna en cuando ninguna nube pasaba por delante de ella.

Empezamos andar lentamente, yo iba cogida de la mano de Nessi que dulcemente me iba diciendo por donde pisar. Al subir una pequeña montaña de arena, es cuando divise la casa .Dos brillantes cuadrados en la fachada de la casa nos iluminaba el camino, eran dos amplias ventanas a cada lado de la puerta principal.

Rosalie fue la primera en entrar seguida de Bella que esta se puso a mirar las dos habitaciones que habían una a cada lado del pequeño holt, tan deprisa que apenas la visualice.

- Me encanta este lugar.- dijo Bella muy sonriente.- Esta todo tal y como lo dejamos la ultima vez, ¿te acuerdas Reneesme?
- Si mami, ven As te voy a enseñar dónde vas a dormir.

Me arrastró hacia la habitación de la derecha, abrió la puerta seguidamente la luz y me empujo a su interior, me quedé embobada al ver la cama, el cuarto era grande y blanco con una cama grandísima también decorada en blanca y con una suave y trasparente cortina rodeándola, la pared más lejana estaba toda acristalada con vistas al océano. La decoración era típica de los Cullen.

- Que preciosa es.
- Pues todavía no has visto el resto.

Reneesme me llevó como una muñeca de trapo de aquí a ya arrastrándome a todos los rincones de la casa, explicándome cada detalle de la procedencia de los adornos decorativos y contándome también pequeñas anécdotas como su madre.

- Cuando te despiertes mañana te enseñaremos el exterior, es tan hermoso que te entran ganas de quedarte aquí aislada del mundo.- me dijo Bella señalándome el océano oscuro que se veía a través del gran ventanal.

Deshice la pequeña maleta que me había llevado colocando las cosas en el armario y en el baño, comencé a llenarme la bañera, me apetecía un baño de espuma bien caliente para relajarme. Cuando cogí la última prende que me quedaba en la maleta para después guardar esta, me encontré una carta firmada por Emmett.

“Tu presencia me da felicidad, tu recuerdo es un recuerdo dulce que el tiempo no puede borrar. Te veo pasar en mis sueños, donde todo se convierte un arte hermoso, donde existe la serenidad y la paz que no encuentro en el mundo real. Tú has logrado atrapar mis sueños, atrapar mi corazón con tu dulzura, eres la niña más tierna de mi universo, la que detiene el tiempo en mi pensamiento y la que hace temblar mi alma. Recuerda que cuando quieras hablar con migo aun distante mira el cielo y ahí estará tu estrella para escucharte y recuerda que tu calmas mi sed en el desierto de mi soledad porque creo en ti y te amo con sinceridad.

Pronto estaremos juntos”                                      Emmett Cullen.

Las lágrimas comenzaron a salirse por mis ojos a borbotones, tenía ganas de llamarle para que viniera a por mí, necesitaba abrazarle, sentirle pero lo único que podía hacer era rezar para que el ser que mas amaba en el universo no le pasara nada en la lucha.

Me sumergí en la bañera un buen rato, hasta que los pulmones me reclamaron mas oxigeno y dejé caer la cabeza en la toalla que tenía como apoyo. Estuve metida en el agua hasta que Reneesme me llamó a la puerta con pequeños toques.

- ¿Si?
- Ashley te hemos hecho la cena, no tardes que se enfriará.
- Gracias Nessi pero no tenias que haberos molestado ya la hubiera hecho yo… ahora mismo salgo.
- De acuerdo te esperamos en el salón.

Después de secarme y peinar el horroroso pelo enredado fui al armario a por ropa y me lleve un pequeño susto al ver a Rosalie sentada en mi cama con cara de pocos amigos. Admito que tuve miedo al recordad en ese mismo instante la pelea con Emmett la tarde anterior y ahora él no estaba para defenderme.

- Hola.- dije tímidamente dirigiéndome al armario para coger mi ropa.
- Hola…seré breve Ashley…

Tragué saliva, tenia muchísimo miedo y la esperanza de que Bella notara el miedo de mi interior y entrara, pero claro ella también lo estaba notando y recordé lo que me dijo Reneesme en el bosque,” no tengas miedo porque eso les excita mogollón” ¿Seria verdad?

- En primer lugar quería pedirte perdón por mi comportamiento de ayer tarde, no suelo ponerme así por una frágil humana pero perdí los papeles, también quiero pedirte perdón por mi comportamiento hacia ti desde que entraste a formar parte de la familia, no quiero que pienses que te oído por que no es así… lo siento.- quise hablar pero me silenció levantando la mano.- Y en segundo lugar decirte que me alegro muchísimo que estés con Emmett, como sabes él ha sido una parte muy especial en mi vida y me dolía verle solo, admito que me siento un poco celosa por todo el amor que le das y el te corresponde con el mismo, celosa porque yo nunca logré dárselo y porque nunca llegamos a sentir lo que estáis sintiendo uno hacia el otro. Y tercero decirte que me puedes pedir cualquier cosa, que no me temas y que me gustaría tener la misma relación que tienes con mis hermanas y que si hay algo que te ha dolido de mí que me lo digas sin miedo.
- Yo…no me has hecho nada Rosalie para que me pidas perdón.- no sabía que decir me había quedado en blanco.- y… también me gustaría tener la misma relación contigo, eres tan perfecta y tan natural que…
- No sigas, vamos que se te va a enfriar la cena.

Me cogió de la mano y me llevó con ella hacia la puerta, no me di cuenta que aun iba con la toalla enrollada hasta que me dijo antes de salir de la habitación “será mejor que te cambies.- riéndose”.

Rosalie acababa de expresarme sus sentimientos hacia mí y me sentía, no sé, diferente, me sentía como si hubiera ganado algo más que un simple boleto de lotería, me sentía feliz de saber que Rosalie sentía cariño hacia mí.

Las chicas Cullen estuvieron, hasta que me quede dormida en el sofá, entreteniéndome con juegos, historias e incluso demostraciones de pase de modelo, se que lo hacían para distraerme pero yo sabía perfectamente que ellas también estaban muy preocupadas por lo que iba a pasar en su hogar.

A la mañana siguiente unos rayos del sol cegadores me despertaron acariciándome la cara trayendo con ellos una suave brisa de mar. Cuando abrí los ojos vi la cara de Reneesme sobre la mía, me lleve un buen susto.

- Lo siento si te he asustado. Venga levanta que tenemos que ir a la playa.
- ¿A la playa? Pero si no me he traído el bañador.- le dije aun con voz dormida.
- No temas yo tengo muchos… venga levanta.

De una tirón me levantó de la cama y me empujó al baño, allí en la taza había una pila llena de bikinis.

- Escoge el que más te guste.- y con eso se fue como una bala de la habitación.

Me llevaba loca esta chica. Me asee, cogí el bikini más bonito de la montaña de telas enredadas que había dejado Nessi y fui directamente a la cocina donde me esperaban las tres vestidas con ropa de baño con esos cuerpos tan perfectos que ni una miss universo les llegaría a los talones.

- Toma As, desayúnate esto que hoy vas a necesitar muchas fuerzas para aguantar el itinerario que ha preparado Reneesme.- me dijo Bella muy animada.

Miré la mesa situada a la derecha de la cocina y pude ver que había comida para cuatro personas, ideal para todas nosotras pero recordando que ellas no comían. Puse cara de asombro y escuche decir a las tres a la vez “come lo que puedas”.

Cuando dejé el estomago bien lleno me levante de la silla y me dirigí a la puerta de salida, un golpe de brisa marina me pegó en el rostro y automáticamente cerré los ojos aspirando ese dulce aroma a mar. Clave los pies en la arena sintiendo por todo mi cuerpo una sensación de bien estar, una sensación que hacía que todo los pensamientos negativos desaparecieran al instante. Comencé andar lentamente mirando como las pequeñas olas del hermoso mar se deshacían en la orilla con un suave contoneo. A pocos metros me giré para ver si las chicas me seguían y me quedé cegada de asombro al ver como sus cuerpos brillaban bajo la luz del sol. Parecían grandes diamantes guardados en una bella caja de música, rodeada del dulce aroma que desprendía la más bella dama ¡La Mar! Las tres sonrieron y me condujeron a una barca anclada en un pequeño muelle de madera.

Una vez que la barca se fue alejando de tierra las tres comenzaron a discutir para ver a que sitio íbamos primero, las tres estaban desacuerdo de las ideas que exponía cada una.

- Que decida As.

Se giraron todas hacia mí y me miraron con cara de estar esperando mi respuesta.

- Vamos primero donde dice Rosalie que es la mayor, luego donde dice Bella y por ultimo donde diga Nessi.- creí apropiado elegir por edad de conversión a vampiro.

Reneesme se quejo bufando con rabia y pude ver de reojo como su tía le sacaba la lengua divertida.

Me llevaron a unos lugares espectaculares, tan hermosos y tan bonitos que mis ojos se llenaron de vida cuando contemplaron esos paisajes llenos de luz y de pasión, una pasión por vivir que transmitía cada ser de cada rincón que visualizamos.

Me arrepentí dejar a Nessi la última ya que fue el mejor lugar que visitamos ese día. Fuimos a una pequeña cala de la isla donde habitaban un grupo de focas marinas, todas ellas tan hermosas como ese lugar. Reneesme sacó dos cubos llenos de peces que tenia escondido bajo una lona roja y abriendo los botes comenzó a llamar a las focas con un sonido extraño que emitía su boca. Las focas se acercaron lentamente como tímidas al principio.

- Toma As dales de comer.- me dijo Nessi dándome un pez.

Tomé el pez y con mucho cuidado se lo lancé a una foca pequeña que no se separaba de su madre ni un solo centímetro.

Mis acompañantes comenzaron a lanzar peces y a sonreír entre ellas como divertidas, incluso hubo unos momentos que Reneesme se lanzo al mar a jugar con ellas, algunas huían otras, las más atrevidas, se acercaban a olfatearla.

- Tírate As, venga son inofensivas.

Pero yo no podía mas, no comprendía porque estaban tan alegres y divertidas intentando distraerme cuando esa misma noche se iba a librar una batalla, me enfurecí un poco al ver sus reacciones.

- ¿Por que estáis empeñadas en distraerme? Sé que vosotras también estáis preocupadas, incluso podéis estarlo más, vuestra familia está en una lucha arriesgando sus vidas mientras nosotras estamos aquí como de vacaciones. No lo entiendo.- les acuse a las tres, estaba cansada de sus actuaciones, estaba cansada que hicieran como si no les importara lo que iba a ocurrir.
- Ashley estamos tan preocupadas como tu pero no podemos hacer nada, todo esto lo hacemos por ti porque no queremos que te encierres en la habitación y la pases llorando todo el tiempo. Confiamos en nuestra familia y sabemos que lo tienen todo controlado.- me animo Rosalie soltando la caja de peces y cogiéndome de la mano.
- Estoy muy asustada… tengo mucho miedo chicas. Yo no podría seguir viviendo si alguno de ellos le pasara algo.
- Créenos cuando te decimos que esta todo ganado As.- me dijo Reneesme con voz aterciopelada subiendo a la barca, pero algo en la cara de Bella me dijo que no estaba muy seguro.

No dije nada mas, cogí un pez y se lo di a una foca que estaba con carita de cachorrito esperando. Regresemos a la casa al anochecer, por el camino contemplé el horizonte donde el sol iba escondiéndose poco a poco proyectando débiles rayos de luz dibujando en el mar unos ríos de oro, me quede mirando embobada, nunca había visto paisaje así en mi dura vida.

Nada más llegar a la casa me tumbé en la cama esparramada con los miembros de mi cuerpo abiertos de par en par.

- Estoy agotada.- le dije a Bella que entraba en ese mismo instante, se acercó a la cama y se tumbó a mi lado.
- Se come te sientes Ashley. Cuando yo era humana los Cullen también libraron una batalla junto a los lobos. Estaba aterrada, horrorizada y toda mis suplicas no eran escuchadas, se que tú te sientes aun peor ya que Emmett está en ella, yo tuve un poco más de suerte, lo podríamos llamar de esa manera, ya que Edward se quedó con migo por que le obligue, y no fue a la lucha. Todo lo que te estamos diciendo me lo decían a mí, me lo repetían noche y día ¿por que? Porque son muchos años que han pasado los Cullen y controlan muy bien la lucha, Jasper es un experto en eso fue soldado y… bueno todo eso ya lo sabes, no tienes por que estar asustada.
- ¿Y por que lo estas tu?- le acusé.
- Porque… porque es la primera vez que me separo de Edward y no lo estoy llevando muy bien, estoy aquí por Reneesme, si no hubiera estado ella en mi lugar hubiera venido Esme, yo me hubiera quedado con mi amado.
- Lo siento mucho Bella.
- No tienes por que sentir nada As, tú no tienes la culpa de nada.

Con esto Bella salió de la habitación y me dejó sola para que me diera un buen baño y me acostara a descansa.

No tenía hambre esa noche y a pesar de estar cansadísima tampoco podía dormir, esa noche era crucial para la gente que amaba.

Salí a la oscuridad de la noche y me senté bajo una palmera contemplando el cielo, contemplé por un instante el amplio cielo lleno de estrellas con esa luna llena tan hermosa que me daba envidia su belleza y comencé a llorar al pesar en mi amado, pensando en que ese mismo instante estaría luchando contra unos vampiros sádicos que querían despertar a la bestia del pasado.

- ¿Dónde estoy? Me pregunté a mi misma al ver que no me encontraba en la placida cama blanca de los Cullen, era todo oscuro, lleno de niebla, solo podía apreciar las sombras de los grandes árboles del bosque y unos sonidos extraños a lo lejos, exactamente no sabía decir la dirección, se escuchaba por todas partes. Comencé andar a ciegas con los brazos en alto para no chocarme con nada, hacía frío y me sentía cansada. Diría que estuve más de una hora andando sin ver nada, el bosque se había quedado en silencia hacia unos diez minutos apreciando ahora un olor desagradable, un olor nauseabundo que me hacia toser sin parar.
- ¿Quién anda ahí?- Grité cuando escuché que alguien me seguía, alguien que iba a toda velocidad hacia mí, me asusté y comencé a correr sin saber donde pisaba, un miedo se apoderó de mi cuerpo haciéndome temblar y tambalearme, me caí en un hueco producido por unas raíces que se habían abierto camino desde lo más profundo de la tierra y pude observar como tres lobos enormes saltaba por encima de mi sin parar de correr.
- ¿Jacob, Seth, Sam?- les grité pero no me escucharon, siguieron corriendo sin darse apenas cuenta que estaba allí. Salí corriendo detrás de ellos pero los perdí de vista. Seguí andando ahora apreciando una luz a lo lejos, una luz cegadora que me atraía con mucha urgencia, el olor había desaparecido, menos mal ya que no podía respirar, se me hizo muy largo el camino pero al fin llegué a esa luz.
- Emmett.- dije observando la casa de los Cullen. Estaban todas las ventanas y puertas abiertas, de su interior salía una luz muy potente, una luz no habitual en ella. Quise dar un paso más pero algo me impidió avanzar, algo extraño no me dejaba ir a la casa, como una barrera invisible o un campo de fuerza que rodeaba la casa. Me quedé dando golpes a algo invisible hasta que caí de rodillas agotada. De repente los tres lobos que vi en el bosque saltaron por encima de mí atravesando la barrera sin dificultad. Volví a gritar sus nombres pero no me escucharon, también intente ir detrás de ellos pero la barrera invisible no me dejaba. Intente ver lo que estaba sucediendo en la casa, algo estaba sucediendo en ella ya que los lobos entraron por la puerta del garaje aullando con un sonido de venganza o algo similar.

Después de unos minutos largos de espera vi salir de la casa a Carlisle junto a Emmett y Jasper, grité sus nombres pero no obtuve respuesta.
Algo se movió en el bosque, me giré asustada y los vi. Serian unos quince vampiros, todos sin camisa, con el pelo despuntado y con los ojos rojos como el fuego, grité el nombre de Emmett desesperadamente al ver como todos me miraban sedientos y sonriendo con una sonrisa malvada llena de ira y venganza.
Me puse a correr rodeando el campo de fuerza invisible y cuando no pude más me giré y pude ver que ellos no se habían movido del sitio, no me miraban a mi si no a ellos, a los Cullen, los miré y toda la familia al completo estaban fuera escoltados por los licántropos, todos ellos en posición esperando la lucha. Y sin apenas escuchar la señal todos comenzaron a correr contra los neofitos. Yo me tapé los ojos, no podía ver como mi amado se enfrentaba a dos vampiros a la vez o como la pequeña Esme se echaba encima de uno, estaba aterrada, no paraba de llorar de miedo o furia, furia al ver que ese campo invisible no me dejaba correr hacia ellos.

Di un grito de horror cuando vi a Jasper en el suelo, tres vampiros se habían abalanzado contra él dejándolo inmóvil, indefenso. Grité su nombre varias veces, grité el nombre de Carlisle que le ayudara, el de Emmett, el de Adam pero ninguno me hizo caso. Comencé a correar a la otra dirección de la barrera gritando pero nadie me escuchaba. Jasper tumbado en el suelo con tres vampiros encima y ninguno se daba cuenta. Estaba perdido pero yo seguía gritando su nombre a pleno pulmón.

- Ashley…. Ashley tranquila es solo un sueño.- escuché decir a Rosalie a lo lejos.

Me desperté sobresaltada empapada en sudor y lágrimas.

- Jasper…- le dije a Rosalie cogiéndole de los brazos alteradísima con los ojos sacados de orbita.- Jasper…. Jasper le han atacado. – la cara de Rosalie se contrajo y miró a Bella de reojos en el momento que entraba por la puerta.
- Es solo un sueño.
- No Rosalie Jasper está herido, Jasper está herido…y nadie le ayudaba…. Rosalie no lo entiendes mis sueños… no era un sueño, yo he estado allí, estaba viendo lo que pasaba…. Jasper está herido o…muerto.
- Tranquilízate As…. Alice está con él y habrá visto con antelación lo que sucedía.- dijo Bella pero también con la cara contraída.
- No Bella, Alice no puede ver nada con los licántropos cerca, hay que llamar…- me levante de la cama y me puse andar por la habitación sin saber a dónde ir, Reneesme entro en ese momento preguntando lo que sucedía.- Jasper está herido tenemos que llamar. No os quedéis ahí.- les grité.
- No hay que precipitarse.- me dijo Bella mirando a Rosalie.
- Os digo que no era un sueño…era real, estaba allí.

Me caí al suelo abatida y llorando desconsoladamente, Reneesme me abrazo estupefacta sin saber lo que estaba pasando.

- Me voy Bella, voy a regresar a ver lo que ha sucedido.
- Pero…
- Si tiene razón Ashley necesitaran mi ayuda.

Rosalie salió de la habitación como un huracán y Bella se unió al abrazo de su hija.

- Todo saldrá bien As.- me intento animar Bella con voz aguda y casi sin aliento.
- Hay que llamarles.- insistí.
- No podemos, estarán en la lucha no tendrán los móviles encima.- dijo Reneesme mirando a su madre con cara de preocupación.

Me levantaron del suelo y me tumbaron en la cama dándome un vaso de agua, dulce como aquel que me dio Carlisle el día que se apareció mi hermano por primera vez. Me quedé dormida en seguida.

Me desperté sobresaltada de nuevo al escuchar el móvil de Bella que sonaba sin cesar hasta que Reneesme fue quien acabo con ese sonido sobrecogedor. Me levanté corriendo y fui al salón donde estaban las dos vestidas con ropa de calle y rodeadas de maletas. Habló muy rápido, casi no le entendí y le pasó el móvil a su madre.

- ¿Quién es Reneesme?- le pregunte insistentemente.
- Tranquila As, es mi padre… todo a acabado.
- ¿Y Jasper?
- Todo ha acabado.- dijo Bella colgando el teléfono, Nessi me miró pero no dijo nada.- Nos vamos, el avión saldrá dentro de una hora, date prisa Ashley.
- Bella ¿Como esta Jasper?
- Todo ha acabado, cámbiate, Emmett y Edward nos esperaran en el aeropuerto.

Me dijo con voz autoritaria, yo obedecí sin decir nada más pero comencé a preocuparme por Jasper, ¿por que no me decían como estaba? ¿Le abría ocurrido lo que vi en el sueño? ¿Estaría muerto? Empecé a temblar solo de pensar en esto último. Me cambié lo más rápido que pude e hice la maleta sin doblar la ropa.

- ¿Cómo vamos a ir al aeropuerto? ¿Es de día? Os verán.
- No te preocupes no nos van a ver.- dijo Bella saliendo por la puerta sin mirarme.

Algo estaba pasando ¿quien había resultado herido? ¿Por que no me lo decían?

Fuimos a la pequeña embarcación y nos pusimos rumbo al oeste, madre e hija iban vestidas con ropa de invierno con un pañuelo que les cubría la cabeza y mitad cara. Cuando llegamos a tierra firme Bella desapareció de la barca sin decir nada.

- ¿Dónde va?
- Va a por un coche que nos lleve al aeropuerto, volverá enseguida.- me dijo Reneesme sin mirarme.
- ¿Qué ha sucedido Nessi? ¿Que me estáis ocultando?

Quiso decirme algo pero unos bocinazos de coche nos interrumpió, Reneesme me cogió de la mano y de un tirón me llevó al coche, Bella estaba al volante.

- Ponte el cinturón Ashley porque solo nos quedan veinte minutos para coger el avión.- me avisó Bella antes de apretar el acelerador a fondo.

Estuvimos en la puerta de embarque en menos de cinco minutos, eso si, llegué mareadísima por culpa de los zic-zac que daba para esquivar los coches y de las curvas que cogía para evitar los semáforos. Fue como en una persecución policial. En el avión volví a insistir sobre Jasper pero ninguna de las dos me hablaba, Bella seguía seria y Reneesme miraba a su madre de vez encunado pero sin decir nada.

Como la ida, el viaje fue pesado y largo, puedo agregar que esta vez fue aun más pesado ya que ninguna de las dos hablaba, solo sentía el frío de la mano de Nessi que esta no me la soltó en todo el viaje. En una de las paradas quise llamar a Emmett pero Bella no me dejó, su escusa fue “estamos a punto de despegar y no se puede encender el móvil”

Me iba a dar un ataque de ansiedad como no llegáramos pronto a casa, no aguantaba tanto misterio, y tampoco aguantaba más el verlas tan calladas con esos rostros tan serios.

- ¡Emmett!- me eche a sus brazos en cuando vi a mi amado apoyado el coche esperándonos junto a Edward.
- Pequeña ¿como estas?- me dijo sosteniéndome la cara con las dos manos.
- Estaba muy preocupada por vosotros, te he echado mucho de menos yo…- se me cayeron las lagrimas al recordar mi sueño, al recordarle a él luchando contra los vampiros.
- Toda ha acabado amor.- me abrazó con dulzura y me dio un beso en la coronilla.
- ¿Están todos bien? ¿Y Jasper?
- Todo ha acabado no tienes por que temer mas.- intentó tranquilizarme Emmett. .- vamos a casa amor.

¿Pero por que nadie me decía como estaba Jasper?, me sentía frustrada. Me abrió la puerta del copiloto para que entrara, Bella y su esposo, se metieron en un coche y nosotros con Reneesme en otro. De camino Emmett estaba muy serio y Reneesme muy callada, no podía más…

- ¿Me podéis decir de una vez que es lo que ha pasado?…. Sé que ha ocurrido algo, así que Emmett por favor ya puedes ir diciéndome el que.- le dije enfada ya que ninguno decía nada.

Vi como Emmett miraba a Reneesme por el espejo retrovisor y seguidamente suspiro.

- Ha muerto un licántropo.- me dijo Nessi tajantemente, me quedé sin sangre.
- Ha sido Aarush, cinco vampiros se le echaron encima y no pudimos hacer nada.- me aclaró Emmett con un tono de voz de culpabilidad, yo seguía sin hablar.- y Jasper ha resultado herido.

Les miré de golpe a los dos ¿herido? Mi cuerpo comenzó a temblar y debí quedarme blanca porque la cara de Emmett cambió de repente a un estado de preocupación, me acarició la mejilla con una mano y me susurro “tranquila”. En la casa nos esperaban todos en el salón, todos menos Alice y Jasper, Reneesme se abrazó a su paraje y empezó a sollozar por Aarush. Esme me abrazo dulcemente y los demás me saludaron un poco desanimados.

- ¿Donde está Jasper?- le pregunté a Carlisle que este a su vez me señalaba las escaleras.

Me giré y vi. Como Alice y Jasper la bajaban cogidos de la mano.

- Jasper…- me abracé a él nada más verle, con tanta fuerza que se quejó de un costado.
- Cuidado As, está herido.- me anunció Alice con una media sonrisa.
- Lo siento mucho Jasper, todo esto ha sido por mi culpa lo siento.
- Tranquila Ashley, me recuperare pronto.
- Pero por casi te matan.- yo seguía cogida a sus manos ya que no podía abrazarle más, me sentía muy culpable de todo.- y lo de Aarush… lo siento Jacob.- me dirigí a él con lagrimas en los ojos.
- Tú no has tenido la culpa.
- ¿Por que estas empeñada en echarte la culpa?- me acusó Alice.
- Porque lo vi todo, estaba allí y no pude hacer nada.
- Era un sueño As.- dijo Rosalie.
- No.

Mi cuerpo rompió a llorar al recordad la noche anterior y me abracé a Rosalie cuando me tendió sus brazos.


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