jueves, 12 de noviembre de 2009

TRAS LA SOMBRA DE LA ETERNIDAD: 3º Capítulo; Buena Esperanza


Buena Esperanza


Como todos los días específicos de cada mes antes de anochecer Emmett y yo nos estábamos preparando para afrontar una noche más de luna llena, yo estaba asustada a pesar de la tranquilidad de Carlisle. Era ese 22 de Mayo que tanto miedo tenia, ese día que los antiguos brujos despertaron a mi antepasado demoniaco y que casualmente también era luna llena este año.

- Te aseguro vida mía que esta noche va a ser inolvidable.- me susurró Emmett en el oído cogiéndome por la cintura obligándome a dejar encima de la cama lo que llevaba en las manos.
- Espero que si.- dije sin ánimo.- Estoy muy nerviosa, hoy es el día que resucitaron a la bestia y….
- Confía en Carlisle…
- Si yo confío en él, de quien no confío es de mi Emmett, no quiero hacerte daño.
- No voy a dejar que ese ser diabólico de tu interior se muestre esta noche, tengo algo muy especial preparado para ti.- Emmett comenzó a besarme por el cuello.
- ¿Si? ¿Y puedo saber lo que es?- le pregunté metiendo mis manos por el interior de su camisa para acariciarle la espalda.
- No.

Emmett se separó de mí con una enorme sonrisa y me ayudó a recoger nuestra habitación que estaba algo desordenada debido a la planificación del viaje de chicas.

Al anochecer, después de despedirme de mi familia y de mi gran amiga que ese día lo pasó junto a mí, Emmett y yo nos dirigimos al sótano y algo inusual me sorprendió.

- ¿Jasper y Edward?- pregunté a mi amado al ver que no nos seguían.
- No va hacer falta que nos acompañen, esta noche la voy a controlar yo.
- Pero no…
- ¡Sssss! Confía en mí.

Emmett abrió la puerta de la celda y cortésmente me cedió el paso, en mi cara se dibujó una gran sonrisa al ver en el suelo la misma cama que en Tanzania, rodeada de velas y adornada de pétalos de flores de muchos colores. Miré los ojos de mi amado y una felicidad recorrió mi cuerpo obligándome abrazarle fuertemente.

Fuera llovía como nunca, los truenos retumbaban en las cuatro paredes blindadas de la celda avivando más el fuego de nuestra pasión.

Y como dijo Emmett esa noche la bestia de mi interior murió para siempre, esa misma noche poseí el autocontrol de mi propio ser dejando muy pequeño al demonio que quería dominarme meses atrás. Eso era lo que necesitaba esas noches, el amor de mi marido, la pasión que hacía a la bestia tenerme miedo a mí y a mi salvador.

Habían pasado tres meses desde que Carlisle regresó de Rumania con las buenas noticas que mi pésima autoestima esperaban que fueran malas, habían pasado tres meses de esa luna llena de mayo que tanto temíamos y que en realidad no fue grave, solo diría que fue una noche muy especial, una noche que mi marido y yo jamás olvidaremos.
Y habían pasado dos meses de ese viaje especial que hicimos todas las mujeres Cullen.

Estuvimos en Cangas de Onís, a las puerta de los Picos de Europa, un lugar lluvioso y con arte románico, un lugar donde siempre había deseado ir, al norte de España, Asturias un lugar hermoso, que mis padres me prometieron cuando era pequeña que me llevarían a conocer esa tierra bonita, pero que no cumplieron su promesa debido a circunstancias paranormales.

Asturias, un paraíso para el viajero que la visita por primera vez, encontrando en esta tierra un estallido de colores entre el verde de los prados y bosques y el azul del mar omnipresente. Montañas espectaculares, puertos de montaña y de mar, recónditos lugares donde el espíritu puede volver a encontrarse a sí mismo. Modos de vida que en otras zonas peninsulares hacía mucho tiempo que habían desaparecido.
Esa ilusión de ir al norte de España que mi familia dio por cumplido mi sueño.

Estuvimos hospedadas en una cabaña en lo más profundo del bosque que rodeaba los enormes prados de Asturias, rodeadas de bella naturaleza y de animales que jamás habíamos probado.

Nada más llegar, con la pena de haber dejado a nuestros hombres solos y sin poder deshacer las maletas, Reneesme planificó una ruta turística ya que nos advirtió a todas que ella no se iba a quedar en casa aburrida sin saber qué hacer, a pesar de haberle dicho una y otra vez que sería un viaje de relax.

En primer lugar fuimos a la bahía de San Lorenzo, que era la playa de Gijón, por suerte estaba lloviendo, estuvimos paseando por su paseo marítimo disfrutando de esa imagen tan perfecta que jamás habíamos visto en nuestro país natal, en el mismo paseo se encontraba la Iglesia de San Pedro. Era una estampa espectacular.

De allí Nessi nos llevó a la plaza del Ayuntamiento, también hermoso de ver, con un gran monumento que según Alice, que había estudiado historia europea, era la estatua de Pelayo. Acabando ese día en una colina verde muy grande donde la gente en días de sol iba a relajarse, a pasear o simplemente se tumbaban al sol.
Regresamos a casa al anochecer haciendo una parada por el camino.

- ¿Estás segura que estos bichos que dan leche están buenos?- preguntó Nessi con cara de asco.
- No son bichos hija, son vacas y supongo que si, el flujo de su sangre es apetecible.
- Pero huelen fatal.
- Cariño las vacas son…

Mientras madre e hija se debatían por el sabor de las vacas Rosalie y yo ya estábamos atacando a una inocente vaquita lechera que pastaba tranquilamente en el prado.

No se parecía en nada al sabor de los ciervos, panteras o los osos pero estaba buena, tuvimos que compartir una para dos ya que eran bastante grandes y con una ya te quedabas saciada para varios días. Alice y Esme siguieron nuestro paso dejando a un lado a las Swan.

Al amanecer del día siguiente Reneesme nos llevó a visitar el pueblo de Cangas de Onís donde estábamos hospedadas, nada más entrar al pueblo nos topamos con el Puente Romano, un atractivo puente que fue creado en la edad media por los romanos y que aún conservaba su esplendor, nos hicimos un montón de fotos en el puente, con mil posturas diferentes inventadas por Nessi que se le veía más entusiasmada que a mí.

De Cangas nos dirigimos a Covadonga, paseando bajo el cielo negro de una tormenta próxima viendo el Rio Sella. En ese trayecto se me encaprichó probar la sangre de caballo y debo admitir que estaba más jugosa que la de vaca, tuve una pequeña discusión con Alice sobre este tema ya que ella los adoraba tanto que no podía ver como mi sed de sangre acababa con la vida de una pobre yegua. Fuimos a visitar el monasterio y vimos la virgen de la cueva, era muy bonita, era preciosa. La virgen morena de Asturias. A Esme le impresionó muchísimo que hasta le hizo varias fotos. Y de ahí partimos a los grande y anchos lagos, el lago Ercina y el Enol. Una maravilla. Todo el paisaje rodeado de verde, una imagen difícil de describir. Visitamos muchos pueblos y muchas culturas distintas, fue un viaje fabuloso.

¡Un viaje que jamás olvidaremos!

Hacía apenas unas semanas del regreso de nuestro viaje de chicas cuando nos habíamos trasladado a la Ciudad de Quibdó la capital del departamento colombiano del Chocó un pueblo donde Carlisle había pasado una temporada en su juventud y que disfrutó muchísimo su estancia allí.

Carlisle compró un terreno aislado del centro del pueblo donde mandó construir tres casas de dos pisos cada uno con sus respectivos garajes, con una distribución ovalada dejando en el centro de cada casa, el jardín privado, con una fuente de delfines, capricho de Reneesme. En la primera casa, la más grande íbamos a vivir Carlisle, Esme, Emmett y yo, la casa de nuestra derecha vivirían Edward, Bella, Nessi y Jacob – que con pena en el corazón dejó a su familia en la Push con la condición que cada mes viajarían allí para reunirse de nuevo.- y a la izquierda de mi casa vivirían Rosalie, Adam, Jasper y Alice.
Vimos apropiada esa distribución y vivir cada uno en una casa para tener privacidad propia aun que pasaríamos más tiempo juntos, en la casa grande de Carlisle.

Todos encontraron trabajo excepto yo, que aun no poseía el control suficiente ante los humanos a pesar de que mi familia me ayudaba mucho a superarlo. Nessi, Alice y Bella comenzaron de nuevo el instituto y Jacob abrió su propio taller de coches, el sería dueño y mecánico con la ayuda de Rosalie. Mi academia de música la dejé a cargo de Kankana que él se encargaría de mantenerla abierta con bastantes alumnos.- Es lo que me juró unas diez veces.- ¡Era un cielo de chico!

- ¿Esme donde colocamos este jarrón? ¿En el comedor o en el despacho de Carlisle?- pregunté a mi madre mientras terminábamos de desembalar los paquetes.
- Lo pondremos en el despacho, al lado de la ventana, allí van esos cuadros también Bella, son del mismo pintor. Emmett ayúdala a subir el jarrón…. Adam trae la caja que esta encima de la mesa por favor, la necesito.
- Enseguida. – contestó Adam alegremente.
- Puedo yo sola Esme.- le espeté al no comprender que mi madre no confiara en mi fuerza.
- Lo sé cielo pero te encuentro con no muy buena cara. ¿Te ocurre algo?
- Que yo sepa no.- le dije dudosa, no la entendía, que yo supiera los vampiros jamás enfermaban y jamás se les ponía la cara de enferma, además me encontraba muy bien.
- Ahora que lo dices…. – dijo Emmett tocándome la cara.- ¿estás bien mi vida?

Pero al decir verdad cuando mi amado me tocó la cara comencé a sentirme distinta, no llegaba a ser enferma si no diferente, una sensación de quemazón fluyó de mi interior y un mareo impredecible recorrió mi cuerpo hasta acabar en mi cabeza, esto hizo que mi vista se nublara dejando caer el jarrón de mis manos. Esme cogió al vuelo el jarrón y mi amado me sujetó por la cintura al ver que mi cuerpo se tambaleaba.

- Carlisle.- escuché gritar a mi esposo mientras yo me quedaba medio inconsciente.
- Ashley…. As ¿Qué te pasa?- mi marido me decía con voz angustiada.- Cariño ¿Qué te está ocurriendo?
- No lo sé,- logré decir casi sin aliento.
- Túmbala Emmett… Edward mi maletín…. Esto no es muy natural en un vampiro. Apartaros, Reneesme apártate, dejarla respirar.
- ¿Qué le pasa Carlisle?- exigió saber Emmett con furia en su voz.
- No lo sé Emmett a sí que te pediría que te relajaras un poco.- le contestó su padre amablemente.- Ashley ¿Qué es lo que sientes?
- Siento… siento un fuego que me arde por todo el cuerpo y…. veo borroso….y… tengo sed.- le logré explicar a mi padre sin aliento.- es como si mi cuerpo estuviera luchando contra la ponzoña, no sé explicar esa sensación.
- ¿Cuánto hace que no cazáis Emmett? – peguntó Edward trayendo el maletín.
- Dos semanas solamente, ¿Qué le está pasando Carlisle?- mi marido cogió el brazo de Carlisle con una ligera presión que hizo que este se le quedara mirando con furia.
- Emmett te pediría paciencia ¿de acuerdo?
- Emmett déjalo trabajar.- Edward puso su mano en el hombro de su hermano y este soltó el brazo de Carlisle

Carlisle comenzó a examinarme como si fuera una humana sin obtener nada a cambio ya que no tenía pulso y el flujo de sangre en mis venas estaba paralizado. Esa quemazón que me angustiaba tanto seguía revolviéndome por dentro sin desistir.

- Emmett ¿desde cuándo tiene este hinchazón en el vientre?- peguntó Carlisle tocándome la barriga con las dos manos.
- Pues…. Desde hace poco, no sé exactamente desde cuando, pero eso es normal ¿no? Suele beber más sangre que los demás y creía que….
- Ashley te voy a llevar al hospital para hacerte una ecografía ¿de acuerdo? ¿Cómo te encuentras para andar?
- Bien…. Creo.
- Eso no es normal Emmett un vampiro por mucha sangre que bebe no se le hincha la barriga….- Le acusó Edward algo nervioso.
- ¿Os acompañamos? – preguntó Alice también nerviosa revoloteando alrededor de su padre.
- No, es mejor que os quedéis aquí, no quiero llamar mucha lo intención en el hospital.
Me levantaron del sofá entre mi marido y mi padre y nos dirigimos al coche, nos acompañó Esme y Nessi que se puso muy nerviosa al verme en estado débil y se empeñó en acompañarnos.

Al llegar al hospital, donde Carlisle había empezado a trabajar pocos días antes, me llevó a una sala llena de aparatos de rallos x y donde solo podían entrar el paciente y el doctor. Emmett se quedó fuera muy preocupado y furioso al no poder estar a mi lado, Esme y Nessi lograron tranquilizarlo un poco ya que estaba llamando mucho la atención de los pacientes y de los médicos por esa furia incontrolable que se le ponía cuando estaba demasiado nerviosos y preocupado.

Carlisle acercó un pequeño monitor a la camilla donde estaba tumbada, lo enchufó a la red eléctrica y levantándome la camisa empezó a pasar por mi barriga un aparato rectangular lleno de gel.

Tras unos minutos mirando el monitor, que yo no vi nada inusual debido a mi capa gruesa e irrompible piel de vampiro, Carlisle apagó el monitor e izo entrar a Emmett.

- ¿Qué has visto Carlisle? ¿Qué le ocurre a Ashley?- preguntó alarmado mi marido mientras me abrazaba con ternura.
- Yo no he visto nada, estaba todo negro. – le dije mirándole a sus ojos que en ese momento trasmitían preocupación.
- Tú no has logrado ver nada…- empezó hablar Carlisle sonriendo.- por que tus ojos no te han dejado ver más allá de la ciencia…. Emmett tu mujer….como decirte que…
- Ves al grano Carlisle por favor.- le acusé también un poco molesta por su tardanza.
- Tu mujer está embarazada.
- ¿Qué? – dijimos mi amado y yo a la vez.
- No puede ser yo soy un….
- Si Ashley pero te recuerdo que eres especial, y como descubrí en mis investigaciones, la heredera de Gregoriska que lleva la marca podrá tener descendencia pero…. solo podrá ser fecundada la noche de luna llena cuando fue despertado. A sí que As estas embarazada y de gemelos.

Emmett y yo nos miramos con expresión de incredulidad y automáticamente nos besamos con un dulce beso, que a mi gusto fue corto.

- Pero ¿será como Reneesme? Me explico…. El desarrollo del feto, ¿será tan rápido como Nessi?- preguntó mi amado recordado lo duro que fue el embarazo de Bella
- No, lo más seguro que sea un embarazo normal, estas embarazada de tres meses según mis cálculos y de momento los fetos tienen la medida de doce semanas, lo más seguro que sea un desarrollo normal, humano.
- ¿Y el parto? ¿También serán ellos los que desgarren a la madre para salir de dentro?- esta vez Emmett se puso muy tenso al pensar que podrían hacerme daño.
- No lo sé Emmett con el paso de los meses iremos averiguándolo. Nunca he llevado un caso como este.
- Porque nunca se ha quedado una vampira embarazada, Carlisle ¿Cómo es posible si mis órganos están muertos?
- Eres la elegida, como ya te dije una vez, todo es posible en ti.
- Pero serán monstruos o….
- Van a ser los niños mas adorables que hayamos visto jamás.- dijo Carlisle tocándome la cara con gesto tranquilizador.- no temas As todo va a salir bien, deberías estar contenta de tu nuevo hallazgo.
- No me puedo creer que vaya a ser papa, nunca me había imaginado esto.- la sonrisa de Emmett me llenó de felicidad cuando miré ese rostro tan perfecto.
- Vamos a ser papas Emmett.
- Y por partida doble.- afirmó Carlisle sonriendo.

Mi salvador me abrazó fuertemente y nos fundimos en un beso lleno de ternura mientras Carlisle hacia pasar a su esposa y a su nieta, la nerviosita. Cuando les comunicamos la noticia Nessi pegó un grito de alegría seguido de un abrazo eufórico, su grito hizo que unas enfermeras asustadas entraran a la sala de rallos para ver lo ocurrido y Esme se quedó tan atónita que su marido tuvo que besarla para que reaccionara.

Ese embarazo era un milagro, era algo fuera de lo normal en el mundo vampírico, para Carlisle era algo mágico, para mí y para Emmett era algo especial y hermoso.
Cuando regresamos a casa toda la familia, se encontraban reunidos en el salón preocupados por mi estado.

- ¿Qué ha pasado? ¿Cómo estás?- me preguntó Alice abrazándome.
- Estoy bien, tranquilos nada malo me está pasando solo que….- miré a Emmett y lo cogí de la mano.- Emmett y yo vamos a ser papas.
- Será una broma ¿no?- dijo Jasper incrédulo.

Observé las caras de todos mis hermanos una por una y todos tenían la misma postura de asombro, duda e incredulidad.

- No, Ashley está embarazada…. Sé que…- continuó Carlisle haciendo callar los susurros de sus hijos.- imposible, increíble y sobrenatural pero es cierto Ashley está embarazada.
- Lleva gemelos. –gritó Reneesme entusiasmada abrazándose a su amado.
- Es una broma.- Afirmó Rosalie muy seria.- No puede ser, ella es…
- Rosalie, lo mismo he dicho yo pero Carlisle está muy seguro de lo que dice.- fui a cogerle de la mano para transmitirle mi alegría pero ella se apartó algo seria y salió de la casa con un gran portazo y se metió en la suya.
- Rosalie…- grité pero ella me ignoro cerrando la puerta de su casa fuertemente.
- Se le pasará, no te preocupes cielo.- me calmó Emmett al notar la tristeza que me produjo su actitud.

Todos nos dieron la enhorabuena, Bella hizo las mismas preguntas que mi esposo le realizó a Carlisle en el hospital y este se las contestó igual de feliz que me sentía yo contestando todas las preguntas de futuro de mis pequeños.

Estuvimos toda la noche hablando de los pequeños, de cómo íbamos a decorar la habitación, de cómo se llamarían, esas cosas que se suelen hacer cuando una humana descubre el sexo de su bebe pero un poco adelantado por los nervios y la felicidad que le causaba a Nessi la noticia. Incluso hubo planes de maternidad entre Jacob y Reneesme que esta también soñaba en ser mama pronto.

Al amanecer me desprendí de las garras de Nessi que se había quedado dormida abrazada a mi barriga y me dirigí a casa de Rosalie, necesitaba hablar con ella. Quería saber por qué le molestaba tanto mi embarazo y por qué pasó toda la noche encerrada en su habitación junto a Adam sin querer participar en nuestra conversación.

- ¿Puedo pasar? – pregunté abriendo la puerta de su habitación.
- Si… pasa…-dijo Adam abandonando la habitación después de cederme el paso.
- Hola Rosalie.
- Hola.- me contentó con voz seca.
- ¿Qué te pasa? ¿No te ha gustado la noticia? ¿Te parece algo monstruoso que yo vaya a ser mama?
- La noticia…. la noticia me ha venido un poco grande As, no entiendo porque…. Eres una vampira como yo… tu sabes que siempre he deseado en esta vida…. he deseando tener un bebe y por culpa de mi condición no podré tener jamás un hijo y tu…. tu siendo como yo vas a tener dos….. Me aterra la noticia As….
- No estás contenta de mi felicidad. No quieres compartir mi felicidad, la felicidad de Emmett y mía….
- Si, si que estoy contentan solo que…. no asimilo aun lo que tienes ahí dentro. Siento si te molesta que no esté saltando de alegría como los demás, lo siento.
- No voy a echarte ningún sermón sobre tu actitud, cada uno se toma las noticias como quiera solo decirte que espero que seas tú quien esté a mi lado cuando mis hijos nazcan porque quiero que seas tú la que me ayude a criar a mis hijos, quiero que seas tú una segunda madre para ellos. Buenos días Rosalie.

Con esto salí de la habitación dejando a Rosalie sola, por un lado comprendía su postura pero por otro me causaba una rabia incomoda que no quería dejar fluir, fui a por mi marido y juntos nos fuimos de caza.

Con el paso de los meses en mi vientre fue creciendo lentamente el fruto de un inmenso amor, una mezcla de emociones, sensaciones nuevas y una felicidad indescriptible inundaba mi alma. De mis ojos brotaba una luz de felicidad.

¡Era el milagro de la vida!

Mi vientre poco a poco fue haciendo espacio a mis dos pequeños que pronto verían la luz, con el paso de los meses mi cuerpo empezó a sentir sensaciones extrañas, sensaciones que día a día iban amando con locura a esos seres que pronto tendría en mis brazos.

Con el paso de los meses iba enamorándome de mi cuerpo, amaba mis náuseas, esa quemazón que se provocaba en mi interior, adoraba ese cansancio y ese sueño constante aun sabiendo que jamás podría dormir, adoraba esa sensibilidad de mi olfato, mi sobre exagerada sed de sangre. Necesitaba el dolor que me infringía ese fuego que recorría mis venas, porque día a día sintiendo todo esto sabia que mis pequeños estaban ahí alimentándose de la dulce miel de mis entrañas.

Mi amado y yo contábamos los días esperando dulcemente la llegada del fruto de nuestra pasión, disfrutando cada hora, cada minuto, cada instante de esas pataditas que me daban cuando tenían hambre.
Mis dos pequeños eran mi primer pensamiento en la mañana y el último en la noche, cada día que pasábamos viendo como mi barriga se hinchaba Emmett y yo radiábamos de felicidad.
Pasábamos mañanas, tardes y noches enteras imaginando las hermosas caritas de nuestros bebes, pensando en cómo serian sus sonrisas y sus manitas, imaginando el color de sus miradas, el olor de sus cuerpecito.
Sintiendo cada segundo sus piernecitas pateando mi vientre maduro.



No nos importaba si eran nenes o nenas, porque desde el momento que supimos que existían dentro de mí comenzamos a amarlos desde lo más profundo de muestras almas y de muestro ser.
También adoraba las noches de luna llena, primero porque gracias a la presencia de mi amado, juntos controlábamos ese ser que odiaba y porque esas noches de luna llena mis bebes revoloteaban dentro de mí como si quisieran salir y agarrar la vida con las dos manos. Estaba enamorada de esa sensación que me provocaba cuando mis pequeños se movían dentro de mí.

Apenas me quedaban solo dos meses para ver las caritas de mis bebes, ilusionada y con ganas de saber que serian ya que debido a la dura e irrompible bolsa donde se desarrollaban mis bebes, Carlisle no logró ver el sexo de cada uno.

- ¿Puedo pasar? – preguntó Rosalie desde la puerta de mi habitación de Seattle donde me encontraba vistiéndome para ir a la boda de un miembro de la manada que tras varios años de incertidumbre por fin decidió formar parte del matrimonio.
- Pasa Ros…. Qué guapa estás.- le dediqué ese cumplido por que en realidad iba muy hermosa, llevaba un traje azul marino palabra de honor con pedrería y con una tocador en el pelo del mismo color que el traje, iba muy bonita.
- Gracias, tu también vas muy guapa, pero no he venido a que me inundes con cumplidos As… he venido a pedirte perdón por mi comportamiento estos meses atrás, sé que he estado muy distante a ti, que te he evitado y que no he sido una buena hermana por eso quiero pedirte perdón hoy. Ahora que te veo con es barriguita, que veo que mis sobrinos están a punto de nacer, me he dado cuenta que no mereces mi desprecio y que no vale la pena lamentarse como lo estoy haciendo yo. Siento mucha felicidad por ti y por Emmett, sobre todo por él que de verdad se merece todo los que le esta pasando. Quiero que me des la oportunidad de estar al lado de tus hijos cuando nazcan.
- Nunca he estado enfadada contigo Ros por eso no puedo perdonarte algo que no has hecho, tu…- la cogí de la manos y las puse en mi barriga.- vas a ser la madrina de uno de mis bebes, vas a ser las segunda mama de mis pequeños y jamás pienses que eres desdichada por qué no lo eres, mas de una se mure de envidia por ser como tú eres, por tener tu cuerpo y por ser la mejor hermana que una puede tener a si que por favor no te lamentes y me vuelvas a pedir perdón por que nunca me has hecho daño.
- Pero has sufrido por mi culpa… no lo niegues Emmett me lo ha dicho.
- Otra vez discutiendo sobre mí a mis espaldas.
- No, esta vez no hemos discutido, te lo aseguro. Te quiero mucho As.

Las dos nos abrazamos con pesar, las dos nos habíamos equivocado, ella por alejarse de mí y yo por no intentar acercarme a ella. Me ayudó a colocarme mi tocador en el pelo y juntas bajamos al salón donde todos nos esperaban impacientes por salir ya de la casa.
- Que hermosa esta mi ángel de amor. – Me dijo mi salvador cogiéndome de la mano y besándomela mientras bajaba las escaleras.-
- No exageres Emmett, como puedo estar hermosa si casi no me veo los zapatos, no sé si me he puesto los rojos o los negros.- todos rieron a mi comentario.
- Fuiste hermosa cuando eras humana, fuiste hermosa cuando pasantes a ser vampira y eres más hermosa aun con esa barriguita que te han creado nuestros hermosos hijos, para mí siempre estás hermosa vida.- todo esto me lo dijo abrazándome y besándome por el cuello provocando esa sensación de pasión y fuego que tanto me gustaba de él.
- Será mejor que lo dejes si no quieres llegar tarde a la boda.- le susurré en el odio a mi amado con la llama de la pasión a todo fuego, nos miramos dulcemente y sonreímos dejándome con ganas de besar esos labios que me habían dedicado la sonrisa que tanto amaba.

Los demás se miraron entre ellos y hubo alguno quien resopló ignorando nuestra enamorada conversación.

En la Push ya estaba todo preparado para recibir en el altar a Aadi y su futura esposa Eila. Ese mismo día nos enteramos la familia Cullen que Eila pasó a formar parte de la manada un mes antes de la boda.

Fue una ceremonia muy hermosa y emotiva, me recordó tanto a mi boda humana que Emmett y yo estuvimos prácticamente todo el día abrazados y besándonos sin importarnos las miradas, los susurros y los comentarios de los demás. Cerrándonos en nuestro propio mundo donde tan solo existíamos él y yo.


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domingo, 8 de noviembre de 2009

TRAS LA SOMBRA DE LA ETERNIDAD: 2º Capítulo: Luna Llena


Luna Llena


El día de Luna llena, ese día que el indicio de suicidios, crímenes pasionales, incendios a propósito y todo tipo de conductas aberrantes que parecían dispararse estaba a punto de llegar, esa luna llena de mayo que Carlisle temía tanto estaba a la vuelta de la esquina.

Había pasado ya un año desde ese día que Maison quiso transformarme en un demonio y todas la noches desde mi transformación Carlisle estudiaba mi conducta y obtenía más información sobre mi pasado. ¿Por qué? Porque las noche de luna llena, esas noches que siempre habían verdaderos caos de accidentes y crímenes violentos, la luna llena estimulaba mis sentidos, me volvía agresiva, violenta sin poder controlar mi propio ser, y sobre todo tenía un sobre elevado índole sexual.

Con el paso de los meses fuimos descubriendo mis poderes, algunos surgieron estando tranquilamente luchando con Emmett, que era la actividad que más nos apasionaba, él disfrutaba enseñándome a luchar y yo disfrutaba al ver ese cuerpo tan perfecto y que me llevaba loca, pero el poder que más temía Carlisle surgió esos días de luna llena donde mi cuerpo jugaba un papel asesino.

El primer poder que descubrimos fue el de movimiento de tierra, ese día en que me desperté pero fui obteniendo control de él con el paso del tiempo, un día estando en el bosque mi marido, Carlisle y yo estudiando mis poderes llegué a provocar un pequeño terremoto en la zona, Carlisle se sorprendió bastante porque hasta ese día solo alcanzaba a pequeños movimientos sísmicos apenas notables para los humanos y ese día llegué a derrumbar cuarenta arboles y a realizar dos aperturas en la tierra.

Con la ayuda de Adam y Edward descubrimos mi segundo poder, cuando mi cuerpo se sentía amenazado, este desprendían un escudo alrededor de él protegiéndome de mis atacantes – estas prácticas las odiaba Emmett porque sufría al ver como sus dos hermanos me atacaban.-
El tercer poder los descubrimos Reneesme y yo una tarde que pasamos juntas en el rio, - juntas pero con media familia observando cada movimiento o cada gesto que realizaba por si le hacía daño- nos encontrábamos tumbadas en el césped planeando el próximo verano, la familia tenía previsto trasladarse de ciudad ya que habíamos pasado bastante tiempo en Seattle y antes del traslado queríamos hacer un pequeño viaje todas la mujeres juntas a un lugar hermoso pero apartado de la gente ya que a pesar de a ver pasado casi un año de mi transformación aun no poseía el autocontrol suficiente en presencia de humanos. Mi tercer poder apareció sin apenas darme cuenta, estábamos hablando y bromeando cuando de repente Nessi se percató de que con un solo movimiento de muñeca las pequeñas piedras que estaban a nuestro alrededor se pegaban a mi mano como un imán.

- ¿Cómo has hecho eso?- me dijo asombrada.
- ¿El qué? No he hecho nada.- le contesté un poco confusa.
- Acabas de coger una piedra sin tocarla.

Las dos nos incorporamos y miramos mi mano que se encontraba jugueteando con una piedra.

- Simplemente la he cogido del suelo Nessi.
- No, la piedra ha ido a tu mano.- dijo aun asombrada.
Nos pusimos de pie e intenté repetir la operación colocando mi mano a la altura de mi cintura y realizando en el aire el movimiento de coger la piedra, sin apenas llegarla mover mucho una piedra que se encontraba incrustada en la tierra se desprendió de su escondite colocándose en mi mano.

- Guau, impresionante.- dije alucinando.
- Hay que decírselo a Carlisle esto le va a molar.- dijo Nessi riéndose a pierna suelta.
- Lo dudo.- me puse seria.- Carlisle no le ha gustado hasta ahora ninguno de mis poderes, cada cosa nueva que descubrimos su cara parece la de un ogro malhumorado. – a Nessi se le escapó una risita tonta que me hizo reír.

Como unas niñas pequeñas comenzamos a juguetear con las piedras cogiéndolas con mi nuevo poder y tirándolas al rio, las dos nos divertimos bastante hasta que nos interrumpió Jacob, era la hora de regresar a casa.
Cuando le comenté a Carlisle mi nuevo poder, este no dijo nada, se limitó anotar en una libreta el nuevo descubrimiento.
Y el cuarto poder y el más temido por todos (en realidad el segundo poder que descubrimos desde mi nacimiento a vampira, pero Carlisle los anotaba de menor a mayor grado de peligrosidad por eso era el cuarto en sus apuntes) lo descubrimos una noche de luna llena al regreso de nuestra luna de miel.

¡Nuestra luna de miel!

Pasados unas semanas de mi nacimiento como vampira Emmett organizó nuestra luna de miel, no me quiso decir nada hasta última hora cuando me entregó el billete privado de avión, donde el destino era Tanzania. Íbamos a pasar unas semanas en la Isla de Pemba donde la naturaleza y los animales africanos abundaban excesivamente y donde quedaban pocas tribus humanas debido a una epidemia ocurrida recientemente.

- ¿Te gusta el destino?- preguntó mi amado provocando mis sentidos con el roce de sus dedos en mi espalda.
- Debe ser tan hermoso ese lugar y de saber que voy a estar sola contigo aun lo hace más hermoso.- reímos los dos con una sonrisa provocadora que hizo que nuestros labios se unieran en un beso lleno de pasión.
- Vale chicos, no pienso recoger otra cosa que rompáis por culpa de esa pasión incontrolable que tenéis a sí que por favor manteneros lejos de la casa si vais a seguir con eso.- se quejó Adam al ver que ese beso duraba más de la cuenta.

Nos separamos riéndonos del comentario de Adam ya que siempre que nuestros padres políticos y algunos hermanos no se encontraban en la casa (por respeto a la familia) nos volvíamos muy apasionados y siempre se encargaban otros de recoger lo que rompíamos y los que se inventaban una escusa para justificarle a Esme la rotura de ese objeto, aunque reconozco que Esme sabia quien era el culpable verdadero.
Volvimos abrazarnos y los dos a la vez nos susurramos “Te quiero”. Cogidos de la mano subimos a nuestra habitación a preparar la maleta, el avión salía al día siguiente.

De camino al aeropuerto Jacob, que fue nuestro chofer, no paró de quejarse del lugar elegido para nuestra luna de miel, se sentía preocupado por los pocos humanos de la isla y por la epidemia ocurrida allí, también del sol, allí el sol arrebataba contra la isla con sus ponentes rayos todo el día.

- Solo un loco lleva a su mujer de luna miel a Pemba.- gruñó Jacob sin apartar la vista de la carretera.
- Puede ser el peor lugar del mundo Jacob pero solo te digo que con el ángel tan hermoso que me acompaña, para mi es el mejor lugar de la tierra.- Jacob bufó y Emmett me dedicó esa sonrisa que me aturdía tanto.
- Pero te has parado a pensar que acaban de pasar una epidemia, que la zona está muy controlada y que Tanzania está pegado a la isla y os pueden ver, es peligroso Emmett.
- Jacob si fuera peligroso no llevaría a la dueña de mi corazón a ese lugar, confía en mí cuando te digo que nada va a ocurrir.
- Estás loco.- Con esto Jacob dejó de hablar colocándose serio en el volante.

El viaje fue largo y tedioso. En el tiempo que duró el mismo no paré de mirar ni de besar a mi gran amor, a mi salvador. Pasé todo el vuelo mirando el rostro de mi amado. Invente 200 besos distintos y al menos 10 formas distintas de aplicarlos. Emmett solo sonreía, dejando que le llenara con mis labios.
Cuando llegamos al aeropuerto de Tanzania un coche con las lunas tintadas nos esperaba en la puerta, era de noche, un hombre abrió la puerta del conductor y al oler su aroma mi cuerpo se tensó, era un vampiro.

- Tranquila vida, es amigo de la familia.- me tranquilizó mi marido pero algo en su rostro mantenía mis sentidos en alerta, no me inspiraba confianza, me mantuve detrás de Emmett bien alerta.

Estuvieron unos cuantos minutos hablando en un idioma, que no era inglés, era muy primitivo, deduje que sería de alguna tribu, sus ojos eran como los míos. Al poco rato le dio las llaves del coche y con una sonrisa mi amado me invitó a entrar en él.

Emmett arrancó el coche y dándome un beso suave en los labios nos pusimos de camino a Pemba, tardamos una media hora en llegar, en esa media hora nos mantuvimos abrazados, él rodeándome con su brazo libre y yo abrazándome a su cintura dedicándole continuamente besos por el cuello. El camino era oscuro y con muchos baches en el asfalto, me recordó ese día que Emmett me llevó a la antigua casa Cullen de Forks pero esta vez mi cuerpo no sentía miedo, yo era fuerte y eso me enorgulleció.
Llegamos a nuestro lugar y me quedé impresionada, primero al poder ver todo con bastante claridad en la oscuridad y segundo al ver nuestra casita hecha de madera en lo alto de un árbol. Emmett me sonrió nuevamente, y tomándome en brazos subimos por una pequeña escalera también de madera, al llegar a la puerta visualice cada rincón de la casa. Estaba alumbrada por farolitos de gasolina como se alumbraban nuestros antepasados antes de inventar la electricidad, poseía dos ventanas orientadas al mar y una cama con fragantes sabanas blancas y velas dispersadas en el suelo de la pequeña cabaña.
Emmett me llevó a la cama y allí me acomodé mientras él dejaba las maletas en un rincón y apagaba los farolitos dejando solo la luz de las velas, cuando se acercó a mí, mi cuerpo salto sobre él besándole primero con furia y después tiernamente.
Me susurró “Te amo” y apoyándome en la cama delicadamente hicimos el amor en un lecho de flores de papel y con la brisa de mar envolviendo nuestra pasión.

- Feliz luna de miel mi amor.- me dijo mi salvador acunándome en sus brazos.
- Feliz luna de miel mi amor.- Le dije besándole en silencio mientras que mi alma seguía sintiendo ese fuego que despertó en mi, minutos antes.

Me levanté de su lado delicadamente y provocando a mi marido que me siguiera lo conduje al mar, al llegar a la orilla las olas de ese tranquilo mar nos envolvió, abracé a mi marido con dulzura y dejé que la paz y el sosiego del mar me cautivara.
Con sus caricias y con mis besos vimos el amanecer tapados con el manto de la frisa del mar.

¡¡Mi primera luna llena!!

El descubrimiento de mi segundo poder, cuarto para Carlisle, hacia exactamente tres días que habíamos regresado de nuestro viaje de novios y mi poco autocontrol me estaba fallando conforme la luna se iba llenando, cuando llegaba la noche, el demonio de mi interior iba surgiendo sin tener compasión de nada, todo me inquietaba, la presencia de Jasper me malhumoraba, cualquier comentario me enfurecía pero lo que más me hizo arder en un odio incontrolable fue que Edward apartara a Reneesme de mi lado en unos días.
Tras mi mascara de belleza y donaire se ocultaba un depredador, un cazador de los vivos, un peligroso compañero de piso para mi familia.
Conforme se iba llenando la luna mis poderes nigrománticos y el hambre antinatural de sangre humana me estaban corrompiendo.
Me sentía asustada, no quería hacer daño a mi familia y lo que me dolía era hacerle daño a mi gran amor. Un daño que sin quererlo se lo provoqué en varias ocasiones.

La noche del sexto día de nuestro regreso, el cielo dejó paso a una luna llena, hermosa como ninguna, una luna que se reflejaba con su esplendor sobre la casa Cullen. Nos encontrábamos en la habitación mi amado y yo recordando esos días de pasión vividos en nuestro viaje cuando las nubes se despejaron dejando ver a mi rival, mi furia comenzó a fluir sin provocación ninguna, mis ojos comenzaron a brillar con una luz antinatural, y mi cuerpo se sentía poderoso y sediento, esa bestia de mi interior me estaba dominando sin dar permiso alguno.

- ¿Cariño te encuentras bien?- preguntó mi amor con el rostro lleno de pánico.

No dije nada, me aparté de sus brazos con brusquedad y salí de la habitación lo más rápido que mis piernas me dejaron, baje las escaleras directa a la puerta.
Mi lado bueno, asustado y sin obtener ayuda tras mis gritos, no sabía dónde iba pero mi lado demonio ansiabas sangre humana e iba a conseguirla pasara lo que pasara.

Cuando me disponía a salir de la casa una fuerza superior a la mía me sujetó del brazo.

- Suéltame.- dije sin mirar.
- ¿Dónde vas?- preguntó Emmett sin apenas aliento en su voz.
- No es asunto tuyo.- le contesté aun sin mirarle, esa no era yo, era el demonio que me consumía por dentro, yo gritaba en mi interior pidiendo ayuda, pero nadie me escuchaba. Mi mandíbula se tensó mientras mis músculos se ponían rígidos.
- Deberíamos hablar cielo.- intentó atraerme hacia el interior de la casa con palabras suaves mi esposo.
- Creer que hablando no me vas a convencer.
- No sé qué pretendes pero déjame ayudarte vida.

Me giré para mirarle a los ojos pero mi cuerpo rompió en una furia indeseable al ver a los varones de la familia detrás de Emmett, tensos, preparados para atacarme.
En ese momento mi frio e inmóvil corazón no albergó piedad ni compasión alguna hacia mi marido y arremetió contra él sin tocarlo, con solo mirarle a los ojos su cuerpo se elevo y fue despedido con gran velocidad y fuerza contra el gran ventanal situado en la parte de atrás de donde se encontraban todos, rompiendo en mil pedazos el cristal, y creando un gran agujero en el jardín al impacto del cuerpo de Emmett contra este. Carlisle y sus hijos se echaron encima de mí intentando inmovilizarme, mientras escuchaba los gritos de terror de Esme que se dirigía a donde estaba su hijo. El demonio de mi interior repitió la operación lanzando a Adam contra el techo, tras eso Jasper me inmovilizo con su ponzoña. Una punzada afilada penetró en mi cuello dejándome inmóvil por culpa del escozor que me provocaba su veneno. Me encerraron en el sótano donde habían preparado una cámara acorazada, Carlisle sabía lo que iba a ocurrir, por eso mandó construirla días antes.

Estuve toda la noche encerrada en esa celda bajo la mirada de Jasper que con su poder consiguió tranquilizarme.

- Quiero ver a Emmett.- le exigí a Jasper, sentada en el suelo sin dejar de mirarme las manos.
- Cuando te calmes.- me dijo muy serio.
- Estoy calmada, quiero ver a Emmett.- le dije con la mandíbula tensa, seguía sin poder controlar mi propio ser.
- Déjame entrar Jasper.- escuché la voz de Emmett detrás de esa puerta blindada.
- Es mejor que no.- se negó
- Está controlada, no me va hacer nada.

Tras una pequeña discusión entre mi marido y su hermano que me puso algo nerviosa Emmett entró en la celda cerrando la puerta a su paso, yo me abracé a él con sollozos.

- Perdóname amor, yo no era esa, nunca he querido hacerte daño, perdóname cariño.
- ¡Sssss! Tranquila cielo, se que tu jamás me harías daño, no temas.- me dijo acunándome en sus brazos y besándome la frente.
- No sé lo que me ha pasado, yo era consciente de todo pero no podía…. No podía manejar la situación, el demonio de mi interior no me lo permitía. Lo siento tanto, he puesto en peligro la vida de mi familia, estoy tan avergonzada. ¿Y Adam como esta?
- Adam está bien, nadie te culpa amor, estamos aquí para ayudarte, pronto acabara mi ángel.
- No va acabar Emmett me voy a convertir en una asesina, en un monstruo que todos van a temblar con solo escuchar mi nombre.
- No voy a permitir que el amor de mi vida, mi razón de ser, la dueña de mi alma se convierta en lo que más teme su corazón, no mi vida, te convertí en vampira por que tenia seguro que nada te iba a ocurrir y te prometo que nada te va a suceder mientras los Cullen estén a tu lado, así que te pediría amor que dejes de lamentarte por lo ocurrido, nadie te culpa.

Con suavidad Emmett me apoyó en la pared y me regaló un beso apasionado que hizo que el demonio de mi interior se durmiera. Mi amado me había perdonado a pesar de lo apunto que estuve de matarle, era un cielo.

Ese día fue cuando descubrimos el peor de mis poderes, lanzar la gente a gran velocidad, con una fuerza descomunal y con solo la simple mirada enfurecida.
Y desde aquel día, todas las noches de luna llena mí amado y yo nos encerrábamos en el sótano, escoltados por Jasper y Edward, bajo las negativas de Carlisle que no quería que Emmett estuviera a mi lado, pero mi amado odiaba verme encerrada, sola y vigilada como una presa, por eso exigió estar con migo esas noches.
Con el paso de los meses fui controlando más mi furia, mi descontrol y lo más importante la bestia de mi interior. Solo en dos ocasiones volví a utilizar ese poder que yo misma odiaba, contra Jasper y mi propio amor.

Faltaban solo tres semanas para la luna llena de mayo, el día en que Gregoriska sumergió del propio infierno, ese día que tanto temíamos y que hacía que mi tranquilidad se desvaneciera. ¡¡Tenía miedo!! Irónico que un vampiro tuviera miedo pero lo tenía, más que miedo era terror a ser una bestia.

- Bienvenido a casa.- escuché decir a Esme desde el ático donde me encontraba con Alice y Bella jugando a las cartas bajo el cielo nubloso de ese día.
- Carlisle ha llegado de Rumania.- les dije a las chicas levantándome del suelo. – Ahora vuelvo.- ellas decidieron seguirme.

Bajamos las escaleras las tres susurrando el por qué había llegado tan pronto cuando lo esperábamos cuatro días más tarde. Allí estaba Carlisle con una caja en sus manos abrazando a su esposa.

- Carlisle… ¿Qué has encontrado?- le dije algo impaciente.
- Buenos días Ashley.- me saludó con una sonrisa en su cara.
- Hola, los siento.-me disculpé abrazándole.- tengo tantas ganas de saber lo que me va a ocurrir dentro de tres semanas que…. He sido impaciente.
- ¿Dónde está Emmett? Me gustaría hablar con los dos.- me preguntó mi padre dejando la caja en el recibidor.
- Ha ido con Edward y Adam al la Push Jorge necesitaba una mano con el traslado de su fabrica.- le explicó Alice también abrazándole.
- Entonces esperaremos.- con esto Carlisle subió las escaleras acompañado de su esposa y de esa caja que tanto ansiaba saber su contenido.

Carlisle había pasado unas semanas en Rumania buscando más información de la que ya poseíamos para verificar algunas dudas que tenia tras mi estudio. Yo me senté algo impaciente en el sofá y comencé a juguetear con unas figuritas que tenia Esme en la pequeña mesa de café, cogiendo postura de ausente.

- Ahora que estamos todas…- comenzó a decir Rosalie saliendo de la cocina.
- Falta Nessi.- le acusó Alice.
- Bueno pero luego se lo podemos comunicar… ¿Qué vamos hacer al final con ese viaje que teníamos planeado?
- Si no acabo con la vida de nadie dentro de tres semanas podemos realizarlo.- dije con tristeza en la voz.
- Ashley cariño, -me rodeó Bella con sus brazos.- no va a pasar nada, no vamos a dejar que ocurra nada, no estés sin ánimo.
- Siempre acabado haciendo daño al ser que más amo en esta vida Bella, no puedo estar de otra forma que no sea triste.
- Además Carlisle ha venido contento del viaje, eso es que tiene buenas noticias.- intentó animarme Alice con una gran sonrisa que hizo que yo también riera.
- Por supuesto que tiene grandes noticias, tú misma deberías estar contenta de los grandes progresos que has realizado en un año.
- Rosalie no puedo acercarme a más de un kilometro de un humano sin poner en peligro su vida.
- Pero has logrado controlar a la bestia que llevas dentro los días de luna llena y eso es el mejor progreso que hasta hora es el más importarte.
- Si en eso te tengo que dar la razón, pero tengo tanto miedo a causaros daño, tengo tanto miedo de que Reneesme deje de quererme por ser un vampiro descontrolado y tengo….
- Nessi jamás, me oyes, jamás va a dejarte de quererte, así que quítate esa idea de la cabeza.- me riñó Bella con un poco de furia.- Eres una hermana para ella, eres su mejor amiga, y si ahora esta mas en la Push que con nosotros es simple seguridad, nunca dejará de quererte.
- Ya están aquí los chicos.- anunció Alice con los ojos cerrados.

Me levanté del sofá sonriendo a Bella sin ánimo y me dirigí al garaje donde los chicos ya estaban aparcando el coche, nada más ver a Emmett me abracé a él con toda la ternura que poseía en ese mismo instante.

- ¡Ummm! Voy a tener que irme más a menudo para disfrutar de mi regreso como lo estoy disfrutando ahora.- dijo algo provocativo.
- Te he echado mucho de menos mi amor.- mientras le decía esto mis labios no paraban de besarle por el cuello y la mejilla.
- Veo que ya ha llegado Carlisle.- dijo mi amado mirando el coche de nuestro padre.
- Si, quiere hablar con los dos, ha encontrado algo en Rumania.
- Pues no le hagamos esperar.

Mi gran amor me cogió de la mano y acariciándonos con la mirada subimos al despacho de Carlisle donde se encontraba con su mujer. Al entrar a su despacho con previo aviso Esme nos dejó a solas con su esposo despidiéndose con una enorme sonrisa que le hacía brillar los ojos de felicidad.

- Bienvenido a casa Carlisle, estos días que no has estado As ha estado algo preocupada.- le comunicó mi amado acariciándome la mejilla.- ¿Qué has encontrado?
- Ashley no debes estar preocupada, he conseguido estos libros específicos que solo hablan de Gregoriska, también he encontrado unos pergaminos redactados por Cayo, y tras estudiarlo todo muy bien, solo puedo añadir a mis investigaciones que debemos estar tranquilos, dentro de tres semanas será como todos los meses, no hay peligro alguno si sabes controlarte por ti misma, que hasta ahora lo estás haciendo bien.
- Bien no Carlisle, no puede ir bien cuando hago daño a mi esposo o alguno de mis hermanos.
- Con el tiempo no hará falta que te encerremos en esa celda odiosa As, confía en mí. Sé que eres fuerte y que pronto serás tú quien me des consejos a mí. Y te aseguro que jamás llegaras a ser un monstruo como tú antepasado, solo serás un vampiro con el poder de poseer cuatro dones distintos.

Carlisle parecía muy convencido de lo que me estaba diciendo, mi corazón paralizado se tranquilizó al ver que mi padre había dejado a un lado la cara de ogro de meses anteriores y que pronto yo tendría el suficiente autocontrol para poder enfrentarme a la luna llena, enfrentarme a mi misma y lo más importante para todos que no llegaría a ser un demonio succionador de sangre.

- También tengo una noticia que no sé si es segura o no.- comenzó a decir Carlisle interrumpiendo el beso dulce de mi amor.
- ¿Peligrosa? – dije algo asustada separándome de esos labios que no quería dejar de besar.
- No, no es peligrosa pero no estoy del todo seguro de que sea cierta, dicen las leyendas que el descendiente de Gregoriska que posea la marca podrá tener descendientes.
- ¿Descendiente? Eso quiere decir que As puede ser mama.- preguntó mi marido con entusiasmo.
- Sí, pero como he dicho no lo tengo muy seguro, me gustaría acabar de leerme estos libros para averiguar más cosas de ese tema. Sabes que las mujeres vampiras no pueden tener hijos al paralizarse todos sus órganos, pero… déjame estudiarlo.
- Seria genial.- dije pensando en que podría tener un bebe para cuidarlo, quererlo, amarlo estar siempre a su lado y enseñarle a vivir como nunca lo habían hecho mis padres con migo.

Después de finalizar la reunión con nuestro padre Emmett y yo nos fuimos a nuestro lugar privado, a nuestro paraíso de amor. Queríamos estar solos, necesitamos estar solos y ese era el lugar idóneo para estarlo.
Esta vez no cogimos el coche, ansiaba correr por el bosque sintiendo las frías gotas de agua que caían del cielo en mi piel para luego refugiarme en el pecho de mi gran amor.

Y llenos de felicidad, entrelazados uno contra el otro envueltos bajo el manto de la fría humedad de la cueva volvimos a encender la llama de la pasión, haciendo el amor como en nuestra luna de miel, sin miedo a que nos vieran, sin miedo a romper algo y con toda la furia y la pasión que nuestros cuerpos demostraban sin compasión.

¡No dejemos a un lado el día en que me presenté como vampira a la manda!

Fue exactamente dos días antes de irnos de viaje de novios. Edward había reunido a la manada al completo en el bosque,- seguridad para los humanos de la Push,- me encontraba algo nerviosa al pensar que no me iban aceptar en mi nuevo estado, una sanguijuela como decía Paul cariñosamente, ya que mi familia me hablaban de ellos como algo distante, dándome la sensación de que ellos no aceptaban mi transformación, pero me llevé una gran sorpresa al ver el recibimiento de mis amigos licántropos.

Cuando llegamos al centro del bosque los lobos habían organizado una fiesta sorpresa, algo raro ya que adornaron los arboles con tiras de colores y globos, montaron una mesa con comida y hasta trajeron un equipo de música, la idea fue de Reneesme.

Al llegar allí Seth fue el primero en abrazarme cariñosamente.

- Bienvenida a nuestro mundo As, estas muy hermosa.- me dedicó unas palabras muy bonitas mi mejor amigo licántropo.
- Gracias Seth.- me abracé con mucha fuerza a él que este tubo que apartarse un poco debido al dolor que le estaba causando.- lo siento, tengo que controlar mi fuerza.-los dos reímos.
- Lleva toda la mañana preocupadísima por si no la aceptabais.- dijo mi amado divertido.
- Eso no se dice ¿vale?- le acusé riéndome.
- Como no vamos a aceptar a la mejor vampira de este clan, eres la única que vales aquí- dijo bajito riéndose con ganas.
- Te hemos oído Seth.- gruñó Bella tirándole una piedra a la cabeza.
- Que tonto eres pequeñajo.- le dije desordenándole el pelo.

A pesar del olor tan fuerte que desprendían mis amigos, que pronto me acostumbraría, me abracé a cada uno de ellos echando de menos a sus novias humanas que por seguridad no asistieron a la fiesta. Echando de menos también a uno de los miembros más importantes de la manada.

-¿Y Sam?- pregunté a Embry que fue el último a quien saludé.
- Sam siente mucho no asistir a la fiesta pero…..- Embry se quedó pensativo unos segundos.
- Sam ha decidido dejar la manada.- interrumpió Kankana los pensamientos de su compañero.- No quiere volver a pasar lo que pasó con Emily, no soportaría ver envejecer de nuevo a su nueva pareja, quiere envejecer con ella y morir con ella.
- Pero…. Sam es…
- El Alfa de las dos manadas en ahora Jacob, volvemos a ser una.- me aclaró Seth.
- Pobre Sam, si esto era su pasión, creía que adoraba ser licántropo.
- Lo adora pero no quiere sufrir.

Miré a Emmett algo triste por la decisión de Sam y nos unimos a la fiesta donde ya estaban la mayoría bailando y riendo, sin dejar a un lado que casi ya no quedaba comida en las mesa.

Estuvimos hasta el anochecer en el bosque celebrando mi nuevo nacimiento.

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