jueves, 29 de octubre de 2009

ETERNIDAD; 10º Capítulo: Celebración y Fracaso (Celebración)

Este capítulo está dividido en dos partes, la primera parte publicada hoy, es la de CELEBRACION, y el lunes publicaré FRACASO, última parte de este libro…. No temáis por que he hecho un segundo que también iré publicando todos los lunes y los viernes.
Saludos



Celebración y Fracaso



Celebración:


Un suave “Te quiero” me despertó de ese sueño tan hermoso vivido la noche anterior, abrí los ojos con una sonrisa de oreja a oreja y allí estaba él, la persona que tanto amaba.

- Buenos días pequeña.- me dijo acariciándome el labio inferior con la yema de su dedo.
- Buenos días amor.- le contesté desperezándome, me sentía un poco agarrotada por culpa del frío.
- ¿Qué tal has dormido esta noche? Se te veía feliz entre sueños.
- A tu lado siempre duermo como un ángel.
- Eres un ángel, mi ángel.- me dio un pequeño beso en la nariz.

Fuera una tormenta aterradora azotaba la casa sin compasión, Emmett me abrazo al notar mi escalofrío de miedo, me daba terror las grandes tormentas, era una cosa que no podía evitar.

- Te he preparado una ducha caliente, creí que te aria falta, has temblado un poco esta noche a pesar de todas las mantas que te puse.
- Gracias Emmett una ducha calentita me vendrá muy bien, creo que mis músculos lo necesitan.

Me ayudó a levantarme y me acompañó hasta la puerta del baño, allí me dejó con un hermoso beso en los labios y se marchó sonriendo.

Estuve buen rato dentro del agua caliente, casi ardiendo, masajeándome las zonas que me sentía contraídas y cantando para distraerme y no escuchar los grandes truenos que sonaban en el exterior. Cuando mi cuerpo quedó arrugado salí de la bañera, me vestí y baje al salón donde mis padres politos, Alice, Jasper y Edward se encontraban tensos mirando la puerta de entrada.

- ¿Qué ocurre?- pregunté bajando las escaleras algo preocupada.

En menos de una milésima de segundo Emmett se encontraba rodeándome con su brazo la cintura y obligándome a colocarme detrás de él.
Carlisle abrió la puerta principal de la casa y con esa educación que él poseía dio los buenos días a la persona que se encontraba fuera.

- Papa.- dije al escuchar su voz.

Intenté soltarme de los brazos de Emmett y esquivar a Edward que también estaba de pantalla enfrente de mí pero Emmett me cogió fuertemente.

- No.- dijo algo tenso y con furia.
- Quiero ver a mis padres.- le espeté a mi amado con seriedad.

Este miró a Edward y él le afirmó con un gesto de cabeza, me dejaron acercarme a la puerta pero bien escoltada por los dos hermanos que me sujetaban uno por cada brazo.

- Papa…. Mama.- llamé uno por uno con lágrimas en los ojos y mirando a mí hermano que este se escondía detrás de mi madre, empapado por el agua de la lluvia.

Ellos no me contestaron, solo se limitaron a mirar a Carlisle indiferentes como si yo no estuviera allí, como si nunca hubieran tenido una hija a la que amar.

- ¿Que es lo que os ha llevado a venir a mi casa?- pregunto Carlisle pausadamente.
- No sabéis lo que habéis hecho…- comenzó hablar mi padre.- hemos venido advertiros de lo que habéis despertado.
- ¿A qué te refieres?- preguntó Jasper con la mandíbula desencajada de ira.
- Habéis matado al hermano de Grisko, ¿sabes quién es verdad Carlisle? Esta muy enfadado.- note el cambio de Carlisle de amable a preocupado, muy preocupado.- os advertimos que no va a estar tranquilo hasta no vengar la muerte de Maison.
- ¿Luchareis a su lado?

No sé a qué iba esa pregunta que pronunció Edward, supuse a algo que leyó en la mente de mi padre pero no me gusto su respuesta.

- Si.- anuncio mi padre con entusiasmo.
- Si tanto amáis a esa humana será mejor que salgáis de la ciudad.- en ese mismo instante mi corazón se partió en mil pedazos, mi madre, me había tratado como una simple y desconocida humana, como algo insignificante para ellos, como si nunca hubiera existido en su vida, sus palabras me dejaron sin vida. En ese mismo instante comprendí el por qué me habían tenido, desde mi nacimiento tenían claro a quien venderme ¡Al diablo!

Eché un paso a tras soltándome de las garras de mi amado y su hermano y me coloqué detrás de Emmett dolida por su forma de hablar y llorando me apoye en la espalda de mi novio. Vi como mi hermano izo gesto de acercarse a mí pero mi padre le cogió del brazo y le negó con la cabeza.

- Pudimos con Maison y como sabréis podremos con Grisko.- dijo Emmett lleno de rabia y de dolor al ver mi estado de ánimo.
- Con la ayuda de unos simples lobos no podréis esta vez. No tenemos más que decir. Adiós.
- Ashley…- gritó mi hermano en ese mismo instante forcejeando con mi madre para venir a donde estaba yo pero mi padre le dio un fuerte empujón y le obligo a adentrarse en el bosque, intente ir detrás de él pero los Cullen me impidieron el paso.

Nerviosa eché acorrer escaleras arriba llorando, me encerré en la habitación sin dejar entrar a nadie, incluso a mi gran amor, quería estar sola, me sentía impotente al ver a mi hermano en esa situación, solo era un niño al que le habían robado la vida.
Me tumbé en la cama abrazada a la almohada llorando con rabia, al instante me sobresalte al escuchar un fuerte ruido en la ventana, me levante de la cama y de un salto me puse en pie pero me tranquilice enseguida al ver a Emmett que había subido de un salto desde el jardín a la ventana al estar preocupado por no abrirle la puerta. Me abracé a él sin decir palabra. Con palabras tranquilizadoras me tumbó en la cama.

- Mi hermano está sufriendo, lo sé. Él no quiere estar con ellos. ¿Qué puedo hacer Emmett?
- No podemos hacer nada amor, es el destino que han elegido para él, nosotros no podemos intervenir.
- Pero podemos enseñarle las normas y que viva como vosotros.
- No, los niños inmortales es una de las primeras normas que impuso los Vulturis, si se enteran de que tenemos uno en la familia no tardaran en liquidarnos a todos.
- Pero…
- Ashley se que estas dolida, angustiada y no sé que otro estado de ánimo puedes tener pero vida mía no podemos hacer nada por él, ni por tus padres. Lo siento. Lo único que podemos hacer es mantenerte a salvo.

Me acurruqué en su pecho dejando caer las pocas lágrimas que me quedaban dentro, fuera la tormenta ya había cesado y escuche como un coche se acercaba a la casa. Miré a Emmett.

- Es Jacob, Bella y Nessi. ¿Quieres bajar?
- Sí, quiero que Carlisle me explique quien es Grisko.
- No quiero que temas por nada amor.-me dijo acariciándome la mejilla.
- No voy a soportar otra lucha Emmett, no lo podré soportar.- mi amado me abrazó fuertemente y me dio un beso en la coronilla.

Bajamos al salón donde se encontraban ya todos en la casa, sentados mirándose unos a otros.

- Buenos días Ashley. ¿Qué tal la noche?- pregunto Reneesme con mucho entusiasmo.
- Muy… bonita.- le dije mirando con ojos de enamorada a mi futuro marido.- mira….

Le enseñé el anillo a Nessi que esta con un grito de alegría me agarró la mano con fuerza y luego me abrazo.

- Enhorabuena As… enhorabuena tío.- nos abrazó a los dos y seguidamente el resto de familia nos dio la enhorabuena por la noticia.
- UFFF! Otro preparativo, que nervios, voy a empezar ahora mismo, me tendrás que ayudar Rosalie- dijo Alice contentísima.- primero tengo que hacer unas llamadas y luego…
- Espera Alice…. Tengo que hablar con todos…- vi en la cara de Carlisle reflejado el nerviosismo de que sabía perfectamente lo que quería saber, y no se equivocó.- ¿ Quien en Grisko?- me dirigí a él.
- Siéntate Ashley.- me cedió el sitio Carlisle algo preocupado.

Me senté en el sofá acompañada de Emmett, los demás se quedaron de pie mirando a su padre, esperando la historia igual que yo.

- Grisko, como bien han dicho tus padres, es hermano de Maison, los dos pertenecían a un antiguo alquerre, más antiguo aun que los Vulturis. La Corte del Grial de Rubí, así se hacían llamar, era un grupo de vampiros dirigidos por Florian señor del castillo que poseían en la Toscana, eran franceses pero se instalaron en Italia, vivían allí antes que los humanos y cuando estos llegaron a sus tierras comenzaron a pedirles tributo…- se quedó cayado unos instantes.
- ¿Que tributo?- preguntó Jacob interesado.
- Los niños y ancianos enfermos y deformes, o eso o la propia muerte, los mas asustadizos aceptaban el tributo entregando a sus propios hijos enfermos o sus propios padres ya ancianos y los que se negaban eran asesinados junto a toda su familia. Los tributos obtenidos los encerraban en las celdas ya preparadas con anterioridad en el castillo y los volvían locos, les obligaban a alimentarse de sopa compuesta por vino y sangre de los propios vampiros, eso los fortalecían para después ser una comida exquisita. Y si alguno de ellos deseaba formar parte de la corte tenían que hacer todo lo que los vampiros les mandaban y si lo hacían bien y eran fuertes los convertían para formar parte de la corte o de la guardia dependiendo su físico.
- Que desagradables.- se quejó Jacob con cara de asco.
- Las leyendas cuentan que la corte entera fue asesinada por uno de ellos revelado por quitarle la vida sin aviso y por matar a su familia dejándole a él en esas condiciones. No cuentan que hubiera supervivientes por eso me extrañó cuando vi la capa de Maison. Solo esas capas color borgoña con bordados de oro son de la Corte del Grial. Ahora afirmo mis sospechas… ¡si hubo sobrevivientes!
- Entonces debemos estar alerta ¿no?- preguntó Adam con un tono que no supe describir muy bien, no era habitual en él.
- Si…-Carlisle me miró de reojos y dibujo en su cara una sonrisa.- pero ahora en lo que debemos centrarnos es en el acontecimiento tan alegre que tenemos en este instante, la boda de Emmett y Ashley.
- Si… me voy hacer unas llamadas, acompáñame Rosalie… Jasper tú tienes que ir….- salió del salón diciendo Alice a su pareja seguidos de Rosalie y Bella que esta última se unió a los preparativos.
- No podemos dejar de lado lo evidente Carlisle.- le acusé asustada.
- Alice estará alerta, se que estas preocupada y dolida por el comportamiento de tus padres hacia ti…- perfecto mete el dedo en la llaga papa.- Pero quiero recordarte que no va a pasar nada, estaremos alerta a cualquier cambio o amenaza.
- Nada… la otra vez tampoco iba a pasar nada y Aarush está muerto, sin mencionar lo que casi le pasa a Jasper.
- Ashley este asunto ya lo hemos vivido a sí que por favor déjalo en nuestras manos, solo te pedimos que disfrutes de tu boda.- me dijo Edward amablemente.

Me levanté del sofá y me fui al porche del jardín, necesitaba sentir ese frío olor a césped mojado que dejaba la tormenta al finalizar y ese frescor que hacía que mi piel se erizara, me relajaba bastante aunque pasara frío, no me importaba, me senté en el primer escalón aun salpicado de gotas de lluvia y apoyé la cabeza en la barandilla del porche. Emmett siguió mis pasos trayéndome una chaqueta para que no cogiera frío, la coloco en mi espalda y se sentó a mi lado, silencioso. Cambie mi posición apoyando mi cabeza en su hombro, él me rodeo con los dos brazos y me dio un beso en la frente.

- Me acuerdo cuando era pequeña, cuando dije mi primera palabra Mamá… Papá… Todos se reían de mí ya que no lo pronunciaba bien. Me sentía el corazón de todos, el centro de atención; realmente todo era maravilloso al menos por mi parte. Inocente de todo sin saber lo que el futuro me reparaba. Me sentía la mas afortunad de tener esos padres que desde el primer día me lo habían dado todo, de niña como de joven y hasta
hace unos años me acompañaban en mi camino dándome todo su amor.- mi amado me acarició el pelo y me escuchó sin decir nada, lo notaba también dolido, el sufría viéndome triste. - aunque ellos ya no me quieran siguen siendo mis padres, ellos estaban cuando más los necesitaba a pesar de que sabían que me iban a vender, mi madre siempre estaba allí para escucharme, aconsejarme incluso las veces que no quería hablar era ella la que llamaba a la puerta de mi habitación y me preguntaba si estaba bien, o me faltaba algo y siempre acababa las pregunta con ¡cuenta con nosotros hija! ¿Por qué Emmett? ¿Por qué ahora esto?
- Como te dijo una vez Carlisle tus padres están embrujados, no son conscientes de lo que hacen, piensan y si son conscientes lo disimulan bien…. tu padre es descendiente del demonio, lo lleva en la sangre, al dejar la vida humana y pasar a ser vampiro teniendo a un asesino como profesor pues actúa así sin acordarse de los años vividos a tu lado como padre.
- Tengo miedo y me siento derrotada por haberlos perdido.
- Lo sé y por eso voy a pedirte que no tengas miedo ni te sientas así por favor porque yo no…
- Emmett si me conviertes ahora ¿todo pasará?- le dije soltándome de sus brazos.
- No, serás más fuerte pero la lucha seguiría habiéndola, no la podemos evitar, ahora es por venganza no por tenerte a ti.
- Odio a esa gente.- Emmett me sonrió afirmando mi comentario.
- Ahora lo que tienes que hacer si mal no recuerdo es preparar unos exámenes de fin de curso ya que la boda la va a organizar Alice.
- ¿Confío en ella al dejarle todo los preparativos?
- Si.- dijo alegremente.
- ¿Me puedes ayudar con el examen?- le dije levantándome del escalón aun sin mucho ánimo por lo ocurrido.
- Creo que no es justo que un alumno te ayude pero… si vamos.

Carlisle nos prestó su despacho un par de horas mientras Emmett y yo preparábamos el examen de música para mis alumnos, se acercaba fin de curso y tenía que presentar el examen al profesorado.

Pasaron unas semanas sin señal de nada peligroso por los alrededores, solo el nerviosismo de Reneesme con el tema de la boda.

- Mira este es muy bonito.- me dijo enseñándome otra foto de trajes de novia.

Teníamos toda la alfombra del salón llena de fotografías de vestidos de novia, peinados y complementos. Estábamos todas las mujeres de la familia allí tendidas en el suelo viendo foto tras foto, dando cada una su opinión, los hombres se encontraban de caza. Yo ya estaba agotada, Reneesme me tenia mareadísima con esa ímpetu que tenía como animo.

- Deberías elegirlo rápido Ashley… no me queda mucho tiempo y los retoques del vestido dan mucha faena.- dijo Alice regañándome.
- Pero si aun no hemos puesto la fecha Alice, no hay prisa.- me quejé.
- La boda es dentro de tres semanas, exactamente el 8 de Julio, a si que no tenemos tiempo.
- ¿Qué? ¿Pero por que tan pronto? ¿Con quién has consultado la fecha? Porque con migo no.- pregunté algo alarmada al pensar que solo me quedaban tres semanas.
- Con Emmett y me ha dado el visto bueno… ¿estás nerviosa? O es que no estás preparada para la transformación.- me dijo burlonamente.
- Claro que estoy preparada solo que… solo que no sabemos nada de Grisko y eso me preocupa y…
- Por eso es mejor pronto que tarde… venga sigue con lo tuyo ¿este te gusta?- cambio de tema Rosalie dándome otra de las miles de fotos que teníamos como si lo de Grisko no importara.
- Me vais a volver loca.

Después de casi tres horas por fin vi el traje que me enamoró, era tan hermoso como el propio amor que sentía por Emmett.
El traje era blanco, palabra de honor con pedrería haciendo un hermoso dibujo en el corpiño, no sabría decir si eran pequeñas flores o simplemente tiras llenas de piedra blanca, con una cola de casi tres metros haciendo hondas con el mismo dibujo que el corpiño. Era una joya de traje, era el ideal.

- Este… me quedo con este sin duda.- Reneesme me quitó la foto de un tirón.
- Siiiii, ese es el que me había gustado en un principio pero no encontraba la foto. Es muy bonito
- Por fin tenemos traje… ale ya puedes descansar déjamelo en mis manos, Esme te necesito vamos.- Alice cogió a Esme de la mano y salieron como una bala del salón, yo me tumbe en el sofá agotada.

Al anochecer me encontraba en el despacho de Carlisle en su ordenador corrigiendo los trabajos de mis alumnos cuando Emmett me sorprendió por detrás.

- ¿Me vas a poner un sobresaliente?- me dijo despacito en el oído.

Pegué un pequeño grito de susto, no había escuchado su entrada y tampoco sabía por dónde había entrado por que por la puerta seguro que no ya que la tenía enfrente y no se había movido ni un centímetro.

- Lo siento vida te he asustado, perdóname.- me cogió la cara con las dos manos muy preocupado al verme asustada.
- ¿Por dónde has entrado?
- Por la ventana, es la única que no hace ruido al abrirse.- se le escapó una risita entre dientes.
- Pues por esto te voy a bajar medio punto.- le dije juguetona.
- ¿Y con esto me subirás a matricula?- al finalizar la pregunto me dio un beso muy apasionado en los labios, fue tan apasionado que mi espalda acabo apoyada en la pared que teníamos justo detrás.
- Creo que si…- le dije casi sin aliento
- Entonces tendré que sobornar más a menudo a si al profesorado.
- Eh… solo puedes sobornarme a mí.- los dos nos reímos con una risa sonora.

Terminé de corregir en ese mismo instante dejando algunos trabajos a mitad para poder estar junto al amor de mi vida y contarle los días pasados sin él.


Día 8/Julio.- Mi Boda.-

Era el gran día soñado por cualquier mujer humana y no humana de la tierra. Ese día en que entregas tu corazón a la persona que amas, oficialmente, ese día en que tú y tu pareja pasáis a formar un una sola persona, ese día tan feliz que hace sentirte más amada, querida y mas observada por todos.

El fin de curso ya había finalizado para todos. Por parte de mi asignatura todos mis alumnos estaban aprobados con muy buena nota. El director del centro nos dio la enhorabuena acompañado de un cuadro agradeciendo la fiesta tan espectacular que Alice había organizado para fin de curso “la mejor fiesta de todos los siglos” nos dijo el director. Me despedí del centro y de mi estupendo y amable jefe ya que al próximo año me sería imposible acudir como profesora ya que en vez de verlos como mis amados alumnos los vería como mi dulce y rica comida, si, estaba decidida, en nuestra luna de miel Emmett me iba a convertir, a Carlisle no le entusiasmaba mucho ya que no quería que Emmett estuviera solo cuando me despertara por que no tenía muy seguro mi reacción pero Emmett confiaba en mí y yo en él, él sabría llevar la situación. En mi ausencia por aprender a controlar mi sed Alice, Bella y Rosalie llevarían mi pequeño academia de música.

Hasta este gran día que era la unión al matrimonio entre mi salvador y yo no tuvimos noticias de Grisko ni de mis padres, aunque Alice estaba muy atenta a la situación.

- Es hora de despertarse dormilona…- oí escuchar entre sueños a Rosalie.

Abrí los ojos y la luz del día me golpeo en la cara cuando Rosalie corrió la cortina a un lado.

- Venga espabila que es tu gran día y te tenemos que preparar.- me animó Rosalie a levantarme de la cama dándome la mano.
- ¿Y Emmett?
- Esta en la habitación de Carlisle preparándose, venga que quedan pocas horas.
- Ya lo traigo….Bella coge de allí por favor, Reneesme pon el velo encima de la cama cuando se levante As y deja los complementos en la mesita- dijo Alice entrando por la puerta con mi vestido de novia dentro de una funda, la seguían Bella y Reneesme.
- Que emocionada estoy, he visto el traje de….
- Cállate Reneesme.- le gritaron las tres a la vez a la pequeña nerviosita.
- …. De Carlisle…- les hizo una mueca.- va a estar guapísimo tu padrino.
- Él ya es guapo.- les dije sonriéndoles.

Me metí en el baño para darme una ducha rápida ya que las tres Cullen no paraban de darme prisa. Y como siempre con esos movimientos rápidos comenzaron a prepararlo todo.

- ¿Tú crees que Emmett estará nervioso por esta boda?- le dije a Esme que se encontraba en ese momento sola en la habitación arreglando mi vestido en el maniquí, mientras yo salía del baño aun con el albornoz puesto mirando ese precioso vestido que me enamoraba cada vez más cuando lo veía.- Como él ya se ha casado varias veces, supongo que estará más que acostumbrado.
- No lo creas, está más nervioso que tu, menuda nochecita nos ha dado, esta boda es diferente Ashley, sus anteriores bodas con Rosalie eran normalitas, sin vestido, sin fiesta, sin cura, hubo una que la hicieron en un casino. Él nunca ha vivido una boda humana y te aseguro que está muy nervioso y muy entusiasmado… te ama muchísimo.
- Y yo a él no sabes cuánto…estoy muy nerviosa, me costó mucho dormir a noche.
- Es normal…. As…. He estado pensando en tu situación y… ¿estás segura en convertirte en vampira? Es que no….
- ¿Que te preocupa Esme?
- Eres tan dulce y tan bonita que no quiero que….
- Que sea un monstruo…. No temas, confío en Carlisle y en Emmett y por supuesto en todos vosotros y sé que todo saldrá bien.

Esme me abrazó automáticamente, la notaba con miedo y preocupación ¿Por qué? No lo entendía muy bien pero era el día de mi boda y no quería pensar en nada malo solo en mi amado vestido de novio esperándome en el altar. En pocas horas me casaba y no tenía muy bien controlados los nervios.
Comenzó a sonar la música nupcial realizada por las maravillosas manos que tenia Edward al piano, mi cuerpo comenzó a temblar cuando Carlisle me tendió su brazo para que me apoyara en él y vi a Reneesme con ese bonito traje de encaje blanco y con los anillos en una cesta comenzando andar por el pasillo improvisado con una larga alfombra roja que llegaba al jardín, donde Emmett me esperaba en el altar junto a Esme, mi madrina de bodas.
Carlisle con una sonrisa en los labios me dio un pequeño tirón para que comenzara a andar, le devolví la sonrisa nerviosa y lentamente mis piernas comenzaron a moverse dirección al jardín, allí nos esperaban un montón de amigos de la familia Cullen – también vampiros- y de los Quileute. No me reparé en mirar a la gente que nos acompañaba en ese día, mi mirada solo se posó en mi amado, mi salvador, esa persona que hacía que mi corazón perdiera fuerza con cada roce, cada caricia, cada sonrisa y cada mirada que me dedicaba, a mi amado que iba impresionante con ese traje color oro viejo, iban tan maravilloso y guapo que el aire se me bloqueó en los pulmones no queriendo salir al exterior y perderse esa belleza de hombre.

Nos miramos fijamente a los ojos y nos sonreímos llenos de alegría, llenos de felicidad. Mi cuerpo no paraba de temblar y mis ojos querían derramar lagrimas de felicidad pero me contuve al escuchar la voz de Bella diciéndome “no llores, disfruta del momento” y eso fue lo que hice disfrutar de lo que estaba viendo, la cara de mi amor eterno mirándome con esa sonrisa llena de amor, esa sonrisa que tanto le gustaba a mi corazón.

La misa fue corta y muy emotiva.

Lo que duró la misa Emmett no apartó su mirada de mi en ningún momento, no estuve segura si llegó a enterarse de lo que decía el cura, su mano tenia atrapada la mía regalándole caricias con cada palabra que pronunciaba el sacerdote.
Nada mas decirnos el sí quiero todos los miembros que nos acompañaban ese día comenzaron a aplaudir y a tiranos arroz con pétalos de rosas inclusive.

- Vale… ya esta… chicos venir con migo – nos dijo Alice cogiéndonos de las manos después de que todos nos besaran para darnos la enhorabuena.- con vosotros no me va a pasar igual que con Edward y Bella, vosotros si tendréis un reportaje de fotos…. Seth la cámara ¿está preparada?
- Si mi ama.- le contesto burlándose de ella el lobo.

Alice nos llevó en primer lugar al bosque, en un lugar donde cruzaba un pequeño riachuelo, muy hermoso y en segundo lugar fue en el propio jardín de la casa donde estaba todo adornado con lazos blancos y flores de toda clase, también blancas.
Carlisle, después de la sesión de fotos, me presentó a todos sus amigos, viejos y queridos amigos que siempre habían estado a su lado. Y después de todas las presentaciones, de comer un poco y de cortar la tarta vino el baile.

¡Por fin unos minutos a solas con mi amado!

Aun no habíamos tenido tiempo ni de hablar ya que ninguno nos dejaba a solas, siempre había alguien que te separaba de tu gran amor, por fotos, por hablar o simplemente para decirte ¡qué guapa estas! y contarte sus propias experiencia en el altar.

- Estas tan hermosa que daría mi alma por quedarme en este mismo momento atrapado en el tiempo.- me dijo mi marido abrazándome fuertemente sin apartar sus ojos de los míos.
- Tú sí que estas hermoso, eres tan guapo que mis ojos están ciegos por el reflejo de tu belleza.
- Que bonita eres.- me dio un pequeño besos en los labios.- ¿Cuándo te apetecería empezar nuestra luna de miel? ¿Esta tarde o mañana?
- Esta tarde por favor… estoy deseando quedarme a solas contigo.
- Lo siento chicos…-nos dijo Adam por detrás.- pero vuestro avión sale mañana por la mañana.
- Pretendía que me dejaras tu casa.- le contestó Emmett riéndose.
- Eso esta he hecho pero por favor no me destroces nada ¿vale?

Los tres nos reímos, la verdad es que no le íbamos a destrozar nada ya que por tema de autocontrol no podríamos demostrar nuestro amor físicamente, no me importaba mucho ya que tendría todo el tiempo del mundo después de convertirme.

El día fue agotador pero muy bonito, fue una sensación inexplicable, solo la persona que lo haya vivido sabrá cómo me sentía en ese momento, feliz, enamorada, me sentía tan especial al lado de Emmett que no me importaba nada más que él.

- Esta anocheciendo amor, cuando quieras nos vamos.- me dijo mi salvador acariciándome la cara.- te noto cansada.
- Vamos ya por favor, estoy agotada, el traje pesa un poco….aunque...- me quedé mirando mi traje embobada- no me lo quitaría nunca, es tan bonito.
- No tanto como tú, vamos princesa.

Nos despedimos de los pocos que ya quedaban en la casa después de quitarnos los trajes de novios y ponernos cómodos. Adam y Rosalie nos prestaron su casa para que pudiéramos tener un poco de intimidad antes de irnos de viaje.
Cuando llegamos a la casa los dos nos quedamos mirándonos sin saber qué hacer, era extraño, ¿Qué teníamos que hacer ahora? Emmett me miró con carita de niño bueno, le cogí de la mano y lo llevé a la habitación donde nos tumbamos abrazados aun sin decirnos nada.

- Ashley ¿estás segura que quieres pasar tres días de nuestra luna de miel con….? Bueno ya sabes.
- Si, pero si tú no estás preparado…
- Si que lo estoy, lo que no quiero es que te pierdas nada de tu luna de miel.
- No me voy a perder nada ya que luego lo podremos recuperar juntos sin que tengas que sufrir por mi olor, por mi sangre.

Emmett me acarició la mejilla y me dedicó una sonrisa que hizo que mi cuerpo temblara de deseo.

- Emmett ¿que provoca el olor de la sangre humana? ¿Qué te provoca mi olor?- le pregunté interesada para saber qué grado llegaba a sufrí por mi.-
- Pues…-dudó unos segundos en contestar- provoca sequedad y dolor de garganta, me provoca un agujero anhelante en el estomago y el flujo excesivo de ponzoña en mi boca…..- sonrío un poco- pero no te preocupes.-me dijo al ver mi cara de dolor.- pronto pasará y a ti también se te pasará cuando lleves unos meses siendo vampiro.
- A Jasper le costó casi un siglo y a Adam le está costando.- le recordé.
- Jasper mató a muchos humanos durante siglos y por eso le costó bastante y Adam también probó la sangre humana, tú no la llegaras a probar, te será más fácil…todo pasa, confía en mí. Ahora descansa vida mía se te están cerrando los ojos.

Comenzó acariciarme el brazo y la espalda hasta quedarme dormida profundamente.
¡Fue el mejor día de mi vida!

A la mañana siguiente mi amado me despertó con susurros de amor en el odio, me hubiera gustado abrazarle y besarle apasionadamente pero la familia Cullen estaban en la casa y la pequeña nerviosita observaba a su tío como este me despertaba cariñosamente.

- No se puede tener nada de intimidad en esta casa ¿verdad?- dije mirando de reojos a Reneesme.
- Buenos días tía.- me dijo acercándose a la cama.- no es porque sea una incordiosa es que el avión sale dentro de muy poco y aquí mi tío se ha dormido con la hora.
- Las horas no pasan cuando observo a mi ángel dormir.- me lanzo una sonrisa y me guiño un ojo.
- Ya me levanto.- dije con cara de agobio, odiaba las prisas.

Me puse la misma ropa con la que llegué a la casa la noche anterior, era lo único que me habían dejado ya que el resto estaba todo en una maleta, hasta eso me tenían que hacer, ¡dios! No podía elegirme yo la ropa, no.
En el salón nos esperaban Carlisle, Esme y Jacob que eran los que nos iban a llevar al aeropuerto. De camino Carlisle le entregó a Emmett todo lo necesario para el viaje, billetes, tarjetas y la documentación de los dos.

Íbamos a pasar nuestra luna de miel en la isla llamada Saint Helena, una isla del Océano Atlántico, ubicada a más de 2.800 kilómetros de distancia de la costa occidental de Angola, en África, no estaba desierta, pero en el lugar donde íbamos a esta estaba muy apartada de los pocos habitantes que habían, sin peligro de que vieran a Emmett y sin peligro de que yo me los comiera cuando pasara a ser un vampiro neofito.

- ¿Estás seguro Emmett?- escuché decir a Carlisle mientras me despedía de Esme y de Reneesme.- llámame si ocurre algo o tienes algún problema.
- Tranquilo padre lo tengo todo controlado, confía en mí.
- Nunca he desconfiado de ti hijo.- se dieron un emotivo abrazo.

Nos despedimos de nuestra familia, la poca que nos acompañó, Esme se quedó contraída de dolor, era la última vez que me iba a ver como humana y no lo llevaba muy bien ya que temía a mi transformación, tenía miedo a que perdiera mi dulzura y mi cariño hacia ella, pero eso no iba a suceder, me aseguró Emmett. Y Reneesme se quedó con una cara de alegría y entusiasmo que hizo que me riera de felicidad.

¡Cogidos de la mano nos subimos al avión poniéndonos rumbo a África!




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lunes, 26 de octubre de 2009

ETERNIDAD; 9º Capítulo: No hay sol sin ti



No hay Sol sin Ti


Me desperté con una sonrisa en la cara, por fin iba a ver a mi amado después de tres días, tres días que estuvieron de caza Jasper Edward y él. Fueron Alaska ya que allí abundaban los osos y todo tipo de animales salvajes que servían de alimento a mi salvador.
Fuera brillaba un sol espectacular, me levanté tan rápido como pudieron mis piernas y me metí en el baño para asearme y ponerme guapa. ¡Iba a ver a mi amado!
En la casa reinaba un silencio no habitual en ella, al principio no le di importancia pero cuando salí del baño empecé a preocuparme, me dirigí a la ventana y la abrí dejando entrar una brisa suave con olor a césped mojado, entró dejándome un aroma agradable y me sentí más tranquila al escuchar los pájaros cantar.

Cuando me disponía a salir me di cuenta que en la mesita había una rosa acompañada de una carta, fui corriendo a por ella y con la carta en una mano y la rosa en otra me senté en la cama, olí la rosa y la dejé apoyada en la almohada, abrí la carta y la sonrisa de mi cara fue despareciendo poco a poco con cada palabra que leían mis labios.

Era de Emmett;

“Pequeña, siento hacerte esto pero lo necesito, necesito alejarme de ti una temporada, no pienses que he dejado de amarte porque eso jamás sucederá pero lo que paso la otra noche me ha dejado muy receptivo hacia ti y si no me alejo acabare haciéndote daño y eso si que no lo soportaría.
Voy a echar de menos tu dormir entre mis brazos, mirarte en el silencio por las noches, me gustaría dibujarte en esta hoja una escena de mis sueños donde siempre estas presente pero ni con todas las hojas y árboles del planeta me serviría para describirte lo que siento por ti. Me gusta tu cara, tu pelo, tu forma de decirme te quiero, me gusta abrazarte, perderme en tu aroma, me gustan tus ojos por que cuando los miro veo el cielo. Me gusta tu risa, tu boca y cuando estoy a tu lado siento la calma y me gusta cuando estas dormida cuidar tu alma.
Me va a doler despertar todas las mañanas en la distancia sin sentir tu piel junto a la mía pero debo hacerlo. ¿Recuerdas nuestra estrella?, pues mírala cada noche por que le voy a mandar besos todas las noches para que te los de a ti.
Ahora debo irme, prométeme que no llorarás, por que pronto estaré junto a ti.
Te amo

                                                                            Emmett Cullen “


Se me cayó el mundo encima al terminar de leer esas palabras tan emotivas de Emmett. Tiré la carta en la cama y salí corriendo de la habitación llorando y llamándole, bajé las escaleras dirección a la puerta pero unos brazos pequeños me sujetaron y me abrazaron fuertemente.

- Ya se ha ido As, tranquila volverá.- me dijo Reneesme acariciándome la espalda.
- No quiero que se vaya…. No puedo estar sin él, yo….
También note las manos de Esme como me acariciaban el pelo, me llevaron al sofá y allí las dos intentaron tranquilizarme pero el mundo se me había cerrando en una oscuridad tan horrible que no me dejaba escuchar sus palabras.
Me levanté del sofá quitándomelas de encima como pude y me encerré en la habitación, me senté en la cama con lágrimas en los ojos que poco a poco fueron ahogándome, y me hundí en una tristeza que me envolvía cada vez más rápido. Sin ganas me tumbé en la cama tirando la carta y la rosa al suelo, miré a mi alrededor y sus cosas comenzaron a inundar mi espacio, me hacían sentir que aún seguía aquí, me abracé a la almohada fuertemente ya que su aroma seguía allí. Y rompí a llorar.

Recordé lo que decía en la carta “no llores” pero me sentía muy mal, me sentía vacía, aquellas palabras de despedida hicieron que no pudiera seguir hacia adelante a pesar que sabía perfectamente que iba a volver, pero ¿Cuando?
Él era el único que podía ayudarme a superar lo ocurrido aquella noche, él solo podía ayudarme a superar la desgracia que había pasado en mi familia, solo él levantaba mi ánimo y me enseñaba a vivir a tope cada segundo.
Pero también debía no ser egoísta, él estaba mal, diría más que yo y en el fondo lo entendía, necesitaba estar solo. Me sumí en esa imagen tan desagradable de la celda y rompía a llorar aun más fuerte.

Unos días después que Emmett se fuera, la rutina diaria entro en mi vida, las clases comenzaron de nuevo y tenía que organizarme ya que quedaba poco para fin de curso y había mucho trabajo por delante. Aunque estaba ausente la familia Cullen me apoyó muchísimo en todo, Carlisle como doctor me estaba ayudando a superar lo ocurrido la noche que mi corazón no quería recordar y Alice me distraía con la fiesta de fin de curso. Les estaba muy agradecida pero mi alma sabía perfectamente que hasta que Emmett no estuviera a mi lado no volvería a sonreír ni a ser feliz.
Las noches se me hacían largas mirando el cielo gris de aquel maravilloso paisaje que mis ojos lo veían sin color por culpa de la tristeza que me invadía en mi interior. Sentía que mi vida carecía de significado al no estar a su lado, me sentía sin valor y mi corazón estaba cansado de latir si no veía esa risa que lo volvía loco. Aun sabiendo que algún día volvería.

¡Le echaba de menos!

Las noches que brillaban las estrellas me sentaban en el ático con una manta por encima y empezaba a preguntarle a nuestra estrella ¿Dónde estaba mi amado? Pero parecía que la estrella estuviera burlándose de mí al mirarme con ese brillo, ese brillo que le hacía superior a todo. Mi soledad seguía presente en cada madrugada, aun teniendo a los Cullen que no me dejaban sola en ningún momento del día.

Cuando brillaba el sol lo miraba con ira y enfado por que no podía brillar con ese esplendor ya que para mí no había sol sin él.
Incluso había días que me enfadaba con migo misma por sentirme así, sintiéndome triste, angustiada, sintiéndome sin ganas de vivir cayendo como las hojas de los árboles en otoño, sintiendo que la fe que tenía en él hubiera desaparecido por completo. Lo necesitaba con urgencia, era egoísta, si, lo admito, pero necesitaba su piel fría junto a la mía.

- ¿Señorita Ashley le ocurre algo? – me preguntó una alumna al verme pensativa y ausente.
- Si perdona ¿que querías?- le contesté sin apenas voz volviendo a la realidad.
- Ya ha sonado el timbre ¿podemos salir? – la miré a los ojos y seguidamente miré al resto de alumnos que estos me miraban como esperando una señal, los Cullen no se encontraban ese día, brillaba el sol con todo su esplendor.
- Si claro, perdonar chicos, podéis marcharos. Mañana nos vemos, acordaros de leeros el capitulo seis, es muy importante.

Fueron saliendo poco a poco despidiéndose, algunos con temor y otros con preocupación. Cuando salió el último apoyé la cabeza en la mesa y me dije una y otra vez ¡tonta! No entendía por que me sentía muerta por dentro, debía animarme más, debía ser fuerte porque estaba perjudicando a mis alumnos con esas ausencias de mente que me daban de vez en cuando. Incluso hubo varios días que el director me llamo a su despacho alarmado por algunos alumnos y tubo que hablar Carlisle con él para tranquilizarlo.

Cuando acabé de decirme tonta cogí mis cosas y salí de la escuela, Seth y Angelina me esperaban en el parking del instituto para llevarme a la Push. Habían organizado una comida familiar y, me habían invitado para sacarme un poco de mi mundo interior.

- Pero que guapa está usted señorita Dorougth.- me animó Seth dándome dos besos.
- Tu siempre tan exagerado… hola Angelina.- les di dos besos a cada uno y nos subimos en el coche. Como de costumbre Seth no paró de parlotear en todo el camino, su novia y yo nos mirábamos de reojos con cara de agobio pero nos gustaba verle con ese ánimo y esas ganas de hablar y hablar que siempre tenía.

Tenían una buena juerga montada en la playa, en una de las calas tan hermosas de la Push, habían colocado dos mesas largas y anchas repletas de comida y bebida, no faltaba de nada; perritos calientes, hamburguesas, pizza, papas, cervezas, refrescos, nada faltaba en esas dos mesas rodeadas de enormes licántropos en forma humana.

- As… ya habéis llegado.- gritó Reneesme desde la otra punta de la playa, vino corriendo y me abrazó.
- ¿Qué haces aquí? No deberías estar más tapada o en casa escondiéndote de los rayos de sol.- le dije alarmada al ver que exponía su brillo por doquier.
- Aquí todos me conocen, además si viene algún extraño no te preocupes que mi amor me avisará, ven te voy a enseñar lo que están organizando dentro los chicos.

Me volvió a tratar como una muñeca de trapo llevándome de aquí a ya sin dejarme apenas respirar.

En la comida aun no teniendo ganas me reí muchísimo, les encantaban hacer rabiar a sus amigos y siempre acababan en una lucha para ver quién era el más fuerte o el más ágil, la primera lucha fue entre Paul y Quil que tiraron por los aires una de las mesas ya vacía ¡gracias a dios!

- Sabes que te voy a ganar mocoso.- dijo Paul quitándose la camiseta.
- Eres un fanfarrón y lo sabes, te voy a ganar con los ojos cerrados.- le contesto Quil muy animado, los demás empezaron a animar a los dos a la vez colocándose en círculo alrededor de ellos, Reneesme me llevó con ella pero me coloco detrás de su espalda por si los amigos peleones se les iba la mano y me daban.
- Pude con Emmett y sabes que podré contigo.- al escuchar ese nombre me contraje y pude observar a Nessi mirarme de reojos.
- No cuenta esa pelea ya que la sanguijuela te dejo ganar.- me molesto muchísimo el comentario y dolida me aparte de ellos y me senté en una de las sillas sanas que habían dejado, los ojos se me llenaron de lagrimas.
- Eso es lo que te crees tú, hicimos una pelea justa y Emmett lo admitió….
- Chicos parar de hablar de Emmett.- les riño Jacob al ver mi estado de ánimo, los dos me miraron y arrepentidos se acercaron.
- Lo sentimos As…. No volveremos hacerlo.- Se excusó Quil frotándome el hombro.
- Perdona As, lo de sanguijuela es cariñosamente, él lo sabe y…- ¡Cállate! Escuche a Reneesme que le decía a Paul con voz casi audible.
- No os preocupéis chicos, seguir con vuestra pelea yo aun estoy terminando el postre.- les dije con una manzana en la mano.
- ¿Ponemos música?- escuche decir a alguien desde la otra punta de la multitud licantropía.

Los demás afirmaron y trajeron un equipo de música donde enchufaron unos grandes altavoces.

¡Fue muy divertida la fiesta!

Al anochecer regresamos a casa, me sentía cansada pero había un tema que me rondaba en la cabeza varios días y quería aclararlo con Carlisle, estaba convencida de que me iba a esquivar como cada vez que intentaba sacar el tema pero esta vez no me iba a ir sin saberlo todo. Al llegar a la casa fui directamente al despacho de Carlisle y despacito toqué la puerta con los nudillos.

- Pasa Ashley…
- Hola Carlisle ¿puedo hablar contigo o estas ocupado?- le dije desde la puerta no me gustaba molestarlo ni interrumpirle en nada de los que estuviera haciendo.
- No, tranquila, pasa no estaba haciendo nada importante, siéntate…. ¿Qué ocurre?
- Llevo días pensando en un asunto que me reconcome la cabeza ya que oigo a Alice hablarlo con Jasper a escondidas o a Edward hablarlo con Bella y Rosalie también a escondidas y sé que me estáis ocultando algo. Carlisle dime que está pasando.
- No está pasando nada Ashley, no sé de que temas me hablas.- me estaba mintiendo, lo noté en la expresión de su cara cuando esta se puso tensa.
- ¿Quién son los Vulturis? ¿Y si fueron ellos los que me hicieron…bueno lo de la otra noche?

Carlisle se quedó callado unos segundos mirándome fijamente a los ojos, unos segundos que se me hicieron horas, sabía algo y supuse que no sabría como explicármelo.

- Como te dije hace tiempo, los Vulturis son los más antiguos, los creadores de las normal vampíricas, los que actúan cuando grupos de vampiros descontrolados amenazan a la humanidad, los más temidos por los de nuestra raza. Están compuestos por tres jefes, los reyes digamos, y su corte. Viven en Italia y Cayo fue quien derrotó a Gregoriska.
- ¿Fueron ellos los que me atacaron?
- No, la capa que llevaba Maison no era de los Vulturis, estoy investigando porque esa capa que mal no recuerde pertenecía a un clan peligroso que existía antes que los Vulturis pero creí que habían desaparecido, que los habían liquidado a todos.
- ¿Piensas que hay más?
- Puede, pero ahora no te preocupes por eso Ashley…
- ¿Sigo en peligro?- dudó un instante si contestarme la verdad o no.
- Si, pero como he dicho no te preocupes, estoy investigando a fondo si hay riesgo o no.
- Y Cayo ¿no nos podría ayudar?
- No, si se enterase de que eres descendiente del demonio que mataron sus propias manos te mataría. Deberías acostarte tienes cara de desvanecerte.
- ¿Sabes algo de Emmett?- mi corazón se contrajo al pronunciar su nombre.

Carlisle se levanto de la silla y cogiéndome de los hombros me levantó y me condujo hacia la puerta.

- No, no ha llamado aun… volverá Ashley.

Por fin llego el día de mi cumpleaños, un día triste ya que no sabía nada de Emmett. Había pasado un mes desde que se fue y nadie de la familia sabia donde estaba y si lo sabían no querían decírmelo. Seguía en la casa de los Cullen viviendo ya que Emmett le pidió a Carlisle que me acogiera hasta su regreso, no quería que pasara las noches sola, me sentía mal ya que Rosalie y Adam tuvieron que trasladarse a la casa, su casa, para que Adam no estuviera tanto tiempo oliendo mi aroma.

Volví a taparme la cara con la colcha, no quería levantarme y enfrentarme a un año más, los veinticuatro, ¡que irónico! Me acordé de las palabras que me dijo una vez mi padre “hija hasta que no tengas veinticuatro años no serás mayor de edad y tendrás que asumir mis quejas” me reí al recordad la cara de mi padre pronunciando esas palabras pero me entristecí inmediatamente al saber que no iba a estar junto a ellos en mi cumpleaños, recordándoles en la noche del eclipse. No volvimos a saber nada de ellos desde entonces. Como una tonta llorona comencé a llorar de nuevo, desde que Emmett se fue estaba muy sensible y por nada lloraba como un bebe cuando le quitan su chupete.
Noté como alguien se tumbaba a mi lado, me destapé la cara y vi a la pequeña que me llevaba loca.

- Buenos días As.- me saludó Nessi con una sonrisa de oreja a oreja, tramaba algo y seguro que no era nada bueno.
- Buenos días.
- Otra vez llorando.- me riño.
- Es mi cumpleaños y… bueno Emmett y mis padres no están a mi lado y estoy un poco de bajón.
- Pues vístete que el bajón te lo voy a quitar yo.
- No, estoy reventada de todo lo que me obligas hacer Nessi.
- Te doy diez minutos… ah ponte el vestido que te he dejado en el baño… no rechistes si no me enfadare. Diez minutos.

Me amenazó saliendo del cuarto, me levanté de la cama resoplando y me metí en el baño, lo primero que vi fue un traje color marfil colgado de la percha, era precioso, muy descotado para mi gusto con un tallaje hasta los pies y unos tirantes que se ataban al cuello dejando la espalda descubierta. ¿Dónde me iba a llevar? Pensé recordado todos los sitios donde me había llevado desde…bueno…. Desde aquel día.

Me di una ducha rápida y me puse ese lujoso vestido con unos zapatos a juego, me ricé el pelo y me pinté un poquito, no mucho porque no me veía con ánimos de ir muy pintada.

Cuando bajé las escaleras toda la familia Cullen y algunos miembros de la manda como Jacob, evidentemente, Seth con su novia, Lie con su pareja y dos miembros recientes estaban allí, todos vestidos con trajes de fiesta, iban todos muy guapos. La casa estaba adornada con globos colgados de los techos y paredes, lazos blancos y rosas, muchas flores y una gran mesa llena de comida con un gran pastel de nata como a mí me gustaba, miré a Reneesme y a Alice con cara de asesina. Me habían preparado una fiesta de cumpleaños sin contar con migo.



- Felicidades Ashley.- Carlisle fue el primero en felicitarme dándome dos besos.
- Gracias… no teníais que hacer esto chicos de verdad, no estaba preparada para….
- Cállate.- me riño Alice cogiéndome de la mano y dándome dos besos de felicitación, después de ella todos uno a uno me felicitaron, incluso Seth me estiro de las orejas como cuando lo niños cumples sus primeros años de vida.
- Ahora los regalos.- Anunció Rosalie un poco entusiasmada, raro en ella.
- ¿Eso no es lo último? Creo que es lo normal ¿no?- me quejé.
- No te has dado cuenta ya As que nosotros no somos normales.- dijo Jacob partiéndose de risa.
- Ten Ashley este es de Carlisle y mío.- me dijo Esme dándome una caja con un envoltorio color verde malva.

Lo abrí despacito, la verdad es que no me encontraba muy entusiasmada por que la persona que más amaba en el universo no estaba a mi lado, al quitar el último trozo de papel y abriendo la caja vi lo que era, me habían regalado unas llaves con un llavero en forma de violín muy mono. Me quedé mirándoles un poco extraña.

- Son la llaves de tu nueva academia de música.- me dijo Carlisle sonriendo.
- No será verdad… no puedo aceptarlo Carlisle… es demasiado…
- Si me lo rechazas me sentiré mal, la academia esta en el centro del pueblo, esta tarde iremos para que lo veas.
- Pero es que no puedo aceptar…
- Ashley eres mi nueva hija y estoy en todo mi derecho de regalarte lo que me plazca.

Me callé ya que nunca había visto a Carlisle utilizar ese lenguaje y ese tono de voz, le agradecí mucho el regalo, era mi sueño, mi padre me lo hizo realidad en mi vente cumpleaños y ahora mi padre adoptivo me lo había vuelto hacer realidad, me sentía feliz con su regalo.

- Este es de Adam y mío.- me dijo Rosalie entregándome una caja color tierra, todos los regalos estaban envueltos con distintos colores, ninguno se repetía.
- Es precioso, gracias chicos.- me habían regalado un maletín de piel marrón con mi nombre grabado y con espacio para grabar el nombre de mi nueva academia.
- Pensamos que no ibas a utilizar la del colegio para tu propia empresa.- dijo Adam sonriente.
- Es verdad, gracias chicos además esta es mejor que la que me compré, gracias.
- Me toca… toma Ashley este es de Edward y mío, ten cuidado, se rompe.- me entregó Bella con cuidado una pesada caja.

La dejamos apoyada en la mesa y me ayudó abrirlo, era un hermoso contrafagot, mi instrumento preferido y que era dificilísimo de encontrar, me abracé a ella con ánimo, estuve barios años detrás de uno de esos y por fin tenia uno.

- Mira lo hemos grabado.- me dijo Bella señalándome la parte de atrás donde ponía mi nombre y la fecha de mi cumpleaños.
- Muchas gracias chicos, no sabéis cuanto tiempo llevo detrás de esto, gracias.
- Bueno Ashley ahora nos toca a nosotros, los más grandes y hermosos lobos.- todos nos echamos a reír cuando Seth empezó a mofarse de su especie.- vale, vale…. Cierra los ojos y no hagas trampa.
- Lo prometo.- le dije levantando la mano izquierda pero aun así Reneesme me los tapó.

Escuche mucho movimiento y a Lie quejarse de que tuvieran cuidado, escuché mucho ruido de papel y a los vampiros reírse.

- Ya puedes abrirlos As.- me anunció Kankana uno de los jóvenes lobos.

Me quedé sin aliento al ver el regalo de los Quileute, era un enorme cuadro pintado a mano por un viejo amigo Quileute de Jacob, casi de mi estatura, con forma cuadrada donde había dibujado una hermosa imagen casi indescriptible.

En el centro del dibujo había una gran luna llena alumbrando unas montañas que se elevaban en el horizonte reflejada en un mar oscuro como el cielo, en la orilla del mar me encontraba yo vestida de rojo, a mi derecha la familia Cullen y a mi izquierda la manda de licántropos al completo era una pasada la pintura, se me cayeron las lagrimas al ver el dibujo de Emmett y al visualizar entre los árboles a mi familia también dibujada. Me llenó mucho ese cuadro, les di una abrazo a cada uno y les dije mil veces gracias.

- Lo pondré en el despacho de mi academia, gracias chicos…. No sé como agradeceros todo esto.
- Con sonreír nos haces ya felices Ashley.- Hablo Edward después de mucho rato, me dejó confusa.
- Ahora nos toca a Jasper y a mí, ten Ashley espero que te guste por que pronto te lo tendrás que poner.-me guiño un ojo.

Me entregó una caja rosa con una lazada en blanco y con un gran cartel que decía “Rosa Clara” marca más conocida en España. ¡Ropa! Pensé, típico de Alice. Deshice el lazo y lo dejé caer sin ánimos; - le echaba de menos.- Alice me ayudo abrir la caja al ver que me demoraba mucho, al abrir la caja percibí lo que creí que era un suéter de encaje rojo rubí, lo sujeté de los tirante hechos con pedrería del mismo color que la tela y lo saqué de la caja dejando caer un vestido de tubo muy elegante y caro. Era el mismo vestido del cuadro.

- ¿Te gusta?- me preguntó con felicidad Alice.
- Es preciosos, pero… ¿Dónde voy yo con esto? Si esto es muy elegante para un pequeño pueblo lluvioso como este.
- Siempre hay algún a ocasión especial para ponérselo, confía en mi.- volví a guiñarme un ojo.
- Mi turno…- gritó Reneesme muy entusiasmada y contenta quitándome el traje de las manos y tirándoselo a su tía que está a su vez puso cara de disgusto al ver como trataba ese traje carísimo.

Me cogió de los hombros y eufórica me dijo “Feliz cumpleaños”, me giró lentamente hacia la puerta del jardín y me quede petrificada cuando lo vi. ¡Mi salvador! Vestido con traje chaqueta color marrón tierra con una rosa en una mano y con su mejor sonrisa, esa sonrisa que hacía que mi corazón entrara en parada cardiaca. Mi cuerpo comenzó a temblar, mi cerebro daba orden de abrazarle pero mi cuerpo no obedecía esa orden, Reneesme tuvo que darme un empujoncito para activar mi cuerpo y me eché a sus brazos sin pensarlo.

Él me rodeó con sus enormes brazos y con su dulce voz me susurro al oído “Felicidades pequeña”, mis ojos comenzaron a derramar esas lagrimas que tanto tiempo me había guardado.

- No llores mi pequeña, ya estoy aquí a tu lado para cuidarte, nada ni nadie me va a volver a separar de ti, te lo prometo.- volvió a susurrarme en el oído y al finalizar me dio un beso entre la mandíbula y la oreja derecha.

Los lobos comenzaron a aplaudir siguiéndoles los Cullen y dándole la bienvenida a Emmett. Yo estaba temblando no creyéndome lo que mis ojos estaban viendo y lo que mi cuerpo estaba sintiendo, su cuerpo junto al mío. Emmett estaba allí, en mis brazos, era el mejor regalo que me habían hecho sin lugar a dudas.

- Estás muy guapa.- me dijo mi amado acariciándome la cara.- te he echado mucho de menos- y terminando la frase me beso dulcemente en los labios.

Yo seguía sin creérmelo, parecía un sueño, ese sueño que desde aquel día fatídico esperaba a que se hiciera realidad.

- Aun no te crees que estoy aquí ¿verdad? Me miras como si fuese una alucinación.- me dijo sonriendo.
- No me lo creo aun Emmett, ha sido tan raro estos días que….
- Sssss pequeña ya estoy aquí.- me volvió a besar pero esta vez en la frente.
- Buenos chicos deberíamos comer algo ¿no? Mi estomago me rugue como un león.- llamo la atención Seth de todos.

Nos pusimos a comer esa exquisita comida que habían preparado los Cullen durante la noche, no me separé ni un solo segundo de Emmett en lo que duro la fiesta, lo miraba como si fuera irreal y él me sonreía sin apartar su suave y fría mano de mi cara.
Lo pasamos muy bien en mi cumpleaños, estaba contenta al tener a Emmett a mi lado pero me faltaba mis padres, y me faltaba el ver corretear a mi hermano alrededor de mis regalos ilusionado como hacía en cada cumpleaños.
Jasper y Alice hicieron de pinchadiscos mientras nos comíamos la tarta que estaba buenísima y bailamos un poco, yo bailé hasta que esos zapatos de aguja que me había dejado Alice me hicieron ampollas.

Al atardecer Alice propuso ir a ver la academia que Carlisle y Esme me habían regalado mientras recogía las migas del suelo que habían dejado los lobos al comer.

- Es una buena idea.- apoyó Emmett cogiéndome de la cintura y atrayéndome hacia él.
- Coger el cuadro y así lo ponemos en su despacho.- anuncio Rosalie a pleno grito desde la cocina.
- Esperar,- dije, todos me miraron a la vez.- primero voy a cambiarme de zapatos, estos me están matando de dolor.- dije un poco cohibida bajo las miradas de todos.

Al finalizar mi suplica Emmett me cogió en brazos y me llevo al cuarto subiendo las escaleras como un humano sin dejar de mirarme fijamente a los ojos y con una sonrisa desvanecedora.

- ¿Que pasa? ¿Porque te ríes?- le pregunté a mi amado cuando me deposito con cuidado en el suelo de la habitación.
- No me has preguntado por mi regalo y tengo curiosidad.
- Tu regreso ha sido mi mejor regalo, no quiero nada más que tenerte a mi lado.
- Entonces no querrás lo que te he preparado esta noche.- me dijo riéndose y acariciándome el pelo.
- Si te ha costado mucho hacerlo pues… podré hacer un esfuerzo.- los dos sonreímos.- me encantará seguro… y estoy deseando verlo.- le dije mientras él me acariciaba con su mejilla mi lado derecho de la cara y me susurraba al oído palabras bonitas.

Mi cuerpo comenzó a temblar, ¡ya echaba de menos esos temblores! y me aferré a él cogiéndole por la cintura fuertemente.

- ¡Te quiero!
- Sabes que tú eres el amor de mi existencia. ¡Te amo!- nos fundimos en un apasionado besos que duro menos de lo que yo quería.- deberíamos irnos.- dijo apartándose con una media sonrisa.

Cuando le miré a los ojos capte enseguida que aun le constaba resistirse a mi sangre. Fuimos a la academia que se encontraba en el pueblo, estaba muy bien ubicada, me habían regalado una casa de un solo piso con cuatro habitaciones, una era mi despacho y las otras tres eran las salas. Estaba todo muy bien organizado y decorado con el gusto de los Cullen que me encantaba. A la academia no le faltaba absolutamente nada, estuve dándoles las gracias lo que duró la estancia allí, no sabía cómo pagarles todo lo que estaban haciendo por mí, me sentía mal por dentro.

Alice y Rosalie me pidieron ser las profesoras y ayudarme con todo, agradecida acepte, ¿Quien mejor que confiar en ellas que lo sabían hacer todo perfecto? Colocaron el cuadro en el despacho y se me cayeron las lágrimas al ver esa hermosura decorando una pequeña habitación que lo hacía más hermoso aun.

- Vale, ya está bien de llorar, vamos que te tenemos que preparar para esta noche.- me dijo Reneesme separándome de Emmett.

Me solté de un tirón y me volví a coger a Emmett con cara de asustada, no quería separarme de él, no después de haberlo perdido una temporada.

- Venga Ashley no seas tonta que no tenemos tiempo, hemos desperdiciado mucho tiempo aquí metidos, vamos Alice.
- No voy a separarme de Emmett, no sé lo que pretendes Nessi pero ahora no.- todos se rieron.- no sabes todo lo que me ha obligado hacer cuando tu no estabas, me tiene agotada Emmett.- le expliqué a mi amado apretándole contra mí, Reneesme bufo de impaciencia.
- Solo quiere vestirte para esta noche ¿recuerdas? Mi regalo.- me derretí al ver la forma en que me miraba con esos ojos llenos de luz y de amor.- solo serán unas horas te lo prometo.
- Eso es mucho…no te vayas.- le dije aterrada a que se fuera de nuevo.
- No me voy a ir, te lo prometo.- me dijo colocando mis manos en las garras de Reneesme que estas me atraparon con fuerza y me obligaron andar hacia el coche.


Alice, Bella y Nessi me llevaron a la gran mansión y allí me encerraron en el dormitorio de Alice donde tenían preparado un maletín de belleza, el traje que me había regalado Alice con unos zapatos de aguja odiosos parecidos a los otros pero del mismo color que mi nuevo traje y un montón de aparatos de peluquería.

Como unos pequeños tornados se pusieron las tres a cambiar mi aspecto, reconozco que me marearon un poco con esos movimientos tan acelerados pero admito que el resultado fue fabuloso.

Me hicieron un recogido en el pelo con unos tirabuzones reposando en mi hombro y con un pequeño tocador del mismo color que el traje, el maquillaje era sencillo y me veía muy guapa en el espejo, el traje se acoplaba a mi silueta como si fuera mi propia piel, me veía diferente, no parecía yo misma.

- Estás muy guapa… ves como tienes que confiar más en mí.- me afirmo Reneesme con voz de ángel.- veras cuando te vea Emmett.
- Se va a quedar petrificado.- comento Bella sonriente.
- Vamos no le hagamos esperar más.

Alice me cogió de la mano y flaqueadas por Reneesme y Bella me acompañaron hasta las escaleras del ático donde allí me soltó y con un gesto me dijo que subiera. Mientras iba subiendo las escaleras poco a poco, logré escuchar a lo lejos a Nessi diciéndole a su madre y a su tía ya en el comedor “que lastima que me voy a perder la cara de Emmett” me reí nerviosa, no sabía lo que me esperaba arriba.

Al subir el último escalón se medio abrió la puerta, en ese momento es cuando me puse más nerviosa de lo que ya estaba en la habitación de abajo. Empujé la puerta con una mano para que se abriera del todo y vi a Emmett de pie, al lado de una mesa redonda decorada con mantel rojo, cubertería negro y velas blancas con un gran ramo de rosas en el centro. Habían forrado el ático con grandes ventanales de cristal y una cúpula transparente en el techo para que no pasara ni un solo sople de aire frío, dejando pasar solo la luz de la luna y las estrellas que en ese mismo instante nos alumbraban con sus bellezas.

- Estás preciosa vida mía.- dijo Emmett mirándome de arriba abajo con una expresión de asombro que dejaba reflejar su cara con descaro.
- No mas que tu.- me tendió la mano para que se la cogiera y como si estuviera bailando se acercó a mi rodeando mi cintura con sus brazos suavemente.
- Me gusta mucho tu regalo.- le dije mirándole embobada.
- Este no es mi regalo, solo es la cena que no pudimos acabar en Forks, el regalo viene después.- me dijo esto acariciando mi cuello con sus labios, cerré los ojos automáticamente al sentir su frío aliento acariciar mi piel. Me miró a los ojos cuando noto que mi corazón latía muy despacio.

Le puse cara de impaciencia y riéndose me acomodo en la silla levantando con la otra mano la tapadera de metal que cubría mi plato.

- Lomo a la naranja con ciruelas y un toque secreto de Esme que no me ha querido revelar.
- Es autentica, me encanta su comida.

Me puse a comer ese riquísimo plato que había preparado mi madre política sin dejar de mirar a mi amado que este me acariciaba delicadamente el pelo, el cuello y la mejilla.

- ¿Dónde has estado estos días?- le pregunte tímidamente con miedo a que le doliera el recuerdo.
- Estuve con un antiguo amigo en el norte echándote mucho de menos y preocupado por si me dejabas de amar.
- Eso nunca va a suceder, no puedo dejar de amarte por muchos obstáculo que nos ponga la vida Emmett, eres mi razón de vivir, el oxígeno que me mantiene viva, eres mi salvador y nunca podré dejar de amarte.
- ¿Pasarías el resto de nuestra existencia junto a mí?- me preguntó con gesto provocativo.
- Si, por eso estoy ya decidida Emmett, quiero formar parte de esta familia.-le dije segura acariciándole los labio con mis dedos.
- Ya formas parte de esta familia.
- Como vampira, ya estoy decidida.
- ¿Esta noche?- su pregunta me dejó desconcertada ya que la última vez que saqué el tema se puso tenso y de mal humor y esta vez parecía decidido.
- Cuando estés preparado.
- Antes me gustaría pedirte algo muy importante para los dos, yo creo, sobre todo para mí.
- Pídeme lo que quieras.

Emmett se levantó de la silla y sin soltarme de la mano me llevó con él a la barandilla del ático donde la luna estaba reflejándose en el pulido suelo de la habitación improvisada. Sin soltarme la mano aun, se puso de rodillas y mirándome a los ojos fijamente me dijo

“Quieres casarte con migo”

De mis ojos salieron unas lágrimas improvistas de alegría, las manos comenzaron a temblar también de alegría, supuse yo, no sabía que decir ni cómo actuar en ese mismo instante, me sentía como si estuviera en un prado lleno de flores silvestres mirando como mi amado y yo nos besábamos.

- ¿Qué me dices? ¿Estás dispuesta a pasar el resto de nuestras existencias como la mujer de Emmett Cullen?
- Si, si, si, si.

Emmett se levantó del suelo y abrazándome fuerte me besó en los labios apasionadamente lleno de alegría.

- Espera…-me dijo apartándose dejándome de nuevo con la boca casi abierta.- esto hay que hacerlo oficialmente.- volvió a ponerse de rodillas y de su bolsillo izquierdo saco una caja y me la entrego.- espero que te guste, no es el típico de princesa pero es muy significativo para mí y pronto para ti.

Abrí la caja aun temblándome las manos y me quedé sin aliento al ver el anillo que mi salvador me había regalado como compromiso. El anillo era parecido a un sello pero ovalado y en vez de tener mis iniciales estaba el escudo de los Cullen impreso en él, era mi identidad como Cullen. Me abracé a él sin decir palabra ya que no me salían y comencé a llorar de alegría.

- ¿Te ha gustado el regalo de cumpleaños?- me dijo divertido y limpiándome las lagrimas con las yemas de sus dedos.
- Me ha encantado amor. Soy ahora mismo la mujer más feliz del mundo real y del mundo fantástico.- los dos nos reímos.
- Entonces después de la boda te incorporare al mundo fantástico.
- ¿Me lo prometes?
- Te lo prometo.

Y nos volvimos a fundir en un apasionado beso que este si que duró hasta que mi cuerpo se quedó sin fuerzas debido a que el oxigeno se había agotado en mis pulmones.


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