jueves, 5 de noviembre de 2009

TRAS LA SOMBRA DE LA ENTERNIDAD: Idice y 1º Capítulo: Inmortalidad

TRAS LA SOMBRA DE LA ETERNIDAD



INDICE

HISTORIA NARRADA POR ASHLEY CULLEN

1. INMORTALIDAD.……………………………………...Pág. 1

2. LUNA LLENA.………………………………………...Pág. 10

3. BUENA ESPERANZA.………………………………..Pág. 19

4. VIDA NUEVA.………………………………………..Pág. 27

El Indice se divide en dos partes, en total son 8 capítulos pero no os lo voy a poner aun ya que, en primer lugar os desvelaría muchas cosas y en segundo lugar aun no he acabado de escribir el libro. tras la publicacion de "Vida Nueva" os lo pondré.




Inmortalidad


¡Inmortalidad! Una palabra que para los humanos es la vida eterna, para Carlisle mi, padre en todo efecto, es la continuidad indefinida de la existencia de la vida del hombre, bien sea material o espiritual, una vez producida la muerte física y la corrupción orgánica del cuerpo, el alma sobrevive al mundo físico y pervive indefinidamente en otros mundos metafísicos que son de impracticable codificación para el entendimiento de la raza humana.- según me explicó una vez- Pero para mí es vivir para siempre junto al hombre que amas. Ese hombre que te hace sentir especial, limpia por dentro, te hace sentir amada en todos los aspectos, ese hombre que tienes a tu lado día y noche dándote todo su cariño y ternura. Esa es para mí, la Inmortalidad.

- ¿Cómo te sientes? – me preguntó mi salvador cuando me incorporé de la cama.
- Diferente.- le dije, me sentía extraña y avergonzada al ver a todos los miembros varones de la familia mirándome un poco tensos.- Es una sensación extraña, me siento fuerte y débil a la vez, no sé, puedo oírlo todo y veo diferente…. Me quema la garganta.
- Eso es porque estás sedienta.- me afirmó Emmett acariciándome la cara.
- Deberías llevarla a cazar Emmett antes que regrese Reneesme.- dijo Carlisle tocándole el hombro a mi esposo.
- Si.
- ¿Por qué? ¿Qué ocurre con Nessi?- pregunté un poco desconfiada.
- Recuerda que es medio humana y es peligroso.- me recordó mi amado cogiéndome la mano.

Pero no se que le ocurría a mi celebro vampiro que casi no recordaba cosas de cuando era humana, me habían hablado de eso ¿pero tan pronto? ¿Por qué se me olvidaban tan pronto los recuerdos? Casi ni recordaba la cara de mi mejor amiga, mi nerviosita, así es como la llamaba, que yo recuerde. Pero si sentía un dolor muy fuerte en mi pecho ¿De qué era? Intenté recordad mientras todos miraban mi reacción, tras unos segundos logré entender ese dolor que me presionaba el pecho ¡Marcos!

- No temas Ashley cuando regreses te pondremos al día de todo.- me dijo Carlisle con una sonrisa al ver mi cara de espanto y furia a la vez.
- Si amor vamos necesitas alimentarte.

Emmett me ayudó a incorporarme de la cama, aunque no hacía falta mi cuerpo vampiro actuaba sin que mi cerebro le diera orden. Era increíble la forma en que me movía.
Me toqué mi brazo asombrada al ver el cambio de mi piel, Emmett sonrío al ver mi reacción.

- Es increíble, estaba acostumbrada a verte a ti así y ahora.- le dije a mi amado también sonriendo.
- Pues eso no es nada, veras lo que puedes llegar hacer.
- ¿Me enseñaras a cazar osos como una vez me prometiste?
- Claro que si mi ángel, te lo prometí y es lo primero que voy a cumplir.- me confirmó acercándose a mí y rodeándome la cintura.- pero hoy no, así que no me pongas esa cara, hoy no da tiempo.

Mi amado cambió de posición colocando sus dos manos en cada uno de los lados de mis mejillas y me besó apasionadamente sin tener en cuenta los admiradores que teníamos en la habitación. A mí tampoco me importaron cuando sentí el contacto de sus labios en los míos.

¡Mi primer beso como vampira!

Examiné todas las nuevas sensaciones que me estaba provocando ese beso, eché de menos el temblar de mi cuerpo, pero era diferente, me gustaba aun mas que cuando era humana, mi cuerpo se acoplaba al suyo sin temor a nada, su piel cálida como la mía me estimuló como nunca lo había hecho anteriormente, fue una sensación agradable que no quería que terminara, mi cuerpo comenzó a trabajar sin mi permiso abrazando con fuerza a Emmett. Un nuevo tipo de deseo estaba creciendo en mi interior y me gustó.

Sin quererlo, sin darme apenas cuenta mis hormonas femeninas empujaron a Emmett contra la pared formando un enorme agujero.

- Estoy bien.- afirmó Emmett casi gruñendo al ver la reacción de sus hermanos que se pensaban que le había atacado.- Jasper relájate.- le gruñó.
- Lo siento.- me disculpé bajando la mirada, me sentía avergonzada a esa reacción que yo no había pensado ejecutar.
- No te disculpes mi vida.- me puso un dedo en el mentón y me obligo a mirarle a los ojos.- ahora vas a tener que controlar tu fuerza, no temas yo te enseñare mi amor. Ahora vamos.

Me llevó hasta la ventana abierta de la habitación y allí me paré en seco y lo miré seguidamente de Carlisle.

- ¿Por aquí?
- Si, las chicas están abajo y me gustaría no retardar tu alimentación.- miré a Carlisle y este me afirmo con la cabeza.
- Está bien vamos.

Fue impresionante la forma en que mi cuerpo saltaba y se movía en el aire imitando a mi amado, empecé a reír de satisfacción al ver que me sentía como una súper heroína de las películas. Cuando toqué suelo escuche como la pequeñas piedras se desquebrajaban bajos mis pies, reí de nuevo, también escuché a Jasper allí arriba en la habitación.

- ¿Estás seguro Carlisle de dejar a Emmett solo?
- Si Jasper, ella no es peligrosa, estate tranquilo.- ¿Peligrosa? Era otro tema que me tendría que recordar Carlisle.

Nos adentramos en el bosque los dos cogidos de la mano sin dejar de sonreír, corriendo como siempre lo hacían ellos, pero diferente ya que no iba en la espalda de Emmett si no que eran mis piernas las que lo hacían. Tras unos segundos corriendo mi amado paró en seco obligándome hacerlo a mi también.

- ¿Qué pasa amor?- le pregunté extrañada.
- ¿Lo notas? Allí detrás de esos matorrales.- me señaló con la mano.

Mis sentidos vampíricos se pusieron en marcha al mirar ese matorral que me señalaba mi esposo. Pude escuchar un pequeño corazón latir pausadamente, una respiración tranquila, el fluido de su sangre caliente corriendo por sus venas, ese calor que desprendía, me gustaba su aroma.
- ¿Qué es?
- Un alce y por su ritmo cardiaco debe de ser grande. ¿Te lanzas?- me provocó mi marido con una mirada tierna, en ese mismo instante lo único que quería era abrazarle y besarle apasionadamente ya que una zumbante electricidad salió a través de mi, mi cuerpo me lo pedía pero mi garganta me recordó lo del alce.
- No sé hacerlo.- le dije aterrada, ¿Cómo iba hacerlo?
- Déjate llevar por tus sentidos.

Me quedé mirando de nuevo el matorral dejándome llevar por mis sentidos tal y como me dijo mi amado, este se colocó detrás de mi cogiéndome de la cintura con una mano y susurrarme al oído como debía hacerlo, cerré los ojos recordando un fragmento que mi padre me contó una vez, si mi padre biológico, lo recordé sin borrones en el pensamiento, ¿sería cuestión de concentrarse?;

“El deseo de la vida eterna o de permanecer siempre joven ha atormentado a la humanidad desde el momento en que descubre que se es mortal, ¿por qué se tiene que morir uno?, ¿no hay una manera de vivir más o para siempre?, a lo largo de la historia muchos hombres y mujeres lo han intentado, ¿alguien lo logró? En culturas primitivas la sangre de animales siempre ha sido el portador de sus cualidades, por eso beberla las transfería al hombre. Así que beber la sangre de un hombre equivalía a absorber su "energía vital", que se añadía a la propia para prolongar la vida. De ahí el mito hace a los vampiros sedientos de sangre para permitirles vivir eternamente.”

También recordé un documental de animales donde el más fuerte cazaba al más débil, en este caso me acordé del león e intente imitarlo.

Inicié una lenta aproximación hasta ir a situarme a corta distancia de mi presa, ese jugoso alce que me llamaba con su aroma, esperé el momento oportuno de abalanzarme como una flecha hacia su cuello.

Si no conseguía abatirlo con el golpe inicial, me agarraría a su lomo o costado hasta hacerlo caer en tierra y sujetándolo por la garganta le daría muerte.
Como disfruté alimentándome de ese pequeño ser indefenso, pero admito que el que más disfrutó fue mi amado que se mantenía al margen mirándome desde un tronco de árbol donde estaba apoyado y sonriendo abiertamente.
Al mirarle, esa nueva sensación que sentí en la habitación volvió a recorrerme el cuerpo y sin volver a dar orden mi cuerpo se abalanzó sobre mi marido partiendo el gran árbol por la mitad cayendo los tres al suelo.

- Lo siento.- le dije sin poder dejar de besarle apasionadamente, él no dijo nada continuando besándome con pasión.

Nuestros cuerpos se amoldaron uno contra otra, mi espalda acabó tocando el húmedo suelo del bosque cuando intente quitarle la camisa a mi gran amor, pero cuanto más deseaba de él se apartó sonriendo.

- Deberías continuar cazando.- me interrumpió, una furia incontrolable fluyó dentro de mí, no quería cazar, quería sentir su cuerpo contra el mío.- Ashley, hay tiempo para todo.

Intenté ignorarlo volviendo a besarle de nuevo pero se apartó incorporándome del suelo, lo miré y puse de nuevo en movimiento mis sentidos en busca de una nueva presa.

- ¿Te puedo hacer una pregunta?- le dije a mi amado de regreso a casa, él afirmó sin dejar de mirarme a los ojos, lleno de felicidad.- ¿Por qué las dos veces que intentemos la conversión nos colocábamos mirándonos al espejo?- me había acordado de ese detalle mientras acababa con la vida de un pobre ciervo adulto. Emmett comenzó a reírse suavemente.
- Porque viendo la belleza que tenia entre mis brazos frenaba el monstruo que llevo dentro, así estaba seguro que por muy apetecible y dulce que estuviera tu sangre no te mataría.

Emmett me rodeó con sus brazos frenando en seco justo en frente de la casa y besándome en el cuello me susurro “te amo”.
Me quedé mirando la casa, la veía distinta, más grande, con más luminosidad, era diferente ver las cosas desde mis nuevos ojos.

- ¿Entramos?- le pregunté a mi marido impaciente al querer saber lo sucedido tras la muerte de mi hermano, aunque mi cuerpo seguía deseando tomar el cuerpo de Emmett.

Al entrar en la casa un golpe de aire me atrajo un aroma tan dulce y amargo a la vez que me contrajo los músculos de mi cuerpo. Mi sentido olfativo estaba súper desarrollado y me sentía extraña, también me golpeó en la nariz un aroma no tan agradable como el primero y no quise dar un paso más, agarrándome al brazo de mi marido.

- ¿Qué es ese olor?- me ardía la garganta a pesar de haberme alimentado para un mes.
- Es Reneesme, recuerda que es medio humana… se que lo harás bien amor.- me dijo Emmett al ver la cara de preocupación que puse.- también está Jacob, es ese ahorma que no huele tan bien.- me dijo esto riéndose.- vamos vida nos están esperando.

Mi nueva familia se encontraba en el salón sentados en sus respectivos lugares donde se colocaban cada vez que la familia Cullen hacia una reunión. Me quedé mirándoles uno por uno con una sonrisa en la cara, ya era como ellos y me sentía como ellos, ya no era inferior, no era débil, ese pensamiento me hizo reírme dejando a mis admiradores con cara de circunstancia.

- Sois aun más hermosos que antes, cuando os veía con ojos humanos. – Intenté disimular un poco para que no pensaran que estaba loca, aunque Jasper seguía con el mismo semblante de antes, tenso y muy serio.
- Bienvenida de nuevo Ashley. – me dijo Carlisle cortésmente dándome dos besos.
- Gracias… esto es impresionante, me siento tan diferente.- me sentía diferente pero molesta por ese olor que desprendía el gran lobo que tano admiraba y molesta porque Edward y Bella no dejaban a Reneesme acercarse a mí.

Cuando terminé de saludar a Esme que también me dio dos besos y un abrazo lleno de dolor – otra cosa que tendría que preguntar- mis ojos enfocaron a la pequeña nerviosita que esta me dedicó una gran sonrisa, intenté acercarme a ella pero Jasper y Adam hicieron de pantalla.

- No voy hacerle daño.- le dije algo molesta, la misma furia que me entró en el bosque volvió a recorrer mi cuerpo, debía controlarme.
- Es por seguridad.- dijo Adam.
- No soy peligrosa ¿verdad Carlisle? – miré a mi padre político y este me afirmó con la cabeza.- No sé por qué estáis empeñados en decir que puedo ser peligrosa- miré a Jasper ya que la afirmación que hice iba para él.- ¿Por qué creen que soy peligrosa Carlisle?
- Eres descendiente de Gregoriska ¿recuerdas?

Mi corazón paralizado dio una pequeña punzada al recordar ese nombre, mi mano automáticamente me levantó el suéter dejando ver la marca de mi cadera.

- Eso no quita que pueda saludar a mi mejor amiga.- miré a Jasper algo furiosa.
- Si no te controlas no te vamos a dejar acercarte a mi hija.- me acusó Bella con miedo en su voz.
- Ya vale, dejaros de tonterías, no es peligrosa- gritó Reneesme deshaciéndose de los cuatro guardaespaldas que la escoltaban y acercándose a mí.- ¿Cómo estás?-me preguntó mi amiga abrazándome bajo las miradas alertas de todos.
- Bien, me siento muy bien, ya podemos jugar a esos juegos raros que te inventas sin tener miedo a que me ocurra algo.- las dos reímos fuertemente.
- Y podremos correr por el bosque sobrepasando a los lobos, así que se enteren de una vez que nosotros somos más rápidos. – Jacob bufó.

Después de saludar a todos, admito que el saludo de Jasper no me gustó nada, él era el que más había confiado en la familia y odiaba que me tratara como un monstruo, me senté en el sofá – no lo necesitaba pero era la costumbre- y me quedé mirando a Carlisle como esperando respuestas.

- ¿Qué quieres saber As?- preguntó sonriendo y sentándose enfrente de mí.
- Mis padres…. ¿Qué pasó con ellos? – me concentré mientras los demás se acomodaban y comencé a recordad lo sucedido en el recodo del bosque donde mataron a mi hermano.
- A tu padre lo mataron y tu madre quedó viva ya que ella tenía la mente limpia, solo era una marioneta en manos de tu padre y de Maison. – Recordé también a ese ser que me obligó a beber sangre y que casi mató a mi amado, también me vino la cara de mi padre, ¡estaba muerto!
- Viva ¿y donde esta? – pregunté asombrada, mis cambios de estado me sorprendía a mi misma ya que yo no los controlaba aun y los demás se mantenían quietos escuchando y vigilando mis expresiones.
- Aro le cedió un puesto al lado de ellos y ella aceptó.
- ¿Por qué mataron a mi hermano? – la furia volvió a mi cuerpo sin llamarla, los Vulturis habían matado a dos de las personas que siempre había admirado y querido a pesar de que mi padre cambió en los últimos años.
- Tranquilízate cielo.- me susurró mi amado al ver que se me tensaban los músculos.
Miré a Emmett y después miré a mi familia e intenté tranquilizarme, no podía permitir hacerles daño sin quererlo.

- Los Vulturis crearon una norma fundamental que era que ningún vampiro podía convertir a un niño menores de quince años por ser incontrolables, por no entender las normas…
- Mi hermano era bastante mayor para entender las normas.- mi furia seguía creciendo al recordad la cara de ese ser tan hermoso que tanto amaba.
- Si, pero era un niño, y las normas de ellos es matar a quien lo ha convertido y por supuesto al niño, Ashley comprende que tu hermano no podría pasar por un humano en ninguna ciudad al no poder crecer como tal.
- Me estás diciendo que estas a favor del asesinato de mi hermano.- le acusé, la furia que iba manando dentro de mí hizo temblar el suelo y todo lo que me rodeaba.

Jasper y Adam se colocaron delante de su padre como protegiéndole de mi y Emmett me cogió de las manos intentando tranquilizarme. Los demás se miraron asombrados.

- No As sabes perfectamente que estoy en contra de matar, pero ellos crearon esas normas y debemos respetarlas.- dijo esto con voz suave y tocando el hombro a Jasper para que se relajara.
- Solo era un niño.- mi furia fue disminuyendo al notar en mi pecho una pena insoportable y al notar las manos de mi amado sobre mi piel, Emmett me abrazó acariciándome el pelo sin dejar de mirar a su padre.

Cuando logré tranquilizarme me di cuenta de lo que había hecho minutos antes, mi furia hizo que el suelo temblara ¿sería un don sobrenatural que poseía mi antepasado? Volví a mirar la cara de Reneesme y me entraron ganas de llorar, al ver esa cara contraída por el miedo que le había infringido con ese movimiento de tierra.

- Lo siento.- me disculpé.- No sé lo que me ha ocurrido yo no….
- Vas a experimentar cambios en tu cuerpo que ni tú misma te los vas a esperar, no temas, con el tiempo y con practica lograrás controlarlo.- me tranquilizó Rosalie colocándose a mi lado.
- Ahora nosotros tenemos una pregunta para ti As.- habló Edward dejando su expresión violenta a un lado.- ¿Por qué llamaste a los Vulturis?

Me quedé pensando unos segundos recordando esas caras que me aterraron nada más verlas en el jardín de la casa y recordando los traidores que habían sido al matar a mi hermano.

- ¿Sigues sin leerme la mente? – le pregunté, él me afirmó con un gesto de cabeza.- Los llamé al ver que no erais suficiente para derrotar a Grisko, no Edward – le corté cuando quiso quejarse.- necesitabais ayuda aunque me dijerais mil veces que no, no iba a permitir otra baja en mi familia o algún herido como la primera lucha que tuvisteis, no Edward sois las únicas personas que tengo en mi vida y lo que más quiero en este momento y no podía permitir perderos, créeme cuando te digo que nadie más que yo está arrepentido de esa llamada por que en los que había confiado para que ayudaran a mi familia mataron a mi hermano, mi pequeño hermano que lo amaba con locura. Así que por favor dejar de acusarme por esa llamada.
- En ningún momento te hemos acusado As, pero fue muy arriesgado por tu parte, te arriesgaste a que en vez de haber matado a tu hermano te hubiera matado a ti.- Habló Jacob recordando que también había puesto en peligro la vida de su pareja.
- Deberíamos dejar este asunto para otra ocasión, Ashley tiene que disfrutar su momento, ¿verdad Emmett?- dijo Carlisle sonriendo a su hijo, no sé lo que tramaban pero sonreí al ver la cara de felicidad que ponía mi amado.
- Si, pero antes quiero saber lo que pasó con los Vulturis después de que Emmett y yo nos fuéramos a la casa.
- Después de decidir el futuro de tu madre Ashley.- comenzó hablar Carlisle- Aro quiso saber más de ti, le conté un breve resumen de tu historia y…. bueno Cayo decidió condenarte a la muerte. – Emmett gruño fuertemente cuando su padre dijo eso, él no lo sabía.- si Emmett no he querido decírtelo por qué no vi conveniente preocuparte por nada, se estuvieron debatiendo entre sí ir a por ti o no pero como sabéis Aro me tiene mucho aprecio y según Edward leyó en su mente que él no quería causarnos molestia alguna y no quería enfrentarse a nosotros, sabiendo que somos más poderosos que ellos por tener la maman a nuestro lado y el escudo de Bella que nos protege de sus dos mejores armas. Por eso decidieron marcharse sin arrebatar contra ti.
- Sin olvidarnos de que Cayo odia a los lobos y teme una batalla contra nuestros amigos.- dijo Alice con una media sonrisa.
- ¿Por qué teme Cayo a los lobos?- pregunté algo extrañada.
- Tuvo un problema con los "hijos de la luna", hombres lobo originales, los que se transformaban con la luna llena. Estuvo a punto de morir en una lucha contra un licántropo, y en venganza, casi los extingue. Por eso nos tienen respeto, y se marcharon sin querer hacerte daño, como lo tenía previsto Cayo.- me aclaró Clarisse bajo la sonrisa de satisfacción de Jacob.
- Y poniendo en aviso que si llegaras a convertirte en lo que era Gregoriska vendrían a matarte. – dijo Jasper muy tenso.
- Podías a verte ahorrado eso.- gruñó Emmett levantándose del sofá.
- Calma Emmett, ella debe saberlo. – habló Reneesme con voz dulce tocándole el brazo a su tío.
- Que vengan cuando quieran, aquí estaré esperándoles para vengar la muerte de mi hermano.

Me levanté del sofá y me dirigí al jardín, quería tranquilizarme porque la furia estaba de vuelta dentro de mí. Odiaba el comportamiento de Jasper, odiaba ese olor de Jacob, odiaba a los Vulturis, odiaba ver a Esme dolida por algo, me odiaba a mi misma por estar poniendo en peligro a mi familia por no lograr manejar mis estados. En ese momento me sentía odiosa y lo mejor era estar sola lejos de ellos.

Los brazos de Emmett me rodearon la cintura y sus labios me dedicaron un dulce beso en el cuello.
- ¿Estás bien amor?
- Si, necesitaba respirar aire limpio.- sonreí.
- ¿Quieres que nos refugiemos en nuestro paraíso un tiempo largo?- me provocó mi marido pasando sus labios por toda mi garganta y hombro.
- Siiiii.- dije casi derritiéndome por el fuego que desprendía nuestro amor al contacto físico.- pero antes me gustaría hablar con Esme, está muy distinta.
- Como quieras, ha subido a…
- Lo sé mi vida, recuerda que yo también la huelo ahora.- me besó apasionadamente en los labios volviéndome a distraer de lo que quería hacer.

Cuando por fin pude controlar esa pasión que sentía por mi marido subí las escaleras mirando de reojos a Jasper y a Edward que me miraban con recelo y me dirigí a la habitación de Esme donde estaba distraída arreglando el armario.- poco inusual en ella.

- ¿Puedo pasar? – pregunté abriendo la puerta despacio, sin mirar a tras noté como Carlisle me seguía ¿Por qué? ¿No estaba segura su esposa? Lo ignoré.
- Si cariño pasa.- cerré la puerta a mi paso y me coloqué al lado de Esme que continuaba sacando y metiendo ropa del armario.
- ¿Te puedo ayudar?- me ofrecí queriendo estar a su lado y sacar el tema poco a poco.
- No cariño, tú disfruta de tu día cielo.
- ¿Qué te ocurre Esme? – No podía aguantar más y le saqué el tema de golpe.
- Nada.- dijo sin ánimo.
- Si no te ocurre nada ¿por qué estas dolida ante mi presencia? Tú no eras así antes de mi transformación.
Esme dudó unos segundos si contestarme o no y sin dejar de mirar el armario.
- Esme, ¿Por qué?
Ella me cogió del brazo y me llevó a un espejo que tenía en un rincón de su habitación y me colocó enfrente de él.
- Por eso.- señaló mi reflejo.- ya no eres como antes, ya no hueles a niña dulce como lo hacías antes, mírate Ashley.

Me quedé mirando mi reflejo un poco contraída de miedo, si, mi reflejo me daba miedo, me vino a la mente la escena del jardín cuando los Vulturis se presentaron para ayudar a mi familia, era como ellos, con esos ojos rojos como el fuego y esa expresión de cara que asustaría hasta el más valiente. ¿Cómo Emmett podía seguir amando mi rostro? Esa no era yo, no podía ser yo.

- Cuando llegaste a esta casa me hiciste muy feliz As, porque tu aroma me recordó a mi bebe, ese bebe que tuve cuando era humana y que murió en mis brazos, por eso siempre has sido mi protegida, no quería que cambiaras, sé que puedo ser egoísta pero me gustaba sentir tu humanidad, tu olor, me hacía sentir bien.
- Pero… sabias que al estar con Emmett querría ser como él.
- No tenias porque, Emmett es demasiado fuerte y hubiera conseguida estar junto a ti sin tener que llegar a esto.
- ¿Y ver como envejezco? Lo siento Esme, pero no lo logro entender, tú eres como yo ahora ¿Te arrepientes?
- No, ahora no, pero admito que al principio me hubiera gustado morir antes que esto.
- Y Carlisle ¿lo sabe?
- Nunca han habido secretos para nosotros.

Me quedé mirando mi reflejo durante un tiempo sin apartar mi mirada de esos ojos que daban terror y seguidamente la miré a ella.
- ¿Vas a dejar de quererme por esto?- le dije con tristeza en mi voz.
- Claro que no vida, solo que necesito un poco de tiempo para superar esto, siento si te he causado dolor cielo, jamás he tenido la intención de herirte pero debes comprenderme, debes darme un poco de tiempo. Pero ten muy claro que jamás te voy a dejar de querer.

Esme me abrazó fuertemente y seguidamente me dio un beso en la mejilla, yo seguía mirando esa extraña del espejo que me provocaba terror.
- Ves a disfrutar de tu nuevo día con tu marido que creo que necesitáis estar solos.- me dijo riéndose, no sabes el tostón que nos ha dado durante estos dos días que has estado, bueno, ya sabes.
- ¿Dos días? Me dijo Emmett que la transformación duraba tres.- me extrañó que Esme se hubiera equivocado en eso.
- Han sido dos día y creo que no ha llegado a cumplirse las cuarenta y ocho horas, en tu sangre recorría los genes de Gregoriska recuerda que nada es usual en ti cielo.
Las dos reímos sin mucho ánimo y me despedí de ella con otro abrazo emotivo, cuando me disponía a salir Carlisle abrió la puerta, me sonrío y se abrazó a su esposa sin decir nada.

Bajé las escaleras en busca de mi amado y allí estaba esperándome con las llaves del coche en la mano.
- ¿Preparada para viajar?- dijo con una enorme sonrisa despertando la pasión que se había relajado en cuanto cruzamos la puerta por la mañana, con una sonría le afirmé y nos fuimos directamente al garaje sin despedirnos de la familia.
De camino a nuestro pequeño paraíso mis labios quedaron congelados en una postura de velero, al pensar que íbamos a correr por el bosque como a mí me apasionaba y también iba a experimentar el escalar una montaña con mis propias manos. Me sentía alucinada. Emmett me cogió de la mano y compartió la felicidad que sentía con migo.
Mientras corríamos sin separar nuestras manos aun, el frío aroma del bosque húmedo me envolvió en un bienestar difícil de describir, me sentía especial, me sentía feliz, me sentía enamorada de esa persona que corría junto a mí. Y la escalada de la montaña fue alucinante, hicimos una apuesta antes de subir y – sin querer presumir.- le gané yo.

- Recuerdo esos dos árboles que se enlazan entre sí.- le dije a mi amado desde la apertura de nuestra cueva.
- Si vida.- me rodeó con sus brazos mirando también la montaña.- esos árboles me dieron la fuerza suficiente para declara mi amor hacia ti.
- Emmett…- me giré y lo miré a los ojos, algo asustada al recordar mi reflejo en el espejo.- En la habitación de Esme… me he visto reflejada en el espejo y…. ¿Cómo puedes seguir amando este rostro? Soy tan diferente.
- Eres aun más hermosa.
- Pero tengo…
- Ese rostro que tanto te horroriza desaparecerá con el tiempo, para mí no has cambiado nada mi vida, sigues siendo ese ángel que me enamoró hace casi un año y siempre estaré enamorado de ti. – mi cuerpo comenzó a sentir una electricidad invisibles cuando sus labios comenzaron a besarme por la cara bajando a mi clavícula y acabando en mi cuello mientras sus manos suaves me acariciaba la espalda.- ¿Tú has dejado de amarme al verme diferente con esos ojos nuevos que te ha dado la inmortalidad?
- No, jamás – dije algo asustada al pensar que podía dejar de amar a esa belleza que tenía entre mis manos.- eres el mismo hombre que me salvó ese día, eres mi salvador y eso nunca va a cambiar.

Involuntariamente de nuevo mi cuerpo se echó encima de mi amado apoyándole, esta vez con más suavidad, contra la pared que estaba detrás de él y como un molde de hacer flan me acoplé a su cuerpo sintiendo como su cuerpo aplastaba el mío sin hacer apenas daño, noté como esa pasión que fluía dentro de mi cuerpo salía y agarraba a mi marido con garras sin dejar de besarnos.
Esa misma tarde mi amado y yo completamos la noche de bodas, sintiéndonos físicamente y demostrando todo el fuego de nuestro interior, toda esa pasión y todo es amor que siendo humana no pudimos hacer florecer en nuestra luna de miel.

La luna de miel…. Cuando terminamos de demostrarnos nuestro amor, aun tumbados en el suelo saqué el tema de nuestro viaje, ya que recordé que por culpa de Grisko mi luna de miel fue desastrosa.

- Emmett… ahora que soy vampira....pues me gustaría acabar nuestro viaje de novios, ese viaje que no pudimos acabar cuando era humana.- mi salvador empezó a reírse suavemente.
- Eso ya estaba en mi mente, vas a tener el viaje de novios más hermoso que no haya tenido nadie mi ángel de amor.- volvió a besarme delicadamente.
- ¿Iremos al mismo lugar?
- No, te voy a llevar a un lugar mejor… que no voy a decirte todavía. – le hice mala cara y me abracé a él fuertemente, mis labios comenzaron a besarle por el cuello, sintiendo de nuevo esa pasión que me volvía loca.
- No me vas a sacar ninguna información con esa persuasión tuya.- dijo divertido.
- Sabes…- le dije separándome un centímetro de él.- Estoy enamorada de la inmortalidad.- le dije aun sin deshacerme de sus fuertes brazos que me rodeaban.
- ¿Creía que estabas enamorada de mí? – me dijo sonriendo mi amado.
- Y lo estoy mi vida, pero agradezco a la inmortalidad que me has ofrecido por concederme estar junto a ti para siempre, por que tu eres mi eternidad, cuando pase el tiempo amor seguiremos mirándonos con magia y complicidad a los ojos, nos miraremos una y otra vez sonriendo, y después de muchos años el amor que llevamos dentro, nuestro amor, seguirá siendo el mismos, o más profundo aun, ya que hemos vencido las barreras del tiempo juntos.
- Y juntos venceremos todo lo que se nos ponga en nuestro camino que no aceptemos como bueno.- me dijo acariciándome la espalda sin dejar de mirarme a los ojos.

Me volvía loca esa mirada provocadora que siempre me dedicaba con esos ojos color miel que me hacían arder por dentro, arder de pasión. Un deseo incontrolable surgió de mi cuerpo abrazándole aun más fuerte, fundiéndome en sus labios y enredando mi cuerpo en el suyo.

¡¡Abrazados vimos el atardecer!!



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lunes, 2 de noviembre de 2009

ETERNIDAD: 10º Capítulo: Celebración y Fracaso ( Fracaso)

Buenos días a todos lo que siguen mi libro, hoy es el último capitulo de "ETERNIDAD" espero que os haya gustado de verdad y que hayáis disfrutado igual que leyendo la saga Crepusculo de nuestra gran escritora.
El viernes 6 comenzaré a publicar el segundo libro titulado "TRAS LA SOMBRA DE LA ETERNIDAD" que también espero con mucho cariño que os guste.
Besos a todos.



Fracaso:


Tras un viaje largo pero gratificante al tener a mi amado junto a mí, llegamos a la isla.
La casa se encontraba situada en la zona más alta (fuera del alcance de los humanos), con unas vistas impresionantes al mar, su acceso era difícil, a si que el ascenso lo hice en la espalda de Emmett.
Brillaba un sol espectacular y el clima era muy cálido, hacia bastante calor comparado con la ciudad de dónde veníamos. Al llegar a lo alto mi salvador me dejó en el suelo y me acarició la mejilla con la mano que le quedaba libre (la otra tenia las maletas) al ver que me quedé contemplando la casa con mucho asombro, era muy hermosa, pequeña y hecha de madera con grandes ventanales sin cristal solo tapadas con una lisa tela anti-mosquitos rodeada de césped y pequeños óvalos de arena de mar, con grandes árboles que vistos desde la orilla del mar hacían invisible la casa.

- Vamos pequeña… el interior te va a gustar mas.- me dijo con una enorme sonrisa.

Le cogí de la mano y nos pusimos andar hacia la casa, cuando llegamos a la puerta Emmett soltó las maletas y tomándome en brazos abrió la puerta con una suave patada.

- Bienvenida pequeña.- me dio un beso en la mejilla intentando atraer mi atención que se había quedado plasmada al ver su interior.
- Es preciosa la casa pero ¿Cómo podéis mantener todo esto así de precioso?- le pregunté mirándole a esos ojos que radiaban felicidad en su interior.
- Somos vampiros mi amor cuando lo seas lo comprenderás… son muchos años de existencia...- me dijo riéndose y dejándome en el suelo cuidadosamente.

Su interior era pequeño y muy acogedor de una sola habitación, - suficiente para nosotros dos-, con cocina Office, - que pronto no la utilizaríamos-, y con grandes ventanales orientadas al norte y al sur.

La habitación en donde íbamos a dormir mi marido y yo, - solo un par de noches-, tenía una decoración acorde a la casa, - todo de madera -, con una cama grande vestida de azul y dos enormes cojines de adorno, del mismo color que la colcha. No había armario, eran módulos colgados de la pared justo en enfrente de la cama, la pared situada a la izquierda era un ventanal orientado al mar y junto a esta, se situaba la puerta del baño.
Emmett dejó las maletas encima de la cama y cogiéndome de la mano me llevó al exterior para que pudiera contemplar las vistas tan hermosas de aquella isla.

- Esta noche te llevaré al océano, donde podremos bañarnos sin que nadie nos vea…- me dijo rodeándome la cintura con las dos manos y apoyando su barbilla en mi hombro, los dos estábamos mirando el mar.-… mientras tanto te puedes bañar en la piscina.
- ¿Piscina? Donde…- Emmett me giró muy suavemente y pude ver detrás de la casa una piscina casi olímpica.- es impresionante lo que podéis llegar hacer.- le di un beso en los labios que él respondió con pasión.- Emmett… me gustaría que me convirtieras esta noche.
- ¿No habíamos quedado dentro de dos días?- dijo separándose de mí.
- No creo que pueda aguantar dos noches durmiendo con mi marido sin poder sentirlo físicamente.- Emmett bufó.
- Creo que yo tampoco podré…. ¿estás segura?
- Si.
- Pues entonces disfruta de lo que te queda como humana mi pequeña.- con eso último Emmett me cogió en brazos y sin quitarnos la ropa que llevábamos puesta se lanzó a la piscina formando una enorme ola de casi dos metros de altura.

El día fue maravilloso, estuvimos prácticamente casi todo el día metidos en el agua, jugando y hablando del pasado de mi marido. Me encantaba escucharle cuando contaba esas historias de hace años, de cómo era la gente, las costumbres que habían cambiado y las que aun se mantenían, la forma de vestir. “esas cosas que los abuelos cuentan a sus nietos cuando son aun pequeños” pero era más gratificante oírlo en boca de un vampiro, un vampiro al que amaba con locura.
Vimos el atardecer tumbados, abrazados en el techo de la casa, acariciándonos y besándonos sin tener en cuenta el tiempo.

- Podíamos intentarlo ya...- le dije con la voz temblorosa al pensar que ya era la hora de la transformación, no era miedo al mismo, si no miedo al rechazo, a que me dijera que no.
- ¿No quieres primero bañarte en el océano?- me preguntó intentando aplazar el asunto pero yo estaba decidida.
- No, hagámoslo ahora Emmett.

Emmett me sostuvo la mirada unos segundos que a mí me parecieron horas y sin dejar de mirarme me bajó del tejado sin apenas hacer movimientos bruscos. No sabía a ciencia cierta si él estaba preparado, por la tensión que desprendía su mandíbula, pero yo egoísta de mi si lo estaba sin importarme las consecuencias.

Entramos en la casa aun mirándonos a los ojos, sin decir ni una silaba, sin casi respirar. En ese momento me hubiera gustado tener el poder de Edward para saber en que estaba pensando Emmett.
Me llevó de la mano a un pequeño espejo que adornaba la entrada y allí mirando nuestro reflejo Emmett me cogió de la cintura sosteniendo la mirada de mi reflejo.

- ¿Estás segura?- volvió a preguntarme mi amado.
- Si.

Emmett comenzó acariciarme el cuello con su aliento, susurrando " Te quiero" una y otra vez, besándome la clavícula, tras la oreja, en el cuello mientras mi cuerpo temblaba de pasión.

- Perdóname...- tras esto vi a Emmett decidido a morderme cuando de repente sonó el móvil de mi marido.


Pegué un pequeño respingón del mismo susto que me produjo esa horrible y atronadora música que llevaba su móvil y me aparte de él.

- No lo cojas... sigue Emmett...- le cogí de los brazos y los puse de nuevo en mi cintura pero esta vez estábamos cara a cara.
- Es Carlisle, puede ser algo importante.

Emmett descolgó el teléfono y comenzó hablar con él. Si, era importante y grave deduje al ver el rostro de mi amado, este lo contrajo con furia, solo pude entender en sus palabras, si... no... Pero.... hablaba tan deprisa que no pude entender con claridad. Cuando colgó tomó mi cara con sus manos y lleno de furia, rabia y pena me beso en la frente.

- Tenemos que regresar... - intente moverme para mirarle a los ojos pero este me agarró con fuerza contra él.- Alice ha tenido una visión... con retraso por su parte...
-¿Que visión?- susurré con pánico sin poder mirarle aun a la cara.
- Grisko viene a por nosotros, dentro de tres días, se acercarán al pueblo y... mataran a todos los que se pongan por medio, hasta dar con nosotros.
- Pero...- grité intentando separarme de él- no podemos dejar que maten a gente inocente.
- Carlisle esta en ello.... tal vez los Vulturis.... pero Carlisle no quiere...

No logré entenderle muy bien esto último, era como si estuviera hablando él solo, las últimas palabras se perdieron en un susurro inaudible para mis oídos humanos.

- Siento todo esto amor.- volvió a besarme en la frente- tenemos que marcharnos esta misma noche- Emmett estaba preocupado.
- Tú no tienes la culpa.- intenté tranquilizarlo pero el miedo ya se había apoderado de mi.- ¿por qué te culpas?
- Esperaba que tuvieras una luna de miel perfecta, sin ningún contratiempo, pero... nuestra luna de miel acaba de finalizar.

Emmett me soltó la cara y con un movimiento rápido se encontraba de nuevo en la puerta con las maletas en la mano izquierda y tendiéndome la derecha para que se la cogiera.

La vuelta a casa fue silenciosa y extraña. Emmett estuvo repitiéndome una y otra vez en susurros " lo siento". No me gustaba verle tan herido por dentro ¿qué pasaba en realidad? ¿Esta vez no podrían con Grisko? ¿Qué me querían ocultar? Me sentía impotente al ver que no podía hacer nada para animar el estado de mi salvador.

Una vez en casa el único miembro de la familia que nos esperaba era Carlisle con expresión ida y llena de preocupación, sentado en una de las sillas que rodeaba la mesa del salón.
Nada más entrar me di cuenta de la mirada que se echaron tan efusiva mi marido y él. ¡La cosa no estaba controlada como la primera vez!

Carlisle comenzó hablar sin dar apenas tiempo a que preguntara.

- Alice ha tenido una visión esta mañana. Grisko ha organizado un ejército que nos supera en número y viene a por nosotros destruyendo a todo aquel que se ponga en su camino. El número exacto no lo sabemos solo que son demasiados y vienen con ganas de venganza.
- ¿Quien va a unirse a la pelea?- preguntó Emmett muy tenso.
- No me gusta involucrar a nadie pero...
- Con los lobos no tenemos suficiente...- se quejó algo nervioso.
- ... pero...- continuo Carlisle con la frase que mi marido le había interrumpido- Edward y Bella han ido a buscar a Tannya - Carlisle pronunció ese nombre con desgana como si le doliera involucrarla en la lucha.- los demás también han ido a buscar ayuda pero no sé si tendremos la suficiente ayuda posible Emmett. Todos sabemos lo peligroso que es Grisko y no se...
- ¿Los Vulturis?- le pregunté yo aunque mi pregunta sonó mas a un ruego.
- Lo más seguro que ya estén informados por que ellos se encargan de mantener la paz pero si no es así yo no seré quien les ponga en aviso.
- ¿Por qué no Carlisle? ellos nos pueden ayudar bastante, pueden acabar con ellos...
- No sabes lo peligroso que son... no voy arriesgarme a ponerte en peligro Ashley.
- Pero si estás dispuesto a que tu familia muera al no ser suficientes para derrotarlos...- la acusación que le hice se me clavó en el pecho como un puñal al ver como su cara se contraía de dolor e intentaba debatirse para no expresar la pena que sentía al someter a su amada familia a una lucha sin un final feliz.
- Ashley cállate por favor.- me dijo Emmett enfadado al ver como hería los sentimientos de su padre y mi corazón se contrajo de dolor al escuchar esas palabras tan duras de mi amado.- ¿Que vamos hacer Carlisle?
- No lo sé.- dijo derrotado.

Se me cayó el mundo encima al ver a Carlisle,- el único ser de esa familia que siempre se mantenía en pie en las cosas malas, el que levantaba el animo a cualquiera que estuviera derrotado, el pilar sólido de una casa,- derrotado sin saber qué hacer.

La única esperanza eran los Vulturis ¿Por qué no los llamaba? ¿Tan duros fueron con la familia en el pasado? Vale sabía algo pero también sabía que no les llegó a causar daño físico alguno ¿Por qué ese rencor hacia ellos? Solo me quedaban tres días y tenía que hacer algo. Carlisle tenía miedo a que Cayo me matara por ser quien era pero algo dentro de mí me decía que él estaba equivocado.
A la mañana siguiente, - Emmett me debió llevar a la cama la noche anterior ya que me quedé dormida en el sofá mientras ellos hablaban.- algunos miembros de la familia ya había llegado a casa, unos tuvieron éxito con la búsqueda pero otros no mencionarlo.
Todos estaban muy alterado y preocupados, hablaban entre ellos con voz pausada y nerviosa, todos centrados en una misma cosa sin apenas darse cuenta que yo estaba allí intentando escuchar algo. Al ver que apenas nadie me hacía caso fui en busca de Emmett. Este se encontraba en el despacho de Carlisle discutiendo con Rosalie sobre mí, de nuevo.

- Deberías convertirla hoy mismo y dejarte de rollos Emmett.- le dijo Rosalie con tono elevado.- No te das cuenta que sería muy buena ayuda.
- ¿Ayuda? ¿Tú crees que una neofita recién despertada sin tener nociones de lucha nos va a proporcionar alguna ayuda? Dime Ros. ¿Crees que voy a condenarla a morir solo por el simple hecho de ser una más?
- Pero ella aprende rápido y tendrá una fuerza descomunal lo sabes perfectamente.- yo me quedé en la escalera temiendo acercarme por si me captaban y dejaban de hablar… Ros tenía razón podía ayudar.- Necesitamos ayuda Emmett.
- ¿Tú crees que en una hora Ashley va a prender a luchar contra un vampiro de cientos y miles de siglos? No digas tonterías por favor, he dicho que no y vamos a terminar el asunto.
- Emmett…- debió cogerle del brazo por que escuche decirle muy despacio” suéltame”.- yo me encargaré de ella en la pelea pero por favor…
- No.- le dijo gritando.- No voy a convertirle, además acabarías muertas las dos y no pienso permitirlo… No Ros se acabo el tema.

Emmett salió del despacho dando un gran portazo en la puerta con cara de furia pero esta la guardo muy bien en cuanto sus ojos se posaron en mí.


-Buenos días mi dulce pequeña.- se acercó a mí y me rodeo con sus brazos la cintura dándome un beso en los labios.- ¿Como has dormido hoy?
- Me he despertado un par de veces y no estabas a mi lado, creí que estabas enfadado.
- No amor jamás podría enfadarme con un ángel, siento mucho haberte causado esa impresión y también siento haberte hablado de esa forma anoche, estaba un poco alterado pero no tenía nada que ver contigo vida. Anoche sí que estuve a tu lado pero tuve que salir un momento con Carlisle en cuanto fueron llegando los demás.
-¿Cómo va el asunto?- pregunté muy desanimada.
- Bien, controlado.- que mal mentía mi esposo.
- Emmett por favor no me escondas la verdad solo para que no me preocupe, se perfectamente cómo está el ambiente esta mañana y se que algo no va bien.- le acusé y él suspiro poniendo cara de tristeza.
- No lo tenemos muy controlado pero saldremos de esta no te preocupes.- ya estábamos con lo mismo de siempre “no te preocupes”
- Rosalie tiene razón si me conviertes…
- No, no me vengas tú también con eso Ashley.

Emmett se separó de mí y comenzó a bajar las escaleras un poco molesto.

- Emmett podría ayudar tú lo sabes.- fui detrás de él cogiéndole la mano.
- No As yo sé perfectamente que te estaría llevando a la muerte en bandeja, no quiero oír mas ese tema.
- Pero…
- No.- zanjó el tema poniéndome un dedo en mis labios para que me callara, seguidamente me beso la frente.- volveré enseguida amor.- mi cuerpo tuvo un escalofrío a ese contacto que tuvo tan cariñoso con migo, Emmett se fue con Jasper que este lo había llamado previamente para que le ayudara en un tema.

Cuando mi amado se alejo fui a buscar a Reneesme, tenía que hacer algo, sabía que ella se encontraba en algún lado de la casa ya que Jacob estaba con Edward y Adam. Era la única que me podía ayudar y la que me haría caso.
La encontré en el ático con su madre, exactamente no supe que estaban haciendo pero tampoco me interesó preguntarles.

- Reneesme necesito hablar contigo por favor, eres la única que me puede ayudar.
- Si dime.
- ¿Podríamos ir a mi habitación?

Me supo mal no confiar también en Bella pero no podía arriesgarme ya que entre ella y Edward no habían secretos y si se enteraban de los que intentaba hacer no me lo hubieran permitido.

Se miraron entre ellas y seguidamente Reneesme me siguió a mi habitación, una vez allí cerré la puerta y las ventanas.- una tontería por mi parte ya que los vampiros podían oír a través de ellas, aun sabiendo perfectamente que ellos se mantenían al margen de las conversaciones privadas de los demás, pero no podía arriesgarme.- y llevé a Nessi a la cama sentándonos una junto a la otra.

- ¿Qué sucede? estas muy nerviosa.- me preguntó un poco preocupada.
- Tienes que ayudarme, esta lucha no la podemos ganar sin la ayuda de los Vulturis, Carlisle no quiere llamarlos pero sé que hay que hacerlo.- mi voz era más baja de lo normal.
- ¿Y qué puedo hacer yo? Tengo prohibido ese tema.
- Ayúdame a ponerme en contacto con los Vulturis y yo me ocuparé del resto pero sin que tu padre se entere por favor.
- Es demasiado peligroso.- se fue por la tajante.
- Lo sé pero no voy a permitir que mi familia muera por mi culpa.
- No es…
- No me vengas tu también con eso Reneesme, es culpa mía y lo asumo y si con mi vida puedo salvarles lo aré, además tengo la esperanza de que Cayo no me hará daño, lo sé, no creo que se atreva a retar a los Cullen.

Reneesme se quedó callada unos segundos mirando a la nada yo la miraba impaciente esperando una respuesta o un gesto. Al poco rato se levantó.

- Lo único que te puedo decir es que mires en el ordenador de Carlisle y que te acuerdes de esta palabra “Esme Cullen”.- y sin decir nada mas salió del cuarto dejándome sola.
Tenía que ser rápida, solo quedaban dos días y medio.

Fui en busca de Carlisle que se encontraba en su habitación con Esme hablando por teléfono, entre con previo aviso y esperé a que terminara la conversación telefónica.

- Buenos días As, dime que necesitas.- me dijo educadamente Carlisle colgando su teléfono.
- Quería pedirte perdón por mi acusación estúpida de anoche, siento mucho el daño que te causé Carlisle, fui una estúpida.
- No fuiste ninguna estúpida, esta todo perdonado As.- se acercó a mí y me tocó una mejilla con el nudillo de sus dedos.- sabemos todos que estos días van a ser muy cruciales y los nervios no los vamos a controlar a sí que no te preocupes ni te sientas culpable por si hieres mi sentimientos porque tú nunca lo has hecho y sé que nunca lo vas hacer, solo te pido que no estés nerviosa y no temas, superaremos esto, te lo prometo.
- Cuando borres esa permanente alarma de tu rostro puedes pedirme que este tranquila pero mientras tanto por favor no me digas que no me preocupe.- él me sonrió y no dijo nada, estaba derrotado.- Carlisle ¿podría ponerme un momento en tu ordenador? Necesito ver unas cosas por Internet.
- Si claro, para eso no me tienes que pedir permiso, ahora no voy a trabajar en él, estate todo el tiempo que necesites.
- Gracias.

Me dirigí al despacho de Carlisle y encendí el ordenador, me puse a buscar en primer lugar por el escritorio y no vi nada inusual ni importante, accedí al disco duro y allí podía tirarme horas y horas mirando ya que el doctor tenia miles de carpetas. ¡Ánimo! Me dije a mi misma y empecé a mirar carpeta por carpeta.

Estaba ya desesperada y cansada cuando una de las carpetas me llamo la atención “Esme Cullen” ¿sería esta la que Reneesme me dijo? Entré en ella pero lo único que vi fueron fotos y documentos médicos de cuando fue humana. ¿Por que guardaba aun esto Carlisle? Mi ánimo se vino abajo, o Reneesme se había equivocado o lo hizo solo para mantenerme distraída, no podía perder la esperanza así que continúen buscando hasta encontrar la carpeta que me interesaba “Volterra”. Accedí a ella pero una pequeña pantalla avisándome de que pusiera una contraseña me salto de repente, ¡Maldición! No tenía tiempo de averiguar la contraseña, era odioso todo ese asunto, ¿Qué podía hacer?
Abatida apoyé mi cabeza en la mesa fría del despacho y casi me puse a llorar cuando me vino de repente la cara de Nessi diciéndome “Lo único que te puedo decir es que mires en el ordenador de Carlisle y que te acuerdes de esta palabra Esme Cullen”
Teclee rápidamente el nombre de mi madre adoptiva equivocándome un par de veces y por fin se abrió la dichosa carpeta.

Era increíble la cantidad de documentos que tenía Carlisle de los Vulturis, sus historias, sus procedencias, fragmentos antiguos de pergaminos escaneados y por fin lo que yo buscaba, los datos del lugar donde vivían y sus teléfonos.

Apunté rápidamente el único número que pude obtener ya que los dos más que había estaban incompletos y cerrando la ventana salí del despacho dirigiéndome a mi habitación.
Tenía que salir de la casa para poder llamar sin que mi familia me oyera, tenía que pensar algo rápido ¿pero el que? Ningún miembro de la familia me dejaría sola y tampoco quería involucrar más a Reneesme la pobrecita ya hizo lo que pudo. Y estaba segura que hiciera lo que hiciera Alice no me vería ya que estaba muy centrada en la pelea.
Fui de nuevo a la habitación de Carlisle.

- Carlisle necesito que me dejes un coche por favor.
- ¿Dónde vas?- preguntó algo alarmado.
- He quedado con Kankana para que me ayude a llevar unas cosas a la academia.- le mentí, supe que no se lo creyó pero aceptó sin preguntar nada mas, tenía que llamar a Kankana para que mintiera por mi si no en menudo lío me iba a meter.- gracias Carlisle no volveré tarde, dile a Emmett cuando vuelva que estoy allí.
- Ves con cuidado.- me alertó.

Nada más llegar a mi academia, - previamente por el camino llamé a Kankana que este acepto si le dejaba ir de verdad así que no tenía mucho tiempo para llamar.- abrí la tapa de mi móvil y marqué ese número pensándome un segundo si apretar el botón verde o no, tenía miedo pero debía hacerlo por mi familia.

- ¿Si?- contesto una voz de chica muy dulce.
- Buenos días, ¿eso es el palacio de los Vulturis?- no sabía cómo preguntar por ellos ya que tenía poca información, menos mal que el italiano lo dominaba.
- Depende.- la chica pareció dudar a la pregunta que le hice ¿Por qué? ¿Es que nadie llamaba por teléfono a los, digámoslo así, Jefes? Seguro que no.- ¿Quién eres?
- Me llamo Ashley Cullen y necesito hablar con Aro o Cayo urgente es un tema de vida o muerte.
- Lo siento señorita pero no puedo complacer tu petición ya que no solemos realizar contacto directo con ellos.
- Como te he dicho es de vida o muerte por favor, mi familia está en grave peligro….- me puse nerviosa y comencé a soltar palabras incoherente por mi boca.
- Señorita, señorita por favor, cálmese de acuerdo…
- Dígale que soy Ashley Cullen, repítale el apellido Cullen- no sé si estaba haciendo bien en meter a los Cullen pero no tenía otra alternativa.
- Señorita Cullen no puedo…
- Dile a Cayo que soy la heredera de Gregoriska.

Cuando dije ese nombre escuché al otro lado del auricular un pequeño gemido y la chica se quedó en silencio durante unos segundos.

- Espere un momento….- me puso en espera, la chica sabía algo sobre la historia de Gregoriska ¿pero cómo? Parecía humana.

A los pocos segundos un chico se puso al otro lado del teléfono este si parecía ser vampiro ya que tenía una voz armónica como mi familia pero parecía algo tenso.

- ¿Aro? – pregunté algo tímida.
- No, mi nombre es Alec soy el portavoz de los Vulturis. Es algo inusual jovencita, que una humana nos llame para pedirnos ayuda.- ¿Cómo sabía que era humana? Bueno de la misma forma que yo lo supe sobre la chica seguramente.- ¿Qué es lo que ocurre exactamente?
- Me llamo Ashley Cullen, soy la mujer de Emmett el hijo de…
- Lo sé perfectamente ¿y por que no es Carlisle quien se pone en contacto con nosotros?- dude en contestar no podía decirle la verdad.-
- Porque no sabe que estoy realizando esta llamada, dentro de dos días y medio….
- Me ha dicho Lucy que eres descendiente de Gregoriska.- me interrumpió bruscamente.- ¿Cómo podemos estar seguros?
- Porque llevo la marca del diablo y si me escuchara podría entenderlo señor.- le acusé ya que no tenía tiempo, el lobo estaba a punto de llegar y seguramente mi marido también.

El vampiro me cedió la palabra y le conté toda la historia desde el principio hasta el final sin dejarme detalle del secuestro y de todo lo que Carlisle me había contado de Grisko. Alec se puso aun más tenso por minuto.

- Esta bien jovencita se lo comunicare a Aro. – y el muy maleducado me colgó sin hacerme más preguntas y sin saber si había acabado o no.

Me senté en la silla de mi despacho dudando si llamar otra vez, no me había aclarado si vendrían o no a ayudarnos ¿Qué podía hacer ahora? Nada, Kankana ya estaba llamando a la puerta. Quería irme a casa ya que me sentía derrotada pero después de hacer venir al pobre chico me supo mal.
Estuvimos un rato tocando todos los instrumentos que disponía en ese instante, se le daba muy bien la batería y a mí me encantaba verle feliz, era un chico tan joven y tan guapo que me entristecí al saber que iba a luchar por salvarme, al saber que también podía morir como su amigo.

- ¡Hola! – pegué un pequeño salto de donde estaba cuando Emmett me cogió de la cintura y me dijo “hola” en el oído.
- Emmett sabes que no me gusta que me hagas esto, me va a dar un infarto como sigas dándome sustos así.
- Lo siento amor pero a mí me gusta sentir tu corazón asustado por que luego es gratificante cuando cambia poco a poco el estado al estar entre mis brazos.
- Que bobo eres.- me abracé a él fuertemente y suspiré de agradecimiento al estar de nuevo en sus brazos sintiéndome protegida.

Regresamos a casa al anochecer, allí se encontraban Alice, Jasper, Adam y Rosalie, que ya habían regresado de su búsqueda. Habían conseguido tener bastante ayuda pero ¡No la suficiente!, los amigos de estos se encontraban en la casa de Forks junto a Carlisle y Esme ya que algunos eran nómadas y se alimentaban de sangre humana, Emmett no quiso arriesgarse y pidió a Carlisle que los aposentara en Forks.

Yo me despedí de mis hermanos y me metí en la habitación, encontrándome triste ya que no había conseguido nada con los Vulturis y mi familia tenía pocas esperanzas de seguir viviendo dentro de dos días. También estaba triste recordando a mi hermano el día aquel que mis padres vinieron a avisarnos, me sentía frustrada y sin luz al saber que la situación que se nos presentaba no tenía un final feliz.

- Vida mía, no me gusta verte sin ánimo.- me dijo mi esposo acariciándome el pelo.
- No tenemos ninguna esperanza Emmett… no quiero seguir viviendo si te pasa algo, si le pasa algo a Esme o Alice o…
- ¡SSSS! – Me cortó poniéndome un dedo en los labios.- Esto no es el fin del mundo cariño tengo la esperanza de que vamos a salir de esta, además no has tenido ninguna pesadilla premonitoria n i nada y Alice lo está viendo todo normar sin contratiempos, sabes que jugamos con ventaja.
- No me puedes decir eso después de lo que pasó en la última lucha Emmett, por favor deja de animarme eres pésimo.- le acusé a mi marido acariciándole la mejilla.

Nos quedamos mirándonos a los ojos fijamente en silencio acariciándonos suavemente, el me sonreía cada vez que le acariciaba los labios y con la mirada nos lo decíamos todos, el amor que nos teníamos los dos flotó por la habitación como el primer día envolviéndonos en una suave tela invisible que hacía que nuestros cuerpos ardieran en pasión.
Ese día que todos esperaban con ansiedad y que yo quería evitar a toda costa llegó sin aviso. Carlisle y Esme habían regresado de vuelta a la casa acompañados de toda la poca ayuda que teníamos, yo me iba a quedar al cargo de Reneesme en la misma casa ya que Carlisle no quería arriesgarse a que nos quedáramos en la Push por si algún grupo de vampiros desviado se acercaba allí, en la casa nos tendrían más vigiladas, nos íbamos a quedar solas por que no podían permitirse dejar al margen algún lobo o algún vampiro para vigilarnos.

Con el corazón destrozado comencé a despedirme de la familia que tanto amaba.

Empecé por Carlisle, el padre adorado y respetado por todos, el alma de la familia, nuestro protector, después vino Esme, si Carlisle era el alma de nuestra familia, ella era el corazón y si dejaba de latir los demás moriríamos con ella. Continúe por Edward y Bella la pareja que me habían enseñado como amar a un vampiro ya que su historia de amor era única, Alice y Jasper esa pareja que con la alegría y el nerviosismo que desprendían me habían enseñado a vivir la vida cada día sin pensar en el futuro. Rosalie y Adam, esa pareja independiente que me enseñaron a ser fuerte cada día. Jacob, me dolía verle separarse de su dulce amada, Jacob el impresionante lobo que me encantaba tocar su pelaje en los momentos de alegría. Y por último el que más me dolía, mi vida, mi sangre, mi oxigeno, la persona por la cual moría, Emmett.

- Prométeme que regresarás.- le dije con los ojos llenos de lagrimas y abrazada a él.
- Te prometo que esta noche dormiré a tu lado mi amor, no quiero que llores mi ángel, se fuerte por favor.- le notaba contraído de dolor sin saber que palabra tranquilizadora decirme ya que él no tenía ni para él mismo esas palabras, nos limitamos a sentirnos físicamente hasta el momento de la separación que fue muy dolorosa.

Abrazada a Reneesme y llorando vi como mi familia se alejaba adentrándose en el bosque escoltados por sus amigos que por motivos de tiempo no pudieron hacerme las presentaciones pertinentes.
Cuando desaparecieron de nuestra visión Reneesme me sentó en el sofá y empezó a cerrar las ventanas y a echar las cortinas, no entendí porque lo hizo creo que eso no les iba a impedir entrar pero no dije nada me tumbe en el sofá abrazándome a unos de los cojines de adorno.

- ¿Quieres tomar algo? ¿O hacer algo?- me dijo sin ánimo tumbándose a mi lado y rodeándome con sus brazos.
- No, solo quiero llorar.
- No tuviste mucho éxito con……

No acabo la frase y Reneesme se puso de pie muy tensa mirando a la puerta del jardín.

- ¿Que pasa Nessi?- le dije algo asustada cogiéndole del hombro.
- Hay cinco vampiros en el jardín.- tragué saliva.- vamos arriba….
- ¿Ashley Cullen?- dijo una voz suave sin ira en ella.- Soy Aro, creo que hace tres días te pusiste en contacto con nosotros.
- Reneesme son los Vulturis han venido.- intenté ir a la puerta del jardín pero ella me sujetó fuertemente del brazo.
- No, es peligroso.- me dijo con la mandíbula tensa y los ojos fijos en la puerta.
- Escúchame Reneesme han venido ayudar, por favor vamos, sabes que sin su ayuda nuestra familia morirá.- Ella me miró de reojos y me soltó del brazo.
- Déjame ir a mí, no quiero causarte ningún problema.
- No voy a dejarte sola.
- Nessi si me acompañas te meterás en problemas y no quiero que te regañen por mi culpa.
- No voy a dejarte sola.- dijo furiosa.

Sin querer discutir mas con ella me acerqué a la ventana corriendo la cortina para dejarme ver, un terror sobrecogedor recorrió mi cuerpo al ver esos ojos inyectados en sangre, eran cuatro hombres jóvenes y una chica también joven, me atrevería a decir que apenas alcanzaba los dieciséis años. ¿Qué había hecho? Eran aterradores, Bella tenía razón respecto a ellos, pero era mi última esperanza y tenía que afrontarlo.
Abrí la puerta muy despacio, noté como Nessi se coloco detrás de mí y cogiéndome de la mano salimos al porche.

- Me alegro de volverte a ver Reneesme, eras muy pequeña la última vez que tuve el placer de estar de nuevo con los Cullen. – le saludó Aro cortésmente.
- Si, muy pequeña.- dijo esta aun tensa.
- Hola Ashley, me dijo Alec…- señaló a su derecha, donde se encontraba un chico moreno y aterrador pero joven.- que eres la esposa de Emmett Cullen ¿es eso cierto?
- Si.- mi voz tembló.- hace una semana que nos casamos.
- ¿Y sigues humana? – preguntó su compañero un chico también joven y rubio con el pelo largo, Cayo, me susurro Nessi.
- Me iba a convertir en el viaje pero tuvimos este percance y tuvimos que posponerlo.- mi voz parecía una batidora, esas caras me aterraban de veras.
- También dijo que eras la heredera de Gregoriska ¿Cómo podemos saber que no mientes?- siguió hablando Aro.

Me levanté mi suéter poco a poco dejando ver mi marca, observé el cambio de expresión que tomo el miembro que estaba a su izquierda, supuse que sería Marcus.

- ¿Lo es? – le pregunto Aro ladeando la cabeza a su derecha donde estaba Cayo sin dejar de mirarnos a nosotras.
- Si.- contesto este con no muy buena cara.
- Esta bien, pues vamos a ver a nuestro antiguo y no muy querido Grisko. ¿Nos acompañáis queridas?
- No creo que podamos acompañaros, tenemos orden de quedarnos aquí en la casa, por la seguridad de ella.- le contestó Reneesme con tono un poco chulo para su carácter.
- Pues esa orden la voy a tener que contradecir querida niña.- el tono de voz de Aro fue cambiando poco a poco a menos amable.- Por favor….- nos dijo señalando el camino con la mano.

Reneesme le dedico un pequeño gruñido y resignada me cogió colocándome en su espalda, ¡íbamos a correr!

- Lo siento mucho.- le dije en cuanto nos pusimos en marcha, mi cuerpo temblaba de miedo y estaba muy preocupada por el resultado que podría tener el asunto.

No tuve respuesta por parte de ella, nos dirigimos al corazón del bosque donde se suponía que estaba la pelea, los Vulturis nos seguían muy atentos a lo que estuviera pasando en los alrededores.

Sin darme apenas cuenta nos habíamos parado en seco, un vampiro fornido y alto apareció entre los árboles.

- Señor.- le hizo una reverencia a Aro.- los tenemos rodeados solo quedan vivos Grisko, dos secuaces de él y un niño inmortal, estos tres últimos los pillamos intentando escapar.

Un niño inmortal, mi hermano, Marcos estaba en la lucha, mis ojos se llenaron de lágrimas de nuevo al pensar en mi hermano.

- Gracias Felix, vamos chicas. – nos dijo Aro colocándose ahora delante de nosotras.

Reneesme me dejó en el suelo y nos colocamos detrás de él andando ahora como humanos, debíamos estar cerca, me cogí de la mano de Nessi y mirándole a los ojos temblé de terror al pensar en la reacción que podía tener mi familia.
Llegamos a un recodo del bosque donde mi familia y un gran número de Vulturis rodeaban a Grisko sin dejar a un lado la montaña mal orienta de trozos cadavéricos de vampiros quemados.


- Ashley.- gritó Emmett intentando desprenderse de los brazos de Carlisle que lo sujetaban.- Déjala en paz, ni se te ocurra tocarla.
- Tranquilo Emmett.- le susurro Carlisle.

Yo le miré con cara de perdón, también escuché la voz asustada de Bella al ver a su hija al lado de Aro, sin comentar lo furioso que estaba Jacob.

- Ashley, Reneesme por favor acercaros.- nos dijo Carlisle sin perder el control.

Miré a Aro automáticamente como pidiéndole permiso y este me asintió con la cabeza, Reneesme me arrastró hasta los brazos de Emmett y luego se abrazó a su madre tranquilizando a Jacob.

- Vida ¿Te han hecho daño?- me preguntó mi amado muy nervioso.- No debí dejarte sola.
- Estoy bien, los he llamado yo.

Todos se giraron y me miraron fijamente con cara de, no sabía describir si era furia, asombro o de odio hacia mí.

- No podía dejar que os pasara algo y…
- Dejemos los sermones familiares para más tarde por favor hemos venido hacer justicia.- interrumpió Marcus.- Carlisle, como bien ha dicho Ashley fue ella quien se puso en contacto con nosotros y nos contó la historia, estarás con migo que debemos destruir a estos miembros que han interrumpido la paz de los humanos y la de una familia humilde como es la tuya ¿no?
- Exacto Marcus, estoy contigo en esa decisión.
- Bien pues procedamos.- anuncio Aro.- Querido amigo Grisko me sorprende que aun sigas con vida después de tanta maldad causada por ti.
- Ya ves, siempre he sabido jugar.- le contestó este.- no tuvisteis que venir, esto era cosa mía, ellos mataron a mi hermano y como ya sabes perfectamente la venganza es gratificante ¿O no harías lo mismo si mataran a uno de tus hermanos?
- Depende si eso no incluye convertir a un niño inmortal.- miró a mi hermano que este se escondía detrás de mi madre.
- Fue mi hermano quien lo hizo no puedo pagar yo los errores causados por él.
- No sería justo pero él está muerto y si no me equivoco tu hermano pretendía volver a resucitar a la bestia que casi acaba con nosotros hace siglos y claro si fueras un hermano legal que cumpliera nuestras normas hubieras aceptado su muerte.- Aro andaba de arriba abajo con las manos unidas sin dejar de mirarle a los ojos.
- A pesar de lo rebelde que fuera mi hermano era mi hermano y lo quería, no podía pretender que esta familia se quedara impune

Un escalofrío me entró por el cuerpo cuando este me miro al pronunciar esas palabras, Emmett me abrazó aun más fuerte acariciándome el pelo y besándome en la frente.

- Debo aclara amigo que esta familia por la cual has estado a punto de matar son amigos míos y como sabrás, las personas que quieren hacer daño a mis amigos son castigas con la muerte.

Aro izo un gesto a tres de los miembros que los acompañaban y sin ver como se habían acercado a Grisko lo rodearon, Emmett me tapó la cara para que no viera lo que le iban hacer pero pude oír el grito ahogado que salió de su garganta cuando lo descuartizaron.

Me estremecí.

- Bien un asunto menos. Tengo entendido Carlisle que estos dos vampiros y el niño son familia de tu nueva hija. – Dijo Aro a Carlisle sin acercarse demasiado a él como si una línea invisible los dividiera.
- Si, son sus padres y su hermano.- Afirmó Carlisle con tranquilidad.
- Y le habrás dicho a tu nueva hija que los niños inmortales…
- No, sabe que están prohibidos pero no… no sabe que…- vi como Carlisle estaba como tartamudeando para no pronunciar algo que me doliera, me miró con cara de lastima.
- Tú y tu auto compasión amigo, eres único.- le dijo Aro.
- Emmett llévate a Ashley a casa.-
- No Carlisle si va a formar parte de nuestra especie deberá conocer todas las normas y todo lo que hacemos a los que no las cumples.
- Tendrá tiempo para eso, no la someteré a un sufrimiento que se puede evitar.
- ¿Que sucede Emmett?- le pregunté a mi amado un poco asustada, no sabía lo que estaba ocurriendo aunque tenía claro que iban a matar a mis padres.
- Carlisle ¿te das cuenta de quién es?- le acusó Cayo un poco tenso.
- Si, se quien es por eso accedí a ayudarla, también se que esta fuera de peligro que no va a llegar a ser un monstruo, no si puedo evitarlo, Emmett llévatela.
- Felix.- dijo Aro ese nombre y seguidamente escuche los gritos de mi hermano.
- No. – grité.

Los brazos de Emmett me rodearon sacándome de ese recodo infectado de maldad.

- ¿Qué le han hecho Emmett? – quise saber cuándo nos apartamos de ellos, el no me respondió.- Emmett por favor ¿Qué le han hecho a mi hermano? – me puse a llorar.

Emmett paró de repente y sosteniéndome entre sus brazos me dijo “lo han matado”

Mis piernas perdieron estabilidad, si no llega a ser porque Emmett me sujetaba me hubiera caído al suelo pero mi amado al verme temblando y débil me sentó en el suelo y me abrazó fuertemente.

- Lo siento mi vida, siento todo este sufrimiento.- me besó una y otra vez en la frente intentando tranquilizarme.

Las únicas personas a las que había confiado, aun a pesar de la negación de Carlisle que nos ayudaran, mataron a mi hermano.
¿Por qué confíe en ellos? Me repetía a mí misma, ¿Por qué? Debían matarme a mí por ser quien era no aun pobre niño inocente ¿Por qué?
Emmett me cogió en brazos al ver que mi cuerpo seguía sin responde poniendo rumbo a casa, allí me tumbó en la cama y me abrazó de nuevo.
Me desperté de una horrible pesadilla donde los Vulturis mataban a mi hermano poniéndome sus trozos en bandeja y obligándome a prenderle fuego.

- Tranquila mi ángel, es solo una pesadilla.- la mano de Emmett me relajó al notar su fría piel en mi rostro.
- Era muy real.-le dije a un híper ventilando.
- ¿De los que se cumplen? – me pregunto un poco contraído.
- No… este ya se ha cumplido.

Me incorporé de la cama tan rápido como mis brazos pudieron incorporarme y me quedé fijamente mirando a mi amado.
- ¿Qué es lo que te preocupa amor?- me dijo algo asustado al ver mi reacción.
- Ahora… quiero que me conviertas ahora.- Emmett soltó una pequeña bocanada de aire. – No voy a admitir un no por respuesta Emmett.

Emmett se levantó de la cama, me extendió una mano para ayudarme a levantarme y me llevó hasta el baño, colocándome enfrente del espejo. No entendía muy bien porque Emmett elegía el espejo pero tampoco tenía tiempo de preguntárselo, no quería distraerlo, quería sentir la inmortalidad inmediatamente.
Me rodeó la cintura con sus grandes brazos y me beso la mejilla.

- ¿Preparada? – me preguntó sonriendo como a mí me gustaba y noté la reacción de mi cuerpo a esa sonrisa.
- Si.
Emmett me dio un beso en la garganta.

Ese beso fue dulce al principio pero se convirtió en amargo cuando sus dientes se clavaron en ella, note una gran punzada y como el veneno iba entrando en mi sangre poco a poco.

Mi vista se fue nublando pausadamente, fui adentrándome en un túnel oscuro. Al principio me dio miedo ese túnel pero quería ir porque sabía que al otro lado estaría él, mi amado esperándome como inmortal.
Mientras lo cruzaba escuche detrás de mí la voz de Esme gritando “Noooo, ¿Qué has hecho Emmett?” quise retroceder pero una fuerza enorme me empujaba adelante.

Casi llegando al final del túnel donde una luz cegadora comenzó a proyecta sobre mi comencé a notar una calor insoportable pero aceptable, cruce el túnel por fin después de mucho tiempo andado y lo vi, a mi salvador, a mi amado tumbado en un gran prado rodeado de flores silvestres de muchos colores.
El calor comenzó hacerse más insoportable, sentía como esos rayos de sol abrasaban mi piel pero tampoco me importaba porque mi amado me hacia señal a que me sentara a su lado y lo hice, le cogí de la mano y me tumbe junto a él.
Quemaba, mi amado quemaba, mi cuerpo hizo gesto de apartarse de él porque me quemaba pero quería ser fuerte, fuerte porque quería estar a su lado, quería sentir su amor.
Emmett me abrazó fuertemente y a pesar de que su cuerpo me abrasara nos fundimos en un beso tan dulce y apasionado que tuve la sensación de fundirme entre sus brazos.
Un beso que duro horas, sin necesidad de respirar, sin necesidad de descansar para tomar aliento, un beso que me hizo sentir diferente.
“Te amo Emmett”

Esas fueron las últimas palabras que logré pronunciar antes de caer en las llamas del infierno.









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