"Eternidad"





ETERNIDAD






Aclaración: Historia creada sin animo de lucro

INDICE

1. EL ENCUENTRO……………………...Pág. 1

2. MI PASADO…………………………...Pág. 10

3. LA FAMILIA CULLEN……………......Pág. 19

4. LEYENDAS…………………………....Pág. 28

5. PRIMER CONTACTO………………...Pág. 37

6. SENTIMIENTOS……………………....Pág. 45

7. AMENAZA…………………………......Pág. 54

8. FORKS………………………………....Pág. 63

9. NO HAY SOL SIN TI………………......Pág. 72

10. CELEBRACION Y FRACASO…….....Pág. 82

El Encuentro

No veo nada más que árboles pasando a mi alrededor, no se por donde voy, no sé lo que me persigue, solo sé que tengo miedo, mucho miedo y que no paro de sangra por un costado de mi barriga, la vista se me está nublando, el miedo se está apoderando de las pocas fuerzas que tengo, si paro esa cosa me matará y no sé cuanto podré seguir mas.

A lo lejos vi un claro, ¡por fin saldré de ese horroroso bosque!, pensé, pero cuando casi estaba alcanzando el claro algo grande y duro como un mármol me golpeó, caí al suelo pero no llegué a tocarlo porque unos brazos fuertes me agarraron en cuestión de segundo.
- No me hagas daño - le dije aterrada e intentado enfocar la vista para ver a mi cazador.
- Tranquila no te voy hacer daño ¿Qué te ha pasado? – Dijo esa voz armónica, tan hermosa que el miedo desapareció de mi interior, parecía un ángel.-  estas… estas sangrando….Carlisle.- gritó nervioso y con los brazos tensos, yo estaba mareada sin fuerzas,- ¿Quién te ha hecho esto? Carlisle…- volvió a gritar ese nombre.
- Vampiro. – dije pero luego me arrepentí porque de su pecho sonó un ruido, no lo distinguí bien no sé si era una risa, pensaría que estaba delirando, o un rugido sordo, no lo sé. El chico volvió a gritar ese nombre que llamaba con ansiedad sin dejar de mirar al claro donde yo me dirigía. Como una ráfaga de aire aparecieron lo que pude distinguir a cuatro personas, una de ellas con manos frías como el hielo me tocó justo al lado de la garganta, creo que para ver el pulso, no lo sé,  murmuraban entre ellos cosas que no pude entender bien debido a mi debilidad.
- Iros rápido, Emmett vete- dijo el chico de las manos frías muy insistidamente.
- Yo me puedo quedar, te ayudaré - dijo otra voz que no pude ver de donde procedía pero estaba segura de que era un chico, también con voz hermosa.
- ¿Cómo te llamas? – me preguntó uno de ellos pero no recuerdo nada más.

Debí desmayarme por que cuando desperté estaba en una habitación blanca, con una ventana sin cortina orientada al bosque, me estremecí al verlo. Llevaba unos goteros, debía estar en un hospital.
- ¿Cómo te encuentras? - la voz venia del otro lado de la habitación.- Soy el doctor Cullen.- dijo acercándose a mí con rostro tranquilizador a ver que me había sobresaltado su pregunta. Era muy guapo alto con pelo rubio y ojos dorados como la miel, parecía una estrella de cine.
- Hola, creo que estoy bien, no sé, me duele todo. – me quedé embobada al ver más de cerca ese rostro tan joven y tan perfecto, pálido como el mármol pero hermoso.
- Es normal tuviste un accidente, ¿Cuál es tu nombre? He intentado localizar a alguien conocido pero no he obtenido buenos resultados- me dijo el doctor con preocupación.
- Soy Ashley Dorougth, y no tengo a nadie.- dije con la voz apagada.
Giré la cabeza y fijé la vista en aquel bosque que me inquietaba al verlo. El doctor siguió con sus preguntas médicas, yo no le presté atención hasta que una de ellas atrajo mi atención.
- ¿Qué es lo que te estaba persiguiendo en el bosque Ashley?- su curiosidad me inquietó un poco pero no supe que contestarle, si le decía lo que en realidad vi me encerraría en un psiquiátrico, lo mejor era mentir.
- No estoy segura doctor creo que era un animal, un oso si no me equivoco.
- Esa herida no te la hizo un oso. Soy médico no policía puedes contarme lo que te ocurrió.- me sobresaltó su contestación, su voz era tan dulce y atrayente que no podía mentirle.
- Me caí al correr y me clavé una raíz que sobre salía de un árbol, no… no recuerdo mucho.
- Cuando mi hijo te encontró…- ¿su hijo?, ¿como ese ser tan hermoso y joven podía tener un hijo de casi mi edad? Porque mi edad es la que le echaba al chico que me cogió en sus brazos en el bosque-…dijiste algo sobre un vampiro.- salió de mí una media sonrisa.
- Doctor ¿de verdad cree que los vampiros existen? Suelo ver muchas películas de mido.- tragué saliva, ¿me tomaría por una loca?
- Te sorprendería lo que en realidad existe en este mundo. Me pasare más tarde.
Y con unos andares de modelo salió de mi habitación cerrando la puerta a su paso dejando un aroma a algo parecido a la canela mezclado con un olor que no lograba reconocer en ese instante.

Me sumí en un sueño tan profundo y real que…era tan real que al despertarme estaba empapada en sudor y con el corazón latiéndome como si hubiera corrido la maratón española.
- Tranquila – me dijo el doctor que estaba a mi lado cogiéndome la mano del gotero. – solo ha sido un sueño.
¡Un sueño!, pensé, creo que no, el sueño era tan real, ese ser que me perseguía en el bosque apareció por la ventana de mi habitación, estaba oscuro pero distinguía esos ojos rojos como el fuego y me entregó la pulsera de mi madre, cuya pulsera encontré en mi mano que estaba en ese momento formando un puño.
- ¿Estás bien? – Oí al doctor decir con preocupación.- te vas hacer sangre como sigas cerrando el puño con esa fuerza.
Le sonreí pero no dije nada, cerré los ojos, quería estar sola y creí que haciéndome la dormida el doctor saldría de la habitación. Y así fue, el doctor Cullen abandonó la estancia dejándome sola. Abrí los ojos seguido de la mano que contenía la pulsera de mi madre. Me puse a llorar al ver en ella lo que estaba grabado: “pronto estaremos juntas” y al finalizar la frase la marca de nacimiento que tenía en el lado derecho de mi barriga justo encima de la cadera.
- Mama. ¿Dónde estás?
Sabía perfectamente que ese sueño era muy real como todos los que tenía desde que desaparecieron de mi vida, mi padre, mi madre y mi hermano de ocho años. Todos se hacían realidad y no sabía el porqué. Magia, brujería, cosas paranormales, no lo sé pero estaba muy segura que lo irreal, existía.

Al anochecer el doctor volvió a mi habitación para ver cómo me encontraba.
- Estoy mejor doctor, gracias.- dije avergonzada bajo su mirada penetrante, había algo en él, diferente, raro, como si ocultara un secreto, su piel era como el del chico del bosque y el de mis sueños pero sus ojos eran diferentes, un color miel preciosos. No me había fijado que ese ser tan diferente radiara misterio hasta que se me pasó un poco el efecto de la morfina.
- Doctor… ¿cuando me va a dar el alta?
- Cuando me asegure de que está bien señorita…  Ashley – cambió el tono de voz, hablaba ahora más despacio, como si quisiera que nadie se enterara.- mis hijos han hecho una inspección por el bosque y no hay indicios de osos en esa zona.
Me quedé helada, el doctor seguía con ese tema, y ¿sus hijos? ¿Qué edad tenia? ¿Cuántos hijos? Me sentía mareada a causa de que empecé a híper ventilar. ¿Por qué esa insistencia sobre la persona que me perseguía?
- Estas bien…. –dijo él acercándose a mí y sentándose en un costado de la cama.
- Doctor, ¿usted cree en las cosas extrañas?
- Depende el grado de extrañez que tengan ¿por qué?
No sabía que decir, no sabía si contarle la verdad o callarme, pero necesitaba ayuda, sola no podía buscar a mi familia, que eso era lo que había ido hacer a Seattle.
- Doctor, ¿si le cuento la verdad? ¿No se reirá de mí? ¿No me tomará por una lunática?
- Por qué debería reírme, por casi te matan. – noté como su cara se ponía tensa esperando mi historia.
- El que me perseguía en el bosque era un chico, de tez pálida – miré su mano e intenté tocarle pero la apartó disimulando poner bien el gotero-. Tenía los ojos rojos como el fuego, era rápido y fuerte…pensé que era un vampiro, porque…. Dime que estoy loca pero sé que existen, lo veo en mis sueños, sueños que se hacen realidad… es difícil de creer y de explicar pero le digo la verdad, no estoy loca. Mire….- le enseñe la pulsera-. La pesadilla de esta tarde era él entregándome la pulsera de mi madre y cuando he despertado la tenía en la mano….sé que es una locura pero….
- Te creo. –dijo el doctor cortándome y desviando la mirada   hacia la ventana.
- ¿Me cree?
- Si, Ashley la marca que tienes en la cadera es… pues…
En ese momento entró una enfermera que venía a darme la cena. Y el doctor salió de la habitación sin dirigirme la mirada. Me quedé paralizada, el doctor me creía ¿Por qué? Debía averiguarlo ya que un humano corriente me hubiera tomado por una loca.

Me quedé dormida nada mas cenar, la noche fue tranquila, sin pesadillas. Al amanecer las manos de la enfermera me despertaron, me sobresalté pero al ver que era ella me tranquilicé enseguida.
-¡Te he despertado bonita! –dijo la enfermera con una voz dulce que me entraron ganas de quedarme dormida de nuevo.
- No tranquila, enfermera… el doctor Cullen ¿ha llegado ya? desearía hablar con él.
- No muñeca, el doctor hoy no va a venir, ha cogido unos días libres.- fastidio, pensé ¿Por qué ahora cogía unos días libres?
- Cuando me va a dar el alta.
- No estoy segura pero cuando él lo vea conveniente.
- Gracias.
Me quedé pensando en la conversación que tuvimos el día anterior, observando cómo los rayos de sol penetraban por la ventana sin cortinas haciendo reflejar en el suelo colores que nunca antes había visto. Pensé en lo tenso que se había puesto el doctor con cada palabra que le decía sobre ese ser y los cambios  de expresión que le provocaba cada silaba que le decía. Era extraño.
Esa misma noche tuve un sueño, no sé si podría decir un sueño o una pesadilla, tenía miedo pero quería quedarme, estaba en el jardín de mi casa jugando con mi hermano a la pelota, sin quererlo la pelota se adentró en el bosque que teníamos detrás de la casa, mi hermano fue corriendo –  ¡NO! , le gritaba yo pero el entro, seguidamente un niño de su misma estatura, mismo color de pelo pero con la piel blanca como el hielo y los ojos rojos como el fuego salió del bosque con la pelota en la mano. ¿Quién era? Tenía miedo pero quería ir con él porque ese ser era mi hermano- ¡MARCOS!
Grité y me desperté, llorando.
Tenía que salir de ese hospital y buscarle, buscarle hasta encontrarle aunque, en qué estado lo encontrara no me importaba, necesitaba a mi hermano.
Me levanté de la camilla quitándome las agujas del gotero, y casi sin poder andar salí de la habitación, cuando llegué a la puerta del ascensor me quedé mirando el reflejo, mi reflejo en la ventana, - donde podía ir así, en camisón de hospital, casi sin fuerzas, y con el rostro destrozado por el dolor que me infringía el no estar al lado de mi familia.
Regresé a la habitación y allí sentada en la ventana, mirando el bosque me quedé dormida de nuevo.

Pasaron los días y el doctor Cullen no apareció, ¿Cuántos días libres tendría? Necesitaba hablar con él. ¿Dónde estaba? ¿Por qué ahora desaparecía cuando más lo necesitaba?
Oí el carro de la cena, las enfermeras ya nos traían algo de comer, que horror, odiaba la comida de hospital, se abrió mi puerta y el olor a crema de patata me golpeo la nariz, ¡Qué asco! Pensé, pero esta vez la bandeja no la traía la enfermera si no el doctor Cullen.
- Doctor…- quería echarle la bronca por desaparecer así sin avisar pero su rostro y su voz tranquilizadora me paralizó, también tenía derecho a descansar algunos días.
- Ashley, ¿Cómo te encuentras? – dejó la bandeja sobre la mesita y la abrió para que yo comenzara a comer.
- Bien,
- Mañana por la mañana te daré el alta, ya te encuentro mucho mejor pero eso si ¿me harás un favor?
- Lo que usted me pida.
- No entres en el bosque.
- Tengo que hacerlo doctor, no tengo a donde ir, mi familia está allí dentro y…
- Si te doy casa y un trabajo ¿me permitirás ayudarte a encontrar a tu familia, pero a mi manera?
No sabía que decirle, el doctor me quería ayudar ¿Por qué? ¿Sería por la marca de mi cadera, la que tanto le interesó desde un principio pero que la enfermera nos interrumpió?
Dije que si con la cabeza ya que no lograba articular palabra y comencé a comer eso horroroso puré.
- Mañana hablamos. – me dijo el doctor acariciándome el pelo.
Ese gesto me hizo soltar una lágrima, mi padre siempre me acariciaba el pelo por las noches antes de ir a dormir y me daba un beso en la frente. ¿Por qué ellos?

Mientras yo me vestía con un pantalón vaquero azul y un suéter de seda rojo que me trajo la enfermera, aunque no se cierto de donde lo sacó, el doctor estaba firmando mi alta y entregándola en recepción. Cuando finalizó vino en mi busca sin la bata de medico puesta.
- ¿Ya estas vestida Ashley? – me dijo con voz paciente y aterciopelada.
- Si, - le dije saliendo del baño -. Ya estoy.
- Vamos, te llevara a tu nueva casa y te presentare al Director Harot. Tu jefe.
- ¿Mi jefe? – dije un poco cortada, el doctor se estaba tomando muchas molestias en ayudarme y no sabía cómo agradecérselo.
- Ya lo entenderás, ahora vamos.
Salimos del hospital por la puerta del garaje, ¡Dios mío! que cochazo tenía el doctor, un mercedes de última generación, no entendía bien de modelos de coches pero sabía exactamente que eso era un mercedes  nuevecito, que pasada. De color negro metalizado con los asientos de cuero negro, y lunas tintadas. El doctor tenía que tener mucho dinero ya que en la época que estamos solo los ministros podían tener esa clase de coches.
Me puse de copiloto sin decir nada, de vez en cuando lo miraba de reojos, miraba esa piel tan pálida como el ser de mis sueños, pero tan diferente, radiaba paz, tranquilidad, ternura, el doctor era diferente, tan bueno. Lo poco que duró el trayecto estuvimos en silencio, llegamos al pueblo y nada más entrar aparcó el coche al lado de una casita que por fuera era muy acogedora. Me quedé mirándola desde mi asiento casi con la boca abierta.
- Es tu nueva casa. – dijo el doctor abriéndome la puerta que exactamente no sé cuando salió del coche porque ni me percaté de que lo había hecho.- por cierto me puedes llamar Carlisle.
Me quedé mirándole a los ojos, creo que con cara de boba, ¿qué pensaría de mi?, solo pude decirle que si con la cabeza. Me llevó hasta la puerta de la casa cogido de mi hombro y casi empujándome con una media sonrisa en los labios.
- Ten, estas son las llaves. – me puso en mi mano izquierda un juego de llaves, una era de la puerta pero la otra ¿de dónde seria?
Abrí la puerta después de probar las dos llaves y entramos en silencio, el seguía sonriendo.
- Esta casa era de mi hija Rosalie y su pareja, esta bacía desde que nos trasladamos a las afueras, ahora es tuya.
- Pero solo hasta que encuentre a mi familia.
- Todo el tiempo que quieras.- me dijo el doctor sonriendo con gesto de felicidad.- la segunda llave es la del garaje, se entra por la parte de atrás de la casa.
- Muchas gracias Carlisle.
- De nada, ves a echarle un vistazo tengo que hacer una llamada, cuando acabes vamos a ver al profesor…
- Mi jefe.
Los dos sonreímos y cada uno se fue en una dirección. Subí las escaleras que estaban justo enfrente de la puerta de entrada, quise dejar la parte de abajo para el final. Nada más subir la escalera, había una especie de mini holt cuadrado con tres puertas, abrí una por una, eran las habitaciones, cada una del mismo estilo pero decorada con diferentes tonalidades de color, siempre colores luminosos y alegres. Al bajar las escaleras a la derecha, estaba la cocina, no era muy grande pero para mí sola sobraba, en el centro había una mesita con dos sillas, toda equipada con los electrodomésticos, para no vivir allí nadie estaba muy equipada, no faltaba nada. A la izquierda de las escaleras se encontraba el comedor salón, este sí que era grande, también muy bien equipada, lo único que no me gustaba de esa estancia era la ventana que daba a la parte trasera de la casa, al bosque. Me estremecí al verlo y el doctor me tocó el hombro al ver mi reacción.
- ¿Va todo bien?
- Si. La casa es muy bonita.
- Me alegro que te guste, ¿vamos a ver al señor Harot?
- De acuerdo, pues vamos.
Salimos de la casa y nos metimos en el lujoso coche, Carlisle puso rumbo al colegio de Seattle, su forma de conducir era tan relajante y suave que me sentía segura.
- No sé cómo le voy a pagar todo lo que está haciendo por mi doctor, es tan…- le dije apenas sin mirarle, me sentía avergonzada.
- No me tienes que agradecer nada, lo hago porque me apetece ayudarte no por lastima ni por obligación.
- ¿Puedo hacerle una pregunta personal?
- Si no es muy comprometedora.- me dijo sonriendo sin quitar la vista de la carretera.
- ¿Cuántos hijos tiene?
- Cuatro con sus respectivas parejas que también los considero mis hijos.
- Pero es usted tan joven.
- Son adoptados, mi pareja y yo no podemos tener hijos y decidimos adoptarlos.
- Ah.
- ¿Puedo yo ahora hacerte una pregunta personal?
- Si no es muy comprometedora.- los dos nos echamos a reír.
- ¿Cuántos años tienes?
- Veinte-tres – puso cara de extrañarle mi respuesta- ¿aparento más vieja? – le dije un poco asustada, odiaba aparentar mayor.
- No, te echaba unos  dieciocho.
Di un pequeño suspiro y el sonrío, la verdad es que siempre me echaban menos de los que tenía mi aspecto era como el de mi madre, piel rosada, morena de pelo y ojos marrones, delgadita y aspecto muy juvenil.
Llegamos al colegio de Seattle, en la entrada nos esperaba un hombre bajito, regordito, con gafas de pasta negra y medio calvo, era el señor Harot.
Nos condujo hasta su despacho y allí sentados en unas cómodas sillas forradas de una tela azul oscuro me explicó mi nueva función en el colegio, sería la profesora de música. La asignatura era nueva y optativa.
Me puse muy contenta ya que, no sé como lo adivinó el doctor, era lo que más me gustaba. Yo tenía en Washington una academia de música y canto, mi padre me la abrió con sus ahorros el día de mi diecinueve cumpleaños me iba de maravilla hasta su desaparición que por obligación tuve que cerrarla.
- Pues bien señorita Dorough aquí tiene la llave de la sala de profesores y todo tu material, la clase la tendrás de diez a once, de momento será una hora todos los días por que solo se han apuntado unos quince alumnos, esperemos que a final de curso sean más.
- Será un reto que me propondré. Muchas gracias señor Harot.
- A mi no me dé las gracias, déselas al señor Cullen que me ha salvado una asignatura que es muy buena para los alumnos, a mi forma de pensar.
Miré a Carlisle y él me devolvió la mirada con una sonrisa, salimos del colegio. Al llegar al coche le dije al doctor que me gustaría dar un paseo, llevaba mucho tiempo tumbada en el hospital y tenía las piernas entumecidas.
- Ten… - me puso en la mano derecha un pequeño móvil, era plano y no pesaba nada, última generación- si ocurre algo me llamas, tienes grabado mi número de teléfono y el de mis hijos Edward y Emmett, cualquier cosa que sea raro o simplemente te de miedo me llamas y lo más importante no entres en el bosque sola. ¿De acuerdo?
Sus palabras me aterraron, afirmé con la cabeza por que no podía pronunciar palabra, nunca antes me había dado miedo el doctor pero ese momento tuve ganas de echar a correr, se puso tan tenso y con la expresión tan dura que me asustó de veras. Al ver mi reacción relajo los músculos de la cara y me sonrío.
- No te preocupes de nada, todo saldrá bien.
El doctor se metió en el coche y se alejó con la misma dulzura con la que andaba. El sabía lo que en realidad había en ese bosque ¿Cómo? y ¿Cómo sabia hasta qué grado era peligroso? No lo sé, ahora tenía dos misiones, averiguar dónde estaba mi familia y averiguar más sobre la familia Cullen.
Me puse a andar camino a la casa pensando en todo lo ocurrido desde que llegué a este pueblo, no me acordaba muy bien donde estaba, me fijé en la carretera por donde habíamos pasado con el coche y encontré la casa sin problemas. Cuando me acerqué vi un coche aparcado en la entrada. Era pequeño, de tres puertas, un Volkswagen  de color azul malva, no había nadie en su interior.
Entré a la casa con precaución, tenía los oídos bien afinados por si oía cualquier cosa fuera de lo normal y echar a correr a tiempo, también me preparé el móvil por si tenía que llamar pero lo único que encontré era silencio y encima del recibidor unas llaves y una nota que decía:

Después de averiguar que tienes edad para conducir te dejo este coche para que puedas moverte por la ciudad, ya me darás las gracias cuando nos veamos, el móvil es solo de urgencia, el viernes a las nueve te quiero ver en la consulta para verte la herida.
Ten cuidado.                                                                        
Saludos Carlisle”

Me senté en el último escalón de las escaleras y me quedé pensando en cómo agradecerle todo lo que estaba haciendo por mí.

Me despertó la fuerte lluvia que caía esa mañana, la tormenta era muy fuerte, de un salto salí de la cama y me asomé a la ventana ¡granizo! grité, y no había metido el coche del doctor en el garaje, estaría todo abollado, ¡maldita sea! Pero me relajé cuando vi que solo era lluvia fuerte sin  pizca de granizo. Cuando me aseguré que no había rastro de hielo en el suelo, aunque no se veía nada en el exterior, me vestí y bajé a la cocina a desayunar, la casa olía a jazmín, ¿de dónde salía ese olor? ¡Pensé! era un olor maravilloso pero no tenía tiempo de averiguar el procedimiento, no quería llegar tarde a mi primer día de trabajo.
El coche iba como la seda, sin ruidos, suave, no como el viejo coche que tenía mi padre que de vez en cuando comenzaba a toser como un abuelo de cien años (mi hermano siempre decía eso)
No comencé a temblar de nervios hasta entrar en la clase, observé el material y los instrumentos que disponíamos mientras esperaba a los alumnos que no habían llegado aun pero no tardarían ya que el timbre de cambio de clase ya había sonado.
- Buenos días señorita Dorough. – me dijo una chica menuda, con pelo de color cobrizo muy dinámica. Nunca me habían llamado señorita, me sentía avergonzada.
- Buenos días,  sentaros donde queráis por favor.
Les dije mientras iban entrando en grupito, en la lista tenía solo quince personas pero al echar un vistazo mientras se sentaban pude contar unos diecinueve.
- Buenos días a todos, en primer lugar por favor no me llaméis señorita, prefiero que me llaméis Ashley, así me siento más cómoda.- todos afirmaron, parecían agradables-. Ahora si no os importa voy a pasar lista para poder conoceros mejor y…
- Perdona – me dijo una chica desde la puerta- sentimos llegar tarde, ¿podemos pasar?
- Si claro.
Me quedé embobada al verles entrar, eran tres, dos chicas y un chico, cada uno hermoso como muñecas de porcelana, las chicas eran preciosas, las dos del mismo tamaño, la primera tenía el pelo negro desordenado con ojos dorados y aspecto de duende muy delgadita para su estatura y la segunda con los mismos ojos que la primera, pelo largo casi por los hombros de color marrón con pómulos prominentes y labios demasiado grandes para esa carita de muñeca, la que había hablado tenía una voz tan angelical que parecía como si estuviera en un sueño, detrás de ellas iba el chico también muy hermoso, de piel blanca como las chicas y ojos también dorados, el pelo era castaño claro un poco desordenado, era alto yo diría que media uno noventa, su aspecto era desgarbado y juvenil y creo que eran de la misma edad.
Tenían unos andares espectaculares, tan glaciales, y vestían unas ropas conjuntadas que les sentaban tan bien que parecían modelos. Cuando la primera chica pasó por mi lado su aroma me recordó a la de mi casa, ¡Jazmín! pero con un toque de canela, me quedé atónita.
- No estamos en la lista, si quiere tomarse nota de nuestros nombres- me dijo el chico con esos ojos de color miel tan penetrantes, ¡los Cullen! Pensé, el doctor me dijo que sus hijos iban a este mismo instituto.
- Si dime. – dije con la voz temblorosa al ver su belleza.
- Ella es Bella Cullen, - cuando dijo su nombre la miró con unos ojos tan llenos de pasión que comprendí que era su pareja, por la forma que la tocaba y la protegía.- ella es Alice Cullen – dijo señalándola con una sonrisa en la cara-. Y yo me llamo Edward.
Tragué saliva, él era uno de los dos hijos que me había nombrado Carlisle.
- Gracias, podéis sentaros.

La clase trascurrió muy rápida y dinámica, adoraban la música y eso me hacía sentirme muy orgullosa y como si estuviera en mi propia casa, la casa que tanto añoraba, al final eran unos veinte cuatro alumnos, el director se pondría contento cuando conociera la cantidad de alumnos que asistieron, ahora tendría que mantener ese número hasta final de curso, sería difícil pero no imposible.
Los hijos del doctor no tuvieron ningún problema para tocar cualquier instrumento, sabían hacerlo a la perfección, piano, trombón, violín, guitarra, sabían tocarlo todo, eran especiales sobre todo Edward, tocaba el piano como un profesional. Me dio la sensación que la canción que tocó en su turno iba dedicada a Bella porque el minuto que duró la canción no se quitaron la vista de encima, era como si se hubieran quedado pegados visualmente. Era extraño, sabía que entre ellos había algo, pero ¿Por qué tenían el mismo apellido? ¿El doctor también había adoptado a sus parejas? Y ¿por que todos se parecían? misma piel, mismo ojos…
Esperaba que cantaran igual que tocaban ya que mi pensamiento era hacer un grupo con la clase pero eso sería más adentrado en el curso.
Al finalizar la clase me quedé apoyada en la mesa mientras salían los alumnos, se iban contentos, alguno me felicitaron por lo bien que lo habían pasado en clase, quise decirles algo a los Cullen, cuando pasaron por delante de mi mirándome y dedicándome una sonrisa los tres, aunque exactamente no sabía el que, pero me moría de ganas de hablar con ellos, no me atreví, sus miradas tan penetrantes me bloquearon.
Salí del colegio y me dirigí al parking, (tenía que ir de compras, necesitaba una cartera para llevar los papeles y todo lo necesario para la clase y algo de vestimenta ya que poseía pocas cosas en mi armario enorme), me quedé petrificada cuando me faltaba muy poco para alcanzar el coche, era él, apoyado en mi coche. Él me miró y todos se giraron, eran seis y él, tres de ellos, eran mis alumnos, los Cullen. Ese rostro, esos brazos, era él, su olor me vino de golpe como si fuera su aroma quien se quisiera meter dentro de mí, era él, estaba segura, me sonrío. Me vino la imagen del bosque, pero borrosa, era él. El chico de los brazos fuertes, el que me salvó de la cosa que me perseguía en el bosque.
Seguía petrificada, asumida en mis pensamientos mientras le miraba, ¿pensaría que estaba tonta? (No sé y no me importaba) hasta que una vocecita dulce y angelical me trajo de nuevo a la realidad.
- Se encuentra bien señorita Dorough.
Era Bella, la miré y le sonreí, ella me devolvió la sonrisa y miró a Edward que estaba a su lado, acariciándole el brazo, desprendían tanto amor que era como un cuento de hadas.
- Si, - no sabía que decir-. Es que creo que me he dejado unas cosas en clase. – Mentí, me daba mucha vergüenza acercarme a ellos, tenía que esperar a que se fueran.- creo que tendré que volver, mañana nos vemos a la misma hora chicos.
- Hasta mañana entonces Ashley. – me dijo Edward con cara de intentar leerme el pensamiento pero como si no lo pudiera conseguir.
 Esperé en la sala de profesores hasta que me aseguré que se habían ido, era de crías actuar así, bueno aun era una cría con veinte tres años, -es lo que siempre me decía mi padre-. Pero no pude hacer otra cosa, me moría de vergüenza, era él, no podía quitármelo de la cabeza, era tan guapo, tan perfecto, como todos los demás, al lado de ellos me sentía inferior.

Estuve más de la cuenta de compras, se me hizo tan tarde que cené en el centro comercial y me fui a la cama en cuanto llegué a casa.
Esa noche soñé con ellos.
Me encontraba en una sala grande, luminosa con paredes de cristal tintados de marrón oscuro y la decoración modernista, me encontraba sentada en un gran sofá de color marfil, a mi alrededor habían once personas, de las cuales a cuatro las conocía a la perfección, eran Carlisle, Edward, Bella, y Alice.
Apoyado en un pilar de la casa se encontraba él, mi salvador, tan perfecto y hermoso que no podía apartar la vista de su cuerpo atlético, era grande, musculoso, con el pelo oscuro rizado y esos ojos de color miel que los caracterizaba a todos, con esa piel como el marfil ¡suspire! En mi propio sueño.
Supe quien era la mujer de Carlisle ya que él la tenia cogida de la cintura, también muy hermosa, misma características que Carlisle, con pelo de color del caramelo y constitución pequeña.
También había una chica rubia con el pelo largo hasta la cintura y liso, muy guapa, parecía una modelo, su belleza sobresalía a las demás chicas de la familia estaba cogida de la mano de un chico del mismo semblante que Edward, apoyados en un pequeño sofá situado justo enfrente de donde yo estaba sentada.
Un chico rubio con el pelo rizado con apariencia musculoso pero curvado (era un poco más bajo que Edward) cogía la mano de Alice como si se fuera a romper.
Todos con el mismo color de piel  y de ojos excepto una pareja que me llamó mucho la atención, quise enfocarlos pero los veía borrosos, él parecía más grande que todos los demás y con piel más oscura, los tenia desenfocados y no entendía el porqué.
Me desperté justo cuando la niña de cabello rizado color bronce y ojos color chocolate (lo único que pude enfocar bien) me toco la mejilla.

No dormí bien esa noche.

Mi pasado

Impresionante, el día anterior una tormenta aterradora y hoy los rayos de sol me despiertan cegándome la visión. ¡Qué alegría! Pensé. Necesitaba un poco de calorcito en el cuerpo después de tanto frío y tanta lluvia. No estaba acostumbrada al clima de esa ciudad.
Aunque me sentía agotada me levanté con muchos ánimos. Me vestí después de darme una ducha relajante y con mi tazón de cereales salí al porche a desayunar.
El calorcito era gratificante, apoyada en el marco de la puerta comencé a pensar en el sueño de esa misma noche ¿se haría realidad? ¿Quién era esa pareja tan extraña y tan diferente a los demás? ¿Por qué los veía borrosos? Tenía un millón de preguntas y las respuestas las tenía el doctor. ¿Cuándo me iba ayudar a encontrar a mi familia? Y…
Algo se movió en el bosque, me sobresalté, un escalofrío subió por mi espalda haciéndome temblar los brazos y el tazón de cereales cayó al suelo. No vi exactamente lo que era, paso tan rápido que solo pude apreciar una sombra borrosa. Me dio tanto miedo que me metí en la casa, cogí las llaves del coche, el móvil que me entregó Carlisle y me puse rumbo al trabajo, llegaría pronto pero no me importaba. Más tarde recogería el tazón de cereales que se rompió en tres pedazos dejando todo el porche hecho un asco.
Los hijos del doctor Cullen no fueron ese día a clase, ni el siguiente, ¿estarían enfermos?
Al tercer día preocupada al ver que no venían pregunté al director, su respuesta fue “cuando hace sol el doctor aprovecha para ir de excursión con su familia”
¡Qué extraño! Pensé. Algo no cuadraba en todo esto y tenía que averiguarlo ¡ya! Durante esos días nada extraño volvió a ocurrir por el bosque estaba todo tranquilo aunque yo actuaba con mucha cautela.

Llegó el viernes, día de médico, aunque yo me encontraba perfectamente Carlisle se empeñó en hacerme una revisión, quería asegurarse que mi salud estaba en perfecto estado. Tenía todas las preguntas preparadas y ordenadas mentalmente para hacérselas en cuanto cruzara la puerta de la consulta pero al verle me quedé en blanco. Había algo en él y en sus hijos que me bloqueaban la mente, el sistema nervioso y el motriz ¿sería la belleza? ¿El aroma? No lo sé.
- Buenos días Ashley. ¿Cómo te encuentras?
- Muy bien doctor.- le dije embobada y avergonzada-.
- Que tal el trabajo ¿se portan bien los chicos?
- Tienes unos hijos maravillosos, son tan perfectos en todo.
- Bueno (sonrío agradecido) lo hago lo mejor que puedo. Voy hacerte unas pruebas y según como vea el resultado no hará falta que vuelvas al hospital.
- De acuerdo… doctor ¿Cuándo vamos a…?
- Todo a su tiempo Ashley – me interrumpió sabiendo perfectamente lo que quería  preguntarle ¡mi familia!-. Confía en mí, pronto los encontraremos.
- Pero es que tengo tantas preguntas y…
- Lo sé – me volvió a interrumpir-. Estas exhausta, cuando llegue el momento tendrás tus respuestas (le puse mala cara) Ashley te vuelvo a repetir que confíes en mi.
Asenté con la cabeza pero el doctor vio en mi rostro la preocupación que me comía por dentro, me acaricio la mejilla con esa mano helada que me provocó un escalofrío por todo mi cuerpo y me puso en manos de la enfermera para que me realizara las pruebas.

Estuvieron aproximadamente una hora haciéndome pruebas, que horror.
- Ya esta Ashley.- dijo el doctor entrando a las sala donde le esperaba para saber los resultado.- las pruebas han salido perfectamente.
- Ya se lo decía yo.
- Pero tenía que asegurarme. Te voy a dar el alta médica, ya no hará falta que vuelvas hacerte más pruebas que se que te disgustan.
- Odio los hospitales – le dije con escalofríos en el cuerpo, el sonrío-. Doctor me han hablado sobre la playa de la Push y mañana  me gustaría pasar el día por allí ¿Qué tal es aquella zona?
- ¡Segura! pero no vuelvas tarde esta a una hora y media de aquí y convendría que estuvieras en casa antes de anochecer.
- Muy bien, gracias Carlisle.
- De nada, llévate el móvil.
- Va siempre con migo.
-Nos veremos muy pronto.- dijo el doctor con una media luna pintada en sus labios y salió de la sala, tenía una urgencia.

La Push, me había informado de esa zona por Internet, era un pueblo que pertenecía a las tribus de los Quileutes, indios que tras muchas generaciones mantenían el pueblo con una belleza inigualable. Sus playas eran tan preciosas que no se podían comparar a las de Washington, esos acantilados, ese bosque que lo rodeaba  lleno de vida con ese color verde con toques marrones y ese aire que olía a naturaleza y sal de la mar y ese frescor. Era algo inimaginable. A pesar de la llovizna que caía ese día todo se veía con una luminosidad y unos colores asombrosos.
Dejé el coche en un parking habilitado en lo alto de una cala y bajé a la playa dando un paseo, hacía frío pero no me importaba era tan bonito aquello que no me desagradaba coger un resfriado con tal de memorizar esas imágenes en mi mente.
Cuando llegué a la orilla del mar me senté en una roca que sobresalía de un recodo de arena situado al lado del rompeolas.
Allí me sumí en el recuerdo.
Mi madre siempre me llevaba a la playa cuando algo me preocupaba, me sentía agobiada o triste porque aquello  me relajaba, el mar esa mar tan coqueta me hacía sentir otra pero se me hacia extraño tantas cosas del ayer que me sentía inquieta ¿Por qué no lograba relajarme? No podía estar allí sentada como si nada, tenía que encontrar a mi familia ¿Por qué el doctor no me ayudaba ya? No podía esperar más, tenía que hacer algo, me daba igual lo que Carlisle me dijera, tenía que ir al bosque.
Me levanté y miré a mi derecha involuntariamente y vi a lo lejos a un chico que se aproximaba a mí, paseando por la orilla del mar, su silueta me era familiar, era grande con piel morena, sería un Quileutes, lo deduje por la piel, comencé a caminar hacia él ¿Por qué? No lo sé, tuve curiosidad ¿Sería el de mis sueños? No estaba del todo segura, me recordaba tanto a ese ser borroso de mis sueños. El chico que se estaba acercando tenía el pelo tan largo y negro como el de mis sueños. A pocos metros pude observarle mejor, su cuerpo era de un adulto pero su cara era juvenil como la de un niño, vestía con pantalón corto y camiseta sin mangas ¡dios que frío! No, no era él.
Al pasar por su lado noté como de su cuerpo se desprendía un calor acogedor,-por eso esas ropas-.
- Hola. – Me dijo sonriendo, enseñándome unos dientes perfectos.- ¿buscabas algo?
- No pero ahora que lo dices, algún restaurante cercano para comer no me vendría mal.
- Por supuesto, ven te llevaré a uno que hacen unas comida exquisitas, por cierto me llamo Seth Clearwater. – me dio la mano y di un respingo al tocarle, estaba ardiendo ¿estaría enfermo?
- Yo soy Ashley.
- Bien Ashley - dejo caer la mano al darse cuenta de mi reacción-. ¿Eres nueva por aquí?
-Sí, bueno vivo en Seattle, he venido a pasar el día, me hablaron muy bien de este pueblo y me entró curiosidad de conocer esto. ¡Es tan precioso todo esto!
- Si, gracias, solemos tener muchos turistas que se suelen ir muy contentos de aquí, te doy la razón al decir que es todo bonito, que voy a decir es mi hogar.
Mientras hablaba no podía quitarle la vista de encima, era tan grande que daba miedo solo verlo pero a su vez era gratificante su compañía me sentía segura y muy a gusto, era tan simpático y amable que estar a su lado era grato.
- Es aquel, diles que vas de mi parte y te trataran como de la familia.
- Muchas gracias Seth y encantada de conocerte, bueno… ¿quieres comer con migo? – al finalizar la pregunta me arrepentí, no sé cómo se tomó la pregunta al ver su reacción me corte muchísimo.- bueno si no es molestia, no quiero que pienses que soy una lanzada, no, es por agradecerte lo atento que has estado y…
- Tranquila, te lo agradezco, no te preocupes, gracias por la oferta pero estoy en una misión y si el jefe me viera creo que no le haría mucha gracia, pero gracias de todas formas.
¿Una misión? ¿Sería algún tipo de policía secreta? Pero si era un niño
- Gracias de nuevo, nos vemos pronto.
El chico me dejó en la puerta del restaurante y riéndose se marchó de regreso a la playa.

Seth tenía razón con respecto a la comida estaba buenísima y la gente era encantadora, los Quileutes eran muy agradables y familiares, me sentí muy a gusto al lado de ellos.
No me demoré mucho al regreso, no quería llegar tarde a casa, pensé en lo que el doctor me dijo y la verdad la noche no me gustaba nada, me asustaba conducir con aquella oscuridad aterradora que se formaba  en el pueblo y además me sentía cansada y conducir una hora y media de regreso, se hacía pesado.
Me puse de camino a casa escuchando mi música favorita, ya había pasado una hora conduciendo, me faltaban dos millas para llegar a Seattle cuando algo me paralizó. A mi derecha entre los árboles del bosque algo corría a la misma velocidad que mi coche, era pequeño y veloz, frené de golpe (menos mal que no venia nadie detrás) y cogí involuntariamente el teléfono de Carlisle con las manos temblorosas. Esa cosa paró al mismo tiempo que yo, me asusté aun mas, estaba escondido detrás de un árbol observándome, cerré los pestillos aunque creo que eso no lo detendría.
- Carlisle ayúdame por favor hay alguien…- estaba temblando y muy asustada, me costaba respirara por culpa del miedo-.
- Tranquila Ashley ¿Dónde estás?
- No lo sé, creo que estoy casi a dos millas para llegar, hay alguien que me persigue en el bosque.
- No pares, sigue conduciendo Ashley enseguida estamos allí. – me colgó-.
- Carlisle no cuelgues, Carlisle…
Tire el móvil en el asiento del copiloto y puse el coche en marcha pisando el acelerador a fondo. Cuanto más corría yo, esa cosa corría más aun.

Me temblaba cada músculo de mi cuerpo, estaba aterrada, me recordó a las películas de miedo que solía ver de pequeña, cuando el protagonista era perseguido por algún tipo de monstruo y no había nadie en la carretera para socorrerlo.
Me puse a ciento sesenta por la carretera, sabía perfectamente que a esa velocidad podría matarme pero mi pie no obedecía a mi cerebro y no cesaba de acelerar.
- ¡Marcos!
Grité frenando de golpe cuando vi a mi hermano en medio de la carretera mirándome con esos ojos como el rubí. En una décima de segundo me vi rodeada por tres coches que surgieron de la nada, mi hermano desapareció.
- Ashley. – Me dijo Carlisle golpeando el cristal- ya puedes salir estas a salvo.
Abrí los pestillos y sin mover un solo músculo de mi cuerpo me vi rodeada por los brazos de Carlisle que me sacó del coche en volandas, comencé a llorar pronunciando el nombre de mi hermano abrazada a él.
- Jasper llévate su coche, Emmett, Edward rastrear la zona… estas a salvo, tranquila vamos a casa.
El doctor me introdujo en su coche y nos dirigimos a mi casa, durante el camino no dije ni una sola palabra estaba como en shock. Carlisle de vez en cuando me tocaba la cara y me decía alguna que otra cosa pero no le respondía no tenia ánimos, estaba asumida en esa imagen, analizándola de arriba abajo y logrando entender el porqué.
Llegamos a casa y Carlisle me llevó al sofá, allí me sentó y me entregó un vaso de agua, demasiado dulce para ser solo agua, ¿sería algún tipo de medicamento?
- Toma te sentirás mejor si bebes algo.
- Era mi hermano Carlisle.
Llamaron a la puerta y él fue quien abrió, nada más abrir entraron Edward encabezando la fila, el chico rubio de mis sueños y él, mi salvador.
- No hemos encontrado nada Carlisle.- Dijo Edward dejándose caer en el respaldo de sofá sin dejar de mirar fijamente a su padre.
- Esta bien, gracias chicos…Ashley creo que a Jasper no lo conoces.- dijo Carlisle  cuando vio que lo miraba con curiosidad.- es la pareja de mi hija Alice.
- Tanto gusto en conocerte.- dijo Jasper con una sonrisa abierta.
- Y el es Emmett mi hijo, él es el que te encontró en el bosque.
Apoyado en el armario sobre su hombro derecho Emmett me miró y con una media sonrisa dibujada en el rostro me saludo con la mano. Agaché la cabeza avergonzada, preocupada y un poco nerviosa al verme rodeada de tanta belleza. Cuando me miré las manos, fue en ese mismo instante, no sé por qué, es cuando comprendí el misterio de los Cullen.
- ¿Que es lo que viste?
Me puse en pie y les di la espalda apoyando las manos en la mesa, suspiré y comencé hablar temblorosa.
- Como quieres que confíe en ti Carlisle si se que sois vampiros.- no era una pregunta era una afirmación.-
Me giré y miré uno por uno fijamente pudiendo ver como los cuatro se habían quedado como estatuas rígidas mirándose unos a otros.
- No sé qué clase de vampiros sois ya que tenéis esos ojos dorados y os mezcláis con los humanos pero tampoco sé si puedo confiar en vosotros.
- Ha llegado el momento Ashley! Necesito saber todo tu pasado para poder responder a tus preguntas.
- Puedes confiar en nosotros.- dijo Emmett acercándose a Jasper  y colocando su mano izquierda en el hombro de su hermano.
Me volví a sentar y coloqué las manos en mi rostro, tenía ganas de llorar pero no podía. Debía confiar en ellos, creo que se lo habían ganado después de todo lo que habían hecho por mí. ¿Por qué lo hacían? Era una cosa que me tenían que explicar pero primero debían saber mi historia.
Mire de nuevo a Carlisle y comencé a contarles mi pasado;
“Nací en el 2022 en Italia, mi madre era de Washington y mi padre de Roma. Se conocieron en un congreso que se realizaba en Venecia y bueno se casaron, al año me tuvieron, nada más nacer nos trasladaron a Washington. Éramos una familia normal, mediocre, no nos metíamos con nadie e incluso pasábamos desapercibidos.
Después de nacer yo mi madre tuvo unas cuantas intentonas de quedarse embarazada de nuevo pero no lo lograba hasta que por fin nació mi hermano por inseminación ya que tuvo complicaciones en mi parto y eso le trajo problemas para concebir. Mi familia ya estaba completa. Éramos felices los cuatro – tragué saliva y parpadeé un par de veces para no llorar, lo estaba deseando.- Todo empezó cuando cumplí los veinte años, mi padre recibió una visita la misma noche de mi cumpleaños, ese hombre era extraño, vestía con una capa roja – pude observar como Edward y Carlisle se miraban con el rostro desencajado.- no le vi el rostro pero parecía que  mi padre lo conocía a la perfección. Salieron a la terraza mientras yo jugaba con mi hermano, tal vez para que no les oyéramos, al poco tiempo oí gritar a mi padre muy enfadado y decidí salir a ver lo que ocurría mientras mi madre abrazaba a mi hermano con pánico pintado en su rostro, lo único que pude entender ya que hablaban en italiano, pero creo que un italiano antiguo, o me atrevería a decir latín, no estoy segura, yo sé italiano y os aseguro que ese idioma no lo había escuchado en mi vida – esta vez se miraron entre los cuatro con los músculos tensos.- lo que dijo fue; “ vampiro, eclipse y marca del diablo” cuando se dieron cuenta de mi presencia el hombre desapareció. Des de aquel día mi padre recibía muchas llamadas y visitas de gente extraña, mi padre me decía que eran amigos pero no le creí.
Una noche oí hablar a mis padres sobre historias de vampiros, sobre mi marca de nacimiento y sobre ese hombre de la capa roja, se llamaba Maison, creo, también les oí decir que tenían que hacer un viaje muy pronto. Me asuste, sentí que los perdía, estaban metidos en algo muy gordo y no entendía nada. Debo reconocer que al principio creía que se estaban volviendo locos, pero conforme iba pasando el tiempo les creí, les creí por mis sueños, esos sueños que se hacían realidad, era extraño creer en cosas de vampiros y cosas sobrenaturales pero desde muy pequeña mis padres siempre me contaban historias de esas, llegué a pensar que todo esto lo sabían desde mi nacimiento por eso me preparaban pausadamente sin llegar a despertar mi interés.
- ¿Volviste a ver a Maison? – me interrumpió Carlisle.
- No.
- No puede ser de la guardia, lo conoceríamos. – dijo Edward con el rostro lleno de preocupación mirando fijamente a Carlisle como respondiéndole a alguna pregunta que no oí.
- Hablaré con Elezar, él conoce a la perfección cada miembro de los Vulturis.
- Vulturis ¿Quiénes son? – pregunté preocupada.
- Son los cimientos de nuestra civilización, el alquerre mas grande que existe, los creadores de las reglas vampíricas, los más ancianos, pero prosigue ya habrá momento para hablar de ellos.- me cedió de nuevo la palabra.
- Una noche me crucé con uno de ellos, tenía la piel pálida como el hielo y los ojos rojos como el fuego, un color tan intenso que… no he podido olvidarlo desde entonces, me aterré solo verlo, empecé a investigar yo sola todo lo que sucedía hasta que me descubrió mi padre, sus palabras fueron “hija deja eso, yo me ocuparé de todo tu sigue con tu música y tu vida, deja a papa que se ocupe de los problemas que no te conciernen”. Mentía, todo estaba relacionado con mi marca y sabía que era yo la causa de todo. No le hice caso y seguí con mis investigaciones pero sin éxito.
Una mañana me levanté sobresaltada después de tener uno de esos sueños horrorosos que solía tener y encontré en mi mesita de noche una nota de mis padres que decía algo así;
Buenos día hijas, hemos ido de excursión a Seattle volveremos pronto, si ves algo extraño huye, corre y no mires atrás”
Esas fueron sus palabras y no supe nada más de ellos ni de la gente extraña que los visitaba hasta hoy. Sé que están aquí, la cosa que me perseguía era mi hermano y es uno de ellos.
Comencé a llorar al recordar la cara de mi hermano, esa cara pálida y esa expresión desencajada era horrible la situación en que me encontraba.
- Solo tiene ocho años.
- Un niño inmortal.- dijo Jasper con la voz teñida de pánico y un sonido sordo que le salió del pecho.
- No puede ser de la guardia, jamás convertirían a un niño.- le dijo Carlisle a Edward con el mismo miedo en su voz.
- Y entonces ¿Por qué la capa? – preguntó Emmett con tono agresivo cambiando de posición y colocándose al lado de Edward.
- Pudo ser algún miembro de ellos en antaño y ahora…- comentó Jasper en voz baja como sumido en sus pensamientos.-
- Ashley – me dijo Carlisle atrayendo mi atención ya que Jasper me había dejado aterrada con su reacción- no te preocupes, sabremos la verdad muy pronto.
- Y no temas montaremos guardia las veinticuatro horas del día, nadie se atreverá hacerte daño.
Mi corazón comenzó a palpitar fuertemente cuando mi salvador termino de decir la frase, no sé si por la dulzura en como lo decía, por su mirada penetrante o por que puso su gran mano en mi hombro, no lo sé, no era lógica mi reacción, pero no podía evitarlo, era tan hermoso.
Al ver mi reacción él me dedicó una sonrisa tan bella que me congeló por unos segundos.
- Bien.- interrumpió Carlisle.- creo que va siendo hora que nos pongamos en marcha.
- Pero aun no tengo mis respuestas.
Salí por la tajante yo había explicado mi historia y el doctor se quería marchar sin darme respuestas.
- Tiempo al tiempo, necesito saber para poder resolver.
- Ya pero vosotros sois vampiros y yo…
- Confía en nosotros Ashley- volvió a decir Emmett esta vez con rostro serio.

Cerré la puerta con llave cuando salió el último miembro de los Cullen, seguidamente me asegure de que las ventanas estaban bien selladas y me acosté en la cama. No dormí esa noche pensando en todo lo que me había sucedido en ese día, en mi hermano, en los Cullen. Estaba indecisa ya que estaba huyendo de los vampiros y me había metido de lleno en un alquerre de vampiros ¿buenos?
Necesitaba ver a mi familia, volver a ver a mi hermano a pesar del miedo que me daba, necesitaba abrazarle y pedirle explicaciones

¡Necesitaba a mi familia!

Debí quedarme dormida el domingo anterior por que el despertador me sobresaltó en cuanto comenzó a sonar, antes de levantarme me aseguré de que era lunes ¡SI! Era momento de levantarse para ir a trabajar. Un domingo desperdiciado ¡que fastidio! Pero creo que necesitaba dormir. Me dolían todas las articulaciones del cuerpo, no me podía creer que hubiera dormido casi veinte cuatro horas ¡buff! Necesitaba una ducha relajante, una buena dosis de analgésicos para el dolor y un coche que volara porque si seguía a si iba a llegar tarde al trabajo.
Al llegar a clase mis alumnos ya estaban sentados, unos tocando sus instrumentos, otros hablando en grupito y ellos con la preocupación insertadas en sus caras, alerta por si ocurría algo, les mire también con preocupación y Alice me dedicó una sonría que le devolví sin ganas.
- Buenos días chicos siento llegar tarde he tenido un problemilla con el despertador.- odiaba mentir pero no les iba a contar que como una loca estaba debatiendo yo sola si levantarme o no de la cama-. Hoy vamos a empezar con los bajos, Karen, Brian, Kevin iros colocando en la plataforma que…
- ¿Se puede? – Dios mío no, que estaba haciendo él aquí, no.
Mi cuerpo comenzó a temblar en cuanto miré hacia la puerta y lo vi entrar a él, mi salvador, creo que me puse roja ya que sentí como me ardía la cara.
- Si pasa.- dije con la voz temblorosa- ¿Qué estás haciendo aquí? ¿No tienes clase de arte?
- La he cambiado por la clase de música. ¿Hay vacantes?
- Si claro, siéntate donde quieras.
Emmett se dirigió a una silla vacía justa al lado de Edward, y con una sonrisa de oreja a oreja paso por delante mía con andares de modelo. Me tuve que sentar y tranquilizarme mirando el libro de música del profesor, noté como Bella y Alice se reían en silencio mirándose entre ellas, seguro que se reían de mí al ver mi reacción ya que claro está al ser vampiros los cambios de estado de un humano lo captaban a la perfección.
La clase transcurrió como todos los días, no me podía quejar porque tenía unos alumnos fantásticos, aunque mientras explicaba intentaba no mirar a Emmett porque solo con visualizarlo, aun que solo fuera de pasada, mi corazón se desbordaba.
Mientras el primer grupo tocaba una canción instrumental clásica me puse a pasear por la parte de atrás de la clase escuchando cada nota que los chicos interpretaban y mi cuerpo se congelo al ver por la ventana en medio del parking a mi hermano mirándome fijamente.
Los chicos reaccionaron en seguida colocándose a mi alrededor como formando un escudo.
- Vamos Ashley.- dijo Emmett cogiéndome por los hombros con la voz inaudible para que el resto de clase no lo oyeran.
- Voy a llamar a Carlisle.- dijo Edward con preocupación.
- Nosotras vamos a echar un vistazo.
- ¡No! – Dijo Edward con furia pero muy bajo casi imperceptible para mí y eso que estaba a su lado.- no os mováis de aquí es peligroso.
- Edward por favor.- se quejó Bella.
Edward le echó una mirada a Bella de furia, preocupación, protección, no lo sé, pero Bella no insistió mas.
- ¿Qué ocurre señorita? – peguntó una alumna con curiosidad al ver los movimientos extraños que habían realizado los Cullen.
Emmett me miró como diciéndome que le dijera algo a la chica, que me la quitara de encima.
- Nada Susi… chicos cinco minutos de descanso.
Me dirigí a la puerta escoltada por Emmett, las hermanas se quedaron sentadas para no alarmar al resto de compañeros.
Cuando salimos nos encontramos de cara a Edward que colgaba su teléfono en ese mismo instante.
- Dice Carlisle que cuando acabe la clase la lleves al hospital, de allí os iréis a casa.
- ¿Ha casa? ¿Está seguro? ¿Y Adam?
- El sabe lo que hace.
- ¿Quien es Adam?- dije al ver la tensión de Emmett.
- Es la pareja de nuestra hermana Rosalie, volvamos a clase.- dijo Edward casi empujándonos para que entráramos en clase, estaba nervioso y eso me preocupaba.
Al finalizar la clase nos dirigimos al parking sin hacer ninguna parada de camino, como era evidente mi hermano ya no estaba pero yo salí del colegio con alguna esperanza de verle, Emmett visualizó el perímetro del bosque y me introdujo en su coche con suavidad y puso rumbo al hospital.
- Relájate Ashley, te va a dar un ataque al corazón como sigas temblando y híper ventilando  de esa manera. Tu corazón te va muy deprisa.
- Lo siento… le tengo miedo pero a la vez quiero abrazarle, besarle y hablarle.
Los ojos se me llenaron de lagrimas Emmett hizo un intento de cogerme la mano pero se lo pensó mejor y volvió a colocar la mano en el volante.
- Todo saldrá bien ya lo veras.
Estuvimos unos minutos en silencio, lo odiaba necesitaba distraerme para lograr tranquilizar a mi corazón, fui yo quien rompió el silencio.
- ¿Que se siente al ser vampiro?- Emmett  me miró de reojos y sonrío.
- Bueno es algo… diferente, te sientes libre, poderoso y puedes hacer cosas que siendo humano estarías muerto a la mínima.
- Pero vosotros no sois como mi hermano ¿por qué?
- Porque somos vegetarianos, nos alimentamos de animales porque no queremos hacer daño a los humanos.- Me quedé asombrada con la boca abierta, él sonrío.- somos diferentes, es duro porque la sangre animal no es tan apetecible como la humana pero lo sobrellevamos bien.
- Pero…
- Ashley dejemos las explicaciones para más tarde, hay tiempo para todo.
- Si… pero ¿Cómo te convertiste?
- Mas tarde ahora tenemos que hablar con Carlisle.
No me había dado cuenta pero ya estábamos dentro del parking del hospital y Emmett estaba abriéndome la puerta del coche. Subimos el ascensor en silencio mirándonos de reojos muy de vez en cuando. Al llegar a la tercera planta Carlisle ya nos esperaba en la puerta del ascensor.
- Buenos días Ashley. – me saludó el doctor intentando ser natural como si nada estuviera pasando pero me di cuenta enseguida que estaba horrorizado. – vamos a mi despacho.
En el despacho Emmett le contó lo ocurrido a su padre, Carlisle iba de arriba abajo de un lado a otro de la habitación, me estaba poniendo nerviosa pero no debía decirle nada porque estaba muy concentrado pensando en la situación vivida esa mañana.
- No es normal que se muestre en público, si hubiera querido hacerle daño hubiera acudido a la casa.
- Eso si no ha estado ya allí. – miré a Emmett con pánico en los ojos.- tranquila no hay rastro de efluvio vampírico en tu casa.- se le daba muy mal mentir a Emmett su cara lo delataba.
- Tenemos que averiguar lo que quiere, Ashley tu hermano se está dejando ver porque de algo quiere avisarte…..- se quedó en silencio unos segundos que para mí me parecieron minutos.-  puede que esté relacionado con la pulsera…. A lo mejor quiere decirte que estas en peligro o….
Carlisle se quedó en silencio cuando algo se le paso por la cabeza, se quedó helado, petrificado, se quedó congelado. Al ver su reacción me levanté de la silla y le cogí de la mano.
- ¿Que está pasando Carlisle?
- Llevemos la a casa hijo, hay mucho de qué hablar y este no es un lugar apropiado para hacerlo. Os sigo.
- Vamos. – me dijo Emmett muy despacio y empujándome hacia la puerta con dulzura.
De camino Emmett estaba de nuevo muy callado, tenso y con el rostro enfurecido, me daba miedo pero era tan guapo que eso lo compensaba todo.
- Emmett ¿puedo hacerte una pregunta?
- Si dime.- dijo si quitar la vista de la carretera.
- ¿Ya es mas tarde? – tuve pánico a su reacción pero enseguida me relajé cuando comenzó a reírse.
- Eres genial – me enrojecí, me sorprendía encontrar un extraño vinculo creciendo entre Emmett y yo, teniendo en cuenta que él era el que más miedo me daba de todos ellos aunque por otra parte era el que enloquecía a mi corazón.- está bien te voy a contar como me transformaron… tenia veinte tres años cuando me ocurrió, unos amigo y yo nos fuimos al bosque a cazar osos, era nuestro hobby favorito, ¡me encantan los osos! – dijo como recordando en ese momento a uno y con la cara llena de felicidad.- primero jugábamos con ellos le hacíamos sufrir un poco….- me miró de reojos.- dejaré los detalles aparte, no quiero asustarte ni que pienses que soy malvado… uno de ellos me tomó por  sorpresa, y el que jugaba en ese momento fue él, se ensaño con migo sin agotarse una sola pizca…..- se quedó en silencio recordando algo que no quería decirme, a lo mejor para no asustarme ya que lo miraba con angustia al estar imaginándome la situación.- Para ese entonces él ya había terminado de jugar conmigo, y supe que iba a morir.- Recordó Emmett suavemente, volviendo de sus pensamientos.- No podía moverme, y mi conciencia se estaba disipando, cuando escuché lo que pensé que sería otro oso, y una lucha por ver quien se quedaba con mi cadáver, supuse. De repente sentí como si volara. Me imaginé que había muerto, pero intenté abrir los ojos de todos modos. Y entonces la vi - Su rostro parecía incrédulo ante el recuerdo – y supe que estaba muerto. Ni siquiera me importaba el dolor, luché por mantener mis párpados abiertos, no quería perderme ni un segundo el rostro del ángel. Estaba delirando, por supuesto, preguntándome porque no habíamos llegado al cielo aún, pensando que debía de estar más lejos de lo que yo había creído. Y entonces me llevó ante Dios.- Él rió con una risa profunda y atronadora. - Pensé que lo que ocurrió a continuación era mi juicio final. Había tenido demasiada diversión durante mis 23 años humanos, así que no me sorprendieron las llamas del infierno.- Rió de nuevo, aunque yo me estremecí.- Lo que me sorprendió fue que el ángel no se marchó. No podía entender como algo tan hermoso podía estar en el infierno junto a mí, pero estaba agradecido. Cada vez que Dios venia a echarme una ojeada, yo temía que se la llevase, pero nunca lo hizo. Y entonces el dolor desapareció…y me lo explicaron todo. Les sorprendió lo poco que me afectó todo ese asunto de los vampiros. Pero si Carlisle y Rosalie, mi ángel, eran vampiros ¿Qué tan malo podía ser aquello? - yo asentí aunque debo reconocer que me sentía celosa por la forma que hablaba de ella.-Tuve unos cuantos problemas con las reglas.- rió entre dientes.- bueno y esta es la historia que querías saber. ¿Te ha gustado? - Me preguntó de forma juguetona.
- Impresionante. ¿Rosalie es tu pareja? – tenía que preguntárselo si no me moriría de ganas de saberlo.
- Lo era, pero esa historia ya te la contare cuando llegue el momento.

¡Ya habíamos llegado a la casa!

La Familia Cullen


- ¿Te gusta?
Dijo Emmett abriéndome la puerta del coche, me quedé asombrada al ver la casa, rectifico, no era una casa si no una mansión, nunca en mi corta vida había visto una casa de esas dimensiones oculta entre la naturaleza del bosque que la hacía aun más hermosa y misteriosa, eché una rápida ojeada y vi que tenía tres pisos más el ático, lo que pude contar con las ventanas, la estructura exterior era rectangular, tenía dos entradas, la entrada a la casa encabezada por dos escalones pequeños de mármol    
(No tenia porche) y la entrada al garaje con una puerta doble de hierro pintado de marrón oscuro. Todo alrededor de la fachada principal estaba adornado con un pequeño jardín, con toda clase de flores que entre ellas distinguí el hermoso jazmín que ambientaba mi casa. Debía tener una buena luminosidad en el interior ya que tenía grandes ventanales acristalados y desde fuera parecía que  no tuvieran cortinas adornando el interior. 
- ¿Entramos?- me animó Emmett sonriendo al ver que seguía embobada mirando la fachada de la casa.
- Si, vamos.
Carlisle ya había llegado, no dejó el coche en la entrada como hizo Emmett si no este lo metió directamente en el garaje y nos esperaba en la puerta junto a su esposa.
- Encantada de conocerte.- me saludó la esposa del doctor dándome la mano tímidamente mientras cruzábamos el umbral.
- Igualmente – dije con la voz temblorosa al notar esa piel tan helada.
- Esme es mi esposa.- anuncio Carlisle.- Pasa  te voy a presentar al resto de la familia.
- ¿Y Adam?- pregunto Emmett con tono alarmante.
- Está en calma Jasper está con él.
Miré a Carlisle con preocupación ¿qué pasaba con Adam? Emmett se veía muy preocupado por él, y yo no lo entendía muy bien, si todos eran buenos por que le alteraba tanto su reacción ante mí.
Carlisle me frotó el hombro, - un gesto de tranquilidad, - cuando le miré a los ojos, no le di más importancia a ese tal Adam. Iba a conocer en breve a una familia numerosa de vampiros y por lo que veía iba a pasar tal y como en mi sueño, Esme, la entrada, todo iba igual… al pensarlo me estremecí un poco.
- Vamos Ashley – me invitó a entrar Esme abriendo la puerta del salón.
No me atreví a dar un paso más al ver lo que me esperaba dentro, era la misma escena, estaban todos, todos mirándome, colocados justo igual, todo estaba en su sitio, todo estaba allí excepto la pareja extraña y las ventanas que no eran como las vi, un detalle insignificante pero ya cambiaba el escenario.
- ¿Ocurre algo Ashley?- preguntó Emmett con tono preocupado, este chico estaba muy tenso siempre, le iba a dar algo, bueno los vampiros ya están muertos, no te distraigas Ashley.
- Esto ya lo había soñado.- todos se miraron entre sí al finalizar la última palabra.- es igual que en mis sueños pero falta algo…
Me di cuente que estaba hablando para mí misma cuando Carlisle me dijo en el oído
“Todo va bien”.
Me llevó al gran sofá de piel color marfil y allí me sentó, los miré a todos uno por uno, era como si estuviera reviviendo de nuevo el sueño de la otra noche pero sentía que faltaba algo, no era completo.
- Ashley te he traído aquí.- comenzó hablar Carlisle con voz suave y atrayendo mi atención.- por que estas en peligro y deberías conocernos bien antes de todo, mi familia es la que te va a proteger y ayudar en todo este asunto que te rodea. A la mayoría ya los conoces pero me gustaría que conocieras nuestro origen, de donde provenimos.- lo miré con ojos de asombro, estaba alucinando, todo esto me venía grande y la verdad es que no estaba muy segura de que manera iba a absorber tanta información.- como sabes somos vampiros, yo, dijéramos que soy el cabecilla de este alquerre.
- El Alfa.- dijo Bella sonriente.
- Si pero yo lo definiría mejor como el padre de familia Bella ( se sonrieron los dos) y como ya sabes nos alimentamos de sangre animal, no hacemos daño a los humanos, aprendimos a controlar nuestra sed con el paso de los años y creo que nos va bastante bien (miró a su familia y les dedicó una sonrisa que a su vez tuvo la misma respuesta sincera y llena de amor por que en ese salón, en ese mismo instante se respiraba mucho amor, un amor difícil de describir con palabras, yo seguía atontada) ahora tu sabes nuestro secreto y como tal pasas a formar parte de nuestra familia por eso quiero que nos conozcas afondo, con esto no quiero decir que estés obligada a quedarte con nosotros esa es una decisión que solo tú puedes tomar, igualmente te vamos ayudar en todo, ya que para tocar un tema de vampiros necesitas a vampiros para resolver cualquier asunto. Ahora mis hijos te van a contar uno por uno todo lo que necesitas saber de nosotros. Pero si en cualquier momento te ves agobiada, con miedo o necesitas simplemente salir a tomar el aire no dudes en interrumpirnos.
Estaba en blanco, no podía pensar ni hablar, solo me limité a escuchar y a decir si con la cabeza, la única sospecha que me vino a la mente era que si no estaba obligada a quedarme con ellos porque se molestaban en contarme sus vidas pasadas, creo que con ayudarme les hubiera sobrado, o a lo mejor es que si querían que me quedara… Edward interrumpió mis dudas.
-  Bella y yo le contaremos nuestra historia primero si no os importa, tenemos que marcharnos, - Carlisle le miro y asentó con la cabeza.-  mi nombre como ya sabes en Edward Cullen soy de  Chicago, Illinois, mi afición es coleccionar coches y tocar el piano, lo primero es lo que más.- de las comisura de los labios le salió una media luna y Bella suspiro.- mi vida humana en Chicago era feliz y tranquila. Mis  padres tenían bastante dinero, mi padre fue un abogado de éxito. En septiembre de 1918 la epidemia de gripe mató a mis padres y estuvo a punto de acabar con migo. Nuestro médico era Carlisle, el cual me salvó la vida transformándome en vampiro.
- Fue la madre de Edward quien me pidió que salvara a su hijo.- añadió Carlisle también con una media luna pintada en sus labios.-  Ella parecía saber que yo podría salvarle de una manera especial y me suplicó que lo hiciera… continua Edward, todo tuyo.
- A partir de ese momento me hice pasar por el hijo adoptivo de Carlisle o por el hermano menor de Esme, hasta que nos traslademos a Forks.- Bella volvió a suspirar y su pareja le dedicó una enorme sonrisa acariciándole la mano que reposaba en su hombro.-  He estudiado dos veces la carrera de medicina, pero nunca la he ejercido.
Desde 1927 hasta 1931 tuve un período de rebeldía y durante esos años viví por mi cuenta lejos de Carlisle y Esme. Creía que podría alimentarme de humanos si fueran realmente malvados y usaba mi habilidad especial para evitar a los inocentes, pero no podía rehuir la deuda de haber tomado demasiadas vidas, sin importar cuánto se lo merecieran, y regresé con Carlisle y Esme, que me acogieron con los brazos abiertos.- miró orgulloso a sus padres.- y en el 2005, conocí a Isabella Swan. Su sangre me atrajo como una droga y comencé a encapricharme de ella. Bella sospechó de mi  secreto y aceptó que fuera un vampiro cuando lo averiguó. Nos  enamoramos a pesar de los innumerables inconvenientes. Tuvimos unos cuantos altercados antes de la boda pero eso te lo contaremos con más tranquilidad cuando llegue el momento.

Ya estamos, ¡que le ha dado a la familia Cullen con contarme las cosas cuando llegue el momento! ese era el momento.- Pensé con cara de incredulidad.
La historia de Edward  me estaba dejando asombrada, tenía un millón de preguntas para hacerle pero me daba miedo interrumpirle por si dejaba de contármela o le molestaba que lo cortaran, y aun quedaba que el resto contaran sus vidas pasadas, quería saberlo todo.
-  ¿Desde hace cuanto estáis casados?
-  En agosto hará exactamente cuarenta y tres años. – Edward posó sus dos manos en la cara de su mujer y con todo la pasión del mundo le dio un beso en los labios.
- ¿Cuándo la convertiste?
- Después de la luna de miel, - dijo Bella volviendo a besar a su esposo. Los demás rieron con ganas, Emmett dijo algo que no logré entender, de lo deprisa que lo pronunció, pero fue algo no muy bueno porque Bella cogió un jarrón que había adornando la mesa y se lo tiró sin mirar la dirección, menos mal que Emmett lo agarró en el aire, si no se hubiera puesto todo perdido de cristales y agua.
- Chicos os recuerdo que tenemos a una humana como invitada.- protestó Carlisle a sus hijos, los dos pidieron perdón en un unísono.
- Edward has dicho que tienes habilidades especiales. ¿Que…?
- Leo las mentes.
Me quedé blanca, Emmett y Alice rieron al ver mi reacción pero era evidente que reaccionara así a estas alturas sabría todo lo que pensaba de ellos y lo que pensaba de… su hermano. Noté como los pómulos se me enrojecían al notar el fuego que me subió pensando en mi salvador.
- Tranquila Ashley no logro leer tu mente con claridad, es algo borroso y sin sentido, en el único momento que logro oír tus pensamientos es mientras duermes.
- ¿Qué? – dijimos Bella y yo a la vez.
- ¿Cuándo has estado tu en su habitación? – dijo Bella con un tono celoso.
- Tranquila amor, fue la otra noche que Emmett y yo estuvimos de guardia en la casa, estábamos fuera y la escuché, sabía que estaba dormida y me asomé para asegurarme y si, escuchaba sus pensamientos o sueños como quieras llamarlos.
- ¿Y cómo es posible eso? ¿Es como Bella? – preguntó Esme con esa dulce voz de niña.
- Lleva la marca, todo es posible, pero lo averiguaremos Ashley.- dijo Carlisle al ver que quería realizar alguna pregunta relaciona sobre mi marca.
- Me toca. – anunció Alice eufórica sentándose a mi derecha en el sofá.-  fue en 1920 cuando me transformaron, corría un grave peligro y el doctor que me atendía, no era Carlisle, optó por transformarme para estar a salvo, no recuerdo mucho de mi vida humana, cuando te transformas sueles perder los recuerdos humano, tenía 19 años era de Biloxi, Misisipi. Yo también tengo un talento y creo que es mejor que el de mi hermano.- miró a Edward y le sacó la lengua.- puedo ver el futuro.
- Pero tus visiones Alice – le provocó Edward riéndose-. Son subjetivas y pueden cambiar.
- Calla, prosigo, yo también estoy casada con Jasper muchos, muchos felices años – le mando un besos a su esposo-.
- Y está obsesionada con las compras.- afirmó Bella poniendo los ojos en blanco.
- Cuéntale un poco cuando te trasformaron para que sepa el motivo Alice.- le animó Emmett, se le veía interesado a que lo supiera todo, a que no me perdiera ningún detalle.
- Sí, bueno fui ingresada en un psiquiátrico cuando era humana debido a mi capacidad para tener visiones. Allí me convertí en la favorita de un vampiro que trabajaba en el edificio. James, un vampiro cazador, que también tuvimos problemas con Bella, se propuso cazarme simplemente porque otro vampiro me deseaba. Tal y como le pasó a ella – señaló a Bella de nuevo.- Una vez que estuvo claro para el vampiro que trabajaba allí que James iba detrás de mí, me convirtió en vampiro antes de que James me pudiese matar. James mató al otro vampiro al instante. Yo no tengo memoria de esos hechos. Pero lo averigüé años mas tarde. Cuando salí de allí vi a Jasper en una visión. Él estaba buscando a alguien y le di lo que estaba buscando. Nos encontramos en 1948 y en 1950 encontramos a Carlisle quien nos ayudó. Fuimos miembros de la familia desde entonces. Y nos enseñó nuestro nuevo estilo de vida. Y hasta que te hemos conocido hemos tenido una vida normal sin problemas desde la última ¿verdad Bella?
La esposa de Edward sonrío abiertamente y de un empujón tiro a Alice del sofá y se sentó a mi lado pero lo hizo tan rápido que no me dio tiempo de reaccionar.
- Pues ahora me toca a mi contar mi historia que Edward y yo  tenemos que marcharnos, me llamo Isabella Swan bueno me llamaba ahora soy Bella Cullen – río entre dientes muy animada su marido lo hizo con ella.- soy de Fénix, Arizona o era, cuando era humano era un imán para los accidentes, es lo que siempre me decía Edward y Jacob.- se quedó pensativa.- creo que me lo decían todos, estaba matriculada en el instituto de Forks cuando conocí a los Cullen y  tenía un trabajo temporal en una tienda de deportes.- se quedó pensativa de nuevo.- me acuerdo que tenía una furgoneta roja que Edward mato para comprarme un monstruo de coche.
- Solo lo dormí amor. – rieron los dos a la vez.
- Nací en Forks, pero mi madre y mi padre se separaron cuando sólo tenía seis meses. Pasé la mayoría de mi vida en California y luego en Phoenix, Arizona dónde no era muy popular y nunca me sentí cómoda. Era bastante torpe y me acuerdo que no podía  hacer  ningún deporte ni bailar. Cuando mi madre volvió a casarse, decidí volver con mi padre.
En la escuela, fui bien acogida e hice amigos enseguida. La primera vez que vi a Edward y a su familia fue durante el almuerzo del primer día. En la clase de biología me obligaron a sentarme al lado de Edward ya que era el único asiento vacío en la clase. Él reaccionó extrañamente, haciéndome pensar que me odiaba. No cambie de opinión hasta dos semanas más tarde, cuando Edward volvió a aparecer por la escuela.
Después de un tiempo, y de estar investigando adiviné el secreto de Edward.
- Te lo dijeron, recuerda cariño.- le espeto Edward.
- Si me lo dijeron, acepté que fuera un vampiro porque estaba enamoradísima de él. Me salvo varias veces la vida y desde entonces se encarga de mantenerme viva. Los dos nos enamoramos a pesar de las diferencias y dificultades que existían entre nosotros. Fui  fatalmente herida tras el ataque del vampiro James, pero consiguió salvarme cuando Edward bebió mi sangre y detuvo el veneno que corría por mis venas.
- ¿El veneno? – pregunté con curiosidad.
- Si, Jame me mordió para convertirme solo para fastidiar a mi esposo pero Edward decidió no convertirme hasta más tarde. En mi décimo octavo cumpleaños, tuve un corte con un papel de regalo y estuve en grave peligro en la mansión de los Cullen.- río mirando a Jasper que este a  su vez puso cara de arrepentimiento- . Por esta razón, Edward decidió dejarme. - Noté que eso último le dolió a Edward al ver su expresión.- estuve en un estado casi catatónico durante semanas y solo me preocupaba de ir al colegio y al trabajo. Decidí hacer cosas arriesgadas para “oír” la voz de Edward, suena a locura pero es lo que me ocurría en verdad, con la ayuda de Jacob Black reconstruimos una moto. - Edward gruño bajito.- Los dos nos hicimos muy buenos amigos hasta que regresó Edward y hubo un pequeño enfrentamiento por qué Jacob se había enamorado de mi y claro habían aspectos diferentes que hacía no poder estar juntos los tres, aspectos que te contaré cuando llegue el momento. Intentaron matarme de nuevo la novia de James y bueno la familia Cullen con la ayuda de unos muy buenos amigos la derrotaron, nos casamos y… bueno Edward nos tenemos que ir ya… ya te contaré mas.- dijo Bella levantándose del sofá.- y tranquila que lo sabrás todo.
Otra que me dejaba a mitad.
- Pero Alice ha dicho que los recuerdos humanos se olvidan y tú bella pareces acordarte muy bien de los detalles después de tanto tiempo.
- Si los recuerdas a menudo después de la conversión se te quedan grabados, borrosos pero te acuerdas.- me aclaró Edward antes de salir por la puerta.
Observé como Edward y Bella salían de la casa por la puerta de atrás que conducía al garaje y pude oír como el coche se alejaba a gran velocidad.
- Jasper tu turno.- le cedió el turno Carlisle con un gesto de mano aunque este no se movió de su sitio, prefirió estar de pie al lado de Alice.
- Yo seré breve ya que no tengo mucho que contar.- Emmett comenzó a reírse de él a pierna suelta.- mi nombre completo es Jasper Whitlock Hale, en la actualidad Jasper Cullen. Me trasformaron 1863 con 20 años, era de Texas y mi habilidad es manipular las emociones de los de mi alrededor. – se me escapó un bufido era increíble, por eso la tranquilidad que sentía en mi interior, por que el estaba manipulándome seguro.- trabajé de comandante en el ejército confederado durante la guerra civil. Los vampiros que me cambiaron en 1863 eran muy diferentes de los Cullen, pues se alimentaban de personas.
Encontré a Alice en 1948, quien me llevó hasta Carlisle en 1950. Y hasta ahora.
- Si que has sido breve.- se burlo Adam.
- Mi pasado no ha sido muy agradable y preferiría no asustar a nuestra invitada.
- En eso estoy de acuerdo Jasper.- dijo Esme dándole la razón a su hijo, el manipulador de emociones.
- ¿Algún día me lo contaras todo Jasper?- le pregunté interesadamente.
- En cuanto estés preparada.- me aseguró medio sonriendo.
- Bueno querida soy Esme Anne Platt Evenson Cullen, nombre largo ¿eh? – Río para sí misma sentándose a mi lado y cogiéndome de la mano.- fui trasformada en 1921 por mi esposo. –miró a Carlisle con ojos de enamorada. –  tenía 26 años cuando ocurrió, nací en  Columbus, Ohio, me dedico a restaurar antigüedades, es mi pasión. – Se quedó pensativa y cuando se dio cuenta que la miraba con cara de credulidad sonrío y siguió con la historia.-  En 1921 tuve un bebe precioso que apenas me acuerdo de él, murió en mis brazos. No pude soportar su muerte y mi pareja en aquel tiempo no me ayudo y decidí tirarme por un acantilado. Asombrosamente quedé con vida, y Carlisle consiguió salvarme convirtiéndome en vampiro. A partir de entonces tomé el papel de madre en los Cullen casándome con Carlisle. Y ya ves estamos muy bien.
- Pero son muchos años, ¿Cómo lo hacéis para no aburriros?- es lo primero que se me ocurrió preguntar ya que la pregunta que tenía en mente podía hacerle daño a Esme porque era referente a su bebe.
- Acabas acostumbrándote y sacas cosas que hacer de donde sea, estudios, hobbies, lectura, pintura, lo que te dé en ese momento.
- Ah! Buff, suena extraño.
- Es normal.- comentó Emmett sonriéndome con esa sonría que me dejaba sin aliento y cambiando de postura colocándose enfrente de mí, apoyándose en la silla de diseño que hacia juego con el sofá, cuando comenzó hablar mi cuerpo reaccionó temblando de puro nervio.- mi historia prácticamente ya la sabes solo tendría que añadir algunos detalles como que fui transformado en 1935, dos años después de Rosalie, soy de Tennessee, estuve casado varias veces,  hay mucho tiempo de sobra. – Sonrío de nuevo, mi corazón se iba a desbordar.- y…
- Perdona que te corte, ¿Esme tú no tienes habilidades especiales? – me arrepentí de haber cortado a Emmett pero la curiosidad podía más.
- No, los únicos que tienen habilidades son Edward, Alice y Jasper.
- Ya, aunque controlar la sed creo que es una habilidad muy grandiosa.- lo dije mirando a Carlisle porque sabía perfectamente que el merito era suyo.-
- Yo no necesito ninguna habilidad, me sobra con mi fuerza.- dijo Emmett tocándose el brazo izquierdo, todos se burlaron de él.- tienen una envidia que no pueden controlar como soy el más fuerte de todos.
- Emmett sabes que no me gusta que os moféis con vuestras habilidades.- le riñó Esme.
- Emmett… ¿estuviste casada con Rosalie?- pregunte tímidamente mirando de reojos a Rosalie,-
- Si pero las cosas no salieron como debían salir y esta con Adam, que la ama y eso me sobra.
No pregunté mas, Rosalie me daba un poco de miedo cada vez que me miraba con esos ojos color miel y con gesto duro, Emmett se quedó en silencio y no añadió más a su historia, pensé que se había sumido en algún recuerdo de su pasado y afirmo que me dio celos.
- Soy Rosalie Hale.- comenzó hablar mirando a Carlisle con el rostro endurecido y sin cambiar de posición, cogida  a las manos de su pareja.-  Carlisle me tranformo1933 con 18 años cuando me encontró en un callejón a punto de morir, soy de Rochester, New York. Me gusta mucho la mecánica. Y no tengo nada más que añadir.
- Tu también siendo breve.- le acusó su pareja.
- Soy de la mentalidad de Jasper mi pasado no ha sido muy agradable, y la verdad es que no estoy por la labor de contarla. – Carlisle y Esme se miraron con cara de disgusto pero no dijeron palabra, Rosalie le cedió el turno a su pareja.
- Yo soy Adam Blackmer creo que habrás oído hablar de mí y no quiero que me temas, no soy malvado ni nada por el estilo solo que en este asunto de la sangre animal soy nuevo, apenas llevo un año y me cuesta mucho controlar la sed cuando un humano se acerca a mí, al principio maté a unos cuentos.- me puse tensa en un instante dejándome caer sobre el reposa cabezas del sofá.- no temas para eso está Jasper a mi lado. Era enfermero en el hospital de Carlisle cuando la conocí.- miró a Rosalie con ojos brillantes color tierra.- una noche de lluvia fuerte, ara exactamente once meses, unos neófitos me atacaron en el parking del hospital, hubiera muerto si no llega a ser por Carlisle que me salvó y me trajo a su lado.- volvió a mirar a su pareja.- yo también soy nuevo en esto y te comprendo si piensas que es difícil de asimilar, lo es.
- ¿Qué…que son neofitos? – logré pronunciar depuse de tragar saliva.
- Son vampiros recién convertidos, no controlan absolutamente nada. – me aclaró Carlisle con voz pausada y suave.- te voy a contar mi historia y te dejaremos un momento para que asimiles todo y nos hagas preguntas que se que tendrás muchas.- lo miré afirmando con la cabeza-  yo fui trasformado en 1663 con 23 años en Londres, Inglaterra, mi padre era un pastor anglicano, fui criado en un tiempo de persecución religiosa. Mi  padre lideró numerosas revueltas en contra de las brujas, los hombres lobo y los vampiros entre otros, siempre en contra del demonio porque aunque parezca mentira existían, y existen. Cuando mi padre se hizo mayor, fui yo el que le sustituyó. No  me entusiasmaba matar, pero fui lo suficientemente listo como para descubrir una comunidad de vampiros en las alcantarillas de la ciudad. Puse una trampa para los vampiros y escapó uno, no pensé que el vampiro estaría demasiado hambriento para atacar y consecuentemente lo perseguí. En un despiste el vampiro cayó encima de mí dejándome sangrando y matando a su paso a dos hombres y capturando a un tercero. Sabiendo cómo iba a reaccionar mi padre, me escondí en una celda entre sacos de patatas mientras duró la transformación. Cuando salí era un vampiro. Primero me intenté suicidar tirándome desde altos riscos o ahogándome en el océano. De alguna manera, conseguí repeler a los humanos para alimentarme de ellos, no quería hacerles daño. Incluso me intenté matar de inanición. Pero encontré que viviendo de la sangre de los animales podía sobrevivir y era infinitamente más humano que alimentarse de sangre humana. Durante el curso de dos siglos, desarrolle una inmunidad a la sangre humana y conseguí sacarme la carrera de doctor. Y con mucho esfuerzo logre formar esta familia tan maravillosa que tengo a mi lado hoy en día…. ¿Qué tal estas Ashley?
- Creo que soñando.- oí como todos soltaban una risilla.- si me dejáis un momento para absorber toda la información os lo agradecería.
- Claro tomate tu tiempo querida.- Esme me acarició el pelo y fue a la cocina a traerme una limonada, lo hizo tan rápido que apenas me dio tiempo de parpadear.- toma cielo te sentara bien.
- Gracias, ¿puedo salir al jardín?
- Por supuesto.- me señaló Carlisle con la mano señalándome la salida al jardín.
Me levanté cuidadosamente mirando de reojos a Adam que lo veía cada vez más tenso y me dirigí al gran ventanal que conducía al jardín, nadie me seguía, me senté en el primer escalón y apoyada en el pilar de la pequeña terracita me tomé la limonada a pequeños sorbos. No sabía que pensar, en pocos días había dejado el mundo de los humanos, el mundo real para adentrarme en el mundo de los vampiros, un mundo irreal para los humanos. Necesitaba abrazar a mi madre, ¡mi familia!
- ¿Estás bien? – me sobresaltó la voz de Emmett que no oí su llegada.- llevas mucho rato paralizada y estábamos preocupados.
- Si, eso creo. – me había quedado tan sumida en mis pensamiento que no me di cuenta el tiempo que había pasado.
Emmett me miró y me dedicó una media sonrisa, esa sonrisa que hacía que mi corazón latiera con más fuerza y se sentó a mi lado, mi cuerpo comenzó a temblar de nuevo, mi corazón parecía que se iba a parar en cualquier momento, mi respiración era entrecortada y mi brazo casi rozaba el suyo sintiendo el frío que radiaba su cuerpo, él cambio de posición en cuanto se dio cuenta de mi reacción, apartándose unos centímetros más de mi.
- Si quieres que te lleve a casa no tienes más que decírmelo Ashley.
- No, estoy bien.
- ¿Seguro? Por que las presentaciones no han acabado aun, faltan dos miembros de la familia que están de camino.- ¡La pareja extraña seguro! Pensé volviendo la imagen del sueño a mi cabeza.- Y quiero asegurarme que estas preparada.
- No creo que sea más fuerte que lo demás ¿no? – le espeté señalando el interior de la casa.
- Puede.- dijo sonriendo.
Me quedé sin palabras, como podía a ver algo más fuerte que todo lo que me estaba sucediendo. Me bebí el último sorbo de limonada y me puse en pie animando a Emmett que se levantara.
- Estoy preparada vamos.
Emmett se levantó con mucho ánimo y con una sonrisa de oreja a oreja y cediéndome el paso cortésmente entramos al salón donde Adam y Rosalie ya no se encontraban. No pregunté por qué se habían ido por qué me imaginé que era por mí.
- Ashley como te ha dicho Emmett quedan dos miembros de la familia que te queremos presentar, toma asiento por favor.- me señaló Carlisle y le obedecí sin decir nada.
En ese mismo instante que me sentaba en el sofá se abrió la puerta del gran salón y entraron cuatro personas los dos que encabezaban la fila eran Edward y Bella seguidos de una pareja, una niña preciosa un poco más baja que yo y un chico grande, fuerte y muy alto, piel morena y pelo largo, se parecía mucho a Seth el chico que conocí en la Push. La chica era muy hermosa, con el pelo rizado por los hombros color cobrizo y ojos color marrón, era muy distinta a los demás, me quedé asombrada mirándola al ver que era clavadita a Edward y con rasgos de Bella. No entendía lo que pasaba, además capté enseguida que el chico no era un vampiro y ella… era extraño todo esto.
- Te estarás preguntando muchas cosas ¿verdad Ashley?- me comentó Bella posando su brazo al rededor de los hombros de la niña, yo la miré y automáticamente mire a Carlisle.
- Ella es Reneesme y el Jacob su pareja. – dijo esto último Edward con cara de no agradarle mucho.
- ¿Pero él no es…? – pregunté con la voz entrecortada.
- Noooo, un chupasangre por favor que dios me libre de eso. – contestó Jacob con mucho ánimo, los demás se rieron y yo me quedé atontada.
- Hija cuéntale a Ashley tu historia.- le dijo Edward a la niña con una sonrisa de oreja a oreja.
Reneesme se acercó a mí con la mano en alto intentando tocarme la cara pero todos a la vez gritaron ¡NO! Me asusté y retrocedí en un salto.
- Así no Reneesme sabes que lo tienes prohibido en los humanos.
- ¡Papa! – se quejó ella ¿papa? No entendía nada mi corazón iba muy rápido.
- Reneesme obedece.- dijo Carlisle con voz autoritaria, la niña se sentó a mi lado con un bufido y comenzó hablar con una voz musical.
- Hola, me llamo Reneesme Carli Cullen Swan, soy un hibrido (tragué saliva) Vampira-Humana aunque parezca mentira nací hace cuarenta y tres años, ¿a que me mantengo bien? (ella y Jacob se rieron fuertemente) soy de Forks, Washington. Siento haberte asustado hace un segundo pero es que tengo un talento que me gusta mucho usar pero mi padre (miro a Edward y le sacó la lengua) me lo tiene prohibido, proyecto mis pensamientos y recuerdos con solo tocar a la persona que quiero, como este caso, para contarte mi historia, ahorro tiempo y saliva pero… soy hija natural de Edward y Bella.
- ¿Hija natural?
- Si, fui concedida cuando mi madre aun era humana. En un principio, todos pensaban que sería una criatura malvada, pero después de nacer comprobaron que era  adorable.
(Puso carita de mariposa cerrando y abriendo los ojos Jacob suspiró) Al nacer destrocé el cuerpo de mi madre.
- Podías ser un poco menos bruta.- se quejó Emmett.
- Soy realista tío ella tiene que saberlo todo… bueno  por eso fue necesario que mi mama se convirtiera en vampiro. Crecí a una velocidad acelerada, a los siete años de vida alcancé la madurez aunque sigo teniendo aspecto de niña.
- Pero… ¿Cómo lograste…?- intenté preguntar a Edward pero este enseguida me captó y respondió mirando a su esposa.
- Me costó muchísimo no hacerle daño pero lo logré.
- La práctica lo hace todo amor. - Se volvieron a besar dulcemente los dos.
- Cuando nací .- continuo la niña suspirando y poniendo los ojos en blanco al ver a sus padres.- Jacob y yo imprimamos y hasta ahora estamos juntos, nos amamos aunque admito que a él también le costó muchísimo acostumbrarse a nuestro olor.
- ¿Vuestro olor? Si oléis genial, no entiendo.
- No lo entiendes por qué no sabes lo que en realidad soy. – Dijo Jacob enorgulleciéndose de sí mismo, o de lo que sabe dios que clase de criatura irreal era. – Me llamo Jacob Black,  Jake para los amigos, nací en 1990, en la reserva de la Push. Vivía con mi padre Billy ya que mi madre Sarah falleció cuando yo era pequeño. Tengo dos hermanas gemelas, Rachel y Rebecca. Antes de conocer a los Cullen mi afición era arreglar coches y motocicletas. Pero lo tuve que dejar cuando un alquerre de vampiro se vino a vivir a Forks, y mi condición de vida cambio de la noche a la mañana y sin contar con migo. Conocí a Bella a través de su padre ya que mi padre y el suyo eran muy amigos, fui  yo el que le contó la historia  a Bella de que los Cullen eran vampiros.
- Y fue él quien se enamoro de mi madre y puso uno que otro problemilla entre mi padre y mi madre. – comentó Reneesme divertida.
- Todo tiene su explicación, cuando Edward la dejó.- recalcó esto último mirando a Edward que ese a su vez le gruño.- Bella vino a pedirme ayuda con unas motocicletas y nos hicimos muy amigos, tanto que me enamoré de ella sin tener respuesta a cambio.
- Ves al grano Jacob.- le dijo Bella con cara de asesina divertida.
- Vale, Ashley soy un licántropo.
- ¿Qué?
- Creo que has ido demasiado al grano.- Le acusó Emmett, Jacob bufo.
- Mis antepasados usaban la forma lobuna para proteger la tribu y eso ha ido de generación en generación, y teniendo a los vampiros cerca se desencadena el cambio en el inicio de la pubertad de todos los chicos descendientes de la primera manada existente en nuestra generación. Comenzamos  la manada siendo cinco y con los ataques de vampiros que tubo Bella terminamos dividiendo la manada, entre las dos unos dieciséis lobos.
Ahora sí que era increíble una manada de licántropos amigos íntimos de un alquerre de vampiros, una hibrida mitad humana mitad vampiro novia de un hombre lobo. Si en ese momento el doctor quería hacerme un análisis de sangre estoy segura que no obtendría ni gota.
- Pero… hoy es luna llena y…
- Noooo, tranquila no somos de esa clase de lobos, mitos de los cuentos, nosotros tenemos autocontrol para transformarnos cuando queremos o cuando estamos en peligro, si quieres te hago una de mostración.
- Será mejor que no Jacob.- le cortó Emmett con expresión dura.
- ¿Viven más como tú en la casa? – le pregunté a Jacob pero automáticamente miré a Carlisle.
- No, los demás están en Forks, nos vemos muy a menudo ¿Verdad amor? – acarició a Reneesme el brazo y ella sintió con una mirada dulce.

- Además ya has conocido a uno de ellos.- dijo Reneesme muy sonriente.- Seth, el chico que te acompañó en la playa.
- Es…. Pero si es un crío.
- Tiene más edad que tu, Carlisle en cuanto supo que ibas a la Push me llamó y me dijo que te mandara una escolta, aunque no lo creas te estaba vigilando de muy cerca en forma lobuna. – me dijo Jacob, miré a Carlisle y asintió con  la cabeza, estaba alucinando, por eso el chico aquel comentó  algo de que estaba en una misión.
- Bueno Ashley esta es mi familia. Sé que tienes muchas dudas pero es mejor que Emmett te acompañe a casa y descanses e intentes asimilarlo todo.
- Pero me has dicho que estoy en peligro y hace solo unas horas en el hospital reaccionaste extrañamente cuando hablábamos de mi hermano, no tengo tiempo…
- Déjalo a nuestras merced, cuando esté seguro del tema que tengo entre manos te lo explicare todo, ahora no puedo decirte algo que no sé a ciencia cierta. Será mejor que descanses, Emmett acompáñala a casa.
- Pero… tengo miedo de quedarme sola.- le espeté a Carlisle.
- No vas a estar sola, Emmett y Jasper controlaran la zona esta noche.

Miré a Emmett avergonzada, con el tiempo libre que tenían para hacer sus cosas se la iban a pasar vigilando mi casa. ¡Qué horror!


Leyendas

- ¿ Que le pasó a Bella antes de su transformación?- le dije sentada en la cama mientras él salía por la puerta, no tenia sueño, quería saber más, sabía que Jasper lo esperaba pero en ese momento me sentía egoísta y quería estar con él. Se giró lentamente cerrando la puerta y me miró a los ojos con una expresión provocadora y pensativa.
- Ese tal James de que te habló Alice, se encaprichó de Bella por el simple hecho de ser novia de un vampiro, le daba juego, le excitaba perseguirla sabiendo que su novio era de su nivel y podía tener una lucha justa pero lo que él no sabía es que no iba a estar solo.- se sentó enfrente mía a los pies de la cama y comenzó a juguetear con unas bolitas de adorno que sobresalían de uno de los cojines que había dejado previamente allí.- la persiguió hasta engañarnos a todos, la llevó a su territorio y estuvo a punto de matarla a no ser de la rapidez de Edward. Después de matarle Victoria, su novia quiso matar a Bella creando una tropa de neófitos que también pudimos con ellos gracias a la manada.
- Los licántropos, - me reí- que fuerte, pensaba que la existencia de los vampiros era normal pero la de los licántropos también… no habrán demonios, hadas y esas clases de cosas paranormales que hay en los cuentos…
- Todo es posible. – reímos los dos a la vez.
- Y ha Rosalie ¿qué le pasó antes de su transformación?
- Buff! No le digas que te lo he contado o me liquidara y luego irá a por ti. – me estremecí al imaginarme esa cara tan hermosa y dura.-  es broma no te hará nada.- me cedió su mejor sonrisa y me ruboricé bajando la mirada.- se iba a casar con un chico guapo y muy rico en aquella época pero unos días antes de su boda él y sus amigos la violaron borrachos en un callejón, allí la dejaron medio muerta desangrándose hasta que la encontró Carlisle a tiempo y la salvó. Era la única que no aceptaba su transformación porque desde muy pequeña soñaba con formar una familia, casarse con un chico de clase alta  y tener hijos, pero se tuvo que resignar.
- Ya entiendo, por eso no le gusta mucho el trato con los humanos, siente celos.
- Podría decirse de esa forma pero cuando la tratas es encantadora te lo aseguro…- se quedó mirándome unos segundos, esos ojos penetrantes tan hermosos hacían que mi cuerpo temblara.- Ashley deberías acostarte y descansar, yo voy fuera que Jasper se está preocupando por mi tardanza, mañana continuaremos con las preguntas.
Se levantó de la cama y tomó rumbo a la puerta allí se paró, se giró y con su mejor sonrisa me dijo “hasta mañana pequeña”. Cuando cerró la puerta me dejé caer de espalda medio desmayada, su cara, sus gestos, su voz, la forma que tenia de expresarse me dejaban como flotando en una nube de algodón en medio de un largo y ancho mar a la brisa del crepúsculo. Aunque en el fondo de mi corazón, muy en el fondo sabía perfectamente que no era su tipo, que nunca se fijaría en mi y que nunca podría estar a mi lado, él era un vampiro yo humana, las historias de amor como la de Bella y Edward solo pasan una vez en la vida y ya había ocurrido.
¡Me quedé dormida!
Un aroma a café con toque de canela y a tostadas recién hechas me despertaron haciendo rugir mi estomago, me levanté y después de ducharme y vestirme bajé a la cocina, allí me encontré a Alice haciendo el desayuno.
- Buenos días Ashley, me he tomado la libertad de hacerte el desayuno espero que te guste.
 - Huele de maravilla, gracias Alice pero no tendrías que haberte molestado. ¿Emmett y Jasper?- ella sonrió dulcemente.
- Están de caza, Carlisle me mandó para que no te sintieras sola, ha llamado al instituto y les ha dicho que estas enferma, tienes el día libre, Carlisle no quería que fueras a trabajar sola mientras los demás están de caza.
- Me siento fatal Alice, no os tendrías que tomar tantas molestias, tenéis vuestra propia vida y estáis desperdiciándola para cuidar de mí, me siento como un bebe en una guardería.
- No seas boba, no eres ningún bebe y no quiero que pienses que desperdiciamos nuestra vida por que no es así, tenemos mucho tiempo por delante y además hacía mucho tiempo que no teníamos acción, y eso en una larga vida siempre es gratificante.
Estaba loca al pensar que una tropa de vampiros asesinos era una simple diversión en sus vida, me callé y no dije nada mas no quería entrar en detalles, solo quería comerme ese desayuno tan apetecible que me había preparado antes de que mi estomago me comiera a mí. Era mi día libre, tenía toda la mañana para saborear muy bien el desayuno.

- ¿Estas lista? – me dijo Alice animándome a levantarme del sofá después de ver una película de miedo las dos juntas.
- ¿Lista para qué?- le dije incrédula.
- Para volver a la gran mansión de los vampiros. – Dijo esto partiéndose de risa.- Carlisle quiere hablar contigo, creo que ha encontrado lago.
- Y me lo dices ahora.
- Tenía que hacer tiempo a que Jasper regresara de caza para estar con Adam.
- Ah! Ya entiendo.
Nos levantamos del sofá y medio empujándome me guió al coche, no sé si era la forma de ser de Alice o es que se olvidaba de que estaba tratando con una humana. Me metí en el coche sin rechistar y en menos de diez minutos llegamos a la casa, cuya casa en un coche normal y con un conductor normal estabas en media hora.
En la puerta nos esperaba Emmett y Jasper que este recibió a su esposa con un dulce abrazo seguido de un romántico beso. Y él, mi salvador que iba guapísimo con ese pantalón de sport y ese polo que le remarcaba todos los músculos de su cuerpo me abrió la puerta del copiloto y con una mano me ayudó a salir del coche.
- Bienvenida de nuevo a nuestra casa Ashley.- me saludó cortésmente Emmett.
- Gracias.
Al entrar a la gran mansión Jasper y Alice tomaron la dirección del salón donde estaba la familia hablando de un tema que a la pequeña Reneesme le encantaba “ usar sus poderes” y Emmett me llevó hasta las escaleras donde subimos al piso de arriba sin saludar antes a los demás.
Me condujo hasta una gran puerta doble de madera tallada a mano con símbolos que no supe interpretarlos, nos abrió Carlisle que nos esperaba con mucha impaciencia.
- Buenos días Ashley.- me saludó con dulzura y me dio la mano.
- Hola, me ha dicho Alice que tenias que hablar con migo. ¿Ocurre algo?
- Siéntate querida…- me cedió el asiento cortésmente y se sentó en la silla de su mesa de escritorio, Emmett se quedó de pie detrás mía.- he investigado la procedencia de la marca y…- se quedó pensativo unos segundos.-  he encontrado este libro donde explica todo con cada mínimo detalle (acariciaba el libro con sumo cuidado mientras me hablaba) me ha costado encontrarlo, procede de Rumania…- me entregó el libro, mientras lo hacía pude ver en su cara una expresión que no sabría definir si era terror, pánico o duda. Lo cogí con las dos manos, pesaba, y tragué saliva al ver en la portada dibujada en grande mi marca de nacimiento remarcada con una fina hilera de oro. Un escalofrío  me recorrió por la columna hasta llegar al centro de mi corazón donde me dio una punzada. Emmett me tocó el hombro y me miró con cara tranquilizadora pero sabía perfectamente por la expresión de Carlisle que no debía estar tranquila. – está escrito en latín antiguo, le he echado una ojeada por encima y… bueno si me das un par de horas te podré explicar todo con detalle.- no cambió en ningún momento su expresión hasta podría asegurar que la endureció aun mas.- Emmett llévala a dar un paseo y más tarde hablamos.
- De acuerdo… vamos Ashley.
Emmett me levantó de la silla con cuidado y nos dirigimos al salón donde estaba Alice con Jasper jugando al ajedrez y Nessi,  así era como le llamaba su pareja, con Jacob jugando a esos juegos raros de palabras que tanto le gustaba a Reneesme. Los demás estaban de caza.
- Hola Ashley.- me saludo Reneesme partida de risa por una palabra rara que le dijo Jacob.
- Buenos días a todos.
- Jake mate.- comento Jasper orgulloso de haber ganado a su mujer.
- Te he dejado ganar.- su esposo le contestó con un dulce beso en el aire.-
- ¿Te hace una pelea Emmett?- le animó Jasper.
- ¿La revancha? Sabes que te voy a ganar perfectamente. Ahora mismo vuelvo  estás en tu casa puedes ir o hacer lo que quieras.
- Me gustaría veros.
- No es muy buena idea.
- ¿Que pasa Emmett? ¿Tienes miedo de que te vea perder?
Emmett sonrío y veloz mente sacó a Jasper al jardín, Alice me cogió de la mano y salimos detrás de ellos, nos sentamos en el porche mientras Emmett y Jasper hacían movimientos de defensa tan rápidos que no puede distinguir a ninguno de los dos.
- Cuando seas uno de nosotros los podrás ver con nitidez.- me dijo Alice al ver la cara de boba que se me había quedado al no poder visualizarlos bien.
- ¿Una de vosotros?
- Si no cambia el futuro…- paró la frase al escuchar el rugido que le dedicó su hermano desde la otra punta del jardín yo apenas lo escuché. No quise continuar con el tema ya que a Emmett se le veía que no le gustaba esa conversación.
- Alice me gustaría ver a Jacob en forma de lobo ¿podría….?
- Encantado.
Escuché decir a Jacob desde el salón donde en una carrera corta llegó hasta donde estábamos nosotras y con un pequeño brinco nos sobresalto por encima cambiando de fase en el aire, me quedé atónita al ver como su cuerpo cambiaba de estado rasgando las ropas que llevaba en mil pedazos cayendo encima de Alice y mía. Reneesme se puso detrás mía feliz al ver a su gran amado en la forma que más le gustaba y Emmett envarado se colocó entre Jacob y yo protegiéndome de algo no peligroso.
- Relájate tío. – le intentó calmar Nessi.
- No vuelvas a cambiar de fase de esa forma Jacob.- vi como de la comisura de los labios del gran lobo salía una risotada burlona.
- No pasa nada Emmett.- le dije a mi salvador levantándome del escalón y tocándole el hombro para que dejara la postura de defensor.- me ha encantado, es genial, eres…- me dirigí a Jacob con la mano en alto para tocarle el pecho que era a lo que más podía llegar.- eres enorme, guau.
- Lo que más le gusta es que le toquen detrás de las orejas.- clarificó Reneesme mientras se subía a su lomo de un salto y le acariciaba las orejas.
- Como a los perros.- se burló Jasper con una gran sonrisa.
Me reí, no podía evitarlo pero seguí alucinando de el gran lobo que había apenas dos centímetro de mi.
- ¿Te gusta mi gran cachorrito Ashley?
- Bua! es alucinante. – le respondí a Reneesme con la boca abierta embobada acariciando su pelaje.
- Ashley, Emmett ¿podéis subir a mi despacho?
Nos interrumpió Carlisle que desde la puerta del jardín nos llamó a mi salvador y a mí, me cambió la cara al ver al doctor con cara desencajada.
Nos dirigimos de nuevo a la planta superior de la casa y esta vez Emmett se sentó a mi lado apoyando un brazo en la mesa.
- ¿Que ocurre Carlisle?- preguntó Emmett con gesto preocupado.
- He conseguido traducir algo de la procedencia de la marca y… no es…
- Ves al grano doctor. – le llame así porque sabía perfectamente que los médicos nunca se andaban por las ramas iban a lo directo y quería que esta vez se comportara como doctor y no como un familiar.
- Eres descendiente de Gregoriska un demonio succionador de sangre, como lo llamaban en su época, era el vampiro más temido en su tiempo, seis siglos estuvo viviendo masacrando a gente inocente y a otros no tan inocentes. Como sabes hay vampiros que tienen un don, ninguno igual, este poseía varios dones  al mismo tiempo por eso era tan poderoso. Lo convocaron un grupo de antiguos brujos, novatos en aquella época, tuvieron un error en el conjuro y despertaron a la bestias y no pudieron hacer nada cuando se dieron cuenta lo que habían creado por que cuando Gregoriska tuvo conocimiento de que lo querían matar los liquidó a todos.
- ¿Que dones poseía? – preguntó Emmett serio.
- Poseía una fuerza descomunal, tenía el don de Benjamín (un amigo egipcio de antaño me clarificó Emmett más tarde) influía en los elementos de la naturaleza, tierra, viento, agua y fuego, este último lo utilizaba mucho para eliminar pequeñas poblaciones, el don de Zafrina (una amiga de las amazonas) paralizaba a sus víctimas con ese don, hacia que la gente viera lo que él quería proyectarles en sus mentes. El don de Jasper, también el de Jane (miembro de la guardia de los Vulturis, “te lo explicaré cuando llegue el momento” me dijo Emmett cuando le pregunté quienes eran) este lo utilizaba para los soldados que querían atraparlo les hacia arder por dentro solo psíquicamente, les hacia sufrir el dolor más intenso que puedes imaginar…. Edward probó su don…- se quedó visualizando un recuerdo pasado yo seguía callada no tenía nada que decir ya que me había quedado en blanco.- también proyectaba un escudo alrededor de él, este le ayudaba en cuando alguien lograba cogerlo y alguno más que en el libro no específica.
- ¿Quién lo mató?
- Cayo fue quien logró liquidarlo, no especifica nada de esa parte pero antes de ello Gregoriska dejó embarazadas a varias mujeres, quiso que sus descendientes acabaran con lo que él había empezado pero tuvo la mala suerte, buena para el resto del mundo que salieron hembras como Reneesme sin ponzoña y sin ningún don.
- ¿Y qué tiene que ver Ashley en todo esto?
- La marca, al principio pensaban que el primer barón descendiente de Gregoriska al convertirse en vampiro sería como su antepasado un demonio descontrolado pero los antiguos sabios descubrieron que no era el primer varón descendiente si no el primero, hembra o varón, que naciera con la marca. Esa marca que Ashley tiene en la cadera era el símbolo que los brujos dibujaron en el suelo a la hora de hacer el conjuro y que al salir mal quedó grabada en el pecho del demonio que despertaron.
- Pero no logro entender por qué la persiguen, ella no es como ese demonio es un ángel humano.- miré a Emmett cuando pronuncio “ángel”, lo miré como si estuviera en un sueño, un sueño tan dulce que  no quería despertar pero ese sueño se convirtió en pesadilla al escuchar lo que Carlisle dijo seguidamente.
- Cambiaria de estado al convertirse en vampiro Emmett. Por eso la persiguen.
Tragué saliva y Emmett me miró con una expresión de derrota, no entendía muy bien esa expresión pero me sentí triste, la visión de Alice no iba a cumplirse porque si lo hacía sería un demonio descontrolado. En ese momento se esfumaron las pocas esperanzas que tenia de poder estar al lado de Emmett y al lado de la familia tan generosa y querida que me había acogido con los brazos abiertos.
- Voy a seguir traduciendo el libro, me queda una parte importante que nos aclarará todas las dudas y nos ayudará a saber por qué los padres de Ashley y ese tal Maison que no sabemos si es de la guardia, la están controlando tanto y no le han convertido ya porque son muchos años vigilándola y no entiendo el por qué no lo han hecho ya. Ashley sé que esto es duro pero tú querías la verdad y…
- Lo sé Carlisle no te preocupes tengo una gran capacidad de absorber las cosas malas. Pero tengo unas dudas ¿por qué no soy un hibrido como Reneesme si mi antepasado era un vampiro?
- Son muchas generaciones, los hijos de Gregoriska fueron híbridos pero si se casaron con humanos y los hijos de estos también se casaron con humanos y así sucesivamente los genes vampíricos se pierden.
- Y ¿por qué Edward no consigue leerme la mente, solo cuando estoy dormida?
- La conclusión de la que he llegado es que como el escudo que empleaba Gregoriska para protegerse de los ataques físicos pueda influirte, puede que tengas un pequeño escudo mental.
- Entonces por eso en mi sueño a Reneesme y a Jacob los veía borrosos, como Alice que no puede ver a los lobos en sus visiones.
- Puede ser, no lo tengo muy claro. Si me dejáis unos minutos podré aclarar algo más.
- Bien – dijo Emmett levantándose de la silla y dándome una mano para ayudarme a levantarme.- vamos Ashley, vendremos al atardecer Carlisle.
- De acuerdo luego nos vemos.
Salimos del despacho y fuimos directamente al garaje donde allí Emmett cogió las llaves del Jeep que estaban colgadas en la pared acompañada de todas las llaves de los otros coches y nos pusimos rumbo a la auto vía.
- ¿Donde me llevas? – pregunté tímidamente por que la expresión de derrota no había desaparecido aun de la cara de Emmett.
- Aun lugar tan hermoso que nunca podrás olvidar. Confía en mí, yo siempre voy allí cuando quiero estar solo.
Después de estar unos cuantos minutos en la autovía el Jeep se desvío por un camino de solo dos carriles para distinto sentido que conducía a lo alto de la montaña, al llegar arriba una gran explanada se abrió a nuestro paso, allí dejó el Jeep pero el camino no había acabado.
- ¿Confías en mi?
-  Si ¿por qué me preguntas eso? – le contesté un poco dudosa.
- El resto de camino lo tenemos que hacer a pie, pero al ritmo de un humano no llegaríamos ni en una hora, ¿confías en mi?
- Si.
Al finalizar la palabra Emmett me cogió del brazo y suavemente me colocó en su espalda añadiendo “sujétate bien” y comenzó a correr con una velocidad que sobrepasaba los doscientos kilómetros por hora en un coche normal. Me quedé alucinada casi sin respiración y con un gusanito que me corría por el estomago, lo primero que pensé fue que era divertidísimo mejor que una atracción de feria. En cuestión de milésimas de segundo llegamos a un lago tan hermoso y pequeño rodea de tanta vegetación y colorido que no me di cuenta cuando Emmett me bajó de su espalda dejándome en el suelo, era tan bello ese lugar que parecía de cuentos de hadas, 
- ¿Te gusta? – me preguntó con esa sonría suya tan especial.
- Es… tan hermoso… tan… no tengo palabras para describir tanta belleza.
- Nadie viene por aquí, lo descubrí un día cazando y desde entonces es mi lugar privado. Pero lo mejor está allí arriba.
Señaló lo alto de la montaña donde caía una hilera fina de agua, un manantial que había en lo alto, pero no señalaba la cima si no un recodo con una pequeña apertura en la montaña que sobre salía.
- Vamos.- me animó llevándome hacia la montaña.
- Pero – le dije parándome en seco- ¿Cómo vamos a subir?
- Pequeña estas con un vampiro.- Me dijo con una voz que parecía acariciarme con el simple aliento de su boca.
Mi cuerpo tembló de nuevo casi desestabilizándose, Emmett me subió a su espalda de nuevo con una sonrisa de oreja a oreja al ver mi reacción y subió la pared de la montaña casi sin pensárselo dos veces, debo admitir que pasé un poco de miedo porque no era lo mismo correr en suelo llano que estar escalando una montaña con las manos y los pies sin sujeción.
- ¿Estás bien? – me preguntó Emmett cuando llegamos arriba muy preocupado.
- Esto no ha sido tan divertido como la carrera.
- Siento haberte asustado pero te recuerdo que me dijiste allí abajo que confiabas en mí.
- ¿No crees que está muy alto?
- NO. – Dijo todo muy seguro de sí mismo.- es precioso ven vamos dentro.
Entramos por la apertura de la montaña y a nuestro paso había una pequeña cueva de casi diez metros cuadrados un poco fría ya que el sol daba muy poco pero muy acogedora.
- Es precioso este lugar Emmett.
- Me alegro que te guste.
Una vez dentro Emmett se sentó en el suelo apoyando la espalda contra la pared sin dejar de mirarme, yo avergonzada me quedé en la apertura viendo como la hilera de agua que caía apenas tres centímetros de donde estaba caía al lago formando unas pequeñas hondas en la superficie.
- Me gustaría verte algún día cazar Emmett.
- No es seguro, cuando estamos cazando nuestro autocontrol desaparece y podía hacerte daño sin quererlo, somos como los leones, cazamos a nuestras presas con el olfato y oído y no distinguimos otra cosa que no sea el olor de la sangre, si estuvieras en medio resultarías herida.
- ¿Cuál es tu plato favorito? – le dije mirándole a los ojos sonriente, él me contestó con la misma sonrisa y muy animado.
- Los Osos, tienen un sabor tan… agradable, además es la presa más difícil de cazar y eso me mola mogollón.
Volví a mirar la hilera de agua que caía por el precipicio y me sumí en un recuerdo de mi hermano que me vino de repente, a mi hermano también le gustaba muchos los osos tenían un montón de muñecos y dibujos de osos por todos los rincones de su habitación.
- Emmett…- me giré lentamente y lo miré a los ojos.- tengo que hablar con mi hermano…- se puso tenso de inmediato.- sé que es peligroso pero si se ha dejado ver varias veces es porque quiere avisarme de algo Carlisle lo ha dicho y...
- Quiero que te quites esa idea de la cabeza Ashley deja este asunto a Carlisle.
- Pero Alice me vio siendo vampira y si lo hago pues…
- No puedes fiarte de las visiones de Alice sabes que pueden cambiar,  ni tampoco de las leyendas que cuentan los libros.- se levantó y se acercó poco a poco.- Carlisle lo está investigando afondo lleva mucho tiempo empleado en ello y sé que dará con alguna solución, ahora quiero que te relajes y disfrutes de este paisaje tan bello y no pienses en nada más que en ti, en mi y en este momento. – me cogió con las dos manos la cintura y me giró lentamente dirección al paisaje tan hermoso y allí apoyados en la roca nos quedamos mirando el horizonte. – No voy a dejar que nada malo te ocurra Ashley – empecé a perder fuerzas cuando susurro mi nombre cerca de mi oído y notando el contacto de sus manos en mi cintura suspiré.
- Pero ¿y si es algo importante?
Emmett me tapó la boca con la mano y muy despacito añadió “Pequeña déjalo en nuestras manos” ahí es cuando me rendí, sabía con exactitud como debilitarme, era malo y me tenia enamoradísima aunque no sé si eso lo sabía con certeza.
Estuvimos viendo el atardecer en silencio y sin cambiar de posición, estábamos tan a gusto allí que no me di cuenta de la hora que era hasta que Emmett me lo recordó. Teníamos que regresar a la casa para terminar de hablar con Carlisle tenía la esperanza de que tuviera más información yo no podía esperar más a que lo tradujera todo, necesitaba saber y aunque Emmett lo había evitado una vez no me iba a olvidar del tema de ver a mi hermano y que fuera Marcos quien me contara lo que estaba ocurriendo.
Al  llegar a la casa estaba toda la familia en el salón sentados con no muy buena cara, Carlisle nos estaba esperando con nerviosismo en el cuerpo, muy raro en él tenía que estar pasando algo muy grave para crear ese estado en él.
- ¿Ha ocurrido algo Carlisle? – le preguntó Emmett nada más entrar por la puerta a él también le extrañaba su reacción.-
- Pasar tengo algo muy importante que comunicaros.
Entramos en el salón y nos sentamos en el sofá, Esme que estaba a mi lado me cogió de una mano y me miró con cara triste.
- He localizado a Elezar y me ha comunicado que no conoce a Maison, nunca ha oído hablar de él en Italia, le he comunicado lo ocurrido y… bueno como sabéis era miembro de la corte de los Vulturis y conoce muy bien a la historia de Gregoriska, hemos estado hablando y luego todo lo que me ha dicho lo he verificado en el libro y….es muy gordo lo que se nos avecina. – todos estaban en silencio escuchando lo que Carlisle estaba contando y yo estaba muy asustada al verles tan tensos a todos inclusive Jasper.- Elezar y yo creemos que Maison es uno de los brujos antiguos que despertaron al demonio ya que cuenta el libro que solo uno de ellos se salvó, no sabemos cómo llegó a ser vampiro pero pondría la mano en el fuego de que es él. Cuenta la leyenda que  el primer heredero de Gregoriska que nazca con la marca tendrá que ser convertido una noche de luna llena que coincida con el día que Gregoriska fue despertado, pero antes de convertirla deberá beber sangre humana, sangre de una virgen dentro del circulo previamente dibujado o tallado en el suelo, la marca.
- Se sabe cuándo es el día exacto.- preguntó Edward muy serio.
- No, en el libro no indica el día ni el mes en que despertaron a la bestia, Elezar tampoco lo sabe.- respondió Carlisle sin ánimo.
- ¡Por eso no la han atacado ya!- confirmó Adam.
- Están esperando el momento.
-  ¿Y si hablamos con Cayo? – intervino Rosalie esta vez.
- NO – se envaro Emmett al oír ese nombre.
- Es peligroso Rosalie.- contesto Carlisle tocándole el brazo a Emmett.- si sabe que es la heredera de Gregoriska podría matarla para que no se realizara el cambio.
- Alice ¿podrías echar un vistazo al futuro para ver si averiguas algo? – le dijo Bella.
- Lo intentaré pero ya sabes que tengo que irme lejos de los lobos.
- No deberíamos separarnos ahora.- habló de nuevo Adam.
- Adam tiene razón, vamos a rastrear todo el perímetro sur, este y oeste, en primer lugar, tenemos que averigua exactamente el escondite de ellos, estan aquí en Seattle o en algún pueblo cerca, Jacob informa a la manada que estén alerta. – les ordeno Carlisle a todos con un tono más tranquilo que el de antes.
- Carlisle… ¿por qué  Maison se puso en contacto con mi padre y él los recibió sin más?
- Porque tu padre es descendiente de Gregoriska, dicen los antiguos sabios que los descendiente varones no suelen perder del todo los genes y si Maison es quien creo que es lo embrujaría despertando el gen del demonio. No puedo decirte nada más de tus padres por qué no lo sé.
-  Tengo que ver a mi hermano Carlisle, él lo sabrá todo y nos podría ayudar.
- No nos podemos fiar Ashley es peligroso, es un niño inmortal, puede que sea simplemente una trampa, no me arriesgaré a ponerte en peligro, tranquila que lo averiguaremos.
- Siempre me dices lo mismo Carlisle pero el tiempo se agota no sabemos si será mañana o dentro de dos días.
- Ashley no vamos a dejar que entres en contacto con él, a si que quítatelo de la cabeza por favor.- me dijo Emmett con tono de regañina.
- Pero nos ayudaría mucho.
- ¿Y si no es así?- dijo Bella también seria.
Miré a Carlisle y me negó con la cabeza, me callé no podía luchar contra una familia de vampiros que en teoría sabían más que yo del asunto.
- Esme, Nessi y Bella quedaros con Ashley mientras los demás rastreamos la zona.
- Los lobos vienen de camino Carlisle.- dijo Jacob entrando por la puerta del jardín abrochándose la camisa, deduje que entraría en fase para comunicarse con ellos.
- Bien Esme llevarla a casa y que descanse ya es tarde.
Su esposa asintió con la cabeza y cogiéndome de las manos me levantó del sofá y nos pusimos rumbo a casa.
Una vez en casa Esme se empeñó en hacerme la cena mientras yo tomaba una ducha caliente para relajarme e intentaba ordenar toda la información en mi cabeza. Olía genial y el sabor era aun más agradable. Mientras cenaba Reneesme me distraía con anécdotas suyas y de Jacob, era muy bonita y cariñosa, su alegría me gratificaba ya que era la única de la familia que no se tensaba por nada.

Me debí quedar dormida porque lo que estaba viviendo en ese instante no era real aunque lo parecía a la perfección.
“Me encontraba en una cueva semi oscura con dos faroles de gasolina  en cada extremo de la pared y una gran apertura en el techo por donde podía observar la luna, una luna llena más grande de lo normal, parecía sacada de un cuadro pintado por un gran artista. Me encontraba en ropa interior tumbada en el suelo, lo veía todo borroso excepto la luna, algo me corría por el cuello, era frío y me dolía, me toqué involuntariamente y vi en mis dedos que eso frío era sangre, sangre que salía de mi garganta, quise grita pero si me movía me dolía mucho mas, alguien me agarró de los brazos y de un grito me desperté.”
- Tranquila, no pasa nada.- escuché la voz de Emmett en la oscuridad y noté como su mano fría me acariciaba la cara, estaba empapada en sudor.- solo ha sido una pesadilla.
Automáticamente me abracé a él y noté como se tensaba intentando apartarse de mí, una reacción que me dejó descolocada volviéndome a tumbar en la cama y abrazándome a la almohada.
- Lo siento Ashley… no estoy acostumbrado a que los humanos me tomen por sorpresa…- notó como su reacción me dolió y quiso excusarse.- lo siento mucho entiéndeme eres mi plato principal… tu sangre me atrae más de la cuenta y no quiero hacerte daño.
- No te disculpes Emmett, te entiendo la culpa es mía no me acordaba de que eres un vampiro y que te cuesta muchísimo estar a mi lado.
- ¿Era un sueño de los que se hacen realidad?
- Espero que no Emmett, ¿Que tal el rastreo? – cambié de tema no quería recordar ese horrible sueño y tampoco quería que Emmett se preocupara más de lo que ya estaba.-
- No muy bien, hemos rastreado todos los perímetros, hemos encontrado el rastro de tu hermano y de dos mas que no conocemos… pero la pista se termina en el mar. No sabemos donde tienen el escondite. Carlisle está convencido que está aquí en Seattle pero saben muy bien cómo hacer que perdamos el rastro.
- Ya, son listos.
- No temas pronto acabaremos con esto, los buenos siempre ganan.- me dijo Emmett divertido para animarme, me reí pero sin ganas.- ¿quieres que te traiga un poco de agua?
- No.- me incorporé y encendí la lámpara de la mesita.- los dos rastros que encontrasteis seguro que eran mis padres, cuando eran humanos nunca dejaban solo a Marcos….
Emmett me cogió de las manos y sin decir nada me las acarició con los dedos pulgares.- dile a Carlisle que antes de que mis padres desaparecieran eran unos seis los que iban y venían de mi casa por si ayuda algo, supongo que ahora serán mas pero yo siempre veía las mismas caras, serán esos lo que están organizándolo todo.
- Se lo diré. ¿Esta pulsera es la que te entregaron en el hospital?- preguntó mirando la pulsera.
- Si.
- ¿Pone alguna fecha o algún símbolo que nos pueda dar alguna pista?
-Solo mi marca y esta frase “pronto estaremos juntas”, nada más.
-  Bien…deberías descansar.- me dijo esta vez tocándome la mejilla con las yemas de los dedos.
- Si, ¿mañana vendrás a clase?
- ¡Nunca voy a dejarte sola!

Primer Contacto

Había pasado unas tres semanas desde que Emmett me llevó a ese lugar tan bonito, a ese lugar donde los dos estuvimos relajados y en donde tuvimos el primer contacto físico-atrayente.
En mi cabeza aun rondaba el querer ir al bosque a buscar a mi hermano, él sabía perfectamente cuando y donde se realizaría la transformación y yo estaba convencida de que sus apariciones eran para advertirme del peligro que corría pero tanto Emmett como el resto de la familia se negaban a que fuera al bosque, a que tuviera contacto directo con él y eso me frustraba, no me dejaban participar en el asunto y eso que era yo la protagonista. Carlisle no había encontrado nada mas sobre el asunto y eso que empleaba casi todo el tiempo en averiguarlo con  conocidos, yéndose de visita e incluso tirándose horas y horas al teléfono.
Unos días después del primer rastreo que hicieron, Carlisle me llamó a su despacho y me persuadió a que le contara el sueño, ese sueño que temía que se hiciera realidad. Me dijo que Emmett se encontraba muy preocupado desde esa noche y tuve que contárselo, me dolía ver a Emmett sufriendo por mi culpa, a Carlisle le preocupó un poco pero le quitó importancia en mi presencia para que no temiera, pero no era tonta sabía perfectamente que era peligroso. Durante esos días estaba distraída ya que en el trabajo el director me pidió que fuera preparando un grupo para el fin de curso, quería que fuera yo con la ayuda de los alumnos que organizáramos el baile de fin de curso. Alice estaba emocionadísima le encantaba organizar fiestas y debo admitir que fue ella la que se encargó de todo yo solo me centré en el grupo de música que lo tenía muy difícil ya que todos mis alumnos eran merecedores de participar.
Reneesme y yo en esas semanas tuvimos mucho contacto, nos estábamos haciendo muy buenas amigas, era divertido estar con ellos, los licántropos. Me  llevaron un par de veces a la Push, cuando los Cullen  se iban de rastreo, y me lo pasaba en grande escuchando las historias de los Quileutes,  y viendo peleas amistosas entre los grandes lobos. También me hice muy buena amiga de Seth, me llamaba todos los días y nos tirábamos horas hablando por teléfono, él su pareja Angelina y yo.
- Tío, por fa, ahora que no están mis padres déjame que le dé un repaso de nuestras vidas a Ashley con mi don, por fa, por fa…- le puso cara de bebe a Emmett y este no se pudo contener.-
- Esta bien…
- Gracias tío.- le dio un abrazo eufórico.
- Pero antes… Ashley ¿te importa que Reneesme…?
- Lo estoy deseando.
Nos encontrábamos en el salón viendo una película de risa los cinco, Emmett, Esme, Nessi, Jacob y yo. Yo estaba en el sofá entre Emmett y Esme, Nessi apartó de un tirón a su tío y se colocó a mi lado.
- Te va a impresionar al principio pero no temas que no duele.- me dijo muy segura de sí misma y con mucha alegría en su cara.
Se me acercó lentamente con una mano en alto, al principio tuve un poco de miedo, no lo niego. Miré a Emmett que este a su vez me dedicó una gran sonrisa. Reneesme reposó su mano en mi mejilla y algo increíble sucedió, di un pequeño alarido pero de sorpresa, en mi mente se iban proyectando imágenes de sus padres, de Jacob, Alice… incluso imágenes íntimas entre su pareja y ella, era alucinante, me estaba proyectando toda su vida como en diapositivas dentro de mi cabeza.
- ¡Reneesme no!- gritó Edward entrando por la puerta.
La niña se apartó pero quería mas, la cogí de nuevo de las dos manos y me las coloqué en mi cara.
- Déjala Edward.- me quejé, y ella continuó proyectándome más información.
- Le he dado permiso Edward.- oí decir a Emmett tranquilizándole.
- Y eso es todo Ashley! ¿Te ha gustado?
- Ha sido impresionante, ¿Cómo le puedes negar ese don a tu hija?- le pregunté a Edward.- es alucinante.
- Solo lo tiene prohibido en humanos.- me corrigió Bella al ver que acusaba a su marido.
- Hazme un favor, a partir de ahora quiero que te comuniques así con migo, me ha encantado.
- Trato hecho. ¿Ves papa como le iba a gustar?
Se burló de su padre, este puso los ojos en blanco y no añadió nada más a la conversación.
Dos días más tarde los chicos estaban más contentos, sobre todo Nessi, ya que había comenzado las vacaciones de pascuas en el instituto. Ahora tendrían diez días sin hacer otra cosa más que protegerme a mí, lo odiaba, odiaba que se perdieran otras cosas solo por estar a mi lado, pero no podía hacer nada, no atendían a mis suplicas, estaban empeñados en protegerme día y noche. Me resigné e intente pasarlo lo mejor posible con ellos y organizar el fin de curso con Alice ya que faltaba poco para el día.
- Alice y si en vez de dirigir la fiesta a los años cuarenta lo enfocamos a los años ochenta, no sé, solemos tocar mas ese tema en clase y será más fácil para los chicos. No podemos pedirles que se aprendan ahora con los finales encima música distinta.
- Esta bien… cambiare esto por esto y…- Alice se concentró en la pequeña libreta donde lo tenía todo apuntado y hablando sola salió del salón.-
- Se toma muy enserio todo esto de las fiestas ¿no? – Pregunté incrédula a mis oyentes que se encontraban en ese mismo instante mirándome.
- ¡Es su pasión! :- Afirmaron Emmett y Esme a la vez.
- Que aburrimiento, podíamos ir al río a molestar un poco a los peces.- Anunció Reneesme bostezando.
- ¿A molestar a los peces?
- Si Ashley es muy divertido ¿te apuntas?
- Vale. Pero me tendrás que explicar de qué va.
Reneesme me cogió de la mano y salimos de la estancia casi volando, tuve que darle algún que otro estirón para recordarle que yo no podía correr como ellos.
Detrás de nosotros nos siguieron Emmett y Bella.
Jacob se encontraba de visita familiar y Edward estaba ayudando a Carlisle en un asunto que no supe y que es esos instantes no me interesaba mucho.
- A este juego jugábamos mi madre y yo cuando era pequeña, es muy sencillo, tiramos piedras al río y cuando salten los peces tenemos que cogerlos al vuelo y la que mas coja es la que gana.
 - ¿Y que se gana?- pregunté con cara de alucinada. ¡Menudo juego más raro!, yo lo llamaría pescar a la antigua usanza pero… a los vampiros no hay quien los entienda.
¡Pensé incrédula!
- Nada, pero la que pierda es esclava de la ganadora durante un mes.
-Ah!- me reí entre mi misma.
Sin dar ninguna señal de comienzo madre e hija comenzaron a lanzar piedras al río, Emmett riéndose se sentó  en una enorme roca en la orilla del río (roca que a mi forma de ver parecía que la hubieran colocado allí a propósito) y me tendió la mano para que me sentara a su lado.
- Cuidado no te mojes.- habló dulcemente Emmett ayudándome a sentarme en la roca sin meter los pies en el agua.
- Gracias. Que juego más raro ¿no?- él se río fuertemente.
- Reneesme es muy juguetona y a todo le saca una diversión, una vez le dio por cazar mariposas y luego soltarlas en la casa y con un atrapa mariposas cogerlas y soltarlas de nuevo fuera antes que los demás.
- ¡Ya!- dije mirando a la niña que se lo estaba pasando en grande.
Emmett me cogió de la cintura debido a que me estaba resbalando de la roca y me atrajo hacia él, comencé a temblar, odiaba esa reacción por que Emmett se daba cuenta y pensaría que estaría loca o algo por el estilo, me dedicó una sonrisa como de disculpa por hacer que reaccionara así y yo le dediqué una sonrisa avergonzada.
Algo sucedió en ese mismo instante en el bosque, algo que no pude notar, oír, ni oler, algo que hizo que los vampiros que se encontraban dentro de la casa y los vampiros que me acompañaban se reunieran, apenas sin yo pestañear, en un circulo a la orilla del río dejándome en el centro detrás de un gran escudo, Emmett.
- ¿Qué pasa?- pregunté sin aliento, asustada al ver que los Cullen envarados miraban al bosque y estaban todos muy tensos.
- Son dos adultos y un joven.- habló muy serio Edward protegiendo a su hija.
-¡Marcos!- susurré y seguidamente pensé en mis padres.
- No Ashley, no es Marcos.- me dijo Jasper muy convencido.
- Se están acercando.-volvió a hablar Edward.- son los padres de Ashley, el tercero no lo reconozco pero aseguraría que es un neófito.
Al oír a Edward mis piernas comenzaron a flojear, noté como mi cuerpo se desvanecía, ¡Mis padres! Los iba a ver después de tanto tiempo, por fin iba a poder hablar con ellos, ¡Mis padres! Por fin les iba a poder preguntar ¿por qué me abandonaron? ¿Por qué se fueron a convertirse en lo que son dejándome sola? ¿Por qué…?
- Quieren advertirnos de…- Edward dejó de hablar cuando mi padre apareció entre los árboles.
- ¡Papa!- grité.
Mi padre me miró directo a los ojos y su cara se relajó, me entraron ganas de ir abrazarle, de llorar, de grita e incluso me entraron ganas de pegarle por haberme abandonado pero Emmett me tenía bien sujeta.
- Buenos días.- comenzó hablar  Carlisle con tono pacificador.
 Algo otra vez inaudible ocurrió en el bosque, mi padre se volvió a envarar y mirando al bosque salió corriendo a su interior.
- ¿Qué ocurre Edward?- preguntó Carlisle preocupado.
- Maison les ha llamado dice que aborten la misión… los lobos están en el bosque.
- Vamos tras ellos.- ordenó Carlisle.
- ¡NO!- grité cogiéndole la mano a Emmett.
Pero Emmett me soltó pasando mi mano a la mano de Esme que esta me agarró con fuerza y dándome un beso en la frente se alejó a toda velocidad detrás de sus hermanos y de Carlisle que encabezaba al grupo.
Los miembros varones de los Cullen salieron detrás de ellos adentrándose en el bosque y a mí me arrastraron al interior de la casa a pesar de mi resistencia.
Se pusieron hablar entre ellas mientras yo estaba de pie mirando la ventana, no entendí bien lo que decían ya que hablaban muy rápido, Reneesme se acercó a mí y me abrazó fuertemente trasmitiéndome tranquilidad y transmitiéndome seguridad, seguridad de que no le iba a pasar nada malo a su familia.
No tardaron en regresar, esta vez no venían solos Seth, Jacob y Quil les acompañaban.
- Se han vuelto a escapar pero esta vez ya conocemos el efluvio de Maison, lo tendremos más fácil a la próxima vez. Creemos que el escondite lo tienen en una pequeña isla cerca de Forks, esta misma noche comenzaremos el rastreo.- Nos informó Carlisle medio sonriente quitándole importancia al tema.
- ¿Que quería mi padre?
- Por lo que he podido leer en su mente Ashley venia a advertirnos de que no somos obstáculo para ellos y que pronto vendrán a por ti.
- Podrías haberte ahorrado eso.- le gruñó Emmett que siempre estaba evitando las cosas peligrosas para mantenerme tranquila y sin preocupaciones, pero le agradecí a Edward que me dijera la verdad.
- Sam ha ordenado al resto que hagan guardia esta noche. Nosotros nos quedaremos por aquí.- anunció Jacob jugueteando con el pelo de su amada.
- No te preocupes Ashley, sabes de sobra que no vamos a dejar que te hagan nada.- me dijo Esme frotándome el brazo.
Siempre igual “no te preocupes” de verdad que estaba cansada de que siempre me dijera lo mismo pero debía confiar aun mas en ellos aunque no tenía miedo de que me hicieran daño, tenía miedo de que a la persona que mas amaba y a mi nueva familia les ocurriera algo.
- Te voy a pedir Ashley que esta noche, la pases aquí con nosotros, debemos estar agrupados y coordinados por si se les ocurre aparecer de nuevo.- me dijo Carlisle.- Jasper, Alice ir a su casa y traer lo necesario para esta noche.
- De acuerdo… ¿quieres que te traiga algo en especial Ashley?- me preguntó Alice sonriente.
- Creo que no.- le contesté con muy poco animo.
Me quedé sentada en el sofá con la mirada perdida mientras los demás no paraban de ir de aquí allá a paso de vampiro.
Las manos de Emmett cogieron las mías suavemente, me levantó del sofá y me condujo hacia las escaleras.
- Vamos a descansar Ashley, te sentara bien.
Subimos las escaleras y me llevo a su habitación donde habían colocado una cama de matrimonio y allí me tumbó y acariciándome el pelo me quedé dormida.

¡La noche fue tranquila!

Hicieron dos grupos de caza rápida ( cazar por los alrededores sin tardar más de veinticuatro horas), el primer grupo compuesto por Alice, Jasper, Adam, Rosalie y Esme salieron en primer lugar a primera hora de la mañana cuando aún estaba dormida, a sus regresos salieron el segundo turno compuesto por Emmett, Bella, Edward y Carlisle.
- ¡No tardare!- se despidió Emmett acariciándome el hombro, contacto físico-atrayente que desde aquel día no habíamos tenido, el corazón comenzó a latir con fuerza y él me sonrío- pórtate bien y no salgas fuera sin compañía. ¿Me prometes que obedecerás?
- Te lo prometo- dije casi sin aliento.
Vi como se alejaban a toda velocidad entre los árboles por la parte trasera de la casa, me senté en el porche unos segundos para recuperarme un poco, menos mal que Edward no podía leerme la mente ¡Pensé suspirando!
Subí a la parte de arriba de la casa donde la terraza principal del ático daba al río. Allí me senté en el borde de la barandilla y con mis cascos de música me relajé un poco viendo como de vez en cuando saltaba algún pez que otro, como los pájaros volaban desde lo alto de los árboles y cogían agua al vuelo y recordando la tarde anterior, recordando la cara de mi padre con esos ojos como el rubí, esa expresión de asesino, esa cara transformada en lo que más miedo me daba.
Los Cullen estaban ocupados haciendo sus tareas, la única que de vez en cuando subía era Alice a ver si me encontraba bien y a traerme limonada.
Pasada aproximadamente una hora cuando me disponía a bajar al salón algo se movió entre los árboles, aclaré la vista y lo vi ¡Marcos! Estaba llamándome con la mano, invitándome a que fuera con una expresión de tristeza dibujada en su rostro pero desapareció cuando Alice, Jasper y Rosalie subieron en mi búsqueda. Adam y Esme fueron al río pero no consiguieron seguir su rastro, esta volvió a desaparecer al llegar al mar.
- Vamos Ashley estamos más seguros abajo.- me dijo Alice llevándome a dentro de la casa.
- Era mi hermano y estaba solo.
- No podemos arriesgarnos, ya lo sabes.- me cortó Jasper con ese tono autoritario suyo.
- Se ha arriesgado mucho acercándose él solo a la casa ¿no crees?- hablo Rosalie sin quitar la vista del frente.
- Deberíamos llamar a Carlisle.- dijo Alice con preocupación.
- No hace falta alarmarlo, estaba solo no creo que se atreva actuar.
- No va atacar Jasper.- me quejé defendiendo a mi hermano.
- Por si acaso estaremos alerta.- volvió a decirme con tono amenazador.
Jasper se colocó de forma vigilante en la puerta del jardín mientras Adam y Rosalie salieron fuera de la casa vigilando el perímetro el río. Alice se subió al ático y Esme comenzó a pintar un cuadro, yo pensé que lo hacía para distraerme pero no lo consiguió.
Debía hacer algo, mi hermano me había llamado, quería que fuera a donde él estaba, y no estaban mis padres ¿quería decirme algo? No estaba segura pero tenía que hacer algo.
Estuve pensando como pasar desapercibida y escaparme de los Cullen pero con mucho cuidado ya que Jacob no estaba y Alice podría visualizarme en sus visiones.
Disimulé yéndome al baño y cuando Esme estaba despintada (eso pensé, no estaba muy segura) me desvíe al garaje, cogí el coche de Jasper y me puse rumbo a la Push, tenía que hablar con Reneesme, solo ella me ayudaría a encontrar a mi hermano con la ayuda de los licántropos.
- Reneesme, Jacob me tenéis que ayudar- les dije saliendo del coche y a plena voz.
- ¿Que estás haciendo aquí? Sabes perfectamente que no puedes salir de la ciudad sin nadie que te acompañe ¿te has escapado?- me riñó Reneesme con tono amenazador.
- Por favor me tenéis que ayudar, he vuelto a ver a mi hermano cerca de la casa, se que quiere anunciarme algo y con Emmett o la familia a mi lado no se atreve acercarse, me tenéis que acompañar al bosque.
- No.- se negó Jacob con voz autoritaria.
- Por favor Jacob a ti no te conoce, no conoce tu efluvio, necesito hablar con él, será de gran ayuda, él sabe cuando y donde se realizara la transformación, es muy importante, si hubiera querido hacerme daño ya lo hubiera hecho.
- No voy a poner en peligro a Reneesme.
- Es solo un niño de ocho años cariño, si Ashley, te vamos ayudar… no me mires con esa cara Jacob llama a Seth que nos acompañe.
- ¿Por qué siempre te sales con la tuya Nessi?
- Será porque me quieres.- le dio un beso en la cara burlonamente.-  venga llama a Seth que no tenemos todo el día.
- Gracias Reneesme. – le abrace fuertemente, era la única persona en la familia que me entendía o la única que no me veía como algo frágil.
En menos de un segundo Seth apareció entre los árboles del bosque abrochándose la camisa en el lugar donde nos encontrábamos nosotros y nos pusimos de camino a Seattle. Lo que duró el camino solo hablaba Seth, conversación que no logré entender con claridad ya que estaba sumida en mis pensamientos, pensando como seria el encuentro con mi hermano.
- Vale chicas, iremos detrás de vosotros en forma de lobo, no os salgáis del protocolo. Ashley recuerda que no puedes acercarte a él, no es como los Cullen y si te pasara algo Emmett me mataría ¿entendido?
Le afirmé con la cabeza y cogiendo la mano de Nessi nos adentramos en el bosque mientras Jacob y Seth entraban en fase.
- No tengas miedo Ashley, ese estado es el primero que captan y les excita mogollón- le miré de reojos e intente calmarme-. Esta cerca lo huelo.
En efecto Marcos apareció de entre los árboles justo enfrente de nosotras y con una postura amenazadora nos miró a las dos fijamente, Reneesme se envaró un poco colocándose delante de mí.
- Está bien Reneesme no nos va hacer nada.
- No te puedes fiar, confía en mí esto es simplemente para imponerle un poco. (Puse los ojos en blanco se notaba que a  Reneesme nunca le habían  dejado estar en una pelea o en algo similar)
- Marcos.
- Vente de aquí, sal de la ciudad, estas en peligro.- su voz me impactó ya no tenía esa voz dulce de niño que solía poner cuando era humano, me entraron ganas de llorar.-
- ¿Por qué?
- No puedo hablar, vete hermanita, no dejes que te hagan esto.- señalo su cuerpo con las dos manos.- son monstruos, animales sin compasión, son criaturas… - cambio de posición y en sus ojos pude ver el terror que algo en el bosque le había ocasionado. – tengo que irme… corre Ashley no dejes que te encuentren (estaba asustado) márchate antes del eclipse…
- Marcos y los papas…
- Son como ellos, huye…
- Marcos, ¿pero cuándo será el día exacto?...
No puede ver exactamente de donde salieron las cuatro sombras borrosas que vi pasar por delante de mí pero en cuestión de segundos me vi rodeada por Edward, Bella, Jasper y Emmett, Marcos desapareció.
- ¿Que estabas haciendo Reneesme? – Le gritó Edward a su hija, los lobos aparecieron en forma humana colocándose detrás de ella.-
- Edward, Nessi….
-Cállate Jacob sabes perfectamente que no aguanto que te metas entra mi hija y yo cuando estamos hablando.
 - Papa yo…
- Ella no tiene la culpa.- le espeté, pero Edward ignorándome continuo echándole la bronca a Nessi.- Edward – le grité poniéndome entre los dos, él me gruño y seguidamente escuché como del pecho de Emmett salía un rugido aun más potente.
- ¡Ya! – Gritó Bella.- vamos a casa y hablamos de esto ¿vale chicos?- miró a su marido y a su cuñado simultáneamente que estos a su vez se miraban entre sí.
Bella cogió a su hija de la mano y se pusieron de camino a la casa, Emmett  me rodeó con un brazo y con un movimiento veloz me puso en su espalda y comenzó a correr.
- Emmett, Reneesme no tiene la culpa.- le dije en el oído con la cara recubierta entre su cuello y hombro, el aire me molestaba mucho.- ha sido idea mía.
Él no dijo nada, tenía una expresión violente, me apoyé en su hombro y me dejé llevar. Una vez en la casa lo primero que hice nada más bajar de la espalda de Emmett y esquivando a los lobos, fue ir a donde se encontraba Reneesme, la cogí de la mano y la coloque detrás de mí, esta vez me tocaba a mí defenderla.
- Antes que digas nada Edward ella no tiene la culpa, la obligué yo.
- La obligaste tú… - se río sarcásticamente.- pero tanto ella como los dos lobos que os acompañaban tienen la suficiente cabeza para saber que era muy peligroso.
- No era peligroso Edward.- comentó Seth sin cambiar de postura postrado en el sofá de los Cullen.
- No te metas en esto Seth – le hizo callar Edward.
- No voy a dejar que le des ni un sermón más a tu hija, ella solo quería ayudarme, yo se lo pedí.
- No me importa de quien haya sido la idea de ir al bosque las normas están para obedecerlas y Reneesme no las ha cumplido.
- No he desobedecido ninguna norma por qué no me habéis impuesto ninguna, además ya soy bastante mayorcita ¿no crees papa?
- Bastante mayorcita para saber que has puesto en peligro tu vida, la de Ashley y la de los lobos (Jacob bufó sin apartar la mirada de Reneesme)
- Edward no ha sido para mas, por favor vamos a tranquilizarnos un poco.- habló Carlisle por primera vez con ese tono de voz suyo que relajaba hasta el más nervioso aunque admito que Jasper también tenía su toque.
Emmett no paraba de andar de arriba abajo sin prestar atención a nuestra discusión seguía con expresión dura.
- ¿Que es lo que te ha dicho tu hermano Ashley?- quiso saber Esme.
- Me ha pedido que salga de la ciudad antes del eclipse vienen a por mí.- todos se miraron entre sí.
- ¿Te ha dicho quienes son, cuantos o cuando exactamente será?- preguntó Jasper interesado.
- Antes del eclipse…- nos giramos todos a mirar a Carlisle que estaba pensando en voz alta.
- Solo me ha dicho que son bestias, - volví a atraer la atención de todos.- Y quieren hacerme mucho daño.- volví a escuchar ese rugido que me aterrorizaba del pecho de Emmett, lo miré pero seguía nervioso mirando al suelo.- eso es todo lo que me ha dicho.
- ¿Antes del eclipse? ¿Por qué?- preguntó Alice mirando a Carlisle pero a su vez como si estuviera intentando ver el futuro pero sin lograr nada a cambio.
- El eclipse.- volvió a decir Carlisle pensativo.
- ¿Que pasa Carlisle? – pregunté asustada ya que faltaba un mes para el próximo eclipse, si no recordaba mal.
- Tengo que investigar más, no temas Ashley.- ya estábamos con lo mismo “no temas” estaba harta de esa frase. Y con esto último Carlisle abandonó el salón sin hacer apenas ruido.
Poco a poco fueron abandonando la estancia todos dejándonos solos a Emmett y a mí. No me gustaba nada su expresión, seguía inquieto y enfadado, quería hablarle pero temía a su reacción, solo me limité a seguirle con la mirada sin decir nada.
- ¿Por qué lo has hecho?- habló tras unos minutos en silencio que a mí me parecieron horas.
- Tenía que hablar con él y tú… tú has estado negándomelo todo este tiempo.
- Y has tenido que recurrir a la más débil de la familia.
- La más débil no Emmett, a la que me comprende, además Jacob y Seth estaban con nosotros.
- Podía no haber estado solo, entiendes lo peligroso que ha resultado este asunto.
- Lo sé pero no podía dejar pasar todo esto Emmett, entiéndeme, es mi vida la que está en juego y no puedo dejar que otros paguen por lo que me va a ocurrir… no quiero que os pase nada por eso tenía que saber más, tenía que ver a mi hermano y a tu lado nunca se hubiera dejado ver. Prefiero estar muerta a que os ocurra algo alguno de vosotros.
- No digas tonterías.- en medio segundo tenia a Emmett sentado e mi lado cogiéndome de las manos.- Sabes a la perfección que no voy a permitir que te hagan daño. Pero por favor no vuelvas a ir sola al bosque.- quise rechistar pero me cortó.- no sabes lo que te puede pasar a ti o a quien te acompañe.
- Estaba segura Emmett.
- Te repito que era peligroso.- volvió a cambiar al estado duro y tenso.
- No  entiendo porque te empeñas en decir que era peligroso, es solo un niño y con un solo licántropo hubiera sobrado o te tengo que recordar que Jacob tiene más fuerza que todos vosotros juntos.- me estaba empezando a enfadar ya que estaba cansada de escuchar que era peligroso, él bufó no como convencido si no como critica.-
- Y yo te tengo que recordar que Marcos ya no es tu hermano si no que es un monstruo y que  puede hacerte daño.- eso me dolió, mi hermano no era un monstruo solo una víctima del demonio.
- Tú también eres un monstruo y mira, estoy aquí a tu lado.- me arrepentí nada más acabar la frase ya que vi en la cara de Emmett que le había herido aun mas que el a mí los sentimientos.- Lo siento Emmett no quería decir eso.
- Tienes razón.- Se levantó y tomó rumbo hacia la puerta del garaje.
- Emmett lo siento, perdóname no…- quise ir detrás de él pero me frenó levantando una mano y cerró la puerta con un golpe tan seco que los cimientos temblaron.
Me senté en el sofá de nuevo y comencé a llorar, acaba de herir al ser que mas amaba en el mundo y me sentía fatal. Unas manos me rodearon pegándome a su pecho.
- Se le pasara no temas.- era Reneesme intentándome animar.
- Le he llamado monstruo ¿Como me va a perdonar?
- No ha sido de corazón y eso él lo sabe lo que pasa que ahora está furioso y no quiere pagarlo contigo por eso se ha ido.
- Me siento fatal.
Reneesme me tocó la cara y comenzó a proyectarme imágenes hermosas de paisajes, pájaros y esa risa suya que contagiaba al más deprimido. Me acurruqué en su regazo y allí me quede dormida.
Tuve un sueño maravilloso donde me encontraba en medio de una explanada rodeada de flores de todo tipo de color y olor, tumbada en el césped absorbiendo todo el calor que radiaba el sol, al lado del amor de mi vida, ese amor que había herido con mis palabras tan estúpidas que salieron de mi boca sin pensarlas.

Sentimientos

Unos dedos fríos como el hielo me acariciaron la espalda recorriéndome la columna vertebral suavemente. Pensaba que era un sueño, un sueño en el que no quería despertar, entreabrí los ojos y me di cuenta que no me encontraba en mi habitación, incorporándome de la cama me froté los ojos muy despacio y lo vi, mi salvador.
- Emmett.- él me dedicó esa sonrisa que me aturdía tanto.- lo siento, perdóname, yo…- Emmett con un suave ¡Sssss! Colocó un dedo sobre mis labios y no me permitió disculparme.
- ¿Tienes hambre?- me preguntó mirando de reojos la mesita, me giré y allí vi una bandeja con el desayuno que me había preparado.- no sé cómo me habrá salido, Esme no está y la verdad es que nunca he cocinado aunque admito que Bella me ha echado una mano.
- Seguro que esta bueno.- le dije sin dejar de mirarle a esos ojos miel que me cegaban solo verlos.- Emmett no quise herir tus sentimientos yo…
- No tienes que disculparte por algo que no has hecho.
- Pero yo….
- Esta olvidado.- mi piel se erizó cuando me acaricio la mejilla.- ahora come algo te sentara bien.
- ¿Habéis encontrado algo en el rastreo de anoche?
- De eso nos hablara Carlisle ahora más tarde, ha encontrado algo y quiere comunicárselo a todos, estamos esperando a la manada a que venga.
Asentí con la cabeza y comencé a comerme ese desayuno tan rico que me había preparado, mientras lo saboreaba Emmett no dejaba de mirarme con una expresión provocadora y de felicidad, mis mejillas se encarnaban de vergüenza cuando lo miraba de vez encunado ya que no podía mirarle más de cinco segundos por la vergüenza que me recorría en el interior y que no entendía ese ánimo que tenía esa mañana.
- Ahora te dejaré unos minutos para que te asees, te espero en el salón, no tardes por que tendré que venir a por ti y no te gustará.- me guiñó el ojo y sonrío a la vez. Su voz vibrante que hacía que las palabras cotidianas se trasformaran en poesía iba a conseguir que me diera un infarto al corazón tarde o temprano.
Cuando bajé la familia Cullen y la manda al completo estaban en el salón, un salón grandísimo que se veía pequeñísimo al ver a esos cuerpos enormes y corpulentos de los lobos.
- ¡Buenos días!- saludé mientras bajaba las escaleras un poco cortada por que todos estaban mirándome y saludando casi a la vez.
- Ahora  que estamos todos voy a comunicaros una cosa relacionada con Ashley que he descubierto mediante una información obtenida en Egipto.- comenzó a decir Carlisle cediéndome el sitio con las manos.
Me senté en el sofá al lado de Nessi y de Emmett que este me cogió la mano y comenzó a acariciármela, sentí como la sangre ardiente me recorría las venas y no pude evitar enrojecerme. Bella se río entre dientes y le dijo algo en el oído a su marido.
- Bueno chicos.- interrumpió Carlisle de nuevo sonriendo.- he localizado a un antiguo muy amigo mío y le he comentado lo que ocurría, y… la verdad es que no le ha gustado mucho en lo que nos hemos metido pero a pesar de ello me ha ayudado muchísimo. No sabemos cuántos son y donde tienen el escondite exactamente, Alice lo está buscando en sus visiones, pero si sabemos cuando quieren actuar,- Carlisle me miró y me dedicó una sonrisa, Emmett me cogió la otra mano al notar mi preocupación.- como sabéis dentro de muy poco será luna llena y con ello vendrá el eclipse lunar que todos estamos esperando.
- ¿El día en que despertaron a Gregoriska?
- No Adam, el eclipse es solo la preparación, la iniciación a la conversión que se realizara dos días después, con luna menguante exactamente el 22 de Mayo, es el día exacto de la resurrección de Gregoriska. Por eso os he reunido aquí a todos, os quiero pedir precaución, que estéis alerta a cualquier cosa, cualquier movimiento extraño que se produzca en el bosque, no debemos dejar que vengan a por ella. Como ya he dicho no sabemos cuántos son y tenemos que estar preparados para cuando ocurra el momento, no temáis porque Alice esta concentrándose en sus visiones… no te preocupes Ashley no te va a ocurrir nada.
- Que no me preocupe Carlisle…- me levanté del sofá y me coloqué en medio de todos.- estoy cansada de que siempre me estés diciendo que no me preocupe, claro que estoy preocupada y no por mi vida ¿sabes? es por vosotros, miraros…- le señalé con la mano- tenéis vuestra vida propia, una vida tranquila sin  complicaciones, tenéis familia, y tenis que arriesgar vuestras vidas por una simple humana que se ha cruzado en vuestras vidas por casualidad ¿Por qué Carlisle? ¿Por qué lo hacéis?
- Lo hacemos porque te queremos Ashley.- me dijo Esme con su dulce voz de niña.
- Y si no me hubierais conocido ¿también lo hubierais hecho?
- Si…- habló de repente Adam.-… no hubiéramos permitido que unos vampiros descontrolados despertarán de nuevo a la bestia que torturó durante seis siglos a la humanidad, a si que, si Ashley, lo hubiéramos hecho.
- No te preocupes por nosotros As.- me dijo Seth acercándose a mi frotándome el brazo.- pudimos con cuarenta Vulturis nosotros solitos, y no nos ocurrió nada.
- Y con 23 neófitos salvajes.- añadió Paul orgulloso de sí mismos.
- ¿Y por qué no me convertís ahora y nos evitamos todo esto?- me dirigí a Emmett que este se envaró poniéndose en pie.
- No, no voy a transformarte, ahora no.
- ¿Por qué? En el libro dice que si me transformo antes o después del día señalado no seré como Gregoriska, podré tener sus poderes pero no seré malvada.
- No voy a permitirlo Ashley. El tema está zanjado.- esta conversación solo fue entre Emmett y yo ya que los demás se excluyeron.-
Me quedé con la boca cerrada ya que me aterró la expresión de Emmett que se enfadó muchísimo y tuve miedo a que se pusiera como la noche anterior y después de pensarlo un segundo me di cuenta de que no estaba preparada a dejar mi vida humana solo por el simple hecho de que estaba aterrorizada frente a la situación que se nos venía encima, me senté de nuevo en el sofá.
- Bien, gracias por venir chicos, me gustaría hablar ahora contigo Sam y contigo Jacob en privado, ¿nos acompañas Edward?
Me quedé mirando como los cuatro subían las escaleras y pude ver como Carlisle me miraba de reojos.
- ¿Quieres que demos un paseo?- Me preguntó Emmett que había dejado ya su dureza a un lado.- Nos vendrá bien un poco de aire libre.
- Si, nos sentará bien, me gustaría ir a la cueva, si no te importa.
- Claro que no me importa, vamos.
Nos pusimos de camino a nuestro escondite privado donde Emmett me aseguró que ninguno de la familia sabía dónde estaba incluida Rosalie. Lo que duró el recorrido estuvimos en silencio, no sé si porque estaba molesto por decirle lo de la transformación o simplemente no tenía nada que decir y yo no quería averiguarlo por miedo a que se enfadara. Al llegar a pequeño recodo me senté en el suelo al lado de la hilera de agua que caía por la montaña y comencé a juguetear con ella mojándome las manos y salpicando el suelo de vez en cuando.
Emmett se colocó a mi lado de cuclillas y cogiendo agua me salpicó la cara en plan broma.
- Eh! Pero ¿qué haces?- me quejé sonriente.
- Quiero que cambies esa cara Ashley, mi corazón se entristece cuando te ve con ese estado de ánimo, me duele verte así.
- Lo siento Emmett pero es que no puedo dejar de pensar en todo lo que va a ocurrir por mi culpa.
- No tienes la culpa de nada pequeña, tú no has elegido esta vida te la han dado y tienes que ser fuerte, se que tu no lo ves como nosotros porque eres humana y frágil pero tienes que confiar un poco más en nosotros, tienes que dar gracias que te hubiera encontrado en aquel bosque, a que no estás sola enfrentándote a esto, a que tienes una nueva familia que te quiere y te protege y a que me tienes a mí.
Le miré con los ojos humedecidos, sus palabras me dejaron sin aliento, estábamos a dos centímetros cara contra cara casi rozándonos la nariz y como de costumbre mi cuerpo comenzó a temblar y él se apartó unos centímetros más. ¡Maldita sea!
- Emmett…- le cogí del brazo sin pensar que podía reaccionar como la otra noche cuando lo abracé, no quería que se separara, lo necesitaba.- Me moriré si te pasara algo yo… no puedo vivir…- Mi corazón comenzó a palpitar fuertemente y mi cuerpo tembló de nuevo unos segundos largos.
- ¡ Ashley !- algo en el modo en que colocó los labios para pronunciar mi nombre hizo que me volviera un poquito más loca, que me entraran ganas de abrazarle.- Ven…- me levantó del suelo y me puso de pie.- ¿ Ves aquello?- me señaló la montaña que se encontraba enfrente nuestra, justo a la mitad donde habían dos árboles enormes que sobre salían de los demás entrelazándose entre sí, formando uno solo.- Así es como me siento cuando estoy cerca de ti.- me rodeo la cintura por detrás y colocó su cara muy pegadita a mi oído.- Siento una pasión física muy fuerte hacia ti, jamás había deseado tanto la sangre humana, pero no es un deseo alimentario, es un deseo pasional, te amo pequeña y aunque me resulta difícil estar a tu lado no voy a dejar de intentarlo hasta conseguir que seamos como esos árboles de allí.
Me acarició el cuello con sus labios fríos y suaves como el mármol, su aliento tan helado hizo provocar que la espina dorsal se me quedara sin fuerzas pero estaba segura ya que me sostenía por la cintura con esos brazos fuertes y firmes. Susurro mi nombre con los labios pegados a mi piel y me giré lentamente acariciando su piel con mi cara.
- Yo he sentido eso desde el primer día, el día en que me salvaste en el bosque.
Sin darnos apenas cuenta nuestros labios se unieron formando un dulce y apasionado beso, mis brazos se enredaron en su cuello atrayéndolo hacia mí, no quería separarme de él, quería fundirme con su cuerpo pero algo en su auto control hizo que se separar de mi.
- Ashley… As lo siento.- me dejó allí casi con la boca abierta y se metió en la cueva frotándose las sienes.- debo controlarme más o acabaré por hacerte daño.
- ¿Quieres que me vaya y te quedas un rato solo? – le dije, no sabía qué hacer ni cómo ayudarle.
- No sé cómo vas a bajar de aquí tu sola.- dijo riéndose.- Ven…- me tendió la mano para que se la cogiera.- siéntate con migo.
Nos sentamos de nuevo en el suelo, uno al lado de otro y nos cogimos de la mano. Él me miraba con tanta dulzura que me sentía afortunada de saber por fin lo que sentía hacia mí.
- Está volviendo a pasar.- se me quedó mirando con cara de incredulidad yo me reí.- lo de Bella y Edward ¿no?
- Ah! Si.
- ¿Como se lo tomará la familia que tu y yo nos amemos?
- La familia ya lo sabe, fueron los primeros en enterarse, somos vampiros además con Edward nunca pueden haber secretos. Están encantados de que por fin tenga alguien en mi vida y de que seas tú. Eres tan dulce y bonita que has llenado todos los corazones de  mi familia.
- Todos excepto el de uno.- me miró sonriente, sabia a quien me refería, Rosalie.- ¿Cuánto tiempo llevabas con ellas?
- Uff! Perdimos la cuenta a los cincuenta y pocos, creo que nos faltaba poco para cumplir juntos el siglo.
- ¿Y por qué lo dejasteis después de tanto tiempo juntos?- quise saber más aunque sabía perfectamente que ese no era el momento de hablar de ella pero ya que había salido el tema no iba a perder la oportunidad.
- Nuestro amor no era sólido, ella nunca me ha amado como Bella ama a Edward o como Alice ama  Jasper, Carlisle la convirtió para que Edward tuviera una pareja pero él solo se fijo en ella como una hermana, eso le dolió a Rosalie porque era muy orgullosa, siempre lo ha sido.- comenzó a reírse con una risa suave- … y me transformo a mi porque tenía miedo de quedarse sola, no quería quedarse sola, no niego que sintiera algo por mi pero no era amor y eso con el paso del tiempo duele, tanto para mí como para ella. Al final acabas por no hacer feliz a la pareja. Cuando Rosalie conoció a Adam, admito que me dolió porque yo sí que la he amado.- Emmett se levantó de mi lado y comenzó andar por la cueva.- me hizo saber que era feliz y eso me hacía sentirme bien, yo siempre he querido lo mejor para ella y si Adam lo es me conformo. Se aman y eso es en verdad lo que importa en una relación.- se puso de cuclillas apoyado en mis rodillas como esperando más preguntas.
- Pero ella te sigue queriendo.- no era una pregunta era una afirmación.
- Como un hermano simplemente.
- ¿Y por que tengo la impresión de que me odia por estar cerca de ti? No me trata como los demás.
- A Rosalie nunca le ha gustado los humanos como amigos.- volvió a cambiar de posición esta vez sentándose a mi lado de nuevo.- no quiere que nadie se relacione con la familia, que conozcan nuestro secreto y no le gusta que la familia este en peligro por un humano, créeme que con Bella fue peor.
Le puse mala cara, a mí tampoco me gustaba la idea de que la familia Cullen estuviera en peligro y menos por mi culpa.
- No te preocupes.- me dijo acariciándome la mejilla con las yemas de los dedos.- se le pasará pronto créeme.- me guiñó un ojo.- Bueno ahora me toca a mi saber sobre tu vida personal.
- Ya lo sabes todo.
- Todo no…. Con lo hermosa que eres seguro que has tenido más de un pretendiente…me lo vas a contar o te lo tengo que sacar a la fuerza.- me puso cara de chico malo.
- No te tengo miedo Emmett ya lo sabes…. Tuve un medio novio cuando tenía diecinueve años solo me duró tres meses, lo dejé por qué pasaba más tiempo con los amigos y en el fútbol que con migo, para él era su prioridad antes que yo.
- Donde vive ese desalmado que me lo voy a tomar de aperitivo…- dijo serio.- como puede haber personas que dejen a un lado a este ángel maravilloso por un simple partido de fútbol y….- Le tapé la boca con los dedos.
- Ese desalmado murió en un accidente de coche un año depuse de dejarlo con él. Desde entonces no he tenido a nadie en mi vida, la verdad es que no he tenido tiempo de tener nadie en mi vida desde que los vampiros entraron en ella.
Emmett se acercó lentamente a mí, con una mano me cogió la cara y con la otra la nuca y comenzó a besarme de nuevo suavemente pero la vibración del móvil en su bolsillo nos interrumpió. Me quejé en mi interior.
Con un movimiento rápido Emmett sacó el móvil y comenzó hablar con el interlocutor que había en la otra línea. La noticia que le estaban dando no debió ser muy buena ya que su cuerpo se tensó.
- Tenemos que irnos.- me dijo cuando cerró la tapa de su móvil.
- ¿Qué ha ocurrido Emmett?- pregunté asustada.
- Alice ha tenido una visión, Carlisle nos ha pedido que vayamos lo antes posible.
No había acabado la frase y ya estábamos bajando por la montaña, el cielo estaba gris apunto de llover, me metió en el coche y nos pusimos en marcha.
- Te ha dicho de que va la visión.
- No, solo me ha dicho que…- se quedó dudoso en si decírmelo o no.
- Emmett dime la verdad, no quiero que me ocultes nada por favor.
- Es sobre los vampiros que te quieren hacer daño…. Ahora nos lo explicaran todo, ten paciencia.
Al llegar a la casa solo nos encontramos con Carlisle, Esme, Alice, Jasper, Rosalie y Adam, con cara de preocupación.
- ¿Qué has visto Alice?- le preguntó con mucha urgencia a su hermana.
- Son unos diez vampiros adultos y unos trece neófitos….- dijo Alice aun sumida en su visión.
- Vienen a por ella Emmett, la tenemos que sacar de la ciudad y ocuparnos del tema con ella lejos.- anunció Carlisle con preocupación.
- De los adultos hay seis que no van a atacar….- prosiguió Alice.- se reservan para la conversión….
- ¿Cuando?- pregunté con mucho miedo.
- Dentro de dos días nos rodearan la casa para atacarnos de sorpresa, ellos no saben que la tenemos a ella, - señaló orgulloso a su hija.- lo que no se es por que atacan tan pronto el eclipse es dentro de una semana, es una cosa que tengo que averiguar con urgencia.
- ¿Y los lobos? No saben que están aliados con vosotros ¿no? - pregunté con la esperanza de que no lo supieran y pudieran contraatacar de sorpresa.
- Me temo que sí que lo saben, hay mucho efluvio en la casa y en los alrededores y la otra tarde cuando tu padre se presentó, captaron nuestra amistad con ellos, pero de todas formas le superamos en número, ellos solo piensan que son cinco lobos, los que vieron ese día, no cuentan con que son dieciséis.
- Podemos llamar a nuestros amigos.- dijo Adam refiriéndose a otros vampiros.
- No hace falta mezclarlos en este asunto no es grave, tenemos el tema controlado.
- ¿Donde vamos a esconder a Ashley?- volvió hablar Emmett.
- Irá con Bella, Reneesme y Rosalie a la isla Esme allí se quedaran hasta que todo pase.
- ¿Por qué se va Rosalie también? Contra más seamos aquí mejor.- Dijo Jasper muy tenso con la cara de no haberle gustado la idea.
- Rosalie se va con ella por si algún vampiro despistado capta su olor y la sigue. Bella y Reneesme nunca han estado en una lucha y no voy a arriesgar a que ocurra algo.
- Carlisle yo no…- comencé a temblar de preocupación y miedo, no me salían las palabras.- no quiero que os enfrentéis a ellos….- Emmett se sentó a mi lado y me abrazó, cuando noté su piel junto a la mía comencé a llorar.- vámonos todos de aquí, poneros a salvo también…
- Mientras estés en esta familia… mientras  estemos a tu lado estaremos en peligro estemos donde estemos.- me acusó Rosalie enfadadísima, Emmett le gruño y le miro con cara de odio.
- Chicos ya vale. Ashley no podemos huir del peligro, nos seguirán estemos donde estemos, es mejor acabar con ello, no temas porque no somos novatos en este asunto. Todo saldrá bien, no te preocupes como te he dicho antes, los superamos en número y si vemos que no va bien tenemos amigos que darían sus vidas por nosotros. Si no estuviera seguro te lo diría.- me intentó tranquilizar Carlisle con voz dulce.
- ¿Donde está Edward?- peguntó Emmett después de unos minutos en silencio.
- Están en la Push me coordino con ellos así ya que como sabes Alice no ve nada estando Nessi y Jacob cerca.
- ¿Cuándo se irán a la isla?- preguntó Esme.
- Lo mejor sería que esta misma noche salieran de aquí, pero es muy precipitado.- me miró Carlisle cuando le miré con cara de agobio.- tienen que preparar las cosas necesarias para llevarse y tengo que hablar con Gruñez para que condicionen la casa, hace mucho tiempo que está cerrada. Mañana a primera hora deberían salir sin demora. Más tarde llamaré a Bella para que se prepare. Y vosotros Emmett deberíais ir a la casa y coger lo necesario para Ashley, que Jasper os acompañe.
Emmett asintió con la cabeza y con una dulce mirada consiguió moverme del sofá y despegarme de su pecho donde me había moldeado a él para no separarme jamás.
Cuando llegamos a la casa me puse hacer una pequeña maleta mientras Emmett y Jasper me esperaban abajo en el salón.
- ¿Ya se lo has dicho?- oí preguntar Jasper a mi salvador.
- Si, me he declarado esta mañana en nuestro pequeño paraíso…- se quedó cayado unos segundos yo me senté en el primer escalón de las escaleras y me apoyé en la barandilla supuse que sabían que estaba allí pero no dijeron nada Emmett continuo hablando.-  es tan bonita que solo pensar que vamos a estar unos días separados me hace sentir vacío. Hace tiempo que Ashley es mi mundo, mi sueño, mi esperanza ella es mi vida entera y no voy a dejar que nada me separe de ella.- se me humedecieron los ojos al escuchar esas palabras ten hermosas que había dicho mi amado sobre mí.
- Todo acabará pronto y podrás estar con ella sin obstáculos. ¿La vas a convertir?
- Solo si me lo pide ella y si veo que está preparada.
Me levanté y bajé las escaleras muy despacio, los dos vampiros dejaron de hablar y se colocaron en la puerta de salida esperándome, cuando bajé Emmett me cogió la maleta y dándome un beso en la frente abrió la puerta.
Ese tema, el cambio de mi mortalidad por la inmortalidad,  también lo tenía en mi mente, ahora no estaba preparada pero cuando todo acabara le pediría a Emmett que me convirtiera en lo que era él, un vampiro,  para poder estar eternamente a su lado, quería estar con él toda mi vida o como ellos decían, toda nuestra existencia.

- Me gustaría darme un baño caliente para relajar mis músculos.- le dije a mi salvador sentándome en la cama mientras él colocaba mi pequeña maleta encima del sillón que tenían adornando su habitación.
- Déjalo en mis manos.
Me dedicó esa sonrisa que me aturdía y se metió en el baño, escuché como de los grifos de la bañera salía un potente chorro de agua y a los pocos segundos apareció  por la puerta con una gran sonrisa.
- Ya esta, te espero en el jardín, voy a darle una paliza a Jasper.- sonrío divertido con cara de niño malo.- tomate todo el tiempo que quieras.- me acarició la mejilla con una mano y seguidamente con una pequeña presión en mi cuello me atrajo hacia el dándome un suave beso en los labios.
- Gracias Emmett.

Estuve buen rato en la bañera llena de espuma con mis cascos de música puestos, la música me relajaba muchísimo, era mi vía de escape a los malos pensamientos y a todas mis preocupaciones aunque solo fuera por unas horas. Salí casi arrugada pero no me importó, me sentía mejor, me vestí y bajé al salón. Por el camino me encontré a Esme que estaba decorando la casa de nuevo, le encantaba cambiar la decoración cada tres por tres, llegué a pensar que eso era también su vía de escape a todas las preocupaciones.
Me saludó dándome un beso en la cara y me dijo que Emmett estaba en el jardín.
También me encontré a Alice sentada en el sofá acurrucada a su esposo que este la abrazaba y le acariciaba dulcemente.
- Hola Alice, ¿has visto algo más? ¿Has visto a mi hermano?
- No, sigue todo igual y tranquila que tu hermano no va a estar en la lucha y a tus padres tampoco los veo en ella.
En ese mismo instante en que estábamos hablando escuchamos a Rosalie discutir en el jardín  en voz a grito y muy alterada, nos giramos los tres y la vimos discutiendo con Emmett. Adam no se encontraba en la instancia en esos momento, pensé que estaría con Carlisle por que el tampoco se encontraba.
Me dirigí lentamente a la puerta del jardín, Emmett me miró de reojos mientras Rosalie no paraba de gritarle muy enfadada.
- Será mejor que lo dejemos Rosalie.- le dijo mi amado con voz auto controlado pero con los brazos muy tensos.
- No me voy a callar  que se entere de una vez que por…
- Cállate Rosalie.- pude apreciar como a Emmett le estaba cambiando el color de los ojos a un miel más oscuro, no era el color que se le ponía cuando tenía sed, no, este era de ira y rabia hacia la mujer que le estaba gritando.
- Ella tiene la culpa de todo no te das cuenta, que desde que ha llegado a esta casa las cosas van de mal en peor, no vamos a salir vivos de la lucha, que se entere de una vez de la desgracia que ha traído a esta casa.- todo esto le decía con una expresión muy violenta.
Vi como Emmett se le estaba acabando la paciencia y no quería que se pelearan a sí que me acerqué a él muy despacio ya que Rosalie me aterraba.
- Ashley vete de aquí.- me dijo Emmett sin mirarme.
- Emmett… no quiero que os peléis por favor.
- Pues no haber venido a esta casa, desde que estas aquí ya no somos una familia unida, Carlisle pasa más tiempo al teléfono y fuera que con su esposa, Reneesme se ha tenido que ir para que Alice pueda ver sus visiones, mi pareja no puede estar más de dos minutos en la casa porque estas tu y dentro de dos días ya veremos quién sale vivo de la lucha y todo es por tu culpa…
No pudo acabar la frase ya que Emmett arremetió contra ella dándole un fuerte empujón, yo grité asustada y vi como Jasper cogía a Emmett de los brazos.
- Vamos a tranquilizarnos Emmett.- le dijo Jasper empujándolo hacia la casa. Alice fue ayudar a su hermana que esta yacía en el suelo a dos kilómetros de donde estábamos. Y Esme me cogió de la cintura y también me adentró en la casa.
- Vamos…- Emmett me cogió de la mano y subimos las escaleras, nos metimos en su habitación y allí cerrando la puerta se sentó en el suelo apoyando le espalda en ella y cerrando los ojos.
- Emmett yo no… no quiero que te pelees con ella yo…
Me acerqué a él y me senté a su lado, Emmett me rodeó con un brazo y me atrajo hasta su pecho donde apoyé mi cabeza.
- Siento que hayas tenido que presenciar esto, Rosalie es muy nerviosa y se descontrola a la mínima.
- Pero ella tiene razón Emmett.
- No vuelvas a decir eso, tú no tienes la culpa de nada ¿me oyes?- comenzó a elevar la voz, aun estaba nervioso.- Ashley cariño eres mi vida y mi vida sin ti es un vacío oscuro que no me gustaría caer en él, tú no tienes la culpa de nada, eres mi mundo, mi sonido, mi presencia lo eres todo y no puedo permitir que nadie te hiera.- me dio un suave beso en la frente.- cuando se calme vera las cosas de otra forma, no temas que no voy a quedar mal con ella por una simple discusión.
Se quedó pensativo y yo me quedé en silencio, Rosalie tenía razón y me daba igual lo que dijera Emmett.

Me debí quedar dormida por que cuando desperté estaba tumbada en la cama y Emmett no estaba, debía de estar anocheciendo ya que estaba muy oscuro y estaba cayendo una tormenta muy fuerte, me levanté de la cama y salí de la habitación, pasé por la puerta del despacho de Carlisle allí estaba él hablando de lo ocurrido con sus dos hijos Emmett y Rosalie, no quise interrumpir y fui directamente al salón donde estaba Esme sola preparando la mesa.
- Hola cielo, te he preparado al cena debes de estar hambrienta no has comido nada este medio día.
- Gracias Esme la verdad es que tengo un hambre de oso.-Las dos nos reímos.- Esme ¿sabes si Carlisle ha hablado con Bella?
- Si cariño, mañana a las siete sale vuestro vuelo, no temas.- Esme me cogió de las manos.- todo saldrá bien cielo, se que tienes esa frase muy oída pero si te la decimos es porque es así, y no quiero que pienses que Rosalie te tiene manía ni que tiene razón en lo que ha dicho esta tarde, ella no lo ha dicho de corazón, ella te quiere mucho pero es muy nerviosa y lo lleva de otra forma.
No dije nada, le abracé fuertemente, necesitaba el abrazo de mi madre pero como ella no estaba a mi lado me aferré a Esme como mi propia madre, era tan dulce y cariñosa que hacía que me sintiera bien.
- Ahora come algo cielo.

Después de cenar me senté en el sofá y por primera vez encendí el plasma gigante que tenían como televisión y comencé hacer zapping, Emmett y Rosalie aun no habían bajado del despacho y no me gustaba la idea de que Carlisle les estuviera echando la bronca por lo ocurrido, lo ocurrido por mi culpa.
- Hola.- me sobresalto al voz de Emmett a mi espalda.- ¿te he asustado?
- No, es que me has pillado despistada…. ¿qué tal allí arriba?
- Nada malo Carlisle no ha llegado a torturarnos.- se río suavemente y se sentó a mi lado.- ¿qué estás viendo?
- Te parecerá irónico pero estoy viendo una de vampiros. ¿Quieres poner tu algo?- le dije dándole el mando.
- No, prefiero mirar esos ojos que reflejan el amanecer de una persona enamorada.- me ruboricé un poco.- tu amor hace  que mi alma salga de su escondite y sienta el placer que me da estar a tu lado.- mi cuerpo comenzó a temblar de nuevo y a él se le escapo una risotada.- ¿subimos?- me dijo señalando las escaleras con la cabeza.
- Si.- le dije casi sin aliento me tenia loquita de amor.
Subimos a la habitación y nos cruzamos con Carlisle que este me saludó y continuó con lo que estaba haciendo, me senté en la cama cediéndole un sitio a Emmett. Me abrazó en cuanto se acomodó a mi lado.
- Me ha dicho Esme que mañana a las siete sale el avión.- noté como se entristecía el ánimo de mi salvador.- Tengo miedo.
- Lo sé, pero no quiero que temas por nuestras vidas lo tenemos controlado como ya te ha dicho Carlisle esta mañana.
- Pero si te pasa algo Emmett me moriré, solo existes tu en mi vida.
- ¿Cómo puedo hacer para que me creas? No te voy a dejar por qué no me va a pasar nada. ¿Qué puedo hacer para demostrártelo?
- Bésame…necesito sentirte…cada vez que me besas en mi cuerpo recorren mil sensaciones distinta… te necesito Emmett.

Delicadamente Emmett me tumbó en la cama y rodeándome con sus fuertes brazos comenzó a besarme dulcemente en los labios, sentí su presión en mi pecho haciéndome sentir una pasión muy fuerte, tuve la sensación que me iba a fundir dentro de él. Llegando un poco más lejos Emmett comenzó a besarme por el cuello rozando sus labios lentamente por mi garganta.
- ¿Ahora me crees?- “No pares”  pensé.
- Aun no.- Emmett se rió y se incorporo apenas sin darme yo cuenta.
- Lo siento Ashley tengo que ir de caza, no puedo arriesgarme tanto, compréndelo.
- Lo comprendo Emmett.- le dediqué mi mejor sonrisa para que no se sintiera culpable.- me gustaría leerte una carta que te escribe hace un tiempo, cuando aun no nos conocíamos bien.
- Me escribiste una carta ¿y eso?
- Para que supieras lo que sentía por ti pero nunca me atreví a dártela por miedo a que me rechazaras.
- Soy todo oído.

Se sentó de nuevo a mi lado y me rodeó con sus brazos, saqué de la mesita la carta y me acomodé en su pecho.
- Bueno la carta empieza así.- noté como sonreía agradecido y se amoldaba a mi cuerpo abrazándome con presión pero sin llegar hacerme daño, y dándole un beso en la mejilla comencé a leerle la carta.

Mi vida, te amo desde el primer momento que te conocí, y mucho mas, más ahora, porque el camino que estamos  recorriendo me ha unido mas  a ti....
Así, sin querer, sucedió, porque el primer día que te vi tu sonrisa  y tu mirada me cautivaron, ese brillo espectacular en tu rostro jamás lo he  percibido en nadie más, y que hasta ahora sigue siendo en lo que pienso al final del día y lo primero cuando despierto.
Te amo por tu paciencia, por tu comprensión, por el frío de tus brazos cuando me salvaste que me recordaron donde estaba mi refugio, mi hogar, mi pasión....Te amo porque me diste la libertad para que descubriera lo que más valoro en ti.
Te amo porque me has dado fortaleza cuando mi corazón ha estado a punto de desfallecer, y me has dado en ese momento lo que más necesitaba.... seguridad, para atreverme a volar.
Te amo, por la forma en que me haces sentir amada.... porque tú has sido la maravillosa persona que me ha enseñado todas las oportunidades que tiene la vida....
Tú me alimentas porque solo vivo de ti...tú me cautivas porque solo puedo mirarte a ti.
Te amo y siempre lo haré”

- ¿Te ha gustado? Quería hacerla más larga pero no pude por las cosas que nos han pasado.
- Es lo más hermoso que me han dicho en toda mi existencia. Te amo

Y con eso último nos fundimos en un apasionado beso que esta vez duró más que el anterior.

La Amenaza

Me despertó un suave susurro cerca de mi oído seguido de un dulce beso detrás de la oreja, abrí los ojos y no me di cuenta de la realidad hasta que me dijo” es hora de irse” con expresión de angustia, y los dos miramos la pequeña maleta que aun se encontraba en el sofá donde lo había dejado Emmett el día anterior.
Mi cuerpo tuvo una reacción de miedo, inseguridad y de mal presentimiento, nunca había sentido eso y me aterré muchísimo.
- Tengo mucho miedo.
- Pues no deberías tenerlo, lo único que me preocupa a mi es que voy a estar dos días sin tu presencia, dos días sin tu olor, sin tu ternura y sin tu suave piel para sentir, - me dijo acariciándome el brazo de arriba abajo y sin dejar de mirarme a los ojos.- No temas por nada amor pronto estaremos juntos y te prometo que nada nos ocurrirá, Alice ha visto la pelea y ninguno sale herido, debes confiar más.
- Pero Edward dijo que sus visiones pueden cambiar.
- Solo si lo la situación cambia, pero no va a cambiar, ahora vístete, Bella ya ha llegado y te están esperando.
- Abrázame por favor.- le dije casi temblando.
Con una sonrisa mi salvador me rodeó con sus fuertes brazos y me dio un abrazo tan emotivo y tan lleno de amor que las lágrimas me salieron solas de los ojos.
- Todo saldrá bien pequeña.- me susurró en el odio acariciándome el pelo.
Después de arreglarme y de coger la maleta bajamos al salón donde nos esperaban todos, Nessi me abrazó en cuanto me vio y los demás me saludaron casi a la vez.
- Ya está todo preparado.- anunció Edward atrapado entre los brazos de su esposa que con cara de angustia lo miraba, le entendía perfectamente no podía separarse de su amado como yo.- vamos Ashley os llevaré al aeropuerto.
- Emmett ¿Tu no vienes?- me negó con la cabeza sin decir palabra, fue Carlisle quien contestó por él.
- Es mejor que no Ashley, pueden seguir tu olor, deberás ponerte esta chaqueta de Bella para que no lo capten y te sigan, deben seguir creyendo que estas en la casa.
Me aferré a su cintura, no quería irme sin él, seguía teniendo esa mala sensación y me horrorizaba separarme de mi salvador, de mi único amor.
- ¿Nos dejáis unos minutos a solas por favor?- les dijo Emmett a su familia.
- Os esperamos en el coche.- le informó Edward cogiéndole mi pequeña maleta de la mano.
Cuando salieron todos del gran salón Emmett me cogió con las dos manos la cara y me miró fijamente con esa carita de ángel que tenía como si nada estuviera pasando.
- Mi vida, esto lo hacemos por seguridad, tengo que quedarme aquí para que no sospechen, estos días Esme llevara tus ropas puestas para despistar a los vampiros, no temas no os van a seguir los lobos están peinando el aeropuerto y sus alrededores.
- No temo por si me siguen o no, temo por vosotros, temo por ti Emmett no puedo separarme de ti, tengo algo aquí dentro.- me señalé el pecho donde tenía ese nudo que casi no me dejaba respirara.- que no me deja irme tranquila, se que algo malo va a pasar, lo presiento y no… no quiero alejarme de ti.-Me volví a abrazar esta vez un poco más fuerte que de costumbre y suspiró. 
- Todo irá bien, ahora debes irte.
Muy pegadito a mi me llevó al coche donde Bella su hija y Rosalie me esperaban ya con el cinturón puesto. Carlisle me ayudó a ponerme el chaquetón de Bella y con un simple adiós me despedí de la familia que daría sus vidas por mí.
Cuando el coche abandonó el garaje me abracé a Reneesme y comencé a llorar desconsoladamente.
El trayecto en el avión se hizo muy pesado, estuve sumida en mis pensamientos lo que duró el mismo a pesar de los ánimos de Reneesme y de Bella que me contaba pequeñas anécdotas de la isla, ¡no le presté atención!
Hicimos dos paradas en lugares muy apartados uno del otro, la primera parada no supe donde era y la segunda creo que fue en río de Janeiro pero no presté atención por que seguía en mi mundo.¡ Emmett!.
La parada definitiva Sudamérica, por fin habíamos llegado, estaba agotada del viaje tan largo y las piernas las tenia entumecidas de estar horas y horas sentada en esos asientos incomodísimos del avión. Pero el viaje no había acabado aun, fuimos en taxi al pequeño puerto de la ciudad donde nos esperaba un hombre con una barca. ¡Gruñez! Oí decir a Rosalie que hablaba con él en un idioma que no conocía, ¡portugués!, me indico Bella al ver la expresión de extrañez que puse cuando comenzaron hablar, subimos a la barca y se puso en marcha rumbo al este, evidentemente era de noche ya que los Cullen a la luz del sol su piel brillaba como mil diamantes y llamarían mucho la atención en la calle en pleno día. La media hora que duró el trayecto en barca Bella no paró de contar los momentos tan efusivos que paso con Edward en la luna de miel en ese mismo lugar.
La  veía feliz contando todo lo que estaba diciendo por su boca pero sabía que estaba triste y dolida por que ella jamás se había separado de su amado y aun mas sabiendo que estaría en una lucha peligrosa y ella excluida con una frágil humana.
Llegamos a una pequeña isla que sobre salía del centro del enorme mar que nos rodeaba. Gruñez nos ayudó a bajar las maletas y con un poco de recelo en su mirada se despidió alejándose con la barca y dejándonos a las cuatro solas en la orilla.
- Ya hemos llegado, esta es la isla Esme ¿Te gusta As?- dijo Bella suspirando pensando en algún recuerdo que se le estaba proyectando en la cabeza en ese mismo instante.
 - Mama como le va a gustar si está todo muy oscuro, recuerda que es una humana y ahora mismo solo ve negrura por todas partes.
Le di la razón a Reneesme, estaba todo muy oscuro solo podía ver algún que otro reflejo de luz que proyectaba la luna en cuando ninguna nube pasaba por delante de ella.
Empezamos andar lentamente, yo iba cogida de la mano de Nessi que dulcemente me iba diciendo por donde pisar. Al subir una pequeña montaña de arena, es cuando divise la casa .Dos brillantes cuadrados en la fachada de la casa  nos iluminaba el camino, eran dos amplias ventanas a cada lado de la puerta principal.
Rosalie fue la primera en entrar seguida de Bella que esta se puso a mirar las dos habitaciones que habían una a cada lado del pequeño holt, tan deprisa que apenas la visualice.
- Me encanta este lugar.- dijo Bella muy sonriente.- Esta todo tal y como lo dejamos la ultima vez, ¿te acuerdas Reneesme?
- Si mami, ven As te voy a enseñar dónde vas a dormir.
Me arrastró hacia la habitación de la derecha, abrió la puerta seguidamente la luz y me empujó a su interior, me quedé embobada al ver la cama, el cuarto era grande y blanco con una cama grandísima también decorada en blanca y con una suave y trasparente cortina rodeándola, la pared más lejana estaba toda acristalada con vistas al océano. La decoración era típica de los Cullen.
- Que preciosa es.
- Pues todavía no has visto el resto.
Reneesme me llevó como una muñeca de trapo de aquí a ya arrastrándome a todos los rincones de la casa, explicándome cada detalle de la procedencia de los adornos decorativos y contándome también pequeñas anécdotas como su madre.
- Cuando te despiertes mañana te enseñaremos el exterior, es tan hermoso que te entran ganas de quedarte aquí aislada del mundo.- me dijo Bella señalándome el océano oscuro que se veía a través del gran ventanal.
Deshice la pequeña maleta que me había llevado colocando las cosas en el armario y en el baño, comencé a llenarme la bañera, me apetecía un baño de espuma bien caliente  para relajarme. Cuando cogí la última prende que me quedaba en la maleta para después guardar esta, me encontré una carta firmada por Emmett.

Tu presencia me da felicidad, tu recuerdo es un recuerdo dulce que el tiempo no puede borrar. Te veo pasar en mis sueños, donde todo se convierte un arte hermoso, donde existe la serenidad y la paz que no encuentro en el mundo real. Tú has logrado atrapar mis sueños, atrapar mi corazón con tu dulzura, eres la niña más tierna de mi universo, la que detiene el tiempo en mi pensamiento y la que hace temblar mi alma. Recuerda que cuando quieras hablar con migo aun distante mira el cielo y ahí  estará tu estrella para escucharte y recuerda que tu calmas mi sed en el desierto de mi soledad porque creo en ti y te amo con sinceridad.
Pronto estaremos juntos”                                         Emmett Cullen.

Las lágrimas comenzaron a salirse por mis ojos a borbotones, tenía ganas de llamarle para que viniera a por mí, necesitaba abrazarle, sentirle pero lo único que podía hacer era rezar para que el ser que mas amaba en el universo no le pasara nada en la lucha.
Me sumergí en la bañera un buen rato, hasta que los pulmones me reclamaron mas oxigeno y dejé caer la cabeza en la toalla que tenía como apoyo. Estuve metida en el agua hasta que Reneesme me llamó a la puerta con pequeños toques.
- ¿Si?
- Ashley te hemos hecho la cena, no tardes que se enfriará.
- Gracias Nessi pero no teníais que haberos molestado ya la hubiera hecho yo… ahora mismo salgo.
- De acuerdo te esperamos en el salón.
Después de secarme y peinar el horroroso pelo enredado fui al armario a por ropa y me llevé un pequeño susto al ver a Rosalie sentada en mi cama con cara de pocos amigos. Admito que tuve miedo al recordad en ese mismo instante la pelea con Emmett la tarde anterior y ahora él no estaba para defenderme.
- Hola.- dije tímidamente dirigiéndome al armario para coger mi ropa.
- Hola…seré breve Ashley…
Tragué saliva, tenia muchísimo miedo y la esperanza de que Bella notara el miedo de mi interior y entrara, pero claro ella también lo estaba notando y recordé lo que me dijo Reneesme en el bosque,” no tengas miedo porque eso les excita mogollón” ¿Seria verdad?
- En primer lugar quería pedirte perdón por mi comportamiento de ayer tarde, no suelo ponerme así por una frágil humana pero perdí los papeles, también quiero pedirte perdón por mi comportamiento hacia ti desde que entraste a formar parte de la familia, no quiero que pienses que te oído por que no es así… lo siento.- quise hablar pero me silenció levantando la mano.- Y en segundo lugar decirte que me alegro muchísimo que estés con Emmett, como sabes él ha sido una parte muy especial en mi vida y me dolía verle solo, admito que me siento un poco celosa por todo el amor que le das y el te corresponde con el mismo, celosa porque yo nunca logré dárselo y porque nunca llegamos a sentir lo que estáis sintiendo uno hacia el otro. Y tercero decirte que me puedes pedir cualquier cosa, que no me temas y que me gustaría tener la misma relación que tienes con mis hermanas y que si hay algo que te ha dolido de mí que me lo digas sin miedo.
- Yo…no me has hecho nada Rosalie para que me pidas perdón.- no sabía que decir me había quedado en blanco.- y… también me gustaría tener la misma relación contigo, eres tan perfecta y tan natural que…
- No sigas, vamos que se te va a enfriar la cena.
Me cogió de la mano y me llevó con ella hacia la puerta, no me di cuenta que aun iba con la toalla enrollada hasta que me dijo antes de salir de la habitación “será mejor que te cambies.- riéndose”.
Rosalie acababa de expresarme sus sentimientos hacia mí y me sentía, no sé, diferente, me sentía como si hubiera ganado algo más que un simple boleto de lotería, me sentía feliz de saber que Rosalie sentía cariño hacia mí.
Las chicas Cullen estuvieron, hasta que me quedé dormida en el sofá, entreteniéndome con juegos, historias e incluso demostraciones de pase de modelo, se que lo hacían para distraerme pero yo sabía perfectamente que ellas también estaban muy preocupadas por lo que iba a pasar en su hogar.
A la mañana siguiente unos rayos del sol cegadores me despertaron acariciándome la cara trayendo con ellos una suave brisa de mar. Cuando abrí los ojos vi la cara de Reneesme sobre la mía, me llevé un buen susto.
- Lo siento si te he asustado. Venga levanta que tenemos que ir a la playa.
- ¿A la playa? Pero si no me he traído el bañador.- le dije aun con voz dormida.
- No temas yo tengo muchos… venga levanta.
De una tirón me levantó de la cama y me empujó al baño, allí en la taza había una pila llena de bikinis.
- Escoge el que más te guste.- y con eso se fue como una bala de la habitación.
Me llevaba loca esta chica. Me aseé, cogí el bikini más bonito de la montaña de telas enredadas que había dejado Nessi  y fui directamente a la cocina donde me esperaban las tres vestidas con ropa de baño con esos cuerpos tan perfectos que ni una miss universo les llegaría a los talones.
- Toma As, desayúnate esto que hoy vas a necesitar muchas fuerzas para aguantar el itinerario que ha preparado Reneesme.- me dijo Bella muy animada.
Miré la mesa situada a la derecha de la cocina y pude ver que había comida para cuatro personas, ideal para todas nosotras pero recordando que ellas no comían. Puse cara de asombro y escuché decir a las tres a la vez “come lo que puedas”.
Cuando dejé el estomago bien lleno me levanté de la silla y me dirigí a la puerta de salida, un golpe de brisa marina me pegó en el rostro y automáticamente cerré los ojos aspirando ese dulce aroma a mar. Clavé los pies en la arena sintiendo por todo mi cuerpo una sensación de bien estar, una sensación que hacía que todo los pensamientos negativos desaparecieran al instante. Comencé andar lentamente mirando como las pequeñas olas del hermoso mar se deshacían en la orilla con un suave contoneo. A pocos metros me giré para ver si las chicas me seguían y me quedé cegada de asombro al ver como sus cuerpos brillaban bajo la luz del sol. Parecían grandes diamantes guardados en una bella caja de música, rodeada del dulce aroma que desprendía la más bella dama ¡La Mar! Las tres sonrieron y me condujeron a una barca anclada en un pequeño muelle de madera.
Una vez que la barca se fue alejando de tierra las tres comenzaron a discutir para ver a que sitio íbamos primero, las tres estaban desacuerdo de las ideas que exponía cada una.
- Que decida As.
Se giraron todas hacia mí y me miraron con cara de estar esperando mi respuesta.
- Vamos primero donde dice Rosalie que es la mayor, luego donde dice Bella y por ultimo donde diga Nessi.- creí apropiado elegir por edad de conversión a vampiro.
Reneesme se quejo bufando con rabia y pude ver de reojo como su tía le sacaba la lengua divertida.
Me llevaron a unos lugares espectaculares, tan hermosos y tan bonitos que mis ojos se llenaron de vida cuando contemplaron esos paisajes llenos de luz y de pasión, una pasión  por vivir que transmitía cada ser de cada rincón que visualizamos.
Me arrepentí dejar a Nessi la última ya que fue el mejor lugar que visitamos ese día. Fuimos a una pequeña cala de la isla donde habitaban un grupo de focas marinas, todas ellas tan hermosas como ese lugar. Reneesme sacó dos cubos llenos de peces que tenia escondido bajo una lona roja y abriendo los botes comenzó a llamar a las focas con un sonido extraño que emitía su boca. Las focas se acercaron lentamente como tímidas al principio.
- Toma As dales de comer.- me dijo Nessi dándome un pez.
Tomé el pez y con mucho cuidado se lo lancé a una foca pequeña que no se separaba de su madre ni un solo centímetro.
Mis acompañantes comenzaron a lanzar peces y a sonreír entre ellas como divertidas, incluso hubo unos momentos que Reneesme se lanzó al mar a jugar con ellas, algunas huían otras, las más atrevidas, se acercaban a olfatearla.
- Tírate As, venga son inofensivas.
Pero yo no podía mas, no comprendía porque estaban tan alegres y divertidas intentando distraerme cuando esa misma noche se iba a librar una batalla, me enfurecí un poco al ver sus reacciones.
- ¿Por que estáis empeñadas en distraerme? Sé que vosotras también estáis preocupadas, incluso podéis estarlo más, vuestra familia está en una lucha arriesgando sus vidas mientras nosotras estamos aquí como de vacaciones. No lo entiendo.- les acusé a las tres, estaba cansada de sus actuaciones, estaba cansada que hicieran como si no les importara lo que iba a ocurrir.
- Ashley estamos tan preocupadas como tu pero no podemos hacer nada, todo esto lo hacemos por ti porque no queremos que te encierres en la habitación y la pases llorando todo el tiempo. Confiamos en nuestra familia y sabemos que lo tienen todo controlado.- me animo Rosalie soltando la caja de peces y cogiéndome de la mano.
- Estoy muy asustada… tengo mucho miedo chicas. Yo no podría seguir viviendo si alguno de ellos le pasara algo.
- Créenos cuando te decimos que esta todo ganado As.- me dijo Reneesme con voz aterciopelada subiendo a la barca, pero algo en la cara de Bella me dijo que no estaba muy seguro. No dije nada mas, cogí un pez y se lo di a una foca que estaba con carita de cachorrito esperando.
Regresemos a la casa al anochecer, por el camino contemplé el horizonte donde el sol iba escondiéndose poco a poco proyectando débiles rayos de luz dibujando en el mar unos ríos de oro, me quedé mirando embobada, nunca había visto paisaje así en mi dura vida.
Nada más llegar a la casa me tumbé en la cama esparramada con los miembros de mi cuerpo abiertos de par en par.
- Estoy agotada.- le dije a Bella que entraba en ese mismo instante, se acercó a la cama y se tumbó a mi lado.
- Se come te sientes Ashley. Cuando yo era humana los Cullen también libraron una batalla junto a los lobos. Estaba aterrada, horrorizada y toda mis suplicas no eran escuchadas, se que tú te sientes aun peor ya que Emmett está en ella, yo tuve un poco más de suerte, lo podríamos llamar de esa manera, ya que Edward se quedó con migo por que le obligué, y no fue a la lucha. Todo lo que te estamos diciendo me lo decían a mí, me lo repetían noche y día ¿por qué? Porque son muchos años que han pasado los Cullen y controlan muy bien la lucha, Jasper es un experto en eso fue soldado y… bueno todo eso ya lo sabes, no tienes por qué estar asustada.
- ¿Y por qué lo estas tu?- le acusé.
- Porque… porque es la primera vez que  me separo de Edward y no lo estoy llevando muy bien, estoy aquí por Reneesme, si no hubiera estado ella en mi lugar hubiera venido Esme, yo me hubiera quedado con mi amado.
- Lo siento mucho Bella.
- No tienes por qué sentir nada As, tú no tienes la culpa de nada.
Con esto Bella salió de la habitación y me dejó sola para que me diera un buen baño y me acostara a descansa.
No tenía hambre esa noche y a pesar de estar cansadísima tampoco podía dormir, esa noche era crucial para la gente que amaba.
Salí a la oscuridad de la noche y  me senté bajo una palmera contemplando el cielo, contemplé por un instante el amplio cielo lleno de estrellas con esa luna llena tan hermosa que me daba envidia su belleza y comencé a llorar al pesar en mi amado, pensando en que ese mismo instante estaría luchando contra unos vampiros sádicos que querían despertar a la bestia del pasado.
- ¿Dónde estoy? Me pregunté a mi misma al ver que no me encontraba en la placida cama blanca de los Cullen, era todo oscuro, lleno de niebla, solo podía apreciar las sombras de los grandes árboles del bosque y unos sonidos extraños a lo lejos, exactamente no sabía decir la dirección, se escuchaba por todas partes. Comencé andar a ciegas con los brazos en alto para no chocarme con nada, hacía frío y me sentía cansada. Diría que estuve más de una hora andando sin ver nada, el bosque se había quedado en silencia hacia unos diez minutos  apreciando ahora un olor desagradable, un olor nauseabundo que me hacia toser sin parar.
- ¿Quién anda ahí?- Grité cuando escuché que alguien me seguía, alguien que iba a toda velocidad hacia mí, me asusté y comencé a correr sin saber donde pisaba, un miedo se apoderó de mi cuerpo haciéndome temblar y tambalearme, me caí en un hueco producido por unas raíces que se habían abierto camino desde lo más profundo de la tierra y pude observar como tres lobos enormes saltaba por encima de mi  sin parar de correr.
- ¿Jacob, Seth, Sam?- les grité pero no me escucharon, siguieron corriendo sin darse apenas cuenta que estaba allí. Salí corriendo detrás de ellos pero los perdí de vista. Seguí andando ahora apreciando una luz a lo lejos, una luz cegadora que me atraía con mucha urgencia, el olor había desaparecido, menos mal ya que no podía respirar, se me hizo muy largo el camino pero al fin llegué a esa luz.
- Emmett.- dije observando la casa de los Cullen. Estaban todas las ventanas y puertas abiertas, de su interior salía una luz muy potente, una luz no habitual en ella. Quise dar un paso más pero algo me impidió avanzar, algo extraño no me dejaba ir a la casa, como una barrera invisible o un campo de fuerza que rodeaba la casa. Me quedé dando golpes a algo invisible hasta que caí de rodillas agotada. De repente los tres lobos que vi en el bosque saltaron por encima de mí atravesando la barrera sin dificultad. Volví a gritar sus nombres pero no me escucharon, también intenté ir detrás de ellos pero la barrera invisible no me dejaba. Intenté ver lo que estaba sucediendo en la casa, algo estaba sucediendo en ella ya que los lobos entraron por la puerta del garaje aullando con un sonido de venganza o algo similar.
Después de unos minutos largos de espera vi salir de la casa a Carlisle junto a Emmett y Jasper, grité sus nombres pero no obtuve respuesta.
Algo se movió en el bosque, me giré asustada y los vi. Serian unos quince vampiros, todos sin camisa, con el pelo despuntado y con los ojos rojos como el fuego, grité el nombre de Emmett desesperadamente al ver como todos me miraban sedientos y sonriendo con una sonrisa malvada llena de ira y venganza.
Me puse a correr rodeando el campo de fuerza invisible y cuando no pude más me giré y pude ver que ellos no se habían movido del sitio, no me miraban a mi si no a ellos, a los Cullen, los miré y toda la familia al completo estaban fuera escoltados por los licántropos, todos ellos en posición esperando la lucha. Y sin apenas escuchar la señal todos comenzaron a correr contra los neofitos. Yo me tapé los ojos, no podía ver como mi amado se enfrentaba a dos vampiros a la vez o como la pequeña Esme se echaba encima de uno, estaba aterrada, no paraba de llorar de miedo o furia, furia al ver que ese campo invisible no me dejaba correr hacia ellos.
Di un grito de horror cuando vi a Jasper en el suelo, tres vampiros se habían abalanzado contra él dejándolo inmóvil, indefenso. Grité su nombre varias veces, grité el nombre de Carlisle que le ayudara, el de Emmett, el de Adam pero ninguno me hizo caso. Comencé a correar a la otra dirección de la barrera gritando pero nadie me escuchaba. Jasper tumbado en el suelo con tres vampiros encima y ninguno se daba cuenta. Estaba perdido pero yo seguía gritando su nombre a pleno pulmón.
- Ashley…. Ashley tranquila es solo un sueño.- escuché decir a Rosalie a lo lejos.
Me desperté sobresaltada empapada en sudor y  lágrimas.
- Jasper…- le dije a Rosalie cogiéndole de los brazos alteradísima con los ojos sacados de orbita.- Jasper…. Jasper le han atacado. – la cara de Rosalie se contrajo y miró a Bella de reojos en el momento que entraba por la puerta.
- Es solo un sueño.
- No Rosalie Jasper está herido, Jasper está herido…y nadie le ayudaba…. Rosalie no lo entiendes mis sueños… no era un sueño, yo he estado allí, estaba viendo lo que pasaba…. Jasper está herido o…muerto.
- Tranquilízate As…. Alice está con él y habrá visto con antelación lo que sucedía.- dijo Bella pero también con la cara contraída.
- No Bella, Alice no puede ver nada con los licántropos cerca, hay que llamar…- me levanté de la cama y me puse andar por la habitación sin saber a dónde ir, Reneesme entró en ese momento preguntando lo que sucedía.- Jasper está herido tenemos que llamar. No os quedéis ahí.- les grité.
- No hay que precipitarse.- me dijo Bella mirando a Rosalie.
- Os digo que no era un sueño…era real, estaba allí.
Me caí al suelo abatida y llorando desconsoladamente, Reneesme me abrazó estupefacta sin saber lo que estaba pasando.
- Me voy Bella, voy a regresar a ver lo que ha sucedido.
- Pero…
- Si tiene razón Ashley necesitaran mi ayuda.
Rosalie salió de la habitación como un huracán y Bella se unió al abrazo de su hija.
- Todo saldrá bien As.- me intentó animar Bella con voz aguda y casi sin aliento.
- Hay que llamarles.- insistí.
- No podemos, estarán en la lucha no tendrán los móviles encima.- dijo Reneesme mirando a su madre con cara de preocupación.
Me levantaron del suelo y me tumbaron en la cama dándome un vaso de agua, dulce como aquel que me dio Carlisle el día que se apareció mi hermano por primera vez. Me quedé dormida en seguida.
Me desperté sobresaltada de nuevo al escuchar el móvil de Bella que sonaba sin cesar hasta que Reneesme fue quien acabó con ese sonido sobrecogedor. Me levanté corriendo y fui al salón donde estaban las dos vestidas con ropa de calle y rodeadas de maletas. Habló muy rápido, casi no le entendí y le pasó el móvil a su madre.
- ¿Quién es Reneesme?- le pregunté insistentemente.
- Tranquila As, es mi padre… todo a acabado.
- ¿Y Jasper?
- Todo  ha acabado.- dijo Bella colgando el teléfono, Nessi me miró pero no dijo nada.- Nos vamos, el avión saldrá dentro de una hora, date prisa Ashley.
- Bella ¿Como esta Jasper?
- Todo ha acabado, cámbiate, Emmett y Edward nos esperaran en el aeropuerto.
Me dijo con voz autoritaria, yo obedecí sin decir nada más pero comencé a preocuparme por Jasper, ¿por qué no me decían como estaba? ¿Le abría ocurrido lo que vi en el sueño? ¿Estaría muerto? Empecé a temblar solo de pensar en esto último. Me cambié lo más rápido que pude e hice la maleta sin doblar la ropa.
- ¿Cómo vamos a ir al aeropuerto? ¿Es de día? Os verán.
- No te preocupes no nos van a ver.- dijo Bella saliendo por la puerta sin mirarme.
Algo estaba pasando ¿quien había resultado herido? ¿Por qué no me lo decían?
Fuimos a la pequeña embarcación y nos pusimos rumbo al oeste, madre e hija iban vestidas con ropa de invierno con un pañuelo que les cubría la cabeza y mitad cara. Cuando llegamos a tierra firme Bella desapareció de la barca sin decir nada.
- ¿Dónde va?
- Va a por un coche que nos lleve al aeropuerto, volverá enseguida.- me dijo Reneesme sin mirarme.
- ¿Qué ha sucedido Nessi? ¿Qué me estáis ocultando?
Quiso decirme algo pero unos bocinazos de coche nos interrumpió, Reneesme me cogió de la mano y de un tirón me llevó al coche, Bella estaba al volante.
- Ponte el cinturón Ashley porque solo nos quedan veinte minutos para coger el avión.- me avisó Bella antes de apretar el acelerador a fondo.
Estuvimos en la puerta de embarque en menos de cinco minutos, eso sí, llegué mareadísima por culpa de los zic-zac que daba para esquivar los coches y de las curvas que cogía para evitar los semáforos. Fue como en una persecución policial. En el avión volví a insistir sobre Jasper pero ninguna de las dos me hablaba, Bella seguía seria y Reneesme miraba a su madre de vez encunado pero sin decir nada.
Como la ida, el viaje fue pesado y largo, puedo agregar que esta vez fue aun más pesado ya que ninguna de las dos hablaba, solo sentía el frío de la mano de Nessi que esta no me la soltó en todo el viaje. En una de las paradas quise llamar a Emmett pero Bella no me dejó, su escusa fue “estamos a punto de despegar y no se puede encender el móvil”
Me iba a dar un ataque de ansiedad como no llegáramos pronto a casa, no aguantaba tanto misterio, y tampoco aguantaba más el verlas tan calladas con esos rostros tan serios.
- ¡Emmett!- me eche a sus brazos en cuando vi a mi amado apoyado el coche esperándonos junto a Edward.
- Pequeña ¿como estas?- me dijo sosteniéndome la cara con las dos manos.
- Estaba muy preocupada por vosotros, te he echado mucho de menos yo…- se me cayeron las lagrimas al recordar mi sueño, al recordarle a él luchando contra los vampiros.
- Toda ha acabado amor.- me abrazó con dulzura y me dio un beso en la coronilla.
- ¿Están todos bien? ¿Y Jasper?
- Todo ha acabado no tienes por qué temer mas.- intentó tranquilizarme Emmett. .- vamos a casa amor.
 ¿Pero por que nadie me decía como estaba Jasper?, me sentía frustrada. Me abrió la puerta del copiloto para que entrara, Bella y su esposo, se metieron en un coche y nosotros con Reneesme en otro. De camino Emmett estaba muy serio y Reneesme muy callada, no podía más…
- ¿Me podéis decir de una vez que es lo que ha pasado?…. Sé que ha ocurrido algo, así que Emmett por favor ya puedes ir diciéndome el que.- le dije enfada ya que ninguno decía nada.
Vi como Emmett miraba a Reneesme por el espejo retrovisor y seguidamente suspiró.
- Ha muerto un licántropo.- me dijo Nessi tajantemente, me quedé sin sangre.
- Ha sido Aarush, cinco vampiros se le echaron encima y no pudimos hacer nada.- me aclaró Emmett con un tono de voz de culpabilidad, yo seguía sin hablar.- y Jasper ha resultado herido.
Les miré de golpe a los dos ¿herido? Mi cuerpo comenzó a temblar, y debí quedarme blanca, porque la cara de Emmett cambió de repente a un estado de preocupación, me acarició la mejilla con una mano y me susurró “tranquila”. En la casa nos esperaban todos en el salón, todos menos Alice y Jasper, Reneesme se abrazó a su paraje y empezó a sollozar por Aarush. Esme me abrazó dulcemente y los demás me saludaron un poco desanimados.
- ¿Donde está Jasper?- le pregunté a Carlisle que este a su vez me señalaba las escaleras.
Me giré y vi, como Alice y Jasper la bajaban cogidos de la mano.
- Jasper…- me abracé a él nada más verle, con tanta fuerza que se quejó de un costado.
- Cuidado As, está herido.- me anunció Alice con una media sonrisa.
- Lo siento mucho Jasper, todo esto ha sido por mi culpa lo siento.
- Tranquila Ashley, me recuperaré pronto.
- Pero por casi te matan.- yo seguía cogida a sus manos ya que no podía abrazarle más, me sentía muy culpable de todo.- y lo de Aarush… lo siento Jacob.- me dirigí a él con lagrimas en los ojos.
- Tú no has tenido la culpa.
- ¿Por qué estas empeñada en echarte la culpa?- me acusó Alice.
- Porque lo vi todo, estaba allí y no pude hacer nada.
- Era un sueño As.- dijo Rosalie.
- No.
Mi cuerpo rompió a llorar al recordad la noche anterior y me abracé a Rosalie cuando me tendió sus brazos.

Forks

Era un día de tormenta, nos encontrábamos en casa de los padres de Aarush después de su entierro, un entierro doloroso, lleno de lágrimas, sentimiento y de mentiras, mentiras porque algunos familiares del heroico licántropo no sabían su naturaleza y tuvieron que mentir diciendo que fue un accidente de moto, no pudiendo valorar su valentía, su fuerza y sus ganas de luchar para proteger a una simple humana. También hubo mucha gente, gente que lo quería y que sentía mucho la pérdida de ese joven alocado que con solo veintitrés años perdió  su vida.
Nos habíamos refugiado allí la mitad de la familia Cullen y algunos miembros de la manada, los más jóvenes,- los demás se aposentaban en casa de Jacob y de Sam ya que éramos muchísimos,- hasta que menguara la tormenta que iba acompañada de granizo. Lo que duró la estancia Emmett y yo nos mantuvimos en silencio cogidos de la mano todo el tiempo, el único que hablaba era Carlisle, quien se despidió de todos cuando finalizó la tormenta.
-  Carlisle nosotros iremos más tarde, me gustaría enseñarle a Ashley nuestra antigua casa.
- Bien, pero no tardéis aun tenemos que estar alerta.- me quedé mirando a Carlisle un poco asustada ¿alerta? ¿Aun no había acabado el asunto?- tener cuidado.
Se metió en su lujoso coche y puso rumbo a Seattle acompañado de su esposa.
- Te voy a enseñar la pequeña población donde hemos vivido durante mucho tiempo ¿te apetece hacer una visita turística?- me animo Emmett.
- Me gustaría ver todos los lugares donde has estado tu.- le dije cariñosamente aclarándome la vista aun mojada de los lloros por el licántropo.

Fuimos en primer lugar al instituto de Forks, dimos un breve paseo por fuera en coche ya que temía que alguien lo reconociera. El instituto más grande de todos los pueblos de alrededor y donde Emmett estudió dos veces los mismos cursos en épocas distintas. Era muy bonito y grande, hermoso comparado al que yo iba en mis tiempos de estudiante.
Me estuvo contando cada detalle de las aulas y anécdotas de los profesores, también me dijo que fue en este mismo lugar donde Edward y Bella se conocieron.
Después de la breve información académica me llevó al hospital donde su padre adoptivo estuvo trabajando varios años, este era pequeño pero se veía familiar desde fuera.
- Mi padre era muy querido en este hospital, todos lo adoraban y siempre le decían que era el mejor medico que había pisado Forks.
- Y no dudo que fuera el mejor, sigue siendo el mejor. A mí me cuidó muy bien cuando estuve ingresada.- me dedicó esa sonría suya que me volvía loca y temblé.
-  ¿Aquí también tenias un lugar privado?
- No, aquí pasaba mucho tiempo con Rosalie.- paró el coche en un lado de la carretera.- mira ese camino conduce a una ladera donde viven osos, mi plato favorito.
- Que cerca están del pueblo ¿no?- le pregunté un poco extraña.
- No, te he dicho que ese camino conduce, la ladera está muy aparatado del pueblo como a dos horas en coche.
- Media hora para vosotros.- los dos nos reímos.
Y algo magnético entre los dos hizo que nos uniremos en un apasionado beso. Intenté quitarme el cinturón para pegarme más a él pero su mano me lo impidió volviendo a su postura de conductor.
- Ahora te voy a llevar a un manantial que desemboca en el río que pasa por nuestra antigua casa. Es muy  hermoso.
- Este lugar es incluso más bonito que Seattle.
- Si, te doy la razón pero no podemos quedarnos más de lo debido, podemos regresar pero al cabo de los siglos cuando la gente que conocíamos pues ya no estén entre nosotros… pero es más lluvioso.
- Mejor para vosotros ¿no?-Emmett me miró y suspiró a la vez dedicándome una sonrisa tierna.

Al cabo de unos diez minutos llegamos a un camino que se abría paso por el bosque, Emmett dejó el coche a un lado.
- ¿Tenemos que correr?- le pregunté divertida, me encantaba correr sintiendo su grande y fuerte espalda contra mi pecho.
- No.- dijo riéndose- está allí delante.
Me ayudó a salir de su Jeep y cogidos de la cintura nos pusimos andar por el camino casi imperceptible lleno de hierba y piedras. A pocos metros llegamos a un pequeño manantial que salía de la misma profundidad de la montaña formando un riachuelo. El agua estaba heladísima, olía a hierba mojada, lluvia y tierra húmeda todo mezclado con el perfume de alguna planta escondida entre los matorrales que crecían alrededor del manantial.
- Es bellísimo todo esto Emmett, me gusta mucho Forks.
- Pues todavía no has visto nada, hay muchísimos lugares de aquí que te encantaría. Pero hoy no nos va a dar tiempo visitarlos.
- Otro día podemos hacer una excursión tú y yo solos.
- Cuando quieras.- me dedicó una sonrisa y me guiñó un ojo, como de costumbre mi cuerpo comenzó a temblar pero esta vez iba acompañado de un cosquilleo en la tripita.
Nos pusimos a juguetear con el agua, estaba helada y  hacía frío pero eso no nos importaba, lo estábamos pasando bien los dos juntos, incluso Emmett me consiguió esa planta que hacía que el lugar oliera como un jardín lleno de rosas.
- Esta planta es muy difícil de encontrar para los humano.- me dijo poniéndomela en el pelo y con una dulce caricia en la mejilla me besó apasionadamente.
Al poco tiempo un gran grupo de nubes fue tapando el claro que había abierto la tormenta anterior, eran nubes grises,
- Va a llover.- dijo separándose de mis labios, que estos ansiaban mas.
Nos metimos en el coche con las primeras gotas de lluvia que comenzaron a caer, tan heladas como el agua del riachuelo.
- ¿Donde vamos ahora?- le pregunté sacudiéndome las gotas de agua adheridas a mi chaqueta.
- Yo a cenar…. Tu no estoy muy seguro.- me dijo en tono burlón, me quedé asombrada de ese cambio tan…. Diferente.
Seguimos por el mismo camino que habíamos venido al principio, el cielo comenzó a oscurecerse proyectando grandes sombras en el bosque, me estremecí. No me gustaba nada el bosque en la oscuridad.

Se acabó el asfalto y nos adentramos en un camino de tierra más oscuro que el anterior, con inmensos árboles alrededor y de una sola dirección. Un  camino hecho para un solo coche. Solo nos alumbrábamos con los focos del coche, fuera estaba todo muy oscuro, tenía miedo, mucho miedo, odiaba la oscuridad y aun más al ver ese bosque sin una sola señal de algo vivo, solo alguna que otra mariposilla o mosquito que se chocaba contra los faros del Jeep.
No sabía a dónde me llevaba, solo que debía confiar en él, la persona que tanto amaba.
- ¿Estas asustada?- me dijo divertido.
- No- le mentí pero mi voz me delató al estar temblorosa.
- ¿Entonces por qué estas temblando?
- No me gusta la oscuridad y…
- Y no sabes dónde te llevo por eso estas asustada.- se partía de risa, le encantaba jugar con migo.- tranquila confía en mí.
Me rodeó con su brazo izquierdo y me atrajo hacia él quedándome apoyada en su pecho. El corazón se me paralizó pero el miedo no logró irse.
- No te tengo miedo Emmett.- no pude verle la cara debido a la oscuridad pero su tono de burla era perceptible a distancia.
Y era verdad, no le tenía miedo a él pero si al grupo de vampiros que quería matarme y estaba segura que ese lugar no era muy seguro.
- Alice se va a disgustar mucho cuando le diga cómo está el camino, ella y Esme se encargaban de mantenerlo limpio….sí, se va a llevar un disgusto.
- Pero este camino ¿Dónde conduce?
- A nuestra casa.
- Pero si es horroroso.- le dije con el miedo aun en el cuerpo.
- Hay otro camino de asfalto pero es conveniente que la policía del pueblo no vea movimiento por allí, esa carretera está cerrada desde que nos fuimos. No temas ya estamos llegando.
Y era cierto al doblar la última curva infernal pude apreciar la enorme y antigua casa Cullen
Estaba situada a las afueras de Forks junto a un puente que cruzaba el río, la carretera que pasaba por delante de la casa  conducía al norte, una carretera no oficial oculta entre los helechos. En el exterior había un jardín con seis cedros que ocupan la zona entera con sus enormes ramas, que habían crecido dejando oculta a la propia casa. Era parecida a la actual, aunque esta era blanca también con de tres pisos y rectangular, bien proporcionada, con un porche saliendo del primero de los pisos. Emmett fue el primero en entrar para encender las luces ya que estaba todo muy oscuro en su interior. Me quedé con la boca abierta al ver esa preciosidad de casa.
La puerta principal dejaba ver un recibidor enorme, la pared del fondo era totalmente de cristal, que daba al río, este ventanal hacia incrementa la sensación de espacio de la habitación, así como el color de los muebles: las paredes de techo alto, el suelo de madera y las finas alfombras que eran todas de distintos tonos blancos. En el gran salón había una televisión de plasma más grande que mi propia habitación rodeada por dos sofás también enormes y blancos. En la misma planta había dos puertas una que conducía a un pequeño baño y la otra daba a la cocina (que no me dejó ver hasta el final) con las mismas dimensiones que el salón. A la izquierda había una inmensa y ancha escalera. La barandilla era de madera suave pulida. En el primero piso había  un gran pasillo de paredes en madera color miel donde se encontraban las habitaciones, el despacho y la biblioteca. Y en el último piso había otro pasillo como el anterior, con una puerta que según Emmett me dijo que era el despacho de Jasper. Todas las habitaciones tenían alguna pared de cristal enfocadas al río. ¡Ah! y sin olvidarnos el desván, donde guardaban objetos ilícitos pero era difícil acceder a él si no eras un vampiro.
- ¿Te ha gustado? – preguntó Emmett cerrándome la boca con un dedo y riéndose.
- Quiero quedarme aquí a vivir.- le dije casi sin voz aun asombrada por la belleza de la misma.
Me sostuvo con sus enormes brazos hasta llegar a la puerta de la cocina donde me obligó a cerrar los ojos hasta entrar en ella.
- Ya puedes abrirlos.
Al abrirlos me quedé sorprendida de la sorpresa que me había preparado mi amado.
En el centro de la hermosa cocina había una mesa cuadrada adornada con un mantel naranja decorado con una cubertería de plata rodeada de pétalos de rosa y dos velas alumbrándola.
- ¿Y esto?
- Tu cena.- me susurró en el oído empujándome con suavidad hacia la silla.
Me sentó en una de las blancas sillas envueltas con una tela del mismo color que el mantel, y empezó a reunir cosas del frigorífico y del horno. Me di cuenta que había solo cubiertos para una persona.
Suspiré.
Cuando acabó de adornar la mesa con comida pasó la otra silla alrededor de esta para poder sentarse junto a mí.
- ¿En qué piensas?
- Estaba  pensando en  que si hay algo que no sepas hacer tan bien…. – suspiré otra vez.- Esto tiene buena pinta.
- Pero si aun no lo has probado- Se rió entre dientes.- se sincera, puede que esté horrible y no quiero que me mientas.- Comí un trozo saboreándolo lentamente e hice una mueca.- ¿Está horrible?- preguntó asustado.
- Está fabuloso. ¿Cómo no?
- Que alivio.- sonrió, tan perfecto.- No te preocupes, hay cosas en las que tu eres mejor que yo.
- No, tú eres perfecto en todo y te envidio.
No me  contestó al principio, se limitó a pasar levemente su frió dedo por la línea de mi clavícula, sosteniendo mi mirada con ojos ardientes hasta que sentí mi piel arder.
- Nunca he visto a nadie ruborizarse tan bien como lo haces tú, ya eres perfecta en eso. También valiente por venir tu sola a esta ciudad en busca de tu familia, valiente por enfrentarte a tu hermano sabiendo lo que es. – ¡Mi familia! La familia que tanto añoraba y que ya no podía hacer nada por recuperarla.- Ahora come.- Me cogió el tenedor impaciente y empezó a alimentarme, la comida estaba buenísima.
- ¿Qué ocurre Emmett?- le pregunté asustada cundo vi que se levantaba de la mesa tenso, gruñendo y protegiéndome de algo que había fuera de la cocina.
Me levantó de la silla y me puso pegada en la pared quedando entre la fría madera que cubría esta y su espalda, volví a preguntar qué ocurría pero me hizo callar con un sonido intenso que le salió de su pecho. En ese mismo instante cuatro vampiros aparecieron por la puerta principal escoltando a Maison con su larga capa roja,  y seguido por mi padre y mi madre.

¡Mis padres!

Mi cuerpo se quedó paralizado, sintiendo la muerte por cada músculo que lo componía, sintiendo que estábamos perdidos, sintiendo el terror al pensar que podían matar a Emmett. Automáticamente me abracé a él con lágrimas en los ojos.
- Por fin nos encontramos Ashley.- dijo Maison ladeando la cabeza para mirarme por detrás de los brazos de Emmett.- Estoy muy disgustado con tu familia Emmett, han matado a todos mis secuaces y eso me crispa.
- Vosotros os lo habéis buscado. No se toca lo que es propiedad de otros.
- ¿Propiedad?- empezó a reírse- ¿te crees con derecho a elegir la vida de esa humana?
- No, ella elige su propio camino, y creo que vosotros no estáis en él.
- Tienes razón, nosotros no estamos en él por eso vas a ser tu quien la lleva hasta mi camino… a por él chicos.
Sin darme penas cuenta los cuatro vampiros se echaron encima de Emmett tirándolo al suelo y reduciéndolo con sus ponzoñas.
- No, dejarlo, Emmett.- empecé a chillar histérica, llorando e híper ventilando al ver a mi novio tirando en el suelo débil, a pesar de sus palabras tranquilizadoras.
Quise acercarme a él pero Maison me cogió del brazo atrayéndome hacia él.
- Por fin eres mía.- dijo con una risa aterradora.
- Mama, Papa ¿por qué hacéis esto?- le dije llorando y mirándoles a los ojos, estos miraron los dos a la vez a Maison y bajaron la mirada al suelo.
- Los Cullen se han relajado creyendo que estaba todo vencido dejando a un lado que mañana es el eclipse lunar.- volvió a decir Maison atrayendo mi mirada.
- Suéltale por favor, el no tiene nada que….
- Cállate.
Me dio una bofetada tan fuerte que no caí al suelo por qué me tenía sujeta de un brazo pero pude sentir como mi vista se nublaba mirando a mi salvador hasta perder el conocimiento.

Al despertar me sentía temblorosa y con la vista turbia, me encontraba en una cueva semi oscura con dos faroles de gasolina  en cada extremo de la pared y una gran apertura en el techo por donde podía observar la luna, una luna llena más grande de lo normal. Estaba  en ropa interior tumbada en el suelo atada con un grillete pesado en cada muñeca sujetas con una larga cadena que se anclaba en la pared más cercana a mí, lo veía todo borroso excepto la luna, grité al recordar ese sueño que tuve, ese sueño que preocupó tanto a Emmett y Carlisle y me incorporé sobresaltada.
¡No era un sueño!
Escuché la voz débil de Emmett pronunciar mi nombre, busqué por aquella cueva con la mirada y lo vi….atado igual que yo a una pared, se encontraba dentro de una celda apenas escasos metros de mi.
Sentí como mi corazón se paralizaba al ver a mi amado sangrando por un costado, débil y sin apenas aliento para hablar.
- Emmett.- grité de nuevo intentando ir a donde estaba él pero las cadenas me lo impidieron clavándose en la poca carne que me rodeaba las muñecas. Volví a chillar de dolor.
- Tranquila pequeña, todo acabará pronto.- intentó tranquilizarme con un hilo de voz.- lo siento, todo esto es por mi culpa.
- No digas eso, tú no tienes la culpa.- le dije llorando sin apartar la mirada de su herida.
- Ashley mírame….
- ¿Por qué no te curas?- sabía perfectamente que los vampiros cicatrizaban pronto.
- Me han clavado una lanza y la han partido, tengo la mitad dentro…. Ashley cariño no te preocupes Alice lo habrá visto…. Ahora segura que estarán de camino.
- ¿Y si no es así? – yo seguía llorando desconsoladamente.
- Entonces…. Confía en ellos.- dijo esto no muy seguro de sí mismo.
- Tengo mucho miedo Emmett, no quiero perderte.
- Lo sé, yo tampoco quiero perderte, no voy a dejar que te pase nada. Te lo prometo.

Cada vez estaba más débil, sus ojos habían cambiado de ese color miel a un negro oscuro carbón, cuando lo miré a los ojos comprendí que aparte de estar pasándolo mal por la herida y  por verme en peligro, esta pasándolo  mal por mi culpa, por mi presencia, estaba sediento a causa de la pérdida de sangre y yo lo estaba torturando con el olor de la sangre que salía de mis muñecas.
- Lo siento Emmett.- le dije con tono de culpabilidad.- estás sediento y yo me he hecho sangre con estas odiosas esposas.
- Mi vida no te culpes de nada, te lo suplico…- en ese mismo instante Emmett cambió de expresión poniéndose tenso y con rabia.- Ashley hazte la dormida rápido y pase lo que pase no te muevas… túmbate.
Me dijo con urgencia, me tumbé en el suelo de nuevo. Me entró un escalofrío por todo el cuerpo al entrar en contacto con la fría piedra de la cueva y cerré los ojos.
A los pocos segundos se abrió la puerta y entraron dos vampiros. Hablaban en un idioma extraño, parecido al italiano pero que no comprendía bien. Se acercaron primero a mí, comprobando que aun estaba dormida y luego abrieron la celda de Emmett, no vi exactamente lo que le hicieron pero si oí los gritos de dolor que sufría mi amado, intente incorporarme pero Emmett me hecho una mirada advirtiéndome de que no lo hiciera, se me cayeron las lagrimas al ver que esa mirada estaba llena de angustia y dolor. Escuché el sonido de algo metal cuando cae al suelo y la puerta de su celda cerrarse. Los vampiros desaparecieron.
- Emmett ¿qué te han hecho? – lo miré y se me partió el alma al ver ese sufrimiento plasmado en su rostro.
- Estoy bien.- me dijo con la cara contraída.- me han quitado la lanza…. No sé lo que traman pero creo que no es nada bueno.
- ¿Qué puedo hacer?
- Nada cielo, espera a que me recupere de la herida y te sacaré yo mismo de aquí, te prometo que no te va a pasar nada vida.
- Estoy muy asustada….
- No lo estés, tienes que ser fuerte saldremos de esta, confía en mí.
- ¿Por qué me hacen esto mis padres? No lo entiendo.- dije llorando pausadamente.
- Están bajo el hechizo de Maison, no son conscientes de lo que hacen.
- ¿Te pondrás bien?- le pregunté temblando de frío y de miedo.
- Si mi amor, estaré bien en un par de horas.

Estuvimos un buen rato mirándonos sin hablar,  estaba aterrada, muerta de frío y con muchas ganas de abrazar al ser que mas amaba, mi corazón estaba muerto de dolor al verle en ese estado, herido, sin fuerzas por mi culpa y él estaba dolorido, sediento y mirándome como si fuera su plato principal, contraído para no hacerme daño.
Mirándole me quedé dormida agotada y débil.
No sé cuánto tiempo llevábamos allí metidos pero se me hizo eterno, no me daban de comer ni de beber y estaba sin fuerzas.
Al amanecer los gritos de Emmett me despertaron y me apoyé en la pared sobre saltada al ver a mis padres y a Maison sobre mí.
- Es la hora de comer niña.- me dijo Maison ofreciéndome un vaso de casi un litro con algo  que olía fatal en su interior.
- No la toques….- gritaba mi amado.- Ashley no bebas, es sangre.- me entraron ganas de vomitar al escuchar eso.- pase lo que pase no bebas cielo…. Dejarla en paz.- mirando a mis padres escuché el ruido de forcejeo que hacia Emmett con las esposas.
- No le hagas caso a tu pareja niña te vas a tomar la sangre a la fuerza.- hizo un gesto a mis padres y estos me agarraron con fuerza, mi madre me sujetaba los brazos mientras que mi padre me sujetaba la cabeza obligándome a abrir la boca, escuché a Emmett despotricar un montón de insultos súper alterado.- si no pones resistencia acabará pronto.
Intenté poner resistencia pero la fuerza que empleaban los dos vampiros era superior, Maison se acercó a mí con una sonrisa aterradora y me introdujo ese liquido rojo que olía a oxido en la boca, intenté escupirla pero me apretaron  la boca para que tragara, casi no podía respirar con toda la cantidad de sangre que me estaba metiendo, pero se salieron con la suya, me tragué casi un litro de sangre humana. Cundo finalizaron su atrocidad salieron de la cueva sin decir nada dejándome en el suelo tosiendo y llena de  sangre. Miré a Emmett y este se encontraba mirándome con ojos de cazador, negros como el cielo tormentoso al anochecer, el cuerpo entero le temblaba y no paraba de contraer la mandíbula. Tenía miedo, nunca lo había visto así y estaba aterrorizada. Me acurruqué en el suelo sin de dejar de mirarle y las lagrimas se me salieron de los ojos a pesar de que no quería, no quería que me viera sufrir más porque él lo pasaba fatal al verme en  ese estado. No volvimos hablar en todo el día, él solo se limitó a mirarme con la mandíbula tensa. 
Durante el día Maison repitió lo de la sangre unas cinco veces, mi estomago estaba revuelto, angustioso y diría dolorido pero no lograba vomitar a pesar de las intentonas que hacía, las últimas veces mis padres no asistieron al acto y Emmett se mantuvo cayado, sentado en el suelo.
Estaba perdida, esa misma noche iba a ser la conversión y los Cullen no habían aparecido aun. Al día siguiente seria una máquina de matar hechizada bajos las órdenes de Maison. ¡No! No podía acabar así, no quería ser una asesina, no quería hacer daño a la familia que tanto amaba y no podía hacer daño a mi amado.

Me despertaron unas manos frías que me levantaron del suelo cogida por los brazos, abrí los ojos y vi a mi padre.
- ¿Dónde me llevas?- miré a Emmett que a este también lo estaban sacando de la celda.- ¿Qué vais hacer?
- Es la hora.- me dijo mi padre con un hilo de voz.
Nos condujeron por un largo pasillo de roca, hacía frío y el suelo estaba mojado debido a las finas hileras de agua que caían por las paredes rocosas, debíamos estar bajo un río por que logré distinguir el sonido del agua por encima de nosotros, había mucha húmeda y estaba oscuro, solo nos alumbraba la antorcha que llevaba un vampiro que encabezaba la fila. Un pánico escénico comenzó a recorrer por mi cuerpo. Emmett iba detrás de mi maniatado y en silencio, dudé por unos instantes si nos seguían o no. Pasados unos diez minutos andando llegamos a una especie de habitación adornada con cuatro antorchas, una gran apertura en el techo donde se podía apreciar la luna llena y el suelo dibujado en grande mi marca.
Ataron a Emmett en el centro del círculo, le obligaron a ponerse de rodillas y seguidamente me llevaron a mí al centro también atándome con las cadenas a unas ranuras invisibles puestas en el suelo. Nos colocaron uno enfrente del otro, a Emmett aun lo tenían sujeto por los brazos, a mi me soltaron nada mas atarme. Miré a Emmett sin saber que estaban haciendo pero él tenía los ojos cerrados con la cara contraída intentando no respirar.
- Dentro de unos minutos empezará el eclipse.- comenzó a hablar Maison andando en círculos alrededor nuestro.- pronto serás uno de los nuestros Ashley, se que la familia Cullen y tu amado te han protegido con uñas y carne para que no formes parte de nuestro mundo por eso, he decidido que sea tu pareja quien tenga el honor de convertirte.- Emmett abrió los ojos de golpe y gruñó fuertemente pero sin poder moverse.- tranquilo fiera, no vas a tener más remedio que hacerlo, llevas dos días sin alimentarte y después de perder tanta sangre creo que no te vas a resistir a su dulce sangre. Ese olor que te vuelve loco.- Emmett me miró con cara de derrota.-  además o la conviertes o la dejas morir tú decides.

 Con eso último Maison se acercó a mí, me levantó del suelo y con un cuchillo me hizo un corte entre el cuello y el hombro. Grité de dolor y me dejó caer al suelo, Emmett me cogió acurrucándome en sus brazos.
- No…- gritó mi salvador, los demás desaparecieron de la sala.- Lo siento Ashley.
- Emmett no lo hagas… déjame morir.- le dije a mi salvador que me dejara morir, no quería ser una bestia y no quería que él también se convirtiera en un monstruo al probar mi sangre.
- No voy a dejarte morir.- me susurro en el odio.
Emmett comenzó a chuparme la herida lentamente, noté como su cuerpo se tensaba cada vez más, sus brazos me aferraron a él con fuerza, me hacía daño, pero a pesar de mis débiles quejas el no dejaba de apretar.
- Te estoy cerrando la herida con la ponzoña de mi saliva….te pondrás bien - me volvió a susurra en el oído, su voz había cambiado por completo, la tenía muy aguda.
- Déjalo Emmett no sufras más.- me quedé mirando la luna, el eclipse estaba comenzando en esos mismos instantes.
- No voy a dejarte morir.- La puerta de la sala se abrió y Emmett me tumbo en el suelo con tanta fuerza que me hizo daño en la espalda.- empieza a convulsionar…- quise hablar pero me tapo la boca con la mano.- haz lo que te digo tienen que pesar que te he mordido, cierra los ojos y convulsiona.- me dijo con tal ferocidad que le hice caso inmediato.
Empecé a convulsionar, Emmett se sentó en el suelo sin fuerzas y cerró los ojos sufriendo para no hacerme daño, había probado mi sangre y sabía perfectamente que ansiaba más.
Un grito ahogado familiar me sobrecogió el corazón ¿Esme? Me pregunté a mi misma pero no abrí los ojos por si era una alucinación producida por mi debilidad.
- Emmett ¿qué has hecho? – era Esme, los Cullen estaban allí.
Abrí los ojos cuando noté que alguien me presionaba la herida producida por Maison, era Carlisle.
- Esta bien… no la he mordido- escuché decir a Emmett apenas sin fuerza.
- Tranquila Ashley todo ha acabado.- me dijo Carlisle con voz pausada me abracé a él con la fuerza que me quedaba en el cuerpo.
Vi como Edward y Jasper se llevaban a Emmett escoltados por cuatro lobos.
- ¿Y mis padres? – pregunté antes de desvanecerme.
- Se han escapado, pero Maison está muerto ya no hay peligro.
Carlisle me cogió y Esme me puso su abrigo por encima, salimos de esa cueva también escoltados por algunos lobos, cerré los ojos y no recordé más. Me despertó la suave voz de Alice en cuanto llegamos a la casa.
- Siento despertarte As, pero necesitas una ducha y comer algo, estas muy débil…. Ven yo te ayudare.
- Gracias Alice ¿y Emmett?- pregunté con urgencia.
- Esta de caza.- me quedé más tranquila al saber que lo habían llevado a alimentarse también.
Me di una ducha rápida ya que tenía un hambre atroz y mucha sed, Alice me ayudó bastante ya que no me podía tener en pie por mí misma.
En el salón estaban todos menos mi salvador, Edward, Adam y Jasper. Miré a todos uno por uno y me senté en la mesa donde Esme me había dejado una bandeja con la cena.
Empecé a comer bajo la mirada de Carlisle, que este, no paraba de observarme todo el tiempo, con un gesto que hizo alguien y que no vi salieron todos del salón menos él que seguía mirándome en silencio.
- ¿Como estas Ashley?- habló tras unos minutos.
- Cansada y me duele el estomago un poco.
- Eso es de… la sangre.- tragó saliva, lo notaba dolido también con ese tema.- Me gustaría que me contaras todo lo sucedido si te acuerdas… Emmett no ha podido estaba… muy dolido.
- Ha sufrido mucho.
- Ha estado a punto de matarte y eso lo está matando.
- Pero él no tiene la culpa Carlisle yo…- me alteré un poco al saber que Emmett estaba sufriendo.-
- Tranquila As sabemos que él no tiene la culpa. Cena y después hablamos.-Se levanto y se dirigió al jardín.
Cuando acabé de cenar el doctor volvió  a entrar y nos sentamos en el sofá, le conté todo desde lo ocurrido en la antigua casa Cullen hasta que me encontraron ellos, todo con todo detalle, algunas cosas las veía borrosas pero logré describírselas. Carlisle estaba serio y en ningún momento cambio su expresión, llegó a preocuparme.
- Solo se han salvado tus padres Ashley y no creo que se atrevan a venir a por ti, todo ha acabó.
- ¿Y mi hermano?
- No estaba allí. Maison está muerto, nada va a pasar ahora.
- Maison… ¿era un Vulturis?
Carlisle me puso cara de indiferencia, se levantó del sofá y saliendo del salón me dijo
“NO”. 
 Odiaba que hiciera eso, escondía algo pero esa noche estaba demasiado cansada para averiguarlo, cansada y con los ánimos por los suelo, acababa de ser atacada por unos vampiros, viendo sufrir a mi amado, también me dolía el estomago y la herida del cuello me escocía a rabiar. Subí  a la habitación de Emmett y me tumbé en la cama boca abajo, tapándome con la colcha. Me quedé dormida enseguida a pesar de estar echando de menos los brazos de Emmett rodeando mi cuerpo.

No soñé nada esa noche.

No hay Sol sin Ti

Me desperté con una sonrisa en la cara, por fin iba a ver a mi amado después de tres días, tres días que estuvieron de caza Jasper, Edward y él. Fueron  Alaska ya que  allí abundaban los osos y todo tipo de animales salvajes que servían de alimento a mi salvador.
Fuera brillaba un sol espectacular, me levanté tan rápido como pudieron mis piernas y me metí en el baño para asearme y ponerme guapa. ¡Iba a ver a mi amado!
En la casa reinaba un silencio no habitual en ella, al principio no le di importancia pero cuando salí del baño empecé a preocuparme, me dirigí a la ventana y la abrí dejando entrar una brisa suave con olor a césped mojado, entró dejándome un aroma agradable y me sentí más tranquila al escuchar los pájaros cantar.
Cuando me disponía a salir me di cuenta que en la mesita había una rosa acompañada de una carta, fui corriendo a por ella y con la carta en una mano y la rosa en otra me senté en la cama, olí la rosa y la dejé apoyada en la almohada, abrí la carta y la sonrisa de mi cara fue despareciendo poco a poco con cada palabra que leían mis labios.
Era de Emmett;

Pequeña, siento hacerte esto pero lo necesito, necesito alejarme de ti una temporada, no pienses que he dejado de amarte porque eso jamás sucederá pero lo que paso la otra noche me ha dejado muy receptivo hacia ti y si no me alejo acabare haciéndote daño y eso si que no lo soportaría.
Voy a echar de menos tu dormir entre mis brazos, mirarte en el silencio por las noches, me gustaría dibujarte en esta hoja una escena de mis sueños donde siempre estas presente pero ni con todas las hojas y árboles del planeta me serviría para describirte lo que siento por ti. Me gusta tu cara, tu pelo, tu forma de decirme te quiero, me gusta abrazarte, perderme en tu aroma, me gustan tus ojos por que cuando los miro veo el cielo. Me gusta tu risa, tu boca y cuando estoy a tu lado siento la calma y me gusta cuando estas dormida cuidar tu alma.
Me va a doler despertar todas las mañanas en la distancia sin sentir tu piel junto a la mía pero debo hacerlo. ¿Recuerdas nuestra estrella?, pues mírala cada noche por qué le voy a mandar  besos todas las noches para que te los de a ti.
Ahora debo irme, prométeme que no llorarás, por que pronto estaré junto a ti.
Te amo
Emmett Cullen “

Se me cayó el mundo encima al terminar de leer esas palabras tan emotivas de Emmett. Tiré la carta en  la cama y salí corriendo de la habitación llorando y llamándole, bajé las escaleras dirección a la puerta pero unos brazos pequeños me sujetaron y me abrazaron fuertemente.
- Ya se ha ido As, tranquila volverá.- me dijo Reneesme acariciándome la espalda.
- No quiero que se vaya…. No puedo estar sin él, yo….
También note las manos de Esme como me acariciaban el pelo, me llevaron al sofá y allí las dos intentaron tranquilizarme pero el mundo se me había cerrando en una oscuridad tan horrible que no me dejaba escuchar sus palabras.
Me levanté del sofá quitándomelas de encima como pude y me encerré en la habitación, me senté en la cama  con lágrimas en los ojos que poco a poco fueron ahogándome, y me hundí en una tristeza que me envolvía cada vez más rápido. Sin ganas me tumbé en la cama tirando la carta y la rosa al suelo, miré a mi alrededor y sus cosas comenzaron a inundar mi espacio, me hacían sentir que aún seguía aquí, me abracé a la almohada fuertemente ya que su aroma seguía allí. Y rompí a llorar.
Recordé lo que decía en la carta “no llores” pero me sentía muy mal, me sentía vacía,  aquellas palabras de despedida hicieron que no pudiera seguir hacia adelante a pesar que sabía perfectamente que iba a volver, pero ¿Cuando?
Él era el único que podía ayudarme a superar lo ocurrido aquella noche, él solo podía ayudarme a superar la desgracia que había pasado en mi familia, solo él levantaba mi ánimo y me enseñaba a vivir a tope cada segundo.
Pero también debía no ser egoísta, él estaba mal, diría más que yo y en el fondo lo entendía, necesitaba estar solo. Me sumí en esa imagen tan desagradable de la celda y rompía a llorar aun más fuerte.

Unos  días después que Emmett se fuera, la rutina diaria entro en mi vida, las clases comenzaron de nuevo y tenía que organizarme ya que  quedaba poco para fin de curso y había mucho trabajo por delante. Aunque estaba ausente la familia Cullen me apoyó muchísimo en todo, Carlisle como doctor me estaba ayudando a superar lo ocurrido la noche que mi corazón no quería recordar y Alice me distraía con la fiesta de fin de curso. Les estaba muy agradecida pero mi alma sabía perfectamente que hasta que Emmett no estuviera a mi lado no volvería a sonreír ni a ser feliz.

Las noches se me hacían largas mirando el cielo gris de aquel maravilloso paisaje que mis ojos lo veían sin color por culpa de la tristeza que me invadía en mi interior. Sentía que mi vida carecía de significado al no estar a su lado, me sentía sin valor y mi corazón estaba cansado de latir si no veía esa risa que lo volvía loco. Aun sabiendo que algún día volvería.

¡Le echaba de menos!

Las noches que brillaban las estrellas me sentaban en el ático con una manta por encima y empezaba a preguntarle a nuestra estrella ¿Dónde estaba mi amado? Pero parecía que la estrella estuviera burlándose de mí al mirarme con ese brillo, ese brillo que le hacía superior a todo. Mi soledad seguía presente en cada madrugada, aun teniendo a los Cullen que no me dejaban sola en ningún momento del día.
Cuando brillaba el sol lo miraba con ira y enfado por que no podía brillar con ese esplendor ya que para mí no había sol sin él.
Incluso había días que me enfadaba con migo misma por sentirme así, sintiéndome triste, angustiada, sintiéndome sin ganas de vivir cayendo como las hojas de los árboles en otoño, sintiendo que la fe que tenía en él hubiera desaparecido por completo. Lo necesitaba con urgencia, era egoísta, si, lo admito, pero necesitaba su piel fría junto a la mía.

- ¿Señorita Ashley le ocurre algo? – me preguntó una alumna al verme pensativa y ausente.
- Si perdona ¿que querías?- le contesté sin apenas voz volviendo a la realidad.
- Ya ha sonado el timbre ¿podemos salir? – la miré a los ojos y seguidamente miré al resto de alumnos que estos me miraban como esperando una señal, los Cullen no se encontraban ese día, brillaba el sol con todo su esplendor.
- Si claro, perdonar chicos, podéis marcharos. Mañana nos vemos, acordaros de leeros el capitulo seis, es muy importante.
Fueron saliendo poco a poco despidiéndose, algunos con temor y otros con preocupación. Cuando salió el último apoyé la cabeza en la mesa y me dije una y otra vez ¡tonta! No entendía por qué me sentía muerta por dentro, debía animarme más, debía ser fuerte porque estaba perjudicando a mis alumnos con esas ausencias de mente que me daban de vez en cuando. Incluso hubo varios días que el director me llamó a su despacho alarmado por algunos alumnos y tubo que hablar Carlisle con él para tranquilizarlo.
Cuando acabé de decirme tonta cogí mis cosas y salí de la escuela, Seth y Angelina me esperaban en el parking del instituto para llevarme a la Push. Habían organizado una comida familiar y, me habían invitado para sacarme un poco de mi mundo interior.
- Pero que guapa está usted señorita Dorougth.- me animó Seth dándome dos besos.
- Tu siempre tan exagerado… hola Angelina.- les di dos besos a cada uno y nos subimos en el coche. Como de costumbre Seth no paró de parlotear en todo el camino, su novia y yo nos mirábamos de reojos con cara de agobio pero nos gustaba verle con ese ánimo y esas ganas de hablar y hablar que siempre tenía.
Tenían una buena juerga montada en la playa, en una de las calas tan hermosas de la Push, habían colocado dos mesas largas y anchas repletas de comida y bebida, no faltaba de nada; perritos calientes, hamburguesas, pizza, papas, cervezas, refrescos, nada faltaba en esas dos mesas rodeadas de enormes licántropos en forma humana.
- As… ya habéis llegado.- gritó Reneesme desde la otra punta de la playa, vino corriendo y me abrazó.
- ¿Qué haces aquí? No deberías estar más tapada o en casa escondiéndote de los rayos de sol.- le dije alarmada al ver que exponía su brillo por doquier.
- Aquí todos me conocen, además si viene algún extraño no te preocupes que mi amor me avisará, ven te voy a enseñar lo que están organizando dentro los chicos.
Me volvió a tratar como una muñeca de trapo llevándome de aquí a ya sin dejarme apenas respirar.
En la comida aun no teniendo ganas me reí muchísimo, les encantaban hacer rabiar a sus amigos y siempre acababan en una lucha para ver quién era el más fuerte o el más ágil, la primera lucha fue entre Paul y Quil que tiraron por los aires una de las mesas ya vacía ¡gracias a dios!
- Sabes que te voy a ganar mocoso.- dijo Paul quitándose la camiseta.
- Eres un fanfarrón y lo sabes, te voy a ganar con los ojos cerrados.- le contestó Quil muy animado, los demás empezaron a animar a los dos a la vez colocándose en círculo alrededor de ellos, Reneesme me llevó con ella pero me colocó detrás de su espalda por si los amigos peleones se les iba la mano y me daban.
- Pude con Emmett y sabes que podré contigo.- al escuchar ese nombre me contraje y pude observar a Nessi mirarme de reojos.
- No cuenta esa pelea ya que la sanguijuela te dejó ganar.- me molestó muchísimo el comentario y dolida me aparté de ellos y me senté en una de las sillas sanas que habían dejado, los ojos se me llenaron de lagrimas.
- Eso es lo que te crees tú, hicimos una pelea justa y Emmett lo admitió….
- Chicos parar de hablar de Emmett.- les riñó Jacob al ver mi estado de ánimo, los dos me miraron y arrepentidos se acercaron.
- Lo sentimos As…. No volveremos hacerlo.- Se excusó Quil frotándome el hombro.
- Perdona As, lo de sanguijuela es cariñosamente, él lo sabe y…- ¡Cállate! Escuche a Reneesme que le decía a Paul con voz casi audible.
- No os preocupéis chicos, seguir con vuestra pelea yo aun estoy terminando el postre.- les dije con una manzana en la mano.
- ¿Ponemos música?- escuché decir a alguien desde la otra punta de la multitud licantropía.
 Los demás afirmaron y trajeron un equipo de música donde enchufaron unos grandes altavoces.

¡Fue muy divertida la fiesta!

Al anochecer regresamos a casa, me sentía cansada pero había un tema que me rondaba en la cabeza varios días y quería aclararlo con Carlisle, estaba convencida de que me iba a esquivar como cada vez que intentaba sacar el tema pero esta vez no me iba a ir sin saberlo todo. Al llegar a la casa fui directamente al despacho de Carlisle y despacito toqué la puerta con los nudillos.
- Pasa Ashley…
- Hola Carlisle ¿puedo hablar contigo o estas ocupado?- le dije desde la puerta no me gustaba molestarlo ni interrumpirle en nada de los que estuviera haciendo.
- No, tranquila, pasa no estaba haciendo nada importante, siéntate…. ¿Qué ocurre?
- Llevo días pensando en un asunto que me reconcome la cabeza ya que oigo a Alice hablarlo con Jasper a escondidas o a Edward hablarlo con Bella y Rosalie también a escondidas y sé que me estáis ocultando algo. Carlisle dime que está pasando.
- No está pasando nada Ashley, no sé de qué temas me hablas.- me estaba mintiendo, lo noté en la expresión de su cara cuando esta se puso tensa.
- ¿Quién son los Vulturis? ¿Y si fueron ellos los que me hicieron…bueno lo de la otra noche?
Carlisle se quedó callado unos segundos mirándome fijamente a los ojos, unos segundos que se me hicieron horas, sabía algo y supuse que no sabría como explicármelo.
- Como te dije hace tiempo, los Vulturis son los más antiguos, los creadores de las normal vampíricas, los que actúan cuando grupos de vampiros descontrolados amenazan a la humanidad, los más temidos por los de nuestra raza. Están compuestos por tres jefes, los reyes digamos, y su corte. Viven en Italia y Cayo fue quien derrotó a Gregoriska.
- ¿Fueron ellos los que me atacaron?
- No, la capa que llevaba Maison no era de los Vulturis, estoy investigando porque esa capa que mal no recuerde pertenecía a un clan peligroso que existía antes que los Vulturis pero creí que habían desaparecido, que los habían liquidado a todos.
- ¿Piensas que hay más?
- Puede, pero ahora no te preocupes por eso Ashley…
- ¿Sigo en peligro?- dudó un instante si contestarme la verdad o no.
-  Si, pero como he dicho no te preocupes, estoy investigando a fondo si hay riesgo o no.
- Y Cayo ¿no nos podría ayudar?
- No, si se enterase de que eres descendiente del demonio que mataron sus propias manos te mataría. Deberías acostarte tienes cara de desvanecerte.
- ¿Sabes algo de Emmett?- mi corazón se contrajo al pronunciar su nombre.
Carlisle se levanto de la silla y cogiéndome de los hombros me levantó y me condujo hacia la puerta.
- No, no ha llamado aun… volverá Ashley.

Por fin llego el día de mi cumpleaños, un día triste ya que no sabía nada de Emmett. Había pasado un mes desde que se fue y nadie de la familia sabia donde estaba y si lo sabían no querían decírmelo. Seguía en la casa de los Cullen viviendo ya que Emmett le pidió a Carlisle que me acogiera hasta su regreso, no quería que pasara las noches sola, me sentía mal ya que Rosalie y Adam tuvieron que trasladarse a la casa, su casa, para que Adam no estuviera tanto tiempo oliendo mi aroma.

Volví a taparme la cara con la colcha, no quería levantarme y enfrentarme a un año más, los veinticuatro, ¡que irónico! Me acordé de las palabras que me dijo una vez mi padre
 “hija hasta que no tengas veinticuatro años no serás mayor de edad y tendrás que asumir mis quejas” me reí al recordad la cara de mi padre pronunciando esas palabras pero me entristecí inmediatamente al saber que no iba a estar junto a ellos en mi cumpleaños, recordándoles en la noche del eclipse. No volvimos a saber nada de ellos desde entonces. Como una tonta llorona comencé a llorar de nuevo, desde que Emmett se fue estaba muy sensible y por nada lloraba como un bebe cuando le quitan su chupete.
Noté como alguien se tumbaba a mi lado, me destapé la cara y vi a la pequeña que me llevaba loca.
- Buenos días As.- me saludó Nessi con una sonrisa de oreja a oreja, tramaba algo y seguro que no era nada bueno.
- Buenos días.
- Otra vez llorando.- me riñó.
- Es mi cumpleaños y… bueno Emmett y mis padres no están a mi lado y estoy un poco de bajón.
- Pues  vístete que el bajón te lo voy a quitar yo.
- No, estoy reventada de todo lo que me obligas hacer Nessi.
- Te doy diez minutos… ah ponte el vestido que te he dejado en el baño… no rechistes si no me enfadaré. Diez minutos.
Me amenazó saliendo del cuarto, me levanté de la cama resoplando y me metí en el baño, lo primero que vi fue un traje color marfil colgado de la percha, era precioso, muy descotado para mi gusto con un tallaje hasta los pies y unos tirantes que se ataban al cuello dejando la espalda descubierta. ¿Dónde me iba a llevar? Pensé recordado todos los sitios donde me había llevado desde…bueno…. Desde aquel día.

Me di una ducha rápida y me puse ese lujoso vestido con unos zapatos a juego, me ricé el pelo y me pinté un poquito, no mucho porque no me veía con ánimos de ir muy pintada.
Cuando bajé las escaleras toda la familia Cullen y algunos miembros de la manda como Jacob, evidentemente, Seth con su novia, Lie con su pareja y dos miembros recientes estaban allí, todos vestidos con trajes de fiesta, iban todos muy guapos. La casa estaba adornada con globos colgados de los techos y paredes, lazos blancos y rosas, muchas flores y una gran mesa llena de comida con un gran pastel de nata como a mí me gustaba, miré a Reneesme y a Alice con cara de asesina. Me habían preparado una fiesta de cumpleaños sin contar con migo.
- Felicidades Ashley.- Carlisle fue el primero en felicitarme dándome dos besos.
- Gracias… no teníais que hacer esto chicos de verdad, no estaba preparada para….
- Cállate.- me riño Alice cogiéndome de la mano y dándome dos besos de felicitación, después de ella todos uno a uno me felicitaron, incluso Seth me estiro de las orejas como cuando lo niños cumples sus primeros años de vida.
- Ahora los regalos.- Anunció Rosalie un poco entusiasmada, raro en ella.
- ¿Eso no es lo último? Creo que es lo normal ¿no?- me quejé.
- No te has dado cuenta ya As que nosotros no somos normales.- dijo Jacob partiéndose de risa.
- Ten Ashley este es de Carlisle y mío.- me dijo Esme dándome una caja con un envoltorio color verde malva.
Lo abrí despacito, la verdad es que no me encontraba muy entusiasmada por que la persona que más amaba en el universo no estaba a mi lado, al quitar el último trozo de papel y abriendo la caja vi lo que era, me habían regalado unas llaves con un llavero en forma de violín muy mono. Me quedé mirándoles un poco extraña.
- Son la llaves de tu nueva academia de música.- me dijo Carlisle sonriendo.
- No será verdad… no puedo aceptarlo Carlisle… es demasiado…
- Si me lo rechazas me sentiré mal, la academia esta en el centro del pueblo, esta tarde iremos para que lo veas.
- Pero es que no puedo aceptar…
- Ashley eres mi nueva hija y estoy en todo mi derecho de regalarte lo que me plazca.
Me callé ya que nunca había visto a Carlisle utilizar ese lenguaje y ese tono de voz, le agradecí mucho el regalo, era mi sueño, mi padre me lo hizo realidad en mi vente cumpleaños y ahora mi padre adoptivo me lo había vuelto hacer realidad, me sentía feliz con su regalo.
- Este es de Adam y mío.- me dijo Rosalie entregándome una caja color tierra, todos los regalos estaban envueltos con distintos colores, ninguno se repetía.
- Es precioso, gracias chicos.- me habían regalado un maletín de piel marrón con mi nombre grabado y con espacio para grabar el nombre de mi nueva academia.
- Pensamos que no ibas a utilizar la del colegio para tu propia empresa.- dijo Adam sonriente.
- Es verdad, gracias chicos además esta es mejor que la que me compré, gracias.
- Me toca… toma Ashley este es de Edward y mío, ten cuidado, se rompe.- me entregó Bella con cuidado una pesada caja.
La dejamos apoyada en la mesa y me ayudó abrirlo, era un hermoso contrafagot, mi instrumento preferido y que era dificilísimo de encontrar, me abracé a ella con ánimo, estuve varios años detrás de uno de esos y por fin tenia uno.
- Mira lo hemos grabado.- me dijo Bella señalándome la parte de atrás donde ponía mi nombre y la fecha de mi cumpleaños.
- Muchas gracias chicos, no sabéis cuanto tiempo llevo detrás de esto, gracias.
- Bueno Ashley ahora nos toca a nosotros, los más grandes y hermosos lobos.- todos nos echamos a reír cuando Seth empezó a mofarse de su especie.- vale, vale…. Cierra los ojos y no hagas trampa.
- Lo prometo.- le dije levantando la mano izquierda pero aun así Reneesme me los tapó.
Escuché mucho movimiento y a Lie quejarse de que tuvieran cuidado, escuché mucho ruido de papel y a los vampiros reírse.
- Ya puedes abrirlos As.- me anunció Kankana uno de los jóvenes lobos.
Me quedé sin aliento al ver el regalo de los Quileute, era un enorme cuadro pintado a mano por un viejo amigo Quileute de Jacob, casi de mi estatura, con forma cuadrada donde había dibujado una hermosa imagen casi indescriptible.
En el centro del dibujo había una gran luna llena alumbrando unas montañas que se elevaban en el horizonte reflejada en un mar oscuro como el cielo, en la orilla del mar me encontraba yo vestida de rojo, a mi derecha la familia Cullen y a mi izquierda la manda de licántropos al completo era una pasada la pintura, se me cayeron las lagrimas al ver el dibujo de Emmett y al visualizar entre los árboles a mi familia también dibujada. Me llenó mucho ese cuadro, les di una abrazo a cada uno y les dije mil veces gracias.
- Lo pondré en el despacho de mi academia, gracias chicos…. No sé como agradeceros todo esto.
- Con sonreír nos haces ya felices Ashley.- Hablo Edward después de mucho rato, me dejó confusa.
- Ahora nos toca a Jasper y a mí, ten Ashley espero que te guste por que pronto te lo tendrás que poner.-me guiño un ojo.
Me entregó una caja rosa con una lazada en blanco y con un gran cartel que decía      
“Rosa Clara” marca más conocida en España. ¡Ropa! Pensé, típico de Alice. Deshice el lazo y lo dejé caer sin ánimos; - le echaba de menos.- Alice me ayudó abrir la caja al ver que me demoraba mucho, al abrir la caja percibí lo que creí que era un suéter de encaje rojo rubí, lo sujeté de los tirante hechos con pedrería del mismo color que la tela y lo saqué de la caja dejando caer un vestido de tubo muy elegante y caro. Era el mismo vestido del cuadro.
- ¿Te gusta?- me preguntó con felicidad Alice.
- Es precioso, pero… ¿Dónde voy yo con esto? Si esto es muy elegante para un pequeño pueblo lluvioso como este.
- Siempre hay algún a ocasión especial para ponérselo, confía en mi.- volvió a guiñarme un ojo.
- Mi turno…- gritó Reneesme muy entusiasmada y contenta quitándome el traje de las manos y tirándoselo a su tía que está  a su vez puso cara de disgusto al ver como trataba ese traje carísimo.
Me cogió de los hombros y eufórica me dijo “Feliz cumpleaños”, me giró lentamente hacia la puerta del jardín y me quede petrificada cuando lo vi. ¡Mi salvador! Vestido con traje chaqueta color marrón tierra con una rosa en una mano y con su mejor sonrisa, esa sonrisa que hacía que mi corazón entrara en parada cardiaca. Mi cuerpo comenzó a temblar, mi cerebro daba orden de abrazarle pero mi cuerpo no obedecía esa orden, Reneesme tuvo que darme un empujoncito para activar mi cuerpo y me eché a sus brazos sin pensarlo.
Él me rodeó con sus enormes brazos y con su dulce voz me susurro al oído  
“Felicidades pequeña”, mis ojos comenzaron a derramar esas lagrimas que tanto tiempo me había guardado.
- No llores mi pequeña, ya estoy aquí a tu lado para cuidarte, nada ni nadie me va a volver a separar de ti, te lo prometo.- volvió a susurrarme en el oído y al finalizar me dio un beso entre la mandíbula y la oreja derecha.
Los lobos comenzaron a aplaudir siguiéndoles los Cullen y dándole la bienvenida a Emmett. Yo estaba temblando no creyéndome lo que mis ojos estaban viendo y lo que mi cuerpo estaba sintiendo, su cuerpo junto al mío. Emmett estaba allí, en mis brazos, era el mejor regalo que me habían hecho sin lugar a dudas.
- Estás muy guapa.- me dijo mi amado acariciándome la cara.- te he echado mucho de menos- y terminando la frase me beso dulcemente en los labios.
Yo seguía sin creérmelo, parecía un sueño, ese sueño que desde aquel día fatídico esperaba a que se hiciera realidad.
- Aun no te crees que estoy aquí ¿verdad? Me miras como si fuese una alucinación.- me dijo sonriendo.
- No me lo creo aun Emmett, ha sido tan raro estos días que….
- Sssss pequeña ya estoy aquí.- me volvió a besar pero esta vez en la frente.
- Bueno chicos, deberíamos comer algo ¿no? Mi estomago me rugue como un león.- llamó la atención Seth de todos.
Nos pusimos a comer esa exquisita comida que habían preparado los Cullen durante la noche, no me separé ni un solo segundo de Emmett en lo que duró la fiesta, lo miraba como si fuera irreal y él me sonreía sin apartar su suave y fría mano de mi cara.
 Lo pasamos muy bien en mi cumpleaños, estaba contenta al tener a Emmett a mi lado pero me faltaba mis padres, y me faltaba el ver corretear a mi hermano alrededor de mis regalos ilusionado como hacía en cada cumpleaños.
Jasper y Alice hicieron de pinchadiscos mientras nos comíamos la tarta que estaba buenísima y bailamos un poco, yo bailé hasta que esos zapatos de aguja que me había dejado Alice me hicieron ampollas.
Al atardecer Alice propuso ir a ver la academia que Carlisle y Esme me habían regalado mientras recogía las migas del suelo que habían dejado los lobos al comer.
- Es una buena idea.- apoyó Emmett cogiéndome de la cintura y atrayéndome hacia él.
- Coger el cuadro y así lo ponemos en su despacho.- anunció Rosalie a pleno grito desde la cocina.
- Esperar,- dije, todos me miraron a la vez.- primero voy a cambiarme de zapatos, estos me están matando de dolor.- dije un poco cohibida bajo las miradas de todos.
Al finalizar mi suplica Emmett me cogió en brazos y me llevó al cuarto subiendo las escaleras como un humano sin dejar de mirarme fijamente a los ojos y con una sonrisa desvanecedora.
- ¿Qué pasa? ¿Porque te ríes?- le pregunté a mi amado cuando me deposito con cuidado en el suelo de la habitación.
- No me has preguntado por mi regalo y tengo curiosidad.
- Tu regreso ha sido mi mejor regalo, no quiero nada más que tenerte a mi lado.
- Entonces no querrás lo que te he preparado esta noche.- me dijo riéndose y acariciándome el pelo.
- Si te ha costado mucho hacerlo pues… podré hacer un esfuerzo.- los dos sonreímos.- me encantará seguro… y estoy deseando verlo.- le dije mientras él me acariciaba con su mejilla mi lado derecho de la cara y me susurraba al oído palabras bonitas.
Mi cuerpo comenzó a temblar, ¡ya echaba de menos esos temblores! y me aferré a él cogiéndole por la cintura fuertemente.
- ¡Te quiero!
- Sabes que tú eres el amor de mi existencia. ¡Te amo!- nos fundimos en un apasionado besos que duró menos de lo que yo quería.- deberíamos irnos.- dijo apartándose con una media sonrisa.
Cuando le miré a los ojos capté enseguida que aun le constaba resistirse a mi sangre. Fuimos a la academia que se encontraba en el pueblo, estaba muy bien ubicada, me habían regalado una casa de un solo piso con cuatro habitaciones, una era mi despacho y las otras tres eran las salas. Estaba todo muy bien organizado y decorado con el gusto de los Cullen que me encantaba. A la academia no le faltaba absolutamente nada, estuve dándoles las gracias lo que duró la estancia allí, no sabía cómo pagarles todo lo que estaban haciendo por mí, me sentía mal por dentro.
Alice y Rosalie me pidieron ser las profesoras y ayudarme con todo, agradecida acepté, ¿Quien mejor que confiar en ellas que lo sabían hacer todo perfecto? Colocaron el cuadro en el despacho y se me cayeron las lágrimas al ver esa hermosura decorando una pequeña habitación que lo hacía más hermoso aun.
- Vale, ya está bien de llorar, vamos que te tenemos que preparar para esta noche.- me dijo Reneesme separándome de Emmett.
Me solté de un tirón y me volví a coger a Emmett con cara de asustada, no quería separarme de él, no después de haberlo perdido una temporada.
- Venga Ashley no seas tonta que no tenemos tiempo, hemos desperdiciado mucho tiempo aquí metidos, vamos Alice.
- No voy a separarme de Emmett, no sé lo que pretendes Nessi pero ahora no.- todos se rieron.- no sabes todo lo que me ha obligado hacer cuando tu no estabas, me tiene agotada Emmett.- le expliqué a mi amado apretándole contra mí, Reneesme bufó de impaciencia.
- Solo quiere vestirte para esta noche ¿recuerdas? Mi regalo.- me derretí al ver la forma en que me miraba con esos ojos llenos de luz y de amor.- solo serán unas horas te lo prometo.
- Eso es mucho…no te vayas.- le dije aterrada a que se fuera de nuevo.
- No me voy a ir, te lo prometo.- me dijo colocando mis manos en las garras de Reneesme que estas me atraparon con fuerza y me obligaron andar hacia el coche.
Alice, Bella y Nessi me llevaron a la gran mansión y allí me encerraron en el dormitorio de Alice donde tenían preparado un maletín de belleza, el traje que me había regalado Alice con unos zapatos de aguja odiosos parecidos a los otros pero del mismo color que mi nuevo traje y un montón de aparatos de peluquería.
Como unos pequeños tornados se pusieron las tres a cambiar mi aspecto, reconozco que me marearon un poco con esos movimientos tan acelerados pero admito que el resultado fue fabuloso.
Me hicieron un recogido en el pelo con unos tirabuzones reposando en mi hombro y con un pequeño tocador del mismo color que el traje, el maquillaje era sencillo y me veía muy guapa en el espejo, el traje se acoplaba a mi silueta como si fuera mi propia piel, me veía diferente, no parecía yo misma.
- Estás muy guapa… ves como tienes que confiar más en mí.- me afirmó Reneesme con voz de ángel.- veras cuando te vea Emmett.
- Se va a quedar petrificado.- comentó Bella sonriente.
- Vamos no le hagamos esperar más.

Alice me cogió de la mano y flaqueadas por Reneesme y Bella me acompañaron hasta las escaleras del ático donde allí me soltó y con un gesto me dijo que subiera. Mientras iba subiendo las escaleras poco a poco, logré escuchar a lo lejos a Nessi diciéndole a su madre y a su tía ya en el comedor “que lastima que me voy a perder la cara de Emmett” me reí nerviosa, no sabía lo que me esperaba arriba.
Al subir el último escalón se medio abrió la puerta, en ese momento es cuando me puse más nerviosa de lo que ya estaba en la habitación de abajo. Empujé la puerta con una mano para que se abriera del todo y vi a Emmett de pie, al lado de una mesa redonda decorada con mantel rojo, cubertería negro y  velas blancas con un gran ramo de rosas en el centro. Habían forrado el ático con grandes ventanales de cristal y una cúpula transparente en el techo para que no pasara ni un solo sople de aire frío, dejando pasar solo la luz de la luna y las estrellas que en ese mismo instante nos alumbraban con sus bellezas.
- Estás preciosa vida mía.- dijo Emmett mirándome de arriba abajo con una expresión de asombro que dejaba reflejar su cara con descaro.
- No mas que tu.- me tendió la mano para que se la cogiera y como si estuviera bailando se acercó a mi rodeando mi cintura con sus brazos suavemente.
- Me gusta mucho tu regalo.- le dije mirándole embobada.
- Este no es mi regalo, solo es la cena que no pudimos acabar en Forks, el regalo viene después.- me dijo esto acariciando mi cuello con sus labios, cerré los ojos automáticamente al sentir su frío aliento acariciar mi piel. Me miró a los ojos cuando notó que mi corazón latía muy despacio.
Le puse cara de impaciencia y riéndose me acomodó en la silla levantando con la otra mano la tapadera de metal que cubría mi plato.
- Lomo a la naranja con ciruelas y un toque secreto de Esme que no me ha querido revelar.
- Es autentica, me encanta su comida.
Me puse a comer ese riquísimo plato que había preparado mi madre política sin dejar de mirar a mi amado que este me acariciaba delicadamente el pelo, el cuello y la mejilla.
- ¿Dónde has estado estos días?- le pregunte tímidamente con miedo a que le doliera el recuerdo.
- Estuve con un antiguo amigo en el norte echándote mucho de menos y preocupado por si me dejabas de amar.
- Eso nunca va a suceder, no puedo dejar de amarte por muchos obstáculo que nos ponga la vida Emmett, eres mi razón de vivir, el oxígeno que me mantiene viva, eres mi salvador y nunca podré dejar de amarte.
- ¿Pasarías el resto de nuestra existencia junto a mí?- me preguntó con gesto provocativo.
- Si, por eso estoy ya decidida Emmett, quiero formar parte de esta familia.-le dije segura acariciándole los labio con mis dedos.
- Ya formas parte de esta familia.
- Como vampira, ya estoy decidida.
- ¿Esta noche?- su pregunta me dejó desconcertada ya que la última vez que saqué el tema, se puso tenso y de mal humor y esta vez parecía decidido.
- Cuando estés preparado.
- Antes me gustaría pedirte algo muy importante para los dos, yo creo, sobre todo para mí.
- Pídeme lo que quieras.
Emmett se levantó de la silla y sin soltarme de la mano me llevó con él a la barandilla del ático donde la luna estaba reflejándose en el pulido suelo de la habitación improvisada.  Sin soltarme la mano aun, se puso de rodillas y mirándome a los ojos fijamente me dijo
“Quieres casarte con migo”
De mis ojos salieron unas lágrimas improvistas de alegría, las manos comenzaron a temblar también de alegría, supuse yo, no sabía que decir ni cómo actuar en ese mismo instante, me sentía como si estuviera en un prado lleno de flores silvestres mirando como mi amado y yo nos besábamos.
- ¿Qué me dices? ¿Estás dispuesta a pasar el resto de nuestras existencias como la mujer de Emmett Cullen?
- Si, si, si, si.
Emmett se levantó del suelo y abrazándome fuerte me besó en los labios apasionadamente lleno de alegría.
- Espera…-me dijo apartándose dejándome de nuevo con la boca casi abierta.- esto hay que hacerlo oficialmente.- volvió a ponerse de rodillas y de su bolsillo izquierdo saco una caja y me la entrego.- espero que te guste, no es el típico de princesa pero es muy significativo para mí y pronto lo será para ti.
Abrí la caja aun temblándome las manos y me quedé sin aliento al ver el anillo que mi salvador me había regalado como compromiso. El anillo era parecido a un sello pero ovalado y en vez de tener mis iníciales estaba el escudo de los Cullen impreso en él, era mi identidad como Cullen. Me abracé a él sin decir palabra ya que no me salían y comencé a llorar de alegría.
- ¿Te ha gustado el regalo de cumpleaños?- me dijo divertido y limpiándome las lagrimas con las yemas de sus dedos.
- Me ha encantado amor. Soy ahora mismo la mujer más feliz del mundo real y del mundo fantástico.- los dos nos reímos.
- Entonces después de la boda te incorporaré al mundo fantástico.
- ¿Me lo prometes?
 - Te lo prometo.

Y nos volvimos a fundir en un apasionado beso que este sí que duró hasta que mi cuerpo se quedó sin fuerzas debido a que el oxigeno se había agotado en mis pulmones.


  Celebración y Fracaso


Celebración:

Un suave “Te quiero” me despertó de ese sueño tan hermoso vivido la noche anterior, abrí los ojos con una sonrisa de oreja a oreja y allí estaba él, la persona que tanto amaba.
- Buenos días pequeña.- me dijo acariciándome el labio inferior con la yema de su dedo.
- Buenos días amor.- le contesté desperezándome, me sentía un poco agarrotada por culpa del frío.
- ¿Qué tal has dormido esta noche? Se te veía feliz entre sueños.
- A tu lado siempre duermo como un ángel.
- Eres un ángel, mi ángel.- me dio un pequeño beso en la nariz.
Fuera una tormenta aterradora azotaba la casa sin compasión, Emmett me abrazó al notar mi escalofrío de miedo, me daba terror las grandes tormentas, era una cosa que no podía evitar.
- Te he preparado una ducha caliente, creí que te haría falta, has temblado un poco esta noche a pesar de todas las mantas que te puse.
- Gracias Emmett una ducha calentita me vendrá muy bien, creo que mis músculos lo necesitan.
Me ayudó a levantarme y me acompañó hasta la puerta del baño, allí me dejó con un hermoso beso en los labios y se marchó sonriendo.
Estuve buen rato dentro del agua caliente, casi ardiendo, masajeándome las zonas que me sentía contraídas y cantando para distraerme y no escuchar los grandes truenos que sonaban en el exterior. Cuando mi cuerpo quedó arrugado salí de la bañera, me vestí y baje al salón donde mis padres politos, Alice, Jasper y Edward se encontraban tensos mirando la puerta de entrada.
- ¿Qué ocurre?- pregunté bajando las escaleras algo preocupada.
En menos de una milésima de segundo Emmett se encontraba rodeándome con su brazo la cintura y obligándome a colocarme detrás de él.
Carlisle abrió la puerta principal de la casa y con esa educación que él poseía dio los buenos días a la persona que se encontraba fuera.
- Papa.- dije al escuchar su voz.
Intenté soltarme de los brazos de Emmett y esquivar a Edward que también estaba de pantalla enfrente de mí pero Emmett me cogió fuertemente.
- No.- dijo algo tenso y con furia.
- Quiero ver a mis padres.- le espeté a mi amado con seriedad.
Este miró a Edward y él le afirmó con un gesto de cabeza, me dejaron acercarme a la puerta pero  bien escoltada por los dos hermanos que me sujetaban uno por cada brazo.
- Papa…. Mama.- llamé uno por uno con lágrimas en los ojos y mirando a mí hermano que este se escondía detrás de mi madre, empapado por el agua de la lluvia.
Ellos no me contestaron, solo se limitaron a mirar a Carlisle indiferentes como si yo no estuviera allí, como si nunca hubieran tenido una hija a la que amar.
- ¿Que es lo que os ha llevado a venir a mi casa?- preguntó Carlisle pausadamente.
- No sabéis lo que habéis hecho…- comenzó hablar mi padre.- hemos venido advertiros de lo que habéis despertado.
- ¿A qué te refieres?- preguntó Jasper con la mandíbula desencajada de ira.
- Habéis matado al hermano de Grisko, ¿sabes quién es verdad Carlisle? Esta muy enfadado.- note el cambio de Carlisle de amable a preocupado, muy preocupado.- os advertimos que no va a estar tranquilo hasta no vengar la muerte de Maison.
- ¿Luchareis a su lado?
No sé a qué iba esa pregunta que pronunció Edward, supuse a algo que leyó en la mente de mi padre pero no me gustó su respuesta.
- Si.- anunció mi padre con entusiasmo.
- Si tanto amáis a esa humana será mejor que salgáis de la ciudad.- en ese mismo instante mi corazón se partió en mil pedazos, mi madre, me había tratado como una simple y desconocida humana, como algo insignificante para ellos, como si nunca hubiera existido en su vida, sus palabras me dejaron sin vida. En ese mismo instante comprendí el por qué me habían tenido, desde mi nacimiento tenían claro a quien venderme ¡Al diablo!
Eché un paso a tras soltándome de las garras de mi amado y su hermano y me coloqué detrás de Emmett dolida por su forma de hablar y llorando me apoye en la espalda de mi novio. Vi como mi hermano hizo gesto de acercarse a mí pero mi padre le cogió del brazo y le negó con la cabeza.
- Pudimos con Maison y como sabréis podremos con Grisko.- dijo Emmett lleno de rabia y de dolor al ver mi estado de ánimo.
- Con la ayuda de unos simples lobos no podréis esta vez. No tenemos más que decir. Adiós.
- Ashley…- gritó mi hermano en ese mismo instante forcejeando con mi madre para venir a donde estaba yo pero mi padre le dio un fuerte empujón y le obligó a adentrarse en el bosque, intenté ir detrás de él pero los Cullen me impidieron el paso.
Nerviosa eché acorrer escaleras arriba llorando, me encerré en la habitación sin dejar entrar a nadie, incluso a mi gran amor, quería estar sola, me sentía impotente al ver a mi hermano en esa situación, solo era un niño al que le habían robado la vida.
Me tumbé en la cama abrazada a la almohada llorando con rabia, al instante me sobresalté al escuchar un fuerte ruido en la ventana, me levanté de la cama y de un salto me puse en pie pero me tranquilicé enseguida al ver a Emmett que había subido de un salto desde el jardín a la ventana al estar preocupado por no abrirle la puerta. Me abracé a él sin decir palabra. Con palabras tranquilizadoras me tumbó en la cama.
- Mi hermano está sufriendo, lo sé. Él no quiere estar con ellos. ¿Qué puedo hacer Emmett?
- No podemos hacer nada amor, es el destino que han elegido para él, nosotros no podemos intervenir.
- Pero podemos enseñarle las normas y que viva como vosotros.
- No, los niños inmortales es una de las primeras normas que impuso los Vulturis, si se enteran de que tenemos uno en la familia no tardaran en liquidarnos a todos.
- Pero…
- Ashley se que estas dolida, angustiada y no sé que otro estado de ánimo puedes tener pero vida mía no podemos hacer nada por él, ni por tus padres. Lo siento. Lo único que podemos hacer es mantenerte a salvo.
Me acurruqué en su pecho dejando caer las pocas lágrimas que me quedaban dentro, fuera la tormenta ya había cesado y escuché como un coche se acercaba a la casa. Miré a Emmett.
- Es Jacob, Bella y Nessi. ¿Quieres bajar?
- Sí, quiero que Carlisle me explique quien es Grisko.
- No quiero que temas por nada amor.-me dijo acariciándome la mejilla.
- No voy a soportar otra lucha Emmett, no lo podré soportar.- mi amado me abrazó fuertemente y me dio un beso en la coronilla.
Bajamos al salón donde se encontraban ya todos en la casa, sentados mirándose unos a otros.
- Buenos días Ashley. ¿Qué tal la noche?- preguntó Reneesme con mucho entusiasmo.
- Muy… bonita.- le dije mirando con  ojos de enamorada a mi futuro marido.- mira….
Le enseñé el anillo a Nessi que esta con un grito de alegría me agarró la mano con fuerza y luego me abrazo.
- Enhorabuena As… enhorabuena tío.- nos abrazó a los dos y seguidamente el resto de familia nos dio la enhorabuena por la noticia.
- UFFF! Otro preparativo, que nervios, voy a empezar ahora mismo, me tendrás que ayudar Rosalie- dijo Alice contentísima.- primero tengo que hacer unas llamadas y luego…
- Espera Alice…. Tengo que hablar con todos…- vi en la cara de Carlisle reflejado el nerviosismo de que sabía perfectamente lo que quería saber, y no se equivocó.- ¿          Quien en Grisko?- me dirigí a él.
- Siéntate Ashley.- me cedió el sitio Carlisle algo preocupado.
Me senté en el sofá acompañada de Emmett, los demás se quedaron de pie mirando a su padre, esperando la historia igual que yo.
- Grisko, como bien han dicho tus padres, es hermano de Maison, los dos pertenecían a un antiguo alquerre, más antiguo aun que los Vulturis. La Corte del Grial de Rubí, así se hacían llamar, era un grupo de vampiros dirigidos por Florian señor del castillo que poseían en la Toscana, eran franceses pero se instalaron en Italia, vivían allí antes que los humanos y cuando estos llegaron a sus tierras comenzaron a pedirles tributo…- se quedó cayado unos instantes.
- ¿Que tributo?- preguntó Jacob interesado.
- Los niños y ancianos enfermos y deformes, o eso o la propia muerte, los mas asustadizos aceptaban el tributo entregando a sus propios hijos enfermos o sus propios padres ya ancianos y los que se negaban eran asesinados junto a toda su familia. Los tributos obtenidos los encerraban en las celdas ya preparadas con anterioridad en el castillo y los volvían locos, les obligaban a alimentarse de sopa compuesta por vino y sangre de los propios vampiros, eso los fortalecían para después ser una comida exquisita. Y si alguno de ellos deseaba formar parte de la corte tenían que hacer todo lo que los vampiros les mandaban y si lo hacían bien y eran fuertes los convertían para formar parte de la corte o de la guardia dependiendo su físico.
- Que desagradables.- se quejó Jacob con cara de asco.
- Las leyendas cuentan que la corte entera fue asesinada por uno de ellos revelado por quitarle la vida sin aviso y por matar a su familia dejándole a él en esas condiciones. No cuentan que hubiera supervivientes por eso me extrañó cuando vi la capa de Maison. Solo esas capas color borgoña con bordados de oro son de la Corte del Grial. Ahora afirmo mis sospechas… ¡si hubo sobrevivientes!
- Entonces debemos estar alerta ¿no?- preguntó Adam con un tono que no supe describir muy bien, no era habitual en él.
- Si…-Carlisle me miró de reojos y dibujo en su cara una sonrisa.- pero ahora en lo que debemos centrarnos es en el acontecimiento tan alegre que tenemos en este instante, la boda de Emmett y Ashley.
- Si… me voy hacer unas llamadas, acompáñame Rosalie… Jasper tú tienes que ir….- salió del salón diciendo Alice a su pareja seguidos de Rosalie y Bella que esta última se unió a los preparativos.
- No podemos dejar de lado lo evidente Carlisle.- le acusé asustada.
- Alice estará alerta, se que estas preocupada y dolida por el comportamiento de tus padres hacia ti…- perfecto mete el dedo en la llaga papa.- Pero quiero recordarte que no va a pasar nada, estaremos alerta a cualquier cambio o amenaza.
- Nada… la otra vez tampoco iba a pasar nada y Aarush está muerto, sin mencionar lo que casi le pasa a Jasper.
- Ashley este asunto ya lo hemos vivido a sí que por favor déjalo en nuestras manos, solo te pedimos que disfrutes de tu boda.- me dijo Edward amablemente.
Me levanté del sofá y me fui al porche del  jardín, necesitaba sentir ese frío olor a césped mojado que dejaba la tormenta al finalizar y ese frescor que hacía que mi piel se erizara, me relajaba bastante aunque pasara frío, no me importaba, me senté en el primer escalón aun salpicado de gotas de lluvia y apoyé la cabeza en la barandilla del porche. Emmett siguió mis pasos trayéndome una chaqueta para que no cogiera frío, la coloco en mi espalda  y se sentó a mi lado, silencioso. Cambie mi posición apoyando mi cabeza en su hombro, él me rodeo con los dos brazos y me dio un beso en la frente.
- Me acuerdo cuando era pequeña, cuando dije mi primera palabra Mamá… Papá… Todos se reían de mí ya que no lo pronunciaba bien. Me sentía el corazón de todos, el centro de atención; realmente todo era maravilloso al menos por mi parte. Inocente de todo sin saber lo que el futuro me reparaba. Me sentía la mas afortunad de tener esos padres que desde el primer día me lo habían dado todo, de niña como de joven y hasta 
hace unos años me acompañaban en mi camino dándome todo su amor.- mi amado me acarició el pelo y me escuchó sin decir nada, lo notaba también dolido, el sufría viéndome triste. - aunque ellos ya no me quieran siguen siendo mis padres, ellos estaban cuando más los necesitaba a pesar de que sabían que me iban a vender, mi madre siempre estaba allí para escucharme, aconsejarme incluso las veces que no quería hablar era ella la que llamaba a la puerta de mi habitación y me preguntaba si estaba bien, o me faltaba algo y siempre acababa las pregunta con ¡cuenta con nosotros hija! ¿Por qué Emmett? ¿Por qué ahora esto?
- Como te dijo una vez Carlisle tus padres están embrujados, no son conscientes de lo que hacen, piensan y si son conscientes lo disimulan bien…. tu padre es descendiente del demonio, lo lleva en la sangre, al dejar la vida humana y pasar  a ser vampiro teniendo  a un asesino como profesor pues actúa así sin acordarse de los años vividos a tu lado como padre.
- Tengo miedo y me siento derrotada por haberlos perdido.
- Lo sé y por eso voy a pedirte que no tengas miedo ni te sientas así por favor porque yo no…
- Emmett si me conviertes ahora ¿todo pasará?- le dije soltándome de sus brazos.
- No, serás más fuerte pero la lucha seguiría habiéndola, no la podemos evitar, ahora es por venganza no por tenerte a ti.
- Odio a esa gente.- Emmett me sonrió afirmando mi comentario.
- Ahora lo que tienes que hacer si mal no recuerdo es preparar unos exámenes de fin de curso ya que la boda la va a organizar Alice.
- ¿Confío en ella al dejarle todo los preparativos?
- Si.- dijo alegremente.
- ¿Me puedes ayudar con el examen?- le dije levantándome del escalón aun sin mucho ánimo por lo ocurrido.
- Creo que no es justo que un alumno te ayude pero… si vamos.
Carlisle nos prestó su despacho un par de horas mientras Emmett y yo preparábamos el examen de música para mis alumnos, se acercaba fin de curso y tenía que presentar el examen al profesorado.
Pasaron unas semanas sin señal de nada peligroso por los alrededores, solo el nerviosismo de Reneesme con el tema de la boda.
- Mira este es muy bonito.- me dijo enseñándome otra foto de trajes de novia.
Teníamos toda la alfombra del salón llena de fotografías de vestidos de novia, peinados y complementos. Estábamos todas las mujeres de la familia allí tendidas en el suelo viendo foto tras foto, dando cada una su opinión, los hombres se encontraban de caza. Yo ya estaba agotada, Reneesme me tenia mareadísima con esa ímpetu que tenía como animo.
- Deberías elegirlo rápido Ashley… no me queda mucho tiempo y los retoques del vestido dan mucha faena.- dijo Alice regañándome.
- Pero si aun no hemos puesto la fecha Alice, no hay prisa.- me quejé.
- La boda es dentro de tres semanas, exactamente el 8 de Julio, a si que no tenemos tiempo.
- ¿Qué? ¿Pero por que tan pronto? ¿Con quién has consultado la fecha? Porque con migo no.- pregunté algo alarmada al pensar que solo me quedaban tres semanas.
- Con Emmett y me ha dado el visto bueno… ¿estás nerviosa? O es que no estás preparada para la transformación.- me dijo burlonamente.
- Claro que estoy preparada solo que… solo que no sabemos nada de Grisko y eso me preocupa y…
- Por eso es mejor pronto que tarde… venga sigue con lo tuyo ¿este te gusta?- cambio de tema Rosalie dándome otra de las miles de fotos que teníamos como si lo de Grisko no importara.
- Me vais a volver loca.
Después de casi tres horas por fin vi el traje que me enamoró, era tan hermoso como el propio amor que sentía por Emmett.
El traje era blanco, palabra de honor con pedrería haciendo un hermoso dibujo en el corpiño, no sabría decir si eran pequeñas flores o simplemente tiras llenas de piedra blanca, con una cola de casi tres metros haciendo hondas con el mismo dibujo que el corpiño. Era una joya de traje, era el ideal.
- Este… me quedo con este sin duda.- Reneesme me quitó la foto de un tirón.
- Siiiii, ese es el que me había gustado en un principio pero no encontraba la foto. Es muy bonito
- Por fin tenemos traje… ale ya puedes descansar déjamelo en mis manos, Esme te necesito vamos.- Alice cogió a Esme de la mano y salieron como una bala del salón, yo me tumbé en el sofá agotada.

Al anochecer me encontraba en el despacho de Carlisle en su ordenador corrigiendo los trabajos de mis alumnos cuando Emmett me sorprendió por detrás.
- ¿Me vas a poner un sobresaliente?- me dijo despacito en el oído.
Pegué un pequeño grito de susto, no había escuchado su entrada y tampoco sabía por dónde había entrado por que por la puerta seguro que no ya que la tenía enfrente y no se había movido ni un centímetro.
- Lo siento vida te he asustado, perdóname.- me cogió la cara con las dos manos muy preocupado al verme asustada.
- ¿Por dónde has entrado?
- Por la ventana, es la única que no hace ruido al abrirse.- se le escapó una risita entre dientes.
- Pues por esto te voy a bajar medio punto.- le dije juguetona.
- ¿Y con esto me subirás a matricula?- al finalizar la pregunta me dio un beso muy apasionado en los labios, fue tan apasionado que mi espalda acabó apoyada en la pared que teníamos justo detrás.
- Creo que si…- le dije casi sin aliento
- Entonces tendré que sobornar más a menudo así al profesorado.
- Eh… solo puedes sobornarme a mí.- los dos nos reímos con una risa sonora.
Terminé de corregir en ese mismo instante dejando algunos trabajos a mitad  para poder estar junto al amor de mi vida y contarle los días pasados sin él.

Día 8/Julio.- Mi Boda.-
Era el gran día soñado por cualquier mujer humana y no humana de la tierra. Ese día en que entregas tu corazón a la persona que amas, oficialmente, ese día en que tú y tu pareja pasáis a formar un una sola persona, ese día tan feliz que hace sentirte más amada, querida y mas observada por todos.

El fin de curso ya había finalizado para todos. Por parte de mi asignatura todos mis alumnos estaban aprobados con muy buena nota. El director del centro nos dio la enhorabuena acompañado de un cuadro agradeciendo la fiesta tan espectacular que Alice había organizado para fin de curso “la mejor fiesta de todos los siglos” nos dijo el director. Me despedí del centro y de mi estupendo y amable jefe ya que al próximo año me sería imposible acudir como profesora ya que en vez de verlos como mis amados alumnos los vería como mi dulce y rica comida, si, estaba decidida, en nuestra luna de miel Emmett me iba a convertir, a Carlisle no le entusiasmaba mucho ya que no quería que Emmett estuviera solo cuando me despertara por que no tenía muy seguro mi reacción pero Emmett confiaba en mí y yo en él, él sabría llevar la situación. En mi ausencia por aprender a controlar mi sed Alice, Bella y Rosalie llevarían mi pequeño academia de música.
Hasta este gran día que era la unión al matrimonio entre mi salvador y yo no tuvimos noticias de Grisko ni de mis padres, aunque Alice estaba muy atenta a la situación.

- Es hora de despertarse dormilona…- oí hablar entre sueños a Rosalie.
Abrí los ojos y la luz del día me golpeo en la cara cuando Rosalie corrió la cortina a un lado.
- Venga espabila que es tu gran día y te tenemos que preparar.- me animó Rosalie a levantarme de la cama dándome la mano.
- ¿Y Emmett?
- Esta en la habitación de Carlisle preparándose, venga que quedan pocas horas.
- Ya lo traigo….Bella coge de allí por favor, Reneesme pon el velo encima de la cama cuando se levante As y deja los complementos en la mesita- dijo Alice entrando por la puerta con mi vestido de novia dentro de una funda, la seguían Bella y Reneesme.
- Que emocionada estoy, he visto el traje de….
- Cállate Reneesme.- le gritaron las tres a la vez a la pequeña nerviosita.
- …. De Carlisle…- les hizo una mueca.- va a estar guapísimo tu padrino.
- Él ya es guapo.- les dije sonriéndoles.
Me metí en el baño para darme una ducha rápida ya que las tres Cullen no paraban de darme prisa. Y como siempre con esos movimientos rápidos comenzaron a prepararlo todo.

- ¿Tú crees que Emmett estará nervioso por esta boda?- le dije a Esme que se encontraba en ese momento sola en la habitación arreglando mi vestido en el maniquí, mientras yo salía del baño aun con el albornoz puesto mirando ese precioso vestido que me enamoraba cada vez más cuando lo veía.- Como él ya se ha casado varias veces, supongo que estará más que acostumbrado.
- No lo creas, está más nervioso que tu, menuda nochecita nos ha dado, esta boda es diferente Ashley, sus anteriores bodas con Rosalie eran normalitas, sin vestido, sin fiesta, sin cura, hubo una que la hicieron en un casino. Él nunca ha vivido una boda humana y te aseguro que está muy nervioso y muy entusiasmado… te ama muchísimo.
- Y yo a él no sabes cuánto…estoy muy nerviosa, me costó mucho dormir a noche.
- Es normal…. As…. He estado pensando en tu situación y… ¿estás segura en convertirte en vampira? Es que no….
- ¿Que te preocupa Esme?
- Eres tan dulce y tan bonita que no quiero que….
- Que sea un monstruo…. No temas, confío en Carlisle y en Emmett y por supuesto en todos vosotros y sé que todo saldrá bien.
Esme me abrazó automáticamente, la notaba con miedo y preocupación ¿Por qué? No lo entendía muy bien pero era el día de mi boda y no quería pensar en nada malo solo en mi amado vestido de novio esperándome en el altar. En pocas horas me casaba y no tenía muy bien controlados los nervios.

Comenzó a sonar la música nupcial  realizada por las maravillosas manos que tenia Edward al piano, mi cuerpo comenzó a temblar cuando Carlisle me tendió su brazo para que me apoyara en él y vi a Reneesme con ese bonito traje de encaje blanco y con los anillos en una cesta comenzando andar por el pasillo improvisado con una larga alfombra roja que llegaba al jardín, donde Emmett me esperaba en el altar junto a Esme, mi madrina de bodas.
Carlisle con una sonrisa en los labios me dio un pequeño tirón para que comenzara a andar, le devolví la sonrisa nerviosa y lentamente mis piernas comenzaron a moverse dirección al jardín, allí nos esperaban un montón de amigos de la familia Cullen – también vampiros-  y de los Quileute. No me reparé en mirar a la gente que nos acompañaba en ese día, mi mirada solo se posó en mi amado, mi salvador, esa persona que hacía que mi corazón perdiera fuerza con cada roce, cada caricia, cada sonrisa y cada mirada que me dedicaba, a mi amado que iba impresionante con ese traje color oro viejo, iba tan maravilloso y guapo que el aire se me bloqueó en los pulmones no queriendo salir al exterior y perderse esa belleza de hombre.
Nos miramos fijamente a los ojos y nos sonreímos llenos de alegría, llenos de felicidad. Mi cuerpo no paraba de temblar y mis ojos querían derramar lagrimas de felicidad pero me contuve al escuchar la voz de Bella diciéndome “no llores, disfruta del momento” y eso fue lo que hice disfrutar de lo que estaba viendo, la cara de mi amor eterno mirándome con esa sonrisa llena de amor, esa sonrisa que tanto le gustaba a mi corazón.
La misa fue corta y muy emotiva.
Lo que duró la misa Emmett no apartó su mirada de mi en ningún momento, no estuve segura si llegó a enterarse de lo que decía el cura, su mano tenia atrapada la mía regalándole caricias con cada palabra que pronunciaba el sacerdote.
Nada mas decirnos el sí quiero todos los miembros que nos acompañaban ese día comenzaron a aplaudir y a tiranos arroz con pétalos de rosas inclusive.
- Vale… ya esta… chicos venir con migo – nos dijo Alice cogiéndonos de las manos después de que todos nos besaran para darnos la enhorabuena.- con vosotros no me va a pasar igual que con Edward y Bella, vosotros si tendréis un reportaje de fotos…. Seth la cámara ¿está preparada?
- Si mi ama.- le contestó burlándose de ella el lobo.
Alice nos llevó en primer lugar al bosque, en un lugar donde cruzaba un pequeño riachuelo, muy hermoso y en segundo lugar fue en el propio jardín de la casa donde estaba todo adornado con lazos blancos y flores de toda clase, también blancas.
Carlisle, después de la sesión de fotos, me presentó a todos sus amigos, viejos y queridos amigos que siempre habían estado a su lado. Y después de todas las presentaciones, de comer un poco y de cortar la tarta vino el baile.
¡Por fin unos minutos a solas con mi amado!
Aun no habíamos tenido tiempo ni de hablar ya que ninguno nos dejaba a solas, siempre había alguien que te separaba de tu gran amor, por fotos, por hablar o simplemente para decirte ¡qué guapa estas! y contarte sus propias experiencia en el altar.
- Estas tan hermosa que daría mi alma por quedarme en este mismo momento atrapado en el tiempo.- me dijo mi marido abrazándome fuertemente sin apartar sus ojos de los míos.
- Tú sí que estas hermoso, eres tan guapo que mis ojos están ciegos por el reflejo de tu belleza.
- Que bonita eres.- me dio un pequeño besos en los labios.- ¿Cuándo te apetecería empezar nuestra luna de miel? ¿Esta tarde o mañana?
- Esta tarde por favor… estoy deseando quedarme a solas contigo.
- Lo siento chicos…-nos dijo Adam por detrás.- pero vuestro avión sale mañana por la mañana.
- Pretendía que me dejaras tu casa.- le contestó Emmett riéndose.
- Eso esta he hecho pero por favor no me destroces nada ¿vale?
Los tres nos reímos, la verdad es que no le íbamos a destrozar nada ya que por tema de autocontrol no podríamos demostrar nuestro amor físicamente, no me importaba mucho ya que tendría todo el tiempo del mundo después de convertirme.

El día fue agotador pero muy bonito, fue una sensación inexplicable, solo la persona que lo haya vivido sabrá cómo me sentía en ese momento, feliz, enamorada, me sentía tan especial al lado de Emmett que no me importaba nada más que él.
- Esta anocheciendo amor, cuando quieras nos vamos.- me dijo mi salvador acariciándome la cara.- te noto cansada.
- Vamos ya por favor, estoy agotada, el traje pesa un poco….aunque...- me quedé mirando mi traje embobada- no me lo quitaría nunca, es tan bonito.
- No tanto como tú, vamos princesa.
Nos despedimos de los pocos que ya quedaban en la casa después de quitarnos los trajes de novios y ponernos cómodos. Adam y Rosalie nos prestaron su casa para que pudiéramos tener un poco de intimidad antes de irnos de viaje.
Cuando llegamos a la casa los dos nos quedamos mirándonos sin saber qué hacer, era extraño, ¿Qué teníamos que hacer ahora? Emmett me miró con carita de niño bueno, le cogí de la mano y lo llevé a la habitación donde nos tumbamos  abrazados aun sin decirnos nada.
- Ashley ¿estás segura que quieres pasar tres días de nuestra luna de miel con….? Bueno ya sabes.
- Si, pero si tú no estás preparado…
- Si que lo estoy, lo que no quiero es que te pierdas nada de tu luna de miel.
- No me voy a perder nada ya que luego lo podremos recuperar juntos sin que tengas que sufrir por mi olor, por mi sangre.
Emmett me acarició la mejilla y me dedicó una sonrisa que hizo que mi cuerpo temblara de deseo.
- Emmett ¿que provoca el olor de la sangre humana? ¿Qué te provoca mi olor?- le pregunté interesada para saber qué grado llegaba a sufrí por mi.-
- Pues…-dudó unos segundos en contestar- provoca sequedad y dolor de garganta, me provoca un agujero anhelante en el estomago y el flujo excesivo de ponzoña en mi boca…..- sonrío un poco- pero no te preocupes.-me dijo al ver mi cara de dolor.- pronto pasará y a ti también se te pasará cuando lleves unos meses siendo vampiro.
- A Jasper le costó casi un siglo y a Adam le está costando.- le recordé.
- Jasper mató a muchos humanos durante siglos y por eso le costó bastante y Adam también probó la sangre humana, tú no la llegaras a probar, te será más fácil…todo pasará, confía en mí. Ahora descansa vida mía se te están cerrando los ojos.
Comenzó acariciarme el brazo y la espalda hasta quedarme dormida profundamente.

¡Fue el mejor día de mi vida!

A la mañana siguiente mi amado me despertó con susurros de amor en el odio, me hubiera gustado abrazarle y besarle apasionadamente pero la familia Cullen estaban en la casa y la pequeña nerviosita observaba a su tío como este me despertaba cariñosamente.
- No se puede tener nada de intimidad en esta casa ¿verdad?- dije mirando de reojos a Reneesme.
- Buenos días tía.- me dijo acercándose a la cama.- no es porque sea una incordiosa es que el avión sale dentro de muy poco y aquí mi tío se ha dormido con la hora.
- Las horas no pasan cuando observo a mi ángel dormir.- me lanzo una sonrisa y me guiñó un ojo.
- Ya me levanto.- dije con cara de agobio, odiaba las prisas.
Me puse la misma ropa con la que llegué a la casa la noche anterior, era lo único que me habían dejado ya que el resto estaba todo en una maleta, hasta eso me tenían que hacer, ¡dios! No podía elegirme yo la ropa, no.
En el salón nos esperaban Carlisle, Esme y Jacob que eran los que nos iban a llevar al aeropuerto. De camino Carlisle le entregó a Emmett todo lo necesario para el viaje, billetes, tarjetas y la documentación de los dos.
Íbamos a pasar nuestra luna de miel en la isla llamada Saint Helena, una isla del Océano Atlántico, ubicada a más de 2.800 kilómetros de distancia de la costa occidental de Angola, en África, no estaba desierta, pero en el lugar donde íbamos a esta estaba muy apartada de los pocos habitantes que habían, sin peligro de que vieran a Emmett y sin peligro de que yo me los comiera cuando pasara a ser un vampiro neofito.
- ¿Estás seguro Emmett?- escuché decir a Carlisle mientras me despedía de Esme y de Reneesme.- llámame si ocurre algo o tienes algún problema.
- Tranquilo padre lo tengo todo controlado, confía en mí.
- Nunca he desconfiado de ti hijo.- se dieron un emotivo abrazo.

Nos despedimos de nuestra familia, la poca que nos acompañó, Esme se quedó contraída de dolor, era la última vez que me iba a ver como humana y no lo llevaba muy bien ya que temía a mi transformación, tenía miedo a que perdiera mi dulzura y mi cariño hacia ella, pero eso no iba a suceder, me aseguró Emmett. Y Reneesme se quedó con una cara de alegría y entusiasmo que hizo que me riera de felicidad.

¡Cogidos de la mano nos subimos al avión poniéndonos rumbo a África!

Fracaso:

Tras un viaje largo pero gratificante al tener a mi amado junto a mí, llegamos a la isla.
La casa se encontraba situada en la zona más alta (fuera del alcance de los humanos), con unas vistas impresionantes al mar, su acceso era difícil, a si que el ascenso lo hice en la espalda de Emmett.
Brillaba un sol espectacular y el clima era muy cálido, hacia bastante calor comparado con la ciudad de dónde veníamos. Al llegar a lo alto mi salvador me dejó en el suelo y me acarició la mejilla con la mano que le quedaba libre (la otra tenia las maletas) al ver que me quedé contemplando la casa con mucho asombro, era muy hermosa, pequeña y hecha de madera con grandes ventanales sin cristal solo tapadas con una lisa tela anti-mosquitos rodeada de césped y pequeños óvalos de arena de mar, con grandes árboles que vistos desde la orilla del mar hacían invisible la casa.
- Vamos pequeña… el interior te va a gustar mas.- me dijo con una enorme sonrisa.
Le cogí de la mano y nos pusimos andar hacia la casa, cuando llegamos a la puerta Emmett soltó las maletas y tomándome en brazos abrió la puerta con una suave patada.
- Bienvenida pequeña.- me dio un beso en la mejilla intentando atraer mi atención que se había quedado plasmada al ver su interior.
- Es preciosa la casa pero ¿Cómo podéis mantener todo esto así de precioso?- le pregunté mirándole a esos ojos que radiaban felicidad en su interior.
- Somos vampiros mi amor cuando lo seas lo comprenderás… son muchos años de existencia...- me dijo riéndose y dejándome en el suelo cuidadosamente.
Su interior era pequeño y muy acogedor de una sola habitación, - suficiente para nosotros dos-, con cocina Office, - que pronto no la utilizaríamos-, y con grandes ventanales orientadas al norte y al sur.
La habitación en donde íbamos a dormir mi marido y yo, - solo un par de noches-, tenía una decoración acorde a la casa, - todo de madera -, con una cama grande vestida de azul y dos enormes cojines de adorno, del mismo color que la colcha. No había  armario, eran módulos colgados de la pared justo en enfrente de la cama, la pared situada a la izquierda  era un ventanal orientado al mar y junto a esta, se situaba la puerta del baño.
Emmett dejó las maletas encima de la cama y cogiéndome de la mano me llevó al exterior para que pudiera contemplar las vistas tan hermosas de aquella isla.
- Esta noche te llevaré al océano, donde podremos bañarnos sin que nadie nos vea…- me dijo rodeándome la cintura con las dos manos y apoyando su barbilla en mi hombro, los dos estábamos mirando el mar.-… mientras tanto te puedes bañar en la piscina.
- ¿Piscina? Donde…- Emmett me giró muy suavemente y pude ver detrás de la casa una piscina casi olímpica.- es impresionante lo que podéis llegar hacer.- le di un beso en los labios que él respondió con pasión.- Emmett… me gustaría que me convirtieras esta noche.
- ¿No habíamos quedado dentro de dos días?- dijo separándose de mí.
- No creo que pueda aguantar dos noches durmiendo con mi marido sin poder sentirlo físicamente.- Emmett bufó.
- Creo que yo tampoco podré…. ¿estás segura?
- Si.
- Pues entonces disfruta de lo que te queda como humana mi pequeña.- con eso último Emmett me cogió en brazos y sin quitarnos la ropa que llevábamos puesta se lanzó a la piscina formando una enorme ola de casi dos metros de altura.

El día fue maravilloso, estuvimos prácticamente casi todo el día metidos en el agua, jugando y hablando del pasado de mi marido. Me encantaba escucharle cuando contaba esas historias de hace años, de cómo era la gente, las costumbres que habían cambiado y las que aun se mantenían, la forma de vestir. “esas cosas que los abuelos cuentan a sus nietos cuando son aun pequeños” pero era más gratificante oírlo en boca de un vampiro, un vampiro al que amaba con locura.
Vimos el atardecer tumbados, abrazados en el techo de la casa, acariciándonos y besándonos sin tener en cuenta el tiempo.

- Podíamos intentarlo ya...- le dije con la voz temblorosa al pensar que ya era la hora de la transformación, no era miedo al mismo, si no miedo al rechazo, a que me dijera que no.
- ¿No quieres primero bañarte en el océano?-  me preguntó intentando aplazar el asunto pero yo estaba decidida.
- No, hagámoslo ahora Emmett.
Emmett me sostuvo la mirada unos segundos que a mí me parecieron horas y sin dejar de mirarme me bajó del tejado sin apenas hacer movimientos bruscos. No sabía a ciencia cierta si él estaba preparado, por la tensión que desprendía su mandíbula, pero yo egoísta de mi si lo estaba sin importarme las consecuencias.
Entramos en la casa aun mirándonos a los ojos, sin decir ni una silaba, sin casi respirar. En ese momento me hubiera gustado tener el poder de Edward para saber en que estaba pensando Emmett.
Me llevó de la mano a un pequeño espejo que adornaba la entrada y allí mirando nuestro reflejo Emmett me cogió de la cintura sosteniendo la mirada de mi reflejo.
- ¿Estás segura?- volvió a preguntarme mi amado.
- Si.
Emmett comenzó acariciarme el cuello con su aliento, susurrando " Te quiero" una y otra vez, besándome la clavícula, tras la oreja, en el cuello mientras mi cuerpo temblaba de pasión.
- Perdóname...- tras esto vi a Emmett decidido a morderme cuando de repente sonó el móvil de mi marido.
Pegué un pequeño respingón del mismo susto que me produjo esa horrible y atronadora música que llevaba su móvil y me aparté de él.
- No lo cojas... sigue Emmett...- le cogí de los brazos y los puse de nuevo en mi cintura pero esta vez estábamos cara a cara.
- Es Carlisle, puede ser algo importante.
Emmett descolgó el teléfono y comenzó hablar con él. Si, era importante y grave deduje al ver el rostro de mi amado, este lo contrajo con furia, solo pude entender en sus palabras, si... no... Pero.... hablaba tan deprisa que no pude entender con claridad. Cuando colgó tomó mi cara con sus manos y lleno de furia, rabia y pena me beso en la frente.
- Tenemos que regresar... - intenté moverme para mirarle a los ojos pero este me agarró con fuerza contra él.- Alice ha tenido una visión... con retraso por su parte...
-¿Que visión?- susurré con pánico sin poder mirarle aun a la cara.
- Grisko viene a por nosotros, dentro de tres días, se acercarán al pueblo y... mataran a todos los que se pongan por medio, hasta dar con nosotros.
- Pero...- grité intentando separarme de él- no podemos dejar que maten a gente inocente.
- Carlisle esta en ello.... tal vez los Vulturis.... pero Carlisle no quiere...
No logré entenderle muy bien esto último, era como si estuviera hablando él solo, las últimas palabras se perdieron en un susurro inaudible para mis oídos humanos.
- Siento todo esto amor.- volvió a besarme en la frente- tenemos que marcharnos esta misma noche- Emmett estaba preocupado.
- Tú no tienes la culpa.- intenté tranquilizarlo pero el miedo ya se había apoderado de mi.- ¿por qué te culpas?
- Esperaba que tuvieras una luna de miel perfecta, sin ningún contratiempo, pero... nuestra luna de miel acaba de finalizar.
Emmett me soltó la cara y con un movimiento rápido se encontraba de nuevo en la puerta con las maletas en la mano izquierda y tendiéndome la derecha para que se la cogiera.
La vuelta a casa fue silenciosa y extraña. Emmett estuvo repitiéndome una y otra vez en susurros " lo siento". No me gustaba verle tan herido por dentro ¿qué pasaba en realidad? ¿Esta vez no podrían con Grisko? ¿Qué me querían ocultar? Me sentía impotente al ver que no podía hacer nada para animar el estado de mi salvador.
Una vez en casa el único miembro de la familia que nos esperaba era Carlisle con expresión ida y llena de preocupación, sentado en una de las sillas que rodeaba la mesa del salón.
Nada más entrar me di cuenta de la mirada que se echaron tan efusiva mi marido y él. ¡La cosa no estaba controlada como la primera vez!
Carlisle comenzó hablar sin dar apenas tiempo a que preguntara.
- Alice ha tenido una visión esta mañana. Grisko ha organizado un ejército que nos supera en número y viene a por nosotros destruyendo a todo aquel que se ponga en su camino. El número exacto no lo sabemos solo que son demasiados y vienen con ganas de venganza.
- ¿Quien va a unirse a la pelea?- preguntó Emmett muy tenso.
- No me gusta involucrar a nadie pero...
- Con los lobos no tenemos suficiente...- se quejó algo nervioso.
- ... pero...- continuo Carlisle con la frase que mi marido le había interrumpido- Edward y Bella han ido a buscar a Tannya - Carlisle pronunció ese nombre con desgana como si le doliera involucrarla en la lucha.- los demás también han ido a buscar ayuda pero no sé si tendremos la suficiente ayuda posible Emmett. Todos sabemos lo peligroso que es Grisko y no se...
- ¿Los Vulturis?- le pregunté yo aunque mi pregunta sonó mas a un ruego.
- Lo más seguro que ya estén informados por que ellos se encargan de mantener la paz pero si no es así yo no seré quien les ponga en aviso.
- ¿Por qué no Carlisle? ellos nos pueden ayudar bastante, pueden acabar con ellos...
- No sabes lo peligroso que son... no voy arriesgarme a ponerte en peligro Ashley.
- Pero si estás dispuesto a que tu familia muera al no ser suficientes para derrotarlos...- la acusación que le hice se me clavó en el pecho como un puñal al ver como su cara se contraía de dolor e intentaba debatirse para no expresar la pena que sentía al someter a su amada familia a una lucha sin un final feliz.
- Ashley cállate por favor.- me dijo Emmett enfadado al ver como hería los sentimientos de su padre y mi corazón se contrajo de dolor al escuchar esas palabras tan duras de mi amado.- ¿Que vamos hacer Carlisle?
- No lo sé.- dijo derrotado.
Se me cayó el mundo encima al ver a Carlisle,- el único ser de esa familia que siempre se mantenía en pie en las cosas malas, el que levantaba el animo a cualquiera que estuviera derrotado, el pilar sólido de una casa,- derrotado sin saber qué hacer.
La única esperanza eran los Vulturis ¿Por qué no los llamaba? ¿Tan duros fueron con la familia en el pasado? Vale sabía algo pero también sabía que no les llegó a causar daño físico alguno ¿Por qué ese rencor hacia ellos? Solo me quedaban tres días y tenía que hacer algo. Carlisle tenía miedo a que Cayo me matara por ser quien era pero algo dentro de mí me decía que él estaba equivocado.
A la mañana siguiente, - Emmett me debió llevar a la cama la noche anterior ya que me quedé dormida en el sofá mientras ellos hablaban.- algunos miembros de la familia ya había llegado a casa, unos tuvieron éxito con la búsqueda pero otros no mencionarlo.
Todos estaban muy alterado y preocupados, hablaban entre ellos con voz pausada y nerviosa, todos centrados en una misma cosa sin apenas darse cuenta que yo estaba allí intentando escuchar algo. Al ver que apenas nadie me hacía caso fui en busca de Emmett. Este se encontraba en el despacho de Carlisle discutiendo con Rosalie sobre mí, de nuevo.
- Deberías convertirla hoy mismo y dejarte de rollos Emmett.- le dijo Rosalie con tono elevado.- No te das cuenta que sería muy buena ayuda.
- ¿Ayuda? ¿Tú crees que una neofita recién despertada sin tener nociones de lucha nos va a proporcionar alguna ayuda? Dime Ros. ¿Crees que voy a condenarla a morir solo por el simple hecho de ser una más?
- Pero ella aprende rápido y tendrá una fuerza descomunal lo sabes perfectamente.- yo me quedé en la escalera temiendo acercarme por si me captaban y dejaban de hablar… Ros tenía razón podía ayudar.- Necesitamos ayuda Emmett.
- ¿Tú crees que en una hora Ashley va a prender a luchar contra un vampiro de cientos y miles de siglos? No digas tonterías por favor, he dicho que no y vamos a terminar el asunto.
- Emmett…- debió cogerle del brazo por que escuche decirle muy despacio” suéltame”.- yo me encargaré de ella en la pelea pero por favor…
- No.- le dijo gritando.- No voy a convertirle, además acabarías muertas las dos y no pienso permitirlo… No Ros se acabó el tema.
Emmett salió del despacho dando un gran portazo en la puerta con cara de furia pero esta la guardo muy bien en cuanto sus ojos se posaron en mí.
-Buenos días mi dulce pequeña.- se acercó a mí y me rodeó con sus brazos la cintura dándome un beso en los labios.- ¿Como has dormido hoy?
- Me he despertado un par de veces y no estabas a mi lado, creí que estabas enfadado.
- No amor jamás podría enfadarme con un ángel, siento mucho haberte causado esa impresión y también siento haberte hablado de esa forma anoche, estaba un poco alterado pero no tenía nada que ver contigo vida. Anoche sí que estuve a tu lado pero tuve que salir un momento con Carlisle en cuanto fueron llegando los demás.
-¿Cómo va el asunto?- pregunté muy desanimada.
- Bien, controlado.- que mal mentía mi esposo.
- Emmett por favor no me escondas la verdad solo para que no me preocupe, se perfectamente cómo está el ambiente esta mañana y se que algo no va bien.- le acusé y él suspiró poniendo cara de tristeza.
- No lo tenemos muy controlado pero saldremos de esta no te preocupes.- ya estábamos con lo mismo de siempre “no te preocupes”
- Rosalie tiene razón si me conviertes…
- No, no me vengas tú también con eso Ashley.
Emmett se separó de mí y comenzó a bajar las escaleras un poco molesto.
- Emmett podría ayudar tú lo sabes.- fui detrás de él cogiéndole la mano.
- No As yo sé perfectamente que te estaría llevando a la muerte en bandeja, no quiero oír mas ese tema.
- Pero…
- No.- zanjó el tema poniéndome un dedo en mis labios para que me callara, seguidamente me beso la frente.- volveré enseguida amor.- mi cuerpo tuvo un escalofrío a ese contacto que tuvo tan cariñoso con migo, Emmett se fue con Jasper que este lo había llamado previamente para que le ayudara en un tema.
Cuando mi amado se alejó fui a buscar a Reneesme, tenía que hacer algo, sabía que ella se encontraba en algún lado de la casa ya que Jacob estaba con Edward y Adam. Era la única que me podía ayudar y la que me haría caso.
La encontré en el ático con su madre, exactamente no supe que estaban haciendo pero tampoco me interesó preguntarles.
- Reneesme necesito hablar contigo por favor, eres la única que me puede ayudar.
- Si dime.
- ¿Podríamos ir a mi habitación?
Me supo mal no confiar también en Bella pero no podía arriesgarme ya que entre ella y Edward no habían secretos y si se enteraban de los que intentaba hacer no me lo hubieran permitido.
Se miraron entre ellas y seguidamente Reneesme me siguió a mi habitación, una vez allí cerré la puerta y las ventanas.- una tontería por mi parte ya que los vampiros podían oír a través de ellas, aun sabiendo perfectamente que ellos se mantenían al margen de las conversaciones privadas de los demás,  pero no podía arriesgarme.- y llevé a Nessi a la cama sentándonos una junto a la otra.
- ¿Qué sucede? estas muy nerviosa.- me preguntó un poco preocupada.
- Tienes que ayudarme, esta lucha no la podemos ganar sin la ayuda de los Vulturis, Carlisle no quiere llamarlos pero sé que hay que hacerlo.- mi voz era más baja de lo normal.
- ¿Y qué puedo hacer yo? Tengo prohibido ese tema.
- Ayúdame a ponerme en contacto con los Vulturis y yo me ocuparé del resto pero sin que tu padre se entere por favor.
- Es demasiado peligroso.- se fue por la tajante.
- Lo sé pero no voy a permitir que mi familia muera por mi culpa.
- No es…
- No me vengas tu también con eso Reneesme, es culpa mía y lo asumo y si con mi vida puedo salvarles lo aré, además tengo la esperanza de que Cayo no me hará daño, lo sé, no creo que se atreva a retar a los Cullen.
Reneesme se quedó callada unos segundos mirando a la nada yo la miraba impaciente esperando una respuesta o un gesto. Al poco rato se levantó.
- Lo único que te puedo decir es que mires en el ordenador de Carlisle y que te acuerdes de esta palabra “Esme Cullen”.- y sin decir nada mas salió del cuarto dejándome sola.
Tenía que ser rápida, solo quedaban dos días y medio.
Fui en busca de Carlisle que se encontraba en su habitación con Esme hablando por teléfono, entré con previo aviso y esperé a que terminara la conversación telefónica.
- Buenos días As, dime que necesitas.- me dijo educadamente Carlisle colgando su teléfono.
- Quería pedirte perdón por mi acusación estúpida de anoche, siento mucho el daño que te causé Carlisle, fui una estúpida.
- No fuiste ninguna estúpida, esta todo perdonado As.- se acercó a mí y me tocó una mejilla con el nudillo de sus dedos.- sabemos todos que estos días van a ser muy cruciales y los nervios no los vamos a controlar a sí que no te preocupes ni te sientas culpable por si hieres mi sentimientos porque tú nunca lo has hecho y sé que nunca lo vas hacer, solo te pido que no estés nerviosa y no temas, superaremos esto, te lo prometo.
- Cuando borres esa permanente alarma de tu rostro puedes pedirme que este tranquila pero mientras tanto por favor no me digas que no me preocupe.- él me sonrió y no dijo nada, estaba derrotado.- Carlisle ¿podría ponerme un momento en tu ordenador? Necesito ver unas cosas por Internet.
- Si claro,  para eso no me tienes que pedir permiso, ahora no voy a trabajar en él, estate todo el tiempo que necesites.
- Gracias.
Me dirigí al despacho de Carlisle y encendí el ordenador, me puse a buscar  en primer lugar por el escritorio y no vi nada inusual ni importante, accedí al disco duro y allí podía tirarme horas y horas mirando ya que el doctor tenia miles de carpetas. ¡Ánimo! Me dije a mi misma y empecé a mirar carpeta por carpeta.
Estaba ya desesperada y cansada cuando una de las carpetas me llamo la atención “Esme Cullen” ¿sería esta la que Reneesme me dijo? Entré en ella pero lo único que vi fueron fotos y documentos médicos de cuando fue humana. ¿Por que guardaba aun esto Carlisle? Mi ánimo se vino abajo, o Reneesme se había equivocado o lo hizo solo para mantenerme distraída, no podía perder la esperanza así que continúen buscando hasta encontrar la carpeta que me interesaba “Volterra”. Accedí a ella pero una pequeña pantalla avisándome de que pusiera una contraseña me saltó de repente, ¡Maldición! No tenía tiempo de averiguar la contraseña, era odioso todo ese asunto, ¿Qué podía hacer?
Abatida apoyé mi cabeza en la mesa fría del despacho y casi me puse a llorar cuando me vino de repente la cara de Nessi diciéndome “Lo único que te puedo decir es que mires en el ordenador de Carlisle y que te acuerdes de esta palabra Esme Cullen” 
Teclee rápidamente el nombre de mi madre adoptiva equivocándome un par de veces y por fin se abrió la dichosa carpeta.
Era increíble la cantidad de documentos que tenía Carlisle de los Vulturis, sus historias, sus procedencias, fragmentos antiguos de pergaminos escaneados y por fin lo que yo buscaba, los datos del lugar donde vivían y sus teléfonos.
Apunté rápidamente el único número que pude obtener ya que los dos más que había estaban incompletos y cerrando la ventana salí del despacho dirigiéndome a mi habitación.
Tenía que salir de la casa para poder llamar sin que mi familia me oyera, tenía que pensar algo rápido ¿pero el qué? Ningún miembro de la familia me dejaría sola y tampoco quería involucrar más a Reneesme la pobrecita ya hizo lo que pudo. Y estaba segura que hiciera lo que hiciera Alice no me vería ya que estaba muy centrada en la pelea.
Fui de nuevo a la habitación de Carlisle.
- Carlisle necesito que me dejes un coche por favor.
- ¿Dónde vas?- preguntó algo alarmado.
- He quedado con Kankana para que me ayude a llevar unas cosas a la academia.- le mentí, supe que no se lo creyó pero aceptó sin  preguntar nada mas, tenía que llamar a Kankana para que mintiera por mi si no en menudo lío me iba a meter.- gracias Carlisle no volveré tarde, dile a Emmett cuando vuelva que estoy allí.
- Ves con cuidado.- me alertó.
Nada más llegar a mi academia, - previamente por el camino llamé a Kankana que este aceptó si le dejaba ir de verdad así que no tenía mucho tiempo para llamar.- abrí la tapa de mi móvil y marqué ese número pensándome un segundo si apretar el botón verde o no, tenía miedo pero debía hacerlo por mi familia.
- ¿Si?- contestó una voz de chica muy dulce.
- Buenos días, ¿eso es el palacio de los Vulturis?- no sabía cómo preguntar por ellos ya que tenía poca información, menos mal que el italiano lo dominaba.
- Depende.- la chica pareció dudar a la pregunta que le hice ¿Por qué? ¿Es que nadie llamaba por teléfono a los, digámoslo así, Jefes? Seguro que no.- ¿Quién eres?
- Me llamo Ashley Cullen y necesito hablar con Aro o Cayo urgente es un tema de vida o muerte.
- Lo siento señorita pero no puedo complacer tu petición ya que no solemos realizar contacto directo con ellos.
- Como te he dicho es de vida o muerte por favor, mi familia está en grave peligro….- me puse nerviosa y comencé a soltar palabras incoherente por mi boca.
- Señorita, señorita por favor, cálmese de acuerdo…
- Dígale que soy Ashley Cullen, repítale el apellido Cullen- no sé si estaba haciendo bien en meter a los Cullen pero no tenía otra alternativa.
- Señorita Cullen no puedo…
- Dile a Cayo que soy la heredera de Gregoriska.
Cuando dije ese nombre escuché al otro lado del auricular un pequeño gemido y la chica se quedó en silencio durante unos segundos.
- Espere un momento….- me puso en espera, la chica sabía algo sobre la historia de Gregoriska ¿pero cómo? Parecía humana.
A los pocos segundos un chico se puso al otro lado del teléfono este si parecía ser vampiro ya que tenía una voz armónica como mi familia pero parecía algo tenso.
-  ¿Aro? – pregunté algo tímida.
- No, mi nombre es Alec soy el portavoz de los Vulturis. Es algo inusual jovencita, que una humana nos llame para pedirnos ayuda.- ¿Cómo sabía que era humana? Bueno de la misma forma que yo lo supe sobre la chica seguramente.- ¿Qué es lo que ocurre exactamente?
- Me llamo Ashley Cullen, soy la mujer de Emmett el hijo de…
- Lo sé perfectamente ¿y por que no es Carlisle quien se pone en contacto con nosotros?- dudé en contestar no podía decirle la verdad.-
- Porque no sabe que estoy realizando esta llamada, dentro de dos días y medio….
- Me ha dicho Lucy que eres descendiente de Gregoriska.- me interrumpió bruscamente.- ¿Cómo podemos estar seguros?
- Porque llevo la marca del diablo y si me escuchara podría entenderlo señor.- le acusé ya que no tenía tiempo, el lobo estaba a punto de llegar y seguramente mi marido también.
El vampiro me cedió la palabra y le conté toda la historia desde el principio hasta el final sin dejarme detalle del secuestro y de todo lo que Carlisle me había contado de Grisko. Alec se puso aun  más tenso por minuto.
- Esta bien jovencita se lo comunicaré a Aro. – y el muy maleducado me colgó sin hacerme más preguntas y sin saber si había acabado o no.
Me senté en la silla de mi despacho dudando si llamar otra vez, no me había aclarado si vendrían o no a ayudarnos ¿Qué podía hacer ahora? Nada, Kankana ya estaba llamando a la puerta. Quería irme a casa ya que me sentía derrotada pero después de hacer venir al pobre chico me supo mal.
Estuvimos un rato tocando todos los instrumentos que disponía en ese instante, se le daba muy bien la batería y a mí me encantaba verle feliz, era un chico tan joven y tan guapo que me entristecí al saber que iba a luchar por salvarme, al saber que también podía morir como su amigo.
- ¡Hola! – pegué un pequeño salto de donde estaba cuando Emmett me cogió de la cintura y me dijo “hola” en el oído.
- Emmett sabes que no me gusta que me hagas esto, me va a dar un infarto como sigas dándome sustos así.
- Lo siento amor pero a mí me gusta sentir tu corazón asustado por que luego es gratificante cuando cambia poco a poco el estado al estar entre mis brazos.
- Que bobo eres.- me abracé a él fuertemente y suspiré de agradecimiento al estar de nuevo en sus brazos sintiéndome protegida.
Regresamos a casa al anochecer, allí se encontraban  Alice, Jasper, Adam y Rosalie, que ya habían regresado de su búsqueda. Habían conseguido tener bastante ayuda pero ¡No la suficiente!, los amigos de estos se encontraban en la casa de Forks junto a Carlisle y Esme  ya que algunos eran nómadas y se alimentaban de sangre humana, Emmett no quiso arriesgarse y pidió a Carlisle que los aposentara en Forks.
Yo me despedí de mis hermanos y me metí en la habitación, encontrándome triste ya que no había conseguido nada con los Vulturis y mi familia tenía pocas esperanzas de seguir viviendo dentro de dos días. También estaba triste recordando a mi hermano el día aquel que mis padres vinieron a avisarnos, me sentía frustrada y sin luz al saber que la situación que se nos presentaba no tenía un final feliz.
- Vida mía, no me gusta verte sin ánimo.- me dijo mi esposo acariciándome el pelo.
- No tenemos ninguna esperanza Emmett… no quiero seguir viviendo si te pasa algo, si le pasa algo a Esme o Alice o…
- ¡SSSS! – Me cortó poniéndome un dedo en los labios.- Esto no es el fin del mundo cariño tengo la esperanza de que vamos a salir de esta, además no has tenido ninguna pesadilla premonitoria n i nada y Alice lo está  viendo todo normar sin contratiempos, sabes que jugamos con ventaja.
- No me puedes decir eso después de lo que pasó en la última lucha Emmett, por favor deja de animarme eres pésimo.- le acusé a mi marido acariciándole la mejilla.
Nos quedamos mirándonos a los ojos fijamente en silencio acariciándonos suavemente, el me sonreía cada vez que le acariciaba los labios y con la mirada nos lo decíamos todos, el amor que nos teníamos los dos flotó por la habitación como el primer día envolviéndonos en una suave tela invisible que hacía que nuestros cuerpos ardieran en pasión.

Ese día que todos esperaban con ansiedad y que yo quería evitar a toda costa llegó sin aviso. Carlisle y Esme habían regresado de vuelta a la casa acompañados de toda la poca ayuda que teníamos, yo me iba a quedar al cargo de Reneesme en la misma casa ya que Carlisle no quería arriesgarse a que nos quedáramos en la Push por si algún grupo de vampiros desviado se acercaba allí, en la casa nos tendrían más vigiladas, nos íbamos a quedar solas por que no podían permitirse dejar al margen algún lobo o algún vampiro para vigilarnos. 
Con el corazón destrozado comencé a despedirme de la familia que tanto amaba.
Empecé por Carlisle, el padre adorado y respetado por todos, el alma de la familia, nuestro protector, después vino Esme, si Carlisle era el alma de nuestra familia, ella era el corazón y si dejaba de latir los demás moriríamos con ella. Continúe por Edward y Bella la pareja que me habían enseñado como amar a un vampiro ya que su historia de amor era única, Alice y Jasper esa pareja que con la alegría y el nerviosismo que desprendían me habían enseñado a vivir la vida cada día sin pensar en el futuro. Rosalie y Adam, esa pareja independiente que me enseñaron a ser fuerte cada día. Jacob, me dolía verle separarse de su dulce amada, Jacob el impresionante lobo que me encantaba tocar su pelaje en los momentos de alegría. Y por último el que más me dolía, mi vida, mi sangre, mi oxigeno, la persona por la cual moría, Emmett.
- Prométeme que regresarás.- le dije con los ojos llenos de lagrimas y abrazada a él.
- Te prometo que esta noche dormiré a tu lado mi amor, no quiero que llores mi ángel, se fuerte por favor.- le notaba contraído de dolor sin saber que palabra tranquilizadora decirme ya que él no tenía ni para él mismo esas palabras, nos limitamos a sentirnos físicamente hasta el momento de la separación que fue muy dolorosa.
Abrazada a Reneesme y llorando vi como mi familia se alejaba adentrándose en el bosque escoltados por sus amigos que por motivos de tiempo no pudieron hacerme las presentaciones pertinentes.
Cuando desaparecieron de nuestra visión Reneesme me sentó en el sofá y empezó a cerrar las ventanas y a echar las cortinas, no entendí porque lo hizo creo que eso no les iba a impedir entrar pero no dije nada me tumbé en el sofá abrazándome a unos de los cojines de adorno.
- ¿Quieres tomar algo? ¿O hacer algo?- me dijo sin ánimo tumbándose a mi lado y rodeándome con sus brazos.
- No, solo quiero llorar.
- No tuviste mucho éxito con……
No acabo la frase y Reneesme se puso de pie muy tensa mirando a la puerta del jardín.
- ¿Que pasa Nessi?- le dije algo asustada cogiéndole del hombro.
- Hay cinco vampiros en el jardín.- tragué saliva.- vamos arriba….
- ¿Ashley Cullen?- dijo una voz suave sin ira en ella.- Soy Aro, creo que hace tres días te pusiste en contacto con nosotros.
- Reneesme son los Vulturis han venido.- intenté ir a la puerta del jardín pero ella me sujetó fuertemente del brazo.
- No, es peligroso.- me dijo con la mandíbula tensa y los ojos fijos en la puerta.
- Escúchame Reneesme han venido ayudar, por favor vamos, sabes que sin su ayuda nuestra familia morirá.- Ella me miró de reojos y me soltó del brazo.
- Déjame ir a mí, no quiero causarte ningún problema.
- No voy a dejarte sola.
- Nessi si me acompañas te meterás en problemas y no quiero que te regañen por mi culpa.
- No voy a dejarte sola.- dijo furiosa.
Sin querer discutir mas con ella me acerqué a la ventana corriendo la cortina para dejarme ver, un terror sobrecogedor recorrió mi cuerpo al ver esos ojos inyectados en sangre, eran cuatro hombres jóvenes y una chica también joven, me atrevería a decir que apenas alcanzaba los dieciséis años. ¿Qué había hecho? Eran aterradores, Bella tenía razón respecto a ellos, pero era mi última esperanza y tenía que afrontarlo.
Abrí la puerta muy despacio, noté como Nessi se colocó detrás de mí y cogiéndome de la mano salimos al porche.
- Me alegro de volverte a ver Reneesme, eras muy pequeña la última vez que tuve el placer de estar de nuevo con los Cullen. – le saludó Aro cortésmente.
- Si, muy pequeña.- dijo esta aun tensa.
- Hola Ashley, me dijo Alec…- señaló  a  su derecha, donde se encontraba un chico moreno y aterrador pero joven.- que eres la esposa de Emmett Cullen ¿es eso cierto?
- Si.- mi voz tembló.- hace una semana que nos casamos.
- ¿Y sigues humana? – preguntó su compañero un chico también joven y rubio con el pelo largo, Cayo, me susurró Nessi.
- Me iba a convertir en el viaje pero tuvimos este percance y tuvimos que posponerlo.- mi voz parecía una batidora, esas caras me aterraban de veras.
- También dijo que eras la heredera de Gregoriska ¿Cómo podemos saber que no mientes?- siguió hablando Aro.
Me levanté mi suéter poco a poco dejando ver mi marca, observé el cambio de expresión que tomó el miembro que estaba a su izquierda, supuse que sería Marcus.
- ¿Lo es? – le preguntó Aro ladeando la cabeza a su derecha donde estaba Cayo sin dejar de mirarnos a nosotras.
- Si.- contestó este con no muy buena cara.
- Esta bien, pues vamos a ver a nuestro antiguo y no muy querido Grisko. ¿Nos acompañáis queridas?
- No creo que podamos acompañaros, tenemos orden de quedarnos aquí en la casa, por la seguridad de ella.- le contestó Reneesme con tono un poco chulo para su carácter.
- Pues esa orden la voy a tener que contradecir querida niña.- el tono de voz de Aro fue cambiando poco a poco a menos amable.- Por favor….- nos dijo señalando el camino con la mano.
Reneesme le dedicó un pequeño gruñido y resignada me cogió colocándome en su espalda, ¡íbamos a correr!
- Lo siento mucho.- le dije en cuanto nos pusimos en marcha, mi cuerpo temblaba de miedo y estaba muy preocupada por el resultado que podría tener el asunto.
No tuve respuesta por parte de ella, nos dirigimos al corazón del bosque donde se suponía que estaba la pelea, los Vulturis nos seguían muy atentos a lo que estuviera pasando en los alrededores.
Sin darme apenas cuenta nos habíamos parado en seco, un vampiro fornido y alto apareció entre los árboles.
- Señor.- le hizo una reverencia a Aro.- los tenemos rodeados solo quedan vivos Grisko, dos secuaces de él y un niño inmortal, estos tres últimos los pillamos intentando escapar.
Un niño inmortal, mi hermano, Marcos estaba en la lucha,  mis ojos se llenaron de lágrimas de nuevo al pensar en mi hermano.
- Gracias Felix, vamos chicas. – nos dijo Aro  colocándose ahora delante de nosotras.
 Reneesme me dejó en el suelo y nos colocamos detrás de él andando ahora como humanos, debíamos estar cerca, me cogí de la mano de Nessi y mirándole a los ojos temblé de terror al pensar en la reacción que podía tener mi familia.
Llegamos a un recodo del bosque donde mi familia y un gran número de Vulturis rodeaban a Grisko sin dejar a un lado la montaña mal orienta de trozos cadavéricos de vampiros quemados.
- Ashley.- gritó Emmett intentando desprenderse de los brazos de Carlisle que lo sujetaban.- Déjala en paz, ni se te ocurra tocarla.
- Tranquilo Emmett.- le susurró Carlisle.
Yo le miré con cara de perdón, también escuché la voz asustada de Bella al ver a su hija al lado de Aro, sin comentar lo furioso que estaba Jacob.
- Ashley, Reneesme por favor acercaros.- nos dijo Carlisle sin perder el control.
Miré a Aro automáticamente como pidiéndole permiso y este me asintió con la cabeza, Reneesme me arrastró hasta los brazos de Emmett y luego se abrazó a su madre tranquilizando a Jacob.
- Vida ¿Te han hecho daño?- me preguntó mi amado muy nervioso.- No debí dejarte sola.
- Estoy bien, los he llamado yo.
Todos se giraron y me miraron fijamente con cara de, no sabía describir si era furia, asombro o de odio hacia mí.
- No podía dejar que os pasara algo y…
- Dejemos los sermones familiares para más tarde por favor hemos venido hacer justicia.- interrumpió Marcus.- Carlisle, como bien ha dicho Ashley fue ella quien se puso en contacto con nosotros y nos contó la historia, estarás con migo que debemos destruir a estos miembros que han interrumpido la paz de los humanos y la de una familia humilde como es la tuya ¿no?
- Exacto Marcus, estoy contigo en esa decisión.
- Bien pues procedamos.- anunció Aro.- Querido amigo Grisko me sorprende que aun sigas con vida después de tanta maldad causada por ti.
- Ya ves, siempre he sabido jugar.- le contestó este.- no tuvisteis que venir, esto era cosa mía, ellos mataron a mi hermano y como ya sabes perfectamente la venganza es gratificante ¿O no harías lo mismo si mataran a uno de tus hermanos?
- Depende si eso no incluye convertir a un niño inmortal.- miró a mi hermano que este se escondía detrás de mi madre.
- Fue mi hermano quien lo hizo no puedo pagar yo los errores causados por él.
- No sería justo pero él está muerto y si no me equivoco tu hermano pretendía volver a resucitar a la bestia que casi acaba con nosotros hace siglos y claro si fueras un hermano legal que cumpliera nuestras normas hubieras aceptado su muerte.- Aro andaba de arriba abajo con las manos unidas sin dejar de mirarle a los ojos.
- A pesar de lo rebelde que fuera mi hermano era mi hermano y lo quería, no podía pretender que esta familia se quedara impune
Un escalofrío me entró por el cuerpo cuando este me miró al pronunciar esas palabras, Emmett me abrazó aun más fuerte acariciándome el pelo y besándome en la frente.
- Debo aclara amigo que esta familia por la cual has estado a punto de matar son amigos míos y como sabrás, las personas que quieren hacer daño a mis amigos son castigas con la muerte.
Aro izo un gesto a tres de los miembros que los acompañaban y sin ver como se habían acercado a Grisko lo rodearon, Emmett me tapó la cara para que no viera lo que le iban hacer pero pude oír el grito ahogado que salió de su garganta cuando lo descuartizaron.
Me estremecí.
- Bien un asunto menos. Tengo entendido Carlisle que estos dos vampiros y el niño son familia de tu nueva hija. – Dijo Aro a Carlisle sin acercarse demasiado a él como si una línea invisible los dividiera.
- Si, son sus padres y su hermano.- Afirmó Carlisle con tranquilidad.
- Y le habrás dicho a tu nueva hija que los niños inmortales…
- No, sabe que están prohibidos pero no… no sabe que…- vi como Carlisle estaba como tartamudeando para no pronunciar algo que me doliera, me miró con cara de lastima.
- Tú y tu auto compasión amigo, eres único.- le dijo Aro.
- Emmett llévate a Ashley a casa.-
- No Carlisle, si va a formar parte de nuestra especie deberá conocer todas las normas y todo lo que hacemos a los que no las cumples.
- Tendrá tiempo para eso, no la someteré a un sufrimiento que se puede evitar.
- ¿Que sucede Emmett?- le pregunté a mi amado un poco asustada, no sabía lo que estaba ocurriendo aunque tenía claro que iban a matar a mis padres.
- Carlisle ¿te das cuenta de quién es?- le acusó Cayo un poco tenso.
- Si, se quien es, por eso accedí a ayudarla, también se que esta fuera de peligro que no va a llegar a ser un  monstruo, no si puedo evitarlo, Emmett llévatela.
- Felix.- dijo Aro ese nombre y seguidamente escuche los gritos de mi hermano.
- No. – grité.
Los brazos de Emmett me rodearon sacándome de ese recodo infectado de maldad.
- ¿Qué le han hecho Emmett? – quise saber cuándo nos apartamos de ellos, él no me respondió.- Emmett por favor ¿Qué le han hecho a mi hermano? – me puse a llorar.
Emmett paró de repente y sosteniéndome entre sus brazos me dijo “lo han matado”
Mis piernas perdieron estabilidad, si no llega a ser porque Emmett me sujetaba me hubiera caído al suelo pero mi amado al verme temblando y débil me sentó en el suelo y me abrazó fuertemente.
- Lo siento mi vida, siento todo este sufrimiento.- me besó una y otra vez en la frente intentando tranquilizarme.
Las únicas personas a las que había confiado, aun a pesar de la negación de Carlisle que nos ayudaran, mataron a mi hermano.
¿Por qué confíe en ellos? Me repetía a mí misma, ¿Por qué? Debían matarme a mí por ser quien era no aun pobre niño inocente ¿Por qué?
Emmett me cogió en brazos al ver que mi cuerpo seguía sin responde poniendo rumbo a casa, allí me tumbó en la cama y me abrazó de nuevo.

Me desperté de una horrible pesadilla donde los Vulturis mataban a mi hermano poniéndome sus trozos en bandeja y obligándome a prenderle fuego.

- Tranquila mi ángel, es solo una pesadilla.- la mano de Emmett me relajó al notar su fría piel en mi rostro.
- Era muy real.-le dije a un híper ventilando.
- ¿De los que se cumplen? – me preguntó un poco contraído.
- No… este ya se ha cumplido.
Me incorporé de la cama tan rápido como mis brazos pudieron incorporarme y me quedé fijamente mirando a mi amado.
- ¿Qué es lo que te preocupa amor?- me dijo algo asustado al ver mi reacción.
- Ahora… quiero que me conviertas ahora.- Emmett soltó una pequeña bocanada de aire. – No voy a admitir un no por respuesta Emmett.

Emmett se levantó de la cama, me extendió una mano para ayudarme a levantarme y me llevó hasta el baño, colocándome enfrente del espejo. No entendía muy bien porque Emmett elegía el espejo pero tampoco tenía tiempo de preguntárselo, no quería distraerlo, quería sentir la inmortalidad inmediatamente.
Me rodeó la cintura con sus grandes brazos y me beso la mejilla.
- ¿Preparada? – me preguntó sonriendo como a mí me gustaba y noté la reacción de mi cuerpo a esa sonrisa.
- Si. –  Tras mi respuesta Emmett me dio un beso en la garganta.




Ese beso fue dulce al principio pero se convirtió en amargo cuando sus dientes se clavaron en ella, noté una gran punzada y como el veneno iba entrando en mi sangre poco a poco.
Mi vista se fue nublando pausadamente, fui adentrándome en un túnel oscuro. Al principio me dio miedo ese túnel pero quería ir porque sabía que al otro lado estaría él, mi amado esperándome como inmortal.
Mientras lo cruzaba escuché detrás de mí la voz de Esme gritando “Noooo, ¿Qué has hecho Emmett?” quise retroceder pero una fuerza enorme me empujaba adelante.

Casi llegando al final del túnel donde una luz cegadora comenzó a proyecta sobre mi comencé a notar una calor insoportable pero aceptable, crucé el túnel por fin después de mucho tiempo andado y lo vi, a mi salvador, a mi amado tumbado en un gran prado rodeado de flores silvestres de muchos colores.
El calor comenzó hacerse más insoportable, sentía como esos rayos de sol abrasaban mi piel pero tampoco me importaba porque mi amado me hacia señal a que me sentara a su lado y lo hice, le cogí de la mano y me tumbé junto a él.
¡Quemaba! mi amado quemaba, mi cuerpo hizo gesto de apartarse de él porque me quemaba pero quería ser fuerte, fuerte porque quería estar a su lado, quería sentir su amor.

Emmett me abrazó fuertemente y a pesar de que su cuerpo me abrasara nos fundimos en un beso tan dulce y apasionado que tuve la sensación de fundirme entre sus brazos.

Un beso que duró horas, sin necesidad de respirar, sin necesidad de descansar para tomar aliento, un beso que me hizo sentir diferente.

“Te amo Emmett”

Esas fueron las últimas palabras que logré pronunciar antes de caer en las llamas del infierno.